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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-03-2016

De alternativas y de realidades polticas en Alemania

Roberto Herrera
Rebelin


En poca de crisis coyunturales o sistmicas, sean stas poltico-militares y/o econmicas, los procesos electorales en las sociedades democrtico-parlamentarias se convierten en muchos casos en torrentes incontrolables de opiniones, miedos y exageraciones. Es decir, en ros revueltos de color caf. Un tinte marrn que recuerda ineludiblemente, ideolgicamente hablando, al color estircol de los regmenes nacional-socialistas del siglo pasado. Y bien sabido es, como afirma Prmeno en La Celestina, que a rio revuelto ganancia de pescadores.

La crisis de los refugiados y la campaa racista y xenfoba desplegada en los ltimos meses por movimientos sociales anti islamistas como PEGIDA y otras organizaciones de extrema derecha en Alemania, sobre todo en la antigua Repblica Democrtica Alemana (DDR), crearon un clima propicio para la proliferacin de planteamientos demaggicos y populistas.

El escenario previo a las elecciones parlamentarias se complejiz an ms cuando se hicieron pblicas las contradicciones entre ngela Merkel y su principal socio poltico, Horst Seehofer (Social Cristiano) en relacin al tema Refugiados y la resistencia de Austria y Hungra para encontrar una solucin europea al problema de los refugiados.

Es decir, que las fuerzas polticas que salieron a pescar al rio ahto de refugiados fueron las de centro-derecha, derecha y extrema derecha. Mientras que la socialdemocracia y la izquierda moderada (Die Linke) fueron simples espectadores, o bien pescaron sin anzuelo y sin carnada. Algunos pescaron con caa y otros con red. Y otros, como Tayyip Erdogan, el presidente turco y Winfried Kretschmann (Los Verdes), presidente del estado federal Baden-Wrttemberg, pescaron con mando a distancia. Dado que el partido de derecha Alternativa para Alemania (AfD) sali a pescar con redes de arrastre, encontr felizmente llena su atarraya tanto de bazofia como de toda clase de pescado.

Muchos han querido interpretar el triunfo de AfD como un deja v histrico. Pienso que no est mal el ejercicio y hace bien recordar que el 13 de marzo de 1932 se realizaron elecciones presidenciales en Alemania y el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemn (NSDAP) dirigido por Adolfo Hitler obtuvo el 30% de los votos vlidos y en la segunda vuelta, el 10 de abril, el Partido Nazi en alianza con el Partido Nacional del Pueblo de Alemania (DNVP, siglas en alemn) obtuvo casi el 37% de los votos. No obstante, Paul von Hindenburg, socialdemcrata, result electo Presidente de la Repblica de Weimar.

Los sucesos posteriores, a raz del nombramiento de Gustavo Adolfo Hitler como canciller en enero 1933 hasta el 30 de abril de 1945, fecha en que el Fhrer se vol la tapa de los sesos en su bnker de Berln, forman parte de uno de los captulos ms tristes, vergonzosos y macabros de la historia moderna de Alemania.

Segn los anlisis realizados por el instituto alemn de anlisis y pronsticos Infratest dimap, el 25% de los jvenes menores de 25 aos en Sajonia-Anhalten (antigua Alemania Oriental), es decir, la generacin nacida despus de la cada del muro de Berln vot por el partido poltico Alternativa para Alemania (AfD), mientras que en Renania-Palatinado y Baden-Wrttemberg el 12% y el 13% respectivamente. Pareciera entonces, que el pueblo alemn no aprendi bien las lecciones de historia en la escuela.

Pero bien, aunque los resultados de estas elecciones parlamentarias regionales son preocupantes, tampoco significa que Alemania se encuentra en el umbral del fascismo. Independientemente de que la xenofobia haya alcanzado niveles de violencia parecidos a los aos del auge del partido nazi hitleriano en algunos lugares de Sajonia.

Por otra parte, es necesario sealar, a fin de marcar las diferencias entre la crisis de los aos veinte y treinta del siglo pasado y la coyuntura actual capitalista, que la economa alemana es la ms fuerte en el contexto europeo y el Gran Capital alemn no est amenazado.

Lo que est sucediendo en Alemania y en el resto de Europa es una derechizacin de la clase poltica y las ltimas elecciones en Alemania dan prueba de ello. Pero derechizacin no es sinnimo ni eufemismo del fascismo. Puede ser una parte integral de su desarrollo, pero no necesariamente. Recordemos el ascenso abrupto del fascismo en Chile durante el gobierno de la Unidad Popular en los momentos en que el pas se encontraba en un proceso democrtico al socialismo y el zarpazo del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemn (NSDAP) dirigido por Adolfo Hitler apoyado por el Gran Capital alemn como respuesta al peligro de la expansin de la revolucin bolchevique. El fascismo es siempre la respuesta ms radical y violenta del Gran Capital frente al anticapitalismo.

Ahora bien, la derechizacin es un proceso que se viene observando a nivel mundial desde la cada de la Unin Sovitica y, en particular en Alemania desde la reunificacin. El corrimiento a la derecha del centro poltico parlamentario alemn es un hecho indiscutible a partir de la eleccin de Gerhard Schrder (SPD) en 1998 como Canciller de la repblica, quien gobern en coalicin con Los Verdes hasta el ao 2005. El programa de gobierno conocido como Agenda 2010, impulsado por los socialdemcratas y Los Verdes entre el 2003 y 2005 fue la frmula mgica del neoliberalismo, en la cual solo puede haber crecimiento econmico en la medida en que se reducen los salarios y la eliminacin de las prestaciones sociales estatales. La reforma del mercado laboral, conocida en Alemania como HARZT IV, tuvo un fuerte impacto negativo en las clases sociales econmicamente ms dbiles. Tambin las diferentes reformas del sistema de salud, as como la escasez de viviendas sociales afectaron a la poblacin con menor poder adquisitivo.

Con la llegada al poder de ngela Merkel en el ao 2005 (gran coalicin con la socialdemocracia), la agenda 2010 continu teniendo validez y, por otra parte, la democracia cristiana fue asumiendo lentamente, en parte, posiciones socialdemcratas y, por lo tanto, robndole espacios a la derecha socialdemcrata. Este desplazamiento aparente hacia la izquierda de la democracia cristiana ha dejado espacios polticos vacos de derecha que el partido Alternativa para Alemania (AfD) ha sabido aprovechar.

Segn demuestran los anlisis de las elecciones parlamentarias recin pasadas, casi un 65-70% de los electores que votaron por la Alternativa para Alemania (AfD) estara en desacuerdo con la poltica de los partidos tradicionales (SPD, CDU) y el partido de izquierda Die Linke. En Sajonia-Anhalten el gran perdedor es el partido socialdemcrata, seguido por el partido Die Linke.

En este sentido, el triunfo de AfD no puede considerarse un tsunami o terremoto poltico ni mucho menos, pero si como expresin de la derechizacin de las fuerzas polticas en Alemania y de la tcita debilidad de la izquierda parlamentaria.

Existe una alternativa real a la derechizacin en Alemania?


Blog del autor: http://robiloh.blogspot.de/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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