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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-03-2016

A qu viene Obama

Atilio A. Boron
Rebelin


El punto de partida de cualquier anlisis sobre la visita de Barack Obama a Cuba y Argentina es la constatacin de las derrotas sufridas por el ocupante de la Casa Blanca tanto en el mbito domstico como en el internacional. En el primero, Obama fracas en sus tres ms ambiciosas tentativas de reforma: la financiera, la migratoria y la de salud. Para empeorar las cosas la economa no termina de recuperarse de la crisis estallada en el 2008 y la suma de la deuda pblica ms la de los particulares super durante el mandato de Obama el monto del PIB de los Estados Unidos. O sea, el pas debe ms de lo que produce en un ao.

En el mbito internacional la suerte no le fue menos esquiva: la retirada de Irak fue ms que nada un gesto demaggico, para consumo interno, que termin sumiendo a ese pas en un caos de gigantescas proporciones que al poco tiempo rebas las fronteras iraques e incendi la reseca pradera del resto del Oriente Medio; el apoyo diplomtico, financiero y militar a presuntos combatientes por la libertad en la regin aliment la hoguera del fundamentalismo jijadista y termin por engendrar a un monstruo como el EI, que est haciendo metstasis en frica y Europa, aparte del Oriente Medio. La misma Hillary Clinton reconoci esta realidad al declarar, hace poco, que nos equivocamos en la eleccin de nuestros amigos. Mientras, la situacin se descompone en Europa Oriental con la crisis de Ucrania, potenciada por la intervencin de Estados Unidos en donde la mismsima Victoria Nuland, Secretaria de Estado Adjunta para Asuntos Euroasiticos, asista a las bandas de neonazis que acampaban en la Plaza Maidn y les ofreca botellitas de agua y galletitas, azuzndolos para que tomaran el poder por asalto, cosa que hicieron poco despus en medio de sangrientos episodios. La respuesta de Rusia ante la descarada ofensiva de la OTAN fue apoyar a los sectores rusfilos del este de Ucrania y en una fulminante operacin militar recuperar nada menos que la pennsula de Crimea, ante lo cual Estados Unidos y sus compinches europeos no les qued otra que demostrar su impotencia y rumiar su frustracin. Y no le va mucho mejor a Obama en el Extremo Oriente, donde en el Mar del Sur de la China, cuyo lecho submarino contiene grandes reservas de gas y petrleo disputadas por el gigante asitico y por Japn, ha puesto a estos dos pases en pie de guerra.

En consecuencia, tanto en lo interno como en la arena internacional Obama es un presidente urgido por recibir buenas noticias que le permitan abandonar su cargo con algunos lauros que lo instalen en un lugar relativamente honorable en la historia. Poco probable que las obtenga en alguno de los dos frentes; pero en el internacional le queda una carta en la cual podra anotarse algunas victorias significativas. El exasperadamente lento y laborioso desmontaje del criminal bloqueo a Cuba, an en vigor, sera uno de sus logros. De hecho, con la liberacin de los tres luchadores antiterroristas cubanos que seguan presos en las crceles del imperio envi una seal importante pero an insuficiente. El camino por recorrer para normalizar de verdad la relacin entre Cuba y Estados Unidos es todava muy largo y empinado, pero con su visita a la isla la primera de un presidente norteamericano desde el triunfo de la Revolucin- sus credenciales se ven fortalecidas. Depender mucho de qu es lo que ofrecer a los cubanos, en trminos concretos, para comenzar a desmantelar un bloqueo que ha sido condenado unnimemente por la comunidad internacional. En momentos como estos los discursos y la retrica hurfanas de iniciativas concretas se parecen demasiado a una burla o a una maniobra demaggica. Pese a las leyes del bloqueo aprobadas por el Congreso las atribuciones presidenciales para moderar sus alcances siguen siendo significativas. Pero, hasta ahora, Obama no las ha hecho valer sino en cuentagotas. Mal se puede hablar de normalizacin de las relaciones bilaterales cuando un pas persigue, hostiga y bloquea a otro, o cuando declara que el objetivo irrenunciable de la poltica de Washington hacia Cuba es promover el cambio de rgimen, slo que por otros medios. La ilegalidad e inmoralidad de esta poltica salta a la vista. Hasta ahora esos otros medios, supuestamente distintos al bloqueo, estn por verse. En Cuba Obama tendr tambin una segunda oportunidad: impulsar vigorosamente el Dilogo de Paz entre el gobierno colombiano y las FARC, doblegando las ltimas resistencias que se oponen al acuerdo. Slo el tiempo dir si tiene las agallas suficientes como para enfrentar exitosamente ambos desafos.

El complemento de su periplo cubano es la inesperada visita que decidi hacer a la Argentina, un gesto de apaciguamiento para los trogloditas dentro de Estados Unidos que lo han escarnecido por su decisin de visitar Cuba y tambin una clara retribucin por los servicios prestados por el presidente Mauricio Macri al asumir, con mucha ms legitimidad que lvaro Uribe (enlodado por sus vnculos con el narcotrfico y el paramilitarismo) el papel de punta de lanza en la escalada destituyente de la Revolucin Bolivariana. Como es sabido, el objetivo estratgico inmediato de Washington es doble: acabar con el chavismo y recuperar el control de Brasil. Macri puede ser una pieza valiosa para materializar estos planes al atacar al gobierno venezolano e intentar aislarlo va su eventual exclusin del Mercosur; y al acordar con la derecha golpista brasilea en la necesidad de redefinir, en clave ultraneoliberal, al Mercosur y poner fin al populismo petista, al paso que, ya en el plano sudamericano, se asfixia econmicamente y polticamente a la UNASUR y la CELAC. Pero Obama no se conforma slo con eso y espera todava algo ms de la Casa Rosada: un apoyo fuerte y sin reservas a la Alianza del Pacfico (tres de cuyos gobiernos fundantes son caracterizados por los analistas internacionales como narcoestados: Mxico, Colombia y Per) y al Tratado Trans Pacfico, engendro de Washington para instalar un gigantesco ALCA en la Cuenca del Pacfico. Ambas iniciativas tienen un ominoso comn denominador: la exclusin de China, la segunda economa del mundo o, segn como se la mida, la primera. Precisamente con este pas se ha producido das atrs un gravsimo incidente: el hundimiento de un pesquero chino que se haba internado ilegalmente en aguas territoriales de la Argentina. China es el segundo socio comercial despus de Brasil, el principal comprador de productos agrcolas de la Argentina y uno de sus socios financieros e inversionistas ms importantes. Poco o nada se ha dicho hasta ahora de este suceso por parte de Beijing pero no hay duda que las relaciones entre ambos pases sufrirn inditas tensiones. Casualmente el hundimiento del pesquero tiene lugar en vsperas de la llegada de Barack Obama a la Argentina, y hay algunas razones para especular que esta sbita mano dura de la Prefectura argentina, excepcional habida cuenta de los numerosos pesqueros que depredan las aguas territoriales de ese pas sin ser molestados, podra ser otro gesto de buena voluntad de la Casa Rosada para con el visitante. Una inequvoca seal de que, pese a la robustez de los vnculos econmicos con China, Buenos Aires se alinear incondicionalmente con Estados Unidos en su sorda lucha con China y Rusia. No queda claro, en cambio, cules seran los gestos amistosos y de colaboracin de Obama para con quien se ha constituido en su vocero y principal operador en el marco de la poltica sudamericana y que ha ido tan lejos como para demostrar su amistad ametrallando y hundiendo a un pesquero chino. Como lo recordaba el gran historiador Eric Hobsbawm estamos viviendo tiempos interesantes, tiempos de cambios de poca, con un signo poltico positivo, de progreso hacia un mundo mejor. Pero en la tradicin china, deca Hobsbawm, si alguien quiere maldecir a otro le desea que viva tiempos interesantes, es decir, signados por la inestabilidad y la violencia. El tiempo dir cual de las dos versiones es la que nos espera.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 




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