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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-03-2016

Walter Benjamin, infancia y recuerdos

Enric Llopis
Rebelin


La memoria aparece de manera recurrente en la obra de Walter Benjamin (Berln 1892-Porbou 1940). En el verano de 1932, despus de una aguda crisis y de llegar casi al suicidio, el filsofo decidi escribir un libro para exponer sus recuerdos de la infancia. Un ao despus ya tena un manuscrito que reuna 30 fragmentos, algunos de ellos aparecieron en la prensa diaria, pero se frustr el proyecto de que se publicaran en forma de libro, tal como era su deseo. En 1938 reescribi ntegramente el texto, que no vio la luz de manera pstuma hasta 1950 gracias al apoyo de Theodor W. Adorno. Son los orgenes de Infancia en Berlin hacia 1900. La redaccin de la obra se inicia en el contexto del ascenso al poder del partido Nazi en Alemania, periodo en el que Benjamin, un intelectual judo, atravesaba por una difcil situacin personal por la falta de recursos econmicos y por lo que se ha considerado una especie de desintegracin de su obra. El libro es, as pues, un intento de preservar su infancia como imagen que relampaguea y a la que se intenta salvar de la destruccin.

Infancia en Berln hacia 1900 no supone una regresin nostlgica al mundo perdido de la infancia, tampoco una reconstruccin del pasado ni se trata simplemente de un libro de memorias. Ms bien podra definirse como un relato breve que encarna algunas experiencias de sus primeros aos. Son una coleccin de estampas y pequeos fragmentos -ms que una relacin de hechos-, expediciones a la profundidad de la memoria y relampagueos luminosos del recuerdo. El pasado se convierte, as, en objeto de escritura. Se asume de este modo la idea proustiana (En busca del tiempo perdido) de que la reapropiacin de la experiencia depende de la rememoracin estimulada por un objeto o situacin. Sin embargo, mientras que para Proust la vida interior de un individuo es como un reciento privado, Walter Benjamin parte del sujeto inserto en las relaciones de produccin capitalistas y su embrutecimiento en el seno de la sociedad industrial. Recuperar los recuerdos de la infancia no es, por tanto, reproducir mecnicamente lo sucedido sino la apropiacin que permite entender aquello que alguna vez ocurri. Ms an, la rememoracin constituye una gua para el entendimiento del presente. Otra diferencia entre Proust y Benjamin es que en el primero no se da un esfuerzo de la voluntad, sino que slo espera y se muestra atento a que una experiencia azarosa despierte las vivencias. En Walter Benjamin s que hay un intento por desterrar los recuerdos.

Las reflexiones surgen en la conferencia del catedrtico del Departamento de Metafsica y Teora del Conocimiento de la Universitat de Valncia, Julin Marrades, sobre Infancia y memoria en Walter Benjamin. La ponencia forma parte del XI Cicle de Conferncies Ctedra de Filosofia y Ciutadania Josep Lluis Blasco Estells, que se celebra en los meses de febrero y marzo, y lleva por ttulo La memria moral dels espais. Los trabajos de investigacin ms recientes de Julin Marrades incluyen la teora de la racionalidad, la filosofa moral y la relacin entre filosofa y literatura. Adems, es autor de El trabajo del espritu. Hegel y la modernidad y editor de la obra colectiva Wittgenstein. Arte y filosofa.

A Walter Benjamin le interesa la funcin cognitiva, identificadora e histrica de la memoria. Rememora experiencias a las que otorga, en cierta manera, un tono proftico y mesinico. Hay un intento incluso desesperado por salvar la memoria, concluye Julin Marrades. La importancia de la primera vez es fundamental tanto en Proust como en Benjamin, pues en esa huella primigenia radica la base y el sentido de las cosas. Aunque los recuerdos del filsofo de la Escuela de Frankfurt sean particulares, privados, enteramente suyos, no los escribe para la que la validez se limite al autor. Escribe para una generacin de la que forma parte, y con la que comparte peligros y amenazas. Se trata, as pues, de experiencias singulares que forman parte de una experiencia comn. Walter Benjamin quiere preservar de una posible destruccin algunas vivencias, imgenes, recuerdos y fotografas de la infancia, tambin para que futuros lectores puedan entender lo que el filsofo vivi.

Sin embargo, el contenido de la memoria permanece obstaculizado por una falsa conciencia de la realidad. Por eso recordar es la tarea de recuperacin de experiencias remotas que, adems, se convierten en claves interpretativas de vivencias posteriores. El recuerdo de una estacin de ferrocarril le lleva a una experiencia, particular, del concepto de lejana. Tambin el descubrimiento de dos amantes en un parque revela al nio la existencia del amor. El rayo plido de la luna en la habitacin provoca en el infante la sensacin del miedo a la oscuridad. Las palabras poseen una fuerza mgica en la imaginacin del nio, es ms, dejan de ser un seguro camino para convertirse en un estado evanescente de la fantasa. El lenguaje pasa a ser, entonces, un castillo habitado por fantasmas. Adems, en el relato de Benjamin se distingue un yo objeto del recuerdo de un yo sujeto de la escritura. Hay un extraamiento entre ambos, que hace posible una reconstruccin de la identidad personal. Evoca el aire embriagador que generan los patios posteriores de las casas en el Oeste de Berln. Son fragmentos de pequeos universos urbanos en los que se mezcla naturaleza e historia: el rbol en un rincn, los geranios que asoman... Luces de gas, colchones y tendederos que muestran los patios como espacios de fatigas cotidianas. Una caritide se convierte para el nio en una pequea patria para el sueo, la imaginacin y la lectura. Las caritides soportaban la galera que fue tambin una escuela de la vida, que daba al infante lecciones de cosas que an no poda entender.

El hilo de algunas evocaciones lleva a la relacin del nio con los adultos que le rodean, principalmente sus padres. El telfono instalado en el hogar familiar recuerda los enfrentamientos de Walter Benjamin con su padre. Ubicado entre el arco de la ropa sucia y el gasmetro, el nio considera al telfono como un hermano gemelo, pero tambin como un objeto que le priva de voz propia y anula su voluntad. Descubre en el telfono, asimismo, un instrumento con el que el padre impone su voluntad fuera del hogar, por ejemplo en las discusiones con la centralita. La figura materna, en cambio, desempeara el rol de hada madrina que protege al nio del mundo exterior. Pero los recuerdos de la infancia en Berln van un punto ms all. Revelan una dimensin histrica. Pero entendida sta no como una relacin articulada de hechos, sino como enseorearse de un recuerdo tal como este relampaguea en un instante de peligro.

Adems, desde su posicin materialista, el escritor recupera la fuerza subversiva del nio. Los monumentos urbanos son con los que el estado rinde tributo a sus hroes, por ejemplo las estatuas de Federico Guillermo rey de Prusia, son desmitificados por el nio durante sus paseos por el jardn zoolgico. La misma subversin de los valores vigentes se produce cuando Benjamin toma partido por los explotados. Es en las calles iluminadas de los barrios burgueses donde el infante descubri la pobreza de los vendedores de lminas de latn. Tambin los regalos y juegos de navidad en el hogar familiar sealaban la miseria presente en otras casas. Queda, despus de las fiestas navideas, el retrato del rbol despojado de sus hojas. Pero tambin puede tomarse conciencia de la explotacin a partir del trabajo mal remunerado. El nio lo observa en un vendedor de hojas de propaganda, a quien nadie hace caso, y como forma de sabotaje termina por deshacerse de los folletos. A todos los fragmentos, evocaciones y fotografas subyace una reflexin general del crtico berlins: la primera vez representa un acto de creacin, nico, el resto son reiteraciones que contienen, de manera consciente o no, las huellas de esa primera ocasin.

No tiene una importancia menor el despertar sexual, y para ello el menor busca refugio en las mujeres de la calle. As se enfrenta, tambin, a la tirana de la familia. En un libro de cuentos descubri Walter Benjamin a un pequeo jorobado. La vida entera que, dicen, pasa por delante de los moribundos est llena de las imgenes que ha ido acumulando ese menudo genio, jorobado y hambriento, que habita en cada uno de nosotros. La funcin ltima de la memoria es rescatar esas imgenes del olvido, pero tambin del falseamiento. En Infancia en Berln hacia 1900 Benjamin se decidi a transformar poticamente los recuerdos de la infancia, en lugar de hacer mero acopio de notas autobiogrficas. En los relatos biogrficos se respeta la secuencia cronolgica, sin embargo el filsofo y crtico literario prefiri la coleccin de fotografas en un lbum, entendidas como sucesos y experiencias que se presentan durante un paseo por la ciudad. Se trata de descubrir en el fondo de la memoria apuntes que anticipen el presente, lo que supone que el futuro est en gnesis ya en la infancia. Comienza la redaccin del libro en la poca que el nazismo llega al poder...

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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