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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-03-2016

Tcticas peligrosas

Mnica Mancero Acosta
La lnea de fuego


La proximidad de las elecciones ha desatado el debate acerca de con quienes sera pertinente y viable establecer alianzas y con quienes no. Para establecer alianzas polticas concurren varios criterios que complejizan la decisin. Seguramente un politlogo que aplique la teora de juegos podra encontrar una innumerable cantidad de alternativas. De cualquier forma, un anlisis que mira la poltica como una disputa por obtener y conservar el poder, va a considerar la eficacia de tales tcticas. Esta eficacia no puede constituirse en el nico criterio, se trata por cierto de compartir cosmovisiones, valores e ideas programticas acerca de la realidad social y poltica sobre la que se pretende actuar.

Una izquierda expresada en un ala de Pachakutik propugna la idea de que es necesaria y urgente una alianza amplia, an con sectores que tradicionalmente han militado en la derecha poltica. Mientras que otra ala, desde la propia CONAIE, expresa su inconformidad con esta propuesta y est pugnando por una alianza entre fuerzas de izquierda y progresistas. Estas posturas parecen extenderse a buena parte de la sociedad ecuatoriana, lo advertimos en los artculos de opinin, en las redes, en las conversaciones cotidianas.

El argumento de la primera propuesta parece ser que el corresmo, como fenmeno poltico, ha arrasado con toda la institucionalidad democrtica y la posibilidad misma de un proyecto comn de estado nacin. Esta lectura, a pesar de todos los eptetos con los que podamos calificar al corresmo, me parece exagerada. Decir que por el desastre en que se encuentra la institucionalidad democrtica cabe una alianza con la derecha supone decir que el corresmo como proceso poltico ha borrado las fronteras entre la izquierda y la derecha, consabida tesis que ha tratado de ser implantada en otros lugares, proclamando el fin de las ideologas y una verdadera postpoltica.

Si ya no existen derechas e izquierdas, la cosa se facilita y se trata nicamente de gestionar la poltica. No comparto esta visin, los problemas sociales, econmicos, culturales son tan lgidos en nuestras sociedades que es imprescindible tomar partido y saber que sus soluciones dependen de afectar un sistema entero de desigualdad, del cual una parte sale beneficiada en detrimento de la otra. Por ello, la ingenua colaboracin o alianza con los beneficiarios de muchos de los problemas que nos afectan, no solo representa el fin de la teora de la lucha de clases cuyas limitaciones ya saltaron hace dcadas, sino ms que eso, supone el fin de la poltica y de su conflictividad inherente.

Debemos reconocer que el corresmo ha terminado acercando a la derecha y a la izquierda. El carcter autoritario y centralista de este proceso lleva a que frecuentemente se coincida en algunos temas en contra del corresmo y su figura protagnica. Sin embargo, no nos engaemos, de ambos bandos lo hacemos por razones distintas. Mientras los de izquierda queremos jalar ms hacia ese lado, los del otro bando quieren tirar justo al lado contrario.

Si para derrotar al corresmo la izquierda se ala con cualquiera, corre el riesgo de no haber aprendido nada de la leccin que ha significado el apoyo al propio Correa. Entonces, muchos pragmticos del poder se preguntarn para qu va la izquierda a las elecciones? qu va a disputar la izquierda? Es indudable que el corresmo ha asestado un golpe, no tanto al neoliberalismo como ellos lo pregonan a los cuatro vientos, lo ha asestado a la izquierda y sus ideales, porque ahora la derecha empieza a cosechar de un sentido comn anticorresta y derechista instalado en la opinin pblica.

No obstante, aupar a la derecha al poder solo significara empezar a ser cmplices de su agenda de entronizacin del mercado, de arrinconar al Estado -cierto que en el corresmo se ha convertido en el locus de la supuesta transformacin social desde arriba, en detrimento de la propia sociedad- Pero la derecha no querr reemplazarlo con una sociedad participativa y con autodeterminacin, que es lo que demanda la autntica izquierda, sino que querr reemplazarlo con la lgica del mercado.

El escenario ciertamente no es transparente, las opciones son complejas y peligrosas, pero as se juega a la poltica, aceptando el riesgo y el reto. Reconozco el riesgo que varios actores de la izquierda han tomado al lanzarse por una va poco ortodoxa, la alianza con la derecha; reconozco que electoralmente les puede ir mejor, pero podemos prefigurar el momento posterior a las elecciones qu haremos juntos? un gobierno de transicin para recuperar la democracia? El problema no solo es de ndole semntica sino semitica, cuando entre derecha e izquierda hablamos de democracia, de qu democracia hablamos? En adelante, entonces, solo cabe que se presenten todos los desencuentros posibles, y nuevamente la historia de ruptura, frustracin y marginacin que acabamos de experimentar se repetir.

Fuente: http://lalineadefuego.info/2016/03/15/tacticas-peligrosas-por-monica-mancero-acosta/


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