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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-03-2016

Entrevista a Raquel Gutirrez
"Tener voz propia significa no aceptar, para nuestro pensar-decir-hacer, relaciones de tutela o dependencia"

Vernica Gago
Pgina 12 /Las doce

Ex militante del Ejrcito Guerrillero Tupac Katari, activista ms tarde en la Guerra del Agua siempre en Bolivia aunque es de origen mexicano, filsofa, docente, matemtica, Raquel Gutirrez Aguilar se ha formado sobre todo al calor de los movimientos sociales de los que es parte activa y cuyo devenir le ha servido como prisma para analizar los conflictos polticos latinoamericanos y sus ciclos ondulantes ms all de los resultados electorales. En busca de una voz propia que no puede escindirse de lo colectivo, Gutirrez Aguilar resalta el valor del entre mujeres que se da en las distintas luchas territoriales y que reinventa y desafa el canon poltico previo, desarticulando categoras, poniendo el deseo en primer plano. De ah, ella tambin desea, vendr el prximo tsunami.


El asesinato de la dirigente indgena y feminista Berta Cceres en Honduras a manos del sicariato como represalia a su combate contra los proyectos extractivistas en la regin dramatiza una escena de aleccionamiento por medio del terror. Al mismo tiempo, estas ofensivas del poder responden a un incremento de las luchas que hacen del territorio un campo de batalla en un sentido profundo: como espacio-tiempo de recursos comunitarios, polticos y naturales, capaz de mixturar nuevas formas de vida urbanas y rurales, cosmopolitas y comunitarias, con articulaciones de un regionalismo plebeyo y capaces de impacto global. Un prisma particular surge de leer Amrica latina desde estas dinmicas, el cual complejiza los anlisis que slo ponen el acento en la suerte de los gobiernos y las contiendas electorales. En esta lnea trabaja desde hace aos Raquel Gutirrez Aguilar, ex militante del EGTK (Ejrcito Guerrillero Tupac Katari) y activista en la Guerra del Agua (unas de las luchas emblemticas contra el neoliberalismo a inicios del nuevo siglo) en Bolivia, filsofa y matemtica, animadora de iniciativas autnomas en Mxico y docente de la Benemrita Universidad de Puebla. Autora de varios libros sobre estas experiencias de lucha, que incluyen tambin una reflexin feminista sobre sus aos como presa, ahora trabaja en un proyecto de largo aliento, que en trnsito de devenir ttulo de su prximo libro puede sintetizarse as: Qu es hacer poltica en femenino?

Tu idea de poltica en femenino parte de otra pregunta: qu es tener una voz propia, autnoma, en trminos polticos, vitales, organizativos?

Tener voz propia significa no aceptar, para nuestro pensar-decir-hacer, relaciones de tutela o dependencia entabladas desde los mltiples lugares sociales donde se concentra el poder. Significa, tambin, no olvidar en ningn momento la red de interdependencias que continuamente producimos y habitamos. Partir de la red de interdependencia en la que somos y estamos que es una nocin que viene de la ecologa poltica es algo muy distinto a lo que se delimita con el par antinmico dependencia/independencia. Consiste en tener presente, todo el tiempo, en primer lugar que no somos personas aisladas sino que siempre estamos insertas en conjuntos dinmicos de vnculos y relaciones que nos preceden y que, al mismo tiempo, producimos a travs de nuestras acciones cotidianas. En segundo lugar, consiste en estar al tanto de que los vnculos en los que somos-estamos y que tambin producimos y transformamos cotidianamente pueden dibujar una gama muy amplia de formas variadas.

Por ejemplo?

Pueden adquirir la clsica forma moderna jerrquica y enajenada que desconecta las relaciones directas y separa a quienes son parte de una red de interdependencias los separa entre s y con sus medios de existencia, como dice Silvia Federici para introducir mediaciones susceptibles de concentracin ascendente y ac hablo del dinero o de la energa social que se concentra como mando. O pueden adquirir nuevas formas que en realidad son actualizaciones o regeneraciones sistemticas de formas de vnculo y enlace directo, cara a cara, complejo, plstico, no mediado o al menos no plenamente mediado por criterios exteriores. Esta prctica cotidiana de regeneracin auto-reflexiva de colectividad ms o menos autorregulada que internamente acomoda, organiza y gestiona las diferencias es, a mi modo de ver, el sostn fundamental de la voz propia. Claramente, no puedo tener voz propia si estoy sola, aislada.

A contrapelo de la ficcin moderna de la independencia, una autonoma interdependiente

S, slo podemos tener voz propia en medio de una trama colaborativa, cooperativa de sostn recproco. Es por ello que para tener voz propia, autnoma, en trminos polticos, es necesario contar con condiciones mnimas de autonoma material, individual y colectiva. Y es por ello tambin que la negacin de la autonoma poltica pasa por la imposicin de condiciones de despojo de las posibilidades de autonoma material. Esto es lo que alienta y permite las relaciones de tutela poltica. Esto es un gran problema en los tiempos que corren pues justamente el mar de precariedad en el que habitamos como sociedad, se dirige a negar las condiciones materiales de nuestra autonoma poltica, y la pinza se cierra cuando a travs de medidas tecnocrticas estatales y privadas- se sujeta y condiciona la garanta de ciertas mnimas condiciones materiales para el sustento y nos obliga a la aceptacin individual y colectiva de tutela. En trminos clsicos estoy tratando de escudriar, como ya te diste cuenta, el viejo par explotacin/opresin para reconocer sus caractersticas actuales.

Cules seran?

Creo que podemos entender a travs del par despojo y tutela una parte central de lo que hoy niega la autonoma poltica individual y colectiva. Pensar el despojo no nicamente como la desposesin de bienes o riquezas naturales o materiales previamente producidas, sino como un abanico heterogneo de despojos mltiples como dice Mina Navarro- que abarca la relacin de explotacin en el proceso de produccin (de capital) mismo, pero que ampla la lente para incluir en el anlisis la expropiacin de toda la riqueza concreta susceptible de ser producida a travs de otros vnculos y relaciones humanas. Esta es una clave muy relevante para subvertir marcos clsicos de anlisis. Nosotras, ac en Puebla, estamos comprometidas con hilar los elementos de una forma de lo poltico a la que llamamos poltica en femenino, que trata de entender a distintos niveles este conjunto de prcticas de despojo y tutela justamente como negacin de la capacidad humana colectiva de regeneracin de la vida y de lazos sociales frtiles que habilitan autonoma. Y elegimos como punto de partida el proceso de reproduccin material y simblica de la vida social.

Los ritmos abiertos de Amrica latina

Cmo se traduce esto a la hora de leer Amrica latina? Pone otros ritmos y calendarios ms all de la idea de fin de ciclo que se impone a nivel de los gobiernos?

Comenzar por discutir lo que entendemos por ciclo. A m me gusta mucho utilizar, ms bien, para aludir a esto, metforas que tengan que ver con las olas, con la manera en la que el agua del mar se mueve incansablemente. Lo hace en ciclos, claramente. Pero no ciclos como los que se exhiben, por ejemplo, con algunas funciones trigonomtricas: ciclos de periodo regular, cognoscible, determinable, etc. Para pensar en lo que hoy ocurre en Amrica Latina tenemos que pensar en procesos dinmicos abiertos, que den cuenta de la incertidumbre y los cuales, efectivamente, exhiben rasgos cclicos; aunque, insisto, no son ciclos determinados y medibles. Son ms bien, bucles cclicos siempre inciertos y siempre abiertos. As, hoy parecera estar colapsando en toda Amrica Latina salvo quiz en Ecuador donde la revolucin ciudadana ha escalado la represin a niveles alarmantes un ciclo de luchas de mediano alcance que se abri a comienzos del siglo XXI y que tuvo dos momentos claramente distinguibles: el momento del protagonismo social desplegado como lo llama el Colectivo Situaciones y el tiempo de la confusin y la ambigedad que fue el tiempo del despojo de las capacidades sociales de dar forma recuperadas por la sociedad para condensarlas en el Estado y en sus instituciones. Entonces, a la expropiacin o despojo de las capacidades sociales y polticas de transformacin del mundo recuperadas y/o reactualizadas a comienzos de siglo por luchas muy variopintas y polifnicas, sigui un tiempo, que hoy est o bien colapsado como en Argentina o agrietado como en Bolivia que encauz dificultosamente toda esa energa social hacia nuevos procesos de acumulacin de capital reinstalando relaciones de tutela entre gobernantes y gobernados que se impusieron a travs de nuevos y mltiples despojos.

Cmo entender entonces la ofensiva actual de la derecha?

Si una toma las luchas desplegadas como punto de partida, entonces se entiende con ms claridad qu es lo que hoy colapsa: la forma deformada y enajenada de nuestros esfuerzos anteriores, de los anhelos colectivos de transformacin social desplegados por nosotros mismos aos atrs. Entonces, la actual ofensiva de la derecha es, nada ms, la revelacin grotesca de lo que ya ocurra: la renovacin de la dominacin del capital organizada en la vigencia de la democracia procedimental como forma emblemtica y casi nica de lo poltico. Es un fin de lo que alcanzamos a producir en la oleada anterior y por eso se nos presenta como fenmeno cclico- pues el bucle se reabre, en condiciones muy difciles en Argentina, y no tan adversas en Bolivia y quiz en Uruguay.

Cmo avanzamos?

Qu pregunta difcil! El punto de partida que nosotras cultivamos es que tenemos que partir de las luchas que de por s ya se estn desplegando ante nuestros ojos... Y hay muchas cosas ocurriendo ms all de la hoy muy visible ofensiva de fracciones del capital sumamente reaccionarias y quiz criminales. En Amrica Latina hay una gama amplia de luchas en defensa de lo comn que confrontan y boicotean las acciones de despojo ms radicales y virulentas que coaliciones transnacionales empujan de la mano de gobiernos locales y nacionales. Son por lo general luchas locales, difciles, que enfrentan situaciones de violencia cada vez ms agobiantes, como en Mxico o en Honduras. Todos estos esfuerzos han sealado cuando menos dos aspectos muy relevantes: la importancia del territorio como lugar del despliegue de los esfuerzos de resistencia y regeneracin de la vida y la presencia masiva y tumultuosa de las mujeres en estas luchas.

Qu te hacen pensar estos dos aspectos que marcs?

La lucha territorial es, por lo general, una lucha para garantizar condiciones dignas de existencia vida digna, dicen los zapatistas. De ah que para comprender los mltiples esfuerzos que se despliegan en tales luchas vale la pena colocar la reproduccin material y simblica de la vida social como punto de partida. Esta clave, creo, nos brinda una mejor plataforma de anlisis que otras perspectivas como aquellas que clasifican las luchas en econmicas, polticas, reivindicativas, etc. Tomar las diversas luchas para la garanta del sustento contra el despojo de bienes materiales, contra la imposicin de rutinas y ritmos de trabajo heternomos, etc.- entendindolas como multiformes esfuerzos por garantizar y ampliar las posibilidades de reproduccin material y simblica de la vida social nos vuelve comprensibles un conjunto muy diverso de esfuerzos colectivos. No se trata de pensar que todas las luchas hacen y buscan lo mismo, pero s se trata de entender lo que comparten y, por lo mismo, lo que puede habilitar articulaciones polticas ms all de lo local. En relacin a la muy vasta presencia de mujeres en casi todas las luchas del perodo reciente, creo que esto est en el corazn de nuevas posibilidades de subversin de lo que existe y de regeneracin de otras formas de convivencia y autorregulacin.

Entre mujeres: hacia un (des)orden de la madre

Ves en este punto algo de novedad, diferente a momentos anteriores?

Creo que son tres las vetas que se han abierto. En primer lugar, una revaloracin del entre mujeres: en casi todas las experiencias que desde la lucha se pueden documentar, en los espacios de resistencia territorial y en otras experiencias de defensa de lo comn, la presencia de mujeres no slo es notable sino que se recupera una aeja disposicin de las mujeres de, adems de la lucha general, establecer espacios para reunirse, para hablar, para dar fuerza a su voz compartida, para apoyarse entre s a la hora de sostener sus puntos de vista... No se trata de ocupacin de espacios o no slo ni principalmente. Se trata de que la lucha se va tiendo de nuevos colores y que se van mirando y atacando dursimos problemas sociales como la violencia intrafamiliar, la consolidacin de prcticas de cooperacin y acuerdo mucho ms fluidas, etc. El entre mujeres prolifera en todas las luchas y en mltiples rincones del paisaje social de Amrica Latina. Esta prctica recuperada del entre mujeres muchas veces ms all del feminismo liberal capturado en las tecnocrticas polticas de gnero tiene dos aristas relevantes que son las otras dos vetas que mencion arriba: en muchas ocasiones coloca los asuntos ligados a la reproduccin material y simblica de la vida social en su conjunto como punto de partida y, adems, se despliega como una poltica del deseo en el sentido que lo trabaja La Cigarini, como creaciones que se colocan por encima de la ley y que por lo mismo son tan pero tan subversivas. El entre mujeres que no necesariamente excluye a los varones, pero que si, digamos los filtra, tratando de contener y expulsar a los varones violentos al tiempo que conserva un espacio especfico de mujeres de manera inmediata entabla y visibiliza relaciones de interdependencia que se ocupan del cuidado de la autonoma poltica y material. Se ocupa, adems, de una amplia gama de asuntos considerados como no polticos o no plenamente polticos y por lo mismo politiza el espacio privado y desafa la distincin privado-pblico (tan cara a la organizacin capitalista de la vida) y, finalmente, se abre al ensayo y la renovacin de lo poltico sin presuponer que hay que ceirse a ningn canon poltico previo. Ojo, no es que no conozca el canon... es que no lo respeta, lo reinventa, lo deforma, lo desafa. De ah poltica del deseo. Por ac es donde yo veo que se ir generando la renovada energa para la nueva oleada que, esperemos, esta vez s alcance calidad de tsunami.

 

Vos habls tambin de un momento de contra-insurgencia de nuevo tipo que vemos desplegarse en la ofensiva neoliberal y el recrudecimiento de la violencia patriarcal y que genera una opacidad en los conflictos, una deliberada confusin

Claro... el otro lado tambin juega como dice Adolfo Gilly. La produccin sistemtica de inestabilidad e incomprensin es un elemento fundamental para ejercer dominacin. Piensa si no, en lo que hacan los torturadores de las dcadas previas que buscaban quebrar guerrillerxs y organizaciones por la va de la tortura: privar de sueo, hacer desconocer donde estaban, romper los elementos mnimos para la orientacin espacio-temporal, inocular la sensacin de indefensin total, etc. A mi juicio hay una especie de uso instrumental de una violencia brutal a nivel social justamente para quebrarnos: producir opacidad y administrar la incomprensin de lo que pasa, inocular miedo sistemticamente... As estamos viviendo en este perodo de guerra mundial no declarada, de arrasamiento encubierto de los territorios, de devastacin social. Es como si el cuerpo social en su conjunto, el de quienes vivimos por nuestras manos, estuviera siendo sistemticamente torturado en algn cuartucho maloliente de un cuartel militar. Y cuando no es suficiente, entonces se despliega toda esta, ahora s, violencia expresiva ejemplificadora y aterrorizante de la que habla Rita Segato.

Todo esto, que pertenece a un mbito ms general de la contraofensiva contra nuestras luchas se ve plenamente fortalecido con el refuerzo irreflexivo e impune o consciente y premeditado de los rasgos ms violentos de la calidad masculino-dominante de la acumulacin capitalista y sus formas polticas; incluso entre algunos compaeros. Y aqu hay una pregunta dura: a quin llamamos compaero? El izquierdista abusivo y violento puede ser compaero? El padre irresponsable de nuestras cras puede ser compaero? Este es un tema muy urgente de discutir.

Ves aqu un sntoma de una crisis, o un llamado al desorden, para usar tus palabras, de larga duracin?

La impresin que yo tengo es que a raz de los esfuerzos colectivos de impugnacin al orden dominante desplegados durante comienzos de siglo y a la proliferacin del entre mujeres se desafi e impugn de manera eficaz el carcter patriarcal del orden de dominacin del capital y que ahora vemos los dolorosos y crueles afanes no slo militares por reinstalar un orden simblico masculino dominante ya totalmente descompuesto. Esto est ocurriendo en mltiples lugares de forma fractal: es decir, reiterada y expansiva. Mujeres que en sus lugares de trabajo son sistemticamente agredidas y acosadas no slo sexualmente-, que en sus casas son castigadas y reprendidas cuando impugnan prcticamente los mandatos del rgimen patriarcal, etc. Esto est ocurriendo cotidianamente y se vincula a la violencia generalizada en la que a veces quedamos atrapadas. A mi juicio, hay claros signos de un agrietamiento general del orden del padre. No hay quien provea, no hay quien establezca una ley medianamente justa, no hay quien d sentido de pertenencia... por mencionar rasgos de lo que se anudan tradicionalmente en el orden simblico del padre. Sin embargo, ya estara generndose re-generndose y hacindose visible un orden simblico de la madre: en las apuestas y luchas de los pueblos indgenas, en las crticas de los ecologistas y su nfasis en el carcter creativo de ciertos vnculos y cuidados, en el entre mujeres que se expande... Yo por ac encuentro posibilidades de esperanza en medio de estas ruinas que habitamos.



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