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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-03-2016

Lectura crtica y mercado editorial

Antonio Cuesta
Dyskolo (blog)


Hace unos das la editorial Tierradenadie present en el Frum de Debats de la Universitat de Valencia el libro Convocando al fantasma. Novela crtica en la Espaa actual, coordinado por David Becerra Mayor, y en el que se analizan obras especficas o las trayectorias literarias de Rafael Chirbes, Beln Gopegui, Marta Sanz, Isaac Rosa, Alfons Cervera, Rafael Reig, Elvira Navarro, Fernando Daz, Eva Fernndez, Javier Mestre, Matas Escalera, Fanny Rubio y Juan Francisco Ferr.

En la crnica sobre el evento, realizada por Enric Llopis, se incide en la importancia de este ensayo de 500 pginas por cuanto pone en cuestin el canon establecido, pero sin plantear un modelo cerrado, [sino que] realmente el ensayo es una invitacin al debate. Un libro que trata de responder a la pregunta: Existe acaso y es posible una novela crtica disidente, contrahegemnica, de oposicin en el capitalismo avanzado, cuando ste muestra su rostro ms totalizador?.

Para David Becerra el discurso dominante en la literatura (capitaneado por autores integrados como Jos ngel Maas, Javier Maras, Antonio Muoz Molina, Almudena Grandes o Javier Cercas) ha borrado al capitalismo del relato, remitiendo los conflictos de los personajes al terreno de los problemas individuales o a lugares comunes, como el que responsabiliza a los ciudadanos de haber vivido por encima de sus posibilidades. De modo que la literatura antagnica de Rafael Chirbes o Beln Gopegui, por citar solo dos ejemplos, esa novela que cuestiona los fundamentos del poder y que es digna heredera del realismo social aparecido en las dcadas 50 y 60 del pasado siglo, contina siendo denostada como entonces. Si hace unos aos se deca de estas novelas que estaban mal escritas, porque anteponan las consignas polticas al estilo literario, y dejaron de estudiarse en las universidades, hoy los suplementos literarios de los grandes grupos mediticos como Babelia, de El Pas barren contra los escritores comprometidos con argumentos parecidos como la pobreza de estilo, la falta de originalidad por los argumentos recurrentes o un supuesto anclaje en la realidad de hace cuatro dcadas.

Es cierto, como en su da denunci Chirbes, que la literatura, y en concreto la novela, se ha convertido en una esclava ms del promiscuo harn de los que se conocen como grandes grupos mediticos. Presentadores de televisin o periodistas estrella se convierten en novelistas, con la misma facilidad que los escritores devienen en asalariados de estos emporios, donde unos y otros publican columnas en sus peridicos, novelas en sus editoriales, o participan como tertulianos en sus emisoras de radio o cadenas de televisin. Que adems la crtica, en su papel de revisora del tren de la literatura, vigila para que no se cuelen en los vagones de primera quienes deben ir en tercera de acuerdo a ese sistema de afinidades electivas. Un mecanismo que aparentemente parece dejar la puerta abierta a la lectura bajo la mxima de que todo se puede leer, de que todo vale (no estamos en una dictadura que censure textos y autores). Sin embargo, dice Constantino Brtolo, la realidad es que no todo vale lo mismo, que lo que ms vale es lo que ms se hace valer, es decir, lo que ms se promociona. Entretenerse escondera as su verdadero rostro: la aceptacin de los valores dominantes. En otras pocas, los regmenes totalitarios contaban con los mecanismos necesarios para prohibir o impedir la difusin de determinados escritos, con mayor o menor xito. Ahora el poderoso e impersonal mercado se encarga de proyectar el consenso literario sobre los escaparates de los medios hegemnicos. Lo que Brtolo denomina la inteligencia mercantil: la industria del ocio y sus servicios adyacentes. Detrs de una presunta calidad literaria, o estilos preferidos por los lectores, se ejerce una criba ideolgica que se ajusta al proyecto social, econmico y poltico que persigue la globalizacin neoliberal. Al tiempo que se ensalza a determinados autores y se imponen ciertas modas, se van eliminando espacios de debate, como la universidad, y se margina a cuantos se mueven fuera de los lmites del canon. Prestigio y ventas, parecen ser los vectores de un buen escritor.

En medio de ese lodazal, el ecuatoriano Jorge Enrique Adoum nos dice que el capitalismo ha convertido a la literatura en una simple niera que se ocupa de los adultos cuando salen del trabajo. La lectura como entretenimiento supone o bien un abandono de nuestros quehaceres, o bien un divertimento para hacer ms llevadera nuestra existencia o recrear nuestro nimo. De lo que se desprende, en palabras de Brtolo, que quienes, por mor de entretenimiento, nos incitan a la lectura, o bien quieren que dejemos de hacer aquello que tenemos que hacer, o bien, conscientes de algn descontento que nos atenaza, desean que satisfagamos nuestra carencia con un sucedneo: la lectura, fomentando as la irresponsabilidad y el autoengao.

Esta perspectiva nos enfrenta a un problema aadido el autor como marca y la novela como espectculo constituyen en manos de los grandes grupos el inicio de una campaa, de un bombardeo meditico, con el que se dirige la lectura hacia los cdigos establecidos por el poder. El acto de leer se circunscribe entonces al mbito privado y personal de ocio y consumo. Cada vez son menos los lectores que consiguen escapar de esa espiral, quedando la mayora atrapados en los gustos dictados por la industria, al igual que les ocurre a los jvenes novelistas que, habiendo perdido el inters por la tradicin literaria, desprecian en la misma medida que desconocen el pasado de su lengua.

El debate, por tanto, no se limita a denunciar el papel censor del mercado editorial, sino a ofrecer alternativas para escritores y lectores que rompan el crculo infernal en el que nos encontramos. Una de ellas, enunciada por Brtolo hace ya unos aos, propone una visin de la lectura como un acto colectivo al que solo la comunidad puede otorgar sentido, y para lo cual las bibliotecas pueden jugar un importante papel, convirtindose en espacios de lectura compartida, a medio camino entre la lectura colectiva (en voz alta) y la lectura privada. Espacio para el intercambio crtico de los juicios y gustos privados.

Qu futuro nos espera sin alternativas? Seguramente seamos capaces de plantear otras muchas.

Antonio Cuesta es coordinador de la editorial Dyskolo

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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