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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-03-2016

Un paso al frente
La historia nos juzgar como genocidas

Luis Gonzalo Segura
Rebelin


Pasar mucho tiempo, seguramente, pero seremos juzgados como genocidas y las prximas generaciones se avergonzarn de nuestro comportamiento. Seremos un ejemplo en las clases de historia sobre la inhumanidad de nuestra sociedad y la violacin constante de los derechos humanos.

Estudiarn cmo El Corte Ingls, Cortefiel o Inditex esclavizan a personas en el tercer mundo para que nosotros compremos ropa barata, aunque ahora lo denominamos explotacin laboral, que es un concepto menos grueso. Por muchos eufemismos que usemos no podremos negar jams que los nios son esclavizados para que tengamos vaqueros o balones de ftbol.

Estudiarn cmo invadimos pases para convertirlos en estados fallidos y arrebatarles sus recursos en una nueva forma de colonialismo. Los nios leern en los libros que hubo, solo en los ltimos quince aos, ms de dos millones de muertos en Irak y Afganistn y ms de cincuenta millones de desplazados en el mundo para que nuestras industrias armamentsticas, petroleras, farmacuticas o textiles se aprovechasen del petrleo, el opio, la guerra y, dentro de no mucho, la mano de obra barata. Sabrn, aunque muchos se quieran escandalizar ahora, que Gonzlez, Aznar, Zapatero o Rajoy son responsables o cmplices de una gran cantidad de crmenes que hemos cometido o cometemos desde hace mucho tiempo. Y como ellos el Rey, los medios de comunicacin y la sociedad en general.

Estudiarn cmo expulsamos y dejamos morir a ms de dos millones de refugiados a las puertas de Europa, aunque son lo que son precisamente por nuestra codicia. Vern aterrorizados en documentales como permanecamos inmutables mientras los refugiados iban muriendo en un proceso lento y nosotros recibamos nuestra dosis diaria de ftbol, mentiras y basura meditica.

Estudiarn cmo nuestras democracias no son lo que nosotros ahora creemos que son o, por lo menos, lo que muchos de nosotros creen que son. Se hablar de la Europa derivada de la II Guerra Mundial como postdictaduras, pseudodictaduras o protodemocracias que continuaron la lnea marcada durante el siglo XX, aunque fuese de una forma ms elegante. Es cierto que ya no asesinamos con cmaras de gas, ahora lo hacemos con las rbricas de hombres amorales vestidos con lujosos trajes.

Al terminar la II Guerra Mundial muchos alemanes fueron obligados a visitar los campos de concentracin para que viesen lo que all sucedi y no pudieran negarlo nunca. Salieron de aquellas visitas horrorizados por las consecuencias de su inaccin y atormentados por su culpa. Nosotros lo vemos a diario en las televisiones mientras comemos o cenamos, casi como si fuera parte de nuestra racin de ocio: un nuevo evento deportivo o un nuevo programa de telebasura. Parece que si no hubiese un genocidio como el que ahora mismo se produce a las puertas de Europa, tendramos que generar uno para poder rellenar esas horas tan tediosas de una televisin que ya difcilmente puede asombrarnos.

Nosotros que tanto nos escandalizamos con la foto de Aylan o las zancadillas de Petra Lzsl, seremos contemplados en el futuro igual que ella. De hecho, deberamos poner en nuestros perfiles de las redes sociales o en nuestras camisetas Todos somos Petra Lzsl. En lo ms profundo de nuestro ser lo somos, en el fondo queremos zancadillear a esos refugiados para que no pongan en peligro nuestro nivel de vida, nuestros trabajos, nuestras casas, nuestros coches, nuestra seguridad y nuestro futuro. Es de una hipocresa y un cinismo repugnante que Petra Lzsl no fuese nombrada por la Unin Europea para gestionar esta crisis y ese miserable acuerdo con Turqua. Ella no lo habra hecho de forma muy diferente.

Entiendo que en los pases hay tasas migratorias anuales que no se deben superar porque est comprobado que ello no es saludable. En este caso no tenemos ni esta excusa. Europa puede acoger a estos dos millones de refugiados y puede acoger a muchos de los que vengan despus por el temido efecto llamada. No solo puede, debe hacerlo por humanidad y por la responsabilidad debida a nuestra participacin en los lucrativos conflictos que han generado la guerra, la miseria y la infamia que han expulsado a estas personas de sus hogares o de los escombros de estos. Debemos hacerlo porque nuestras industrias, nuestros bancos, nuestros polticos, nuestros poderosos y nosotros mismos nos hemos enriquecido y beneficiado con cada cadver de Oriente Prximo, frica y otras partes del mundo.

Deca que entenda los lmites de la capacidad de acogida, pero estos son mucho ms que los menos de veinte refugiados que hay en Espaa. Podra entender que en un momento dado despus de acoger a varios millones de personas y despus de un esfuerzo sincero, Europa tuviese que poner limitaciones o frenos, decir algo as como hemos hecho todo lo posible. Lo podra entender y sera una excusa para el juicio al que nos someter la historia, para nuestras conciencias y para nuestros hijos y nietos. Ni siquiera tenemos eso.

Ante las preguntas de nuestros familiares en el futuro solo nos quedar la mentira, el silencio, el negacionismo o la locura. Es lo que tiene ser y saberse genocida, es lo que tiene que todos seamos Petra Lzsl.

Luis Gonzalo Segura es exteniente del Ejrcito de Tierra y autor de las novelas Cdigo rojo (2015) y Un paso al frente (2014). Miembro del Colectivo Anemoi.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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