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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-03-2016

Apuntes sobre la dialctica hegeliana del ser

Alberto Quinez
Rebelin


"La pura luz y la pura oscuridad son dos vacos que son la misma cosa"

G. W. Hegel. Ciencia de la lgica


Tanto en la Enciclopedia de las ciencias filosficas como en la Ciencia de la lgica, Hegel trat el tema de la relacin entre el ser y la nada. La forma y la conclusin que subyace en ambas obras sern fundamentales no slo para comprender su obra posterior, sino tambin para establecer un dilogo crtico acerca de la existencia en el terreno de la metafsica 1 . Sobre la relacin entre la nada y el ser, me propongo abordar aqu algunos de los elementos que considero ms importantes de la doctrina del ser contenida en la Ciencia de la lgica. Pero, cabe hacer notar, seguimos un procedimiento quiz poco ortodoxo, aunque de clara inspiracin hegeliana: el fin arroja luces particulares sobre el origen y sobre el proceso mismo. De ah que estas anotaciones no sigan el curso de una exegesis de las notas de la Ciencia de la lgica tomadas aisladamente, sino de una hermenutica a la luz del sistema hegeliano en su totalidad.

Dialctica del ser y de la nada

El ser, como instancia inmediata, es decir, en tanto que instancia directa, sin mediaciones, carente de cualquier determinacin, es la abstraccin pura. Carece, as, de todo rasgo distintivo, de todo atributo, de cualquier carcter entitario. Como sujeto, el ser se eleva por encima de cualquier predicado, no es posible calificarlo ms que como vaco de cualquier nota constitutiva. Pero al ser vaco, al carecer de contenido, el ser se asemeja a la nada. La ausencia de determinacin es tal, que la identificacin entre ser y nada es prcticamente completa 2 .

Pero a la vez, la nada y el ser son distintos. La nada niega al ser porque es su contrario: es no-ser. De ah que el carcter negativo de la nada, imposibilite a sta ser principio gentico del movimiento. Es por ello que a la pregunta sobre el ser y la nada, como la cuestin heideggeriana a la que aludamos antes, debiera buscarse una respuesta desde el mbito del ser y no desde el mbito de la nada. La nada es pasividad absoluta en relacin a la absoluta pasividad del ser; en ste anida la potencia del movimiento engendrado por su posicin frente a la nada.

Por eso, la nada tiene en el sistema hegeliano un carcter eminentemente necesario. La nada, de hecho, est ya implcita en el ser, al carecer ste de determinaciones que le doten de contenido, es decir, de caracteres que anulen el vaco que dicho ser abstracto es. De esta manera, la nada es la negacin directa del ser y es la instancia que posibilita el movimiento por ser, precisamente, negacin del ser. De la "unin" entre la nada y el ser o, ms bien, de la convergencia de sus contradicciones, proviene el devenir.

El hecho de que el ser y la nada son a la vez lo mismo y lo diferente, se explica por el hecho de que la unin del ser y la nada es, ante todo, convergencia, y, luego, hecho dinmico, movimiento: la verdad [del ser y la nada] no es su indistincin, sino el que ellos no son lo mismo, sino que son absolutamente diferentes, pero son a la vez inseparados e inseparables e inmediatamente cada uno desaparece en su opuesto . Su verdad, pues, consiste, en este movimiento del inmediato desaparecer de uno en otro: el devenir; un movimiento donde los dos son diferentes, pero por va de una diferencia que al mismo tiempo se ha resuelto inmediatamente 3 .

Configuracin teleolgica del ser

El fin, o la finalidad, tiene una doble funcin en todo proceso gentico. Por una parte, es realizacin del sujeto, es decir, culmen de su proceso de desarrollo racional, y es, por otra parte, mostracin efectiva de las posibilidades de desarrollo del sujeto, que antes slo estaban latentes y ocultas. De esta forma, es slo en la superacin de la contradiccin entre el ser y la nada, en el devenir, que el ser como tal se muestra. La mostracin del ser es as retrospectiva. Es slo desde un marco exterior que el ser como tal aparece. Ese punto de vista externo es el sujeto.

Acerca de esto Hegel sostiene que la diferencia entre el ser y la nada es completamente vaca y cada uno de los dos es de la misma manera lo indeterminado; la diferencia por lo tanto no subsiste en ellos mismos, sino slo en un tercero, en el entender. Pero el entender es una forma de lo subjetivo, ajena a esta esfera de la exposicin. Sin embargo el tercero, donde el ser y la nada tienen su subsistir, tiene que presentarse tambin aqu; y se ha presentado tambin aqu, porque es el devenir [] Este tercero es otro distinto de ellos; [decir que] ellos subsisten slo en un otro, significa a la vez que no subsisten por s 4 .

En otras palabras, el ser slo se realiza de forma plena configurndose retrospectivamente. Es desde algo ms all de si, desde su superacin dialctica, que el ser en cuanto tal puede ser captado. Pero ese momento es ya una manifestacin externa y posterior al ser en cuanto tal. Es ya momento de realidad en que el ser deja de ser y, por tanto, de ser nada. Es su devenir: la existencia.

Existencia y sujeto

La presencia del ser como existencia deriva en la constitucin de distintos organismos cuyo grado de diferenciabilidad puede verse a la luz de las posibilidades que cada uno de ellos tiene de desarrollar una conciencia. Solamente desde el desarrollo de esta conciencia es que el ser en cuanto tal puede ser captado. El ser y la existencia se presentan as como pares de dependencia mutua. La existencia muestra al ser a travs del sujeto, que es el ente que logra captar al ser por el desarrollo de su conciencia. A su vez, el sujeto no es sino forma de concrecin del ser.

Si el sujeto se presenta entonces como la instancia necesaria para la captacin del ser y su posterior reconocimiento y des-enajenacin, puede decirse que el puro ser que es abstracto, que es ser, encuentra en una instancia contradictoria a s, en un ente, en una finitud, el punto necesario para realizarse. La relacin entre infinito y finitud se encuentra entonces establecida; apareciendo aqu como expresin de entidades propias de la lgica pero que en su momento se traducirn en cierta forma de interaccin de categoras polticas (sobre todo en los Principios de filosofa del derecho y en la Filosofa de la historia).

La existencia en la que el sujeto reconoce como tal al ser ser, ms adelante, el plano de la historia en donde el ser humano encarna la voluntad del espritu absoluto. Si bien ese plano del reconocimiento del ser que lleva a cabo el sujeto, o a nivel concreto, la encarnacin humana de la voluntad reconocida del espritu absoluto, brinda un escao de reconocimiento al sujeto individual, pero es tambin un momento de supeditacin, de sobredeterminacin del sujeto por el ser, del ser humano concreto por el espritu. Pese a ello, se borra la dualidad establecida por otras filosofas idealistas en las que el ser humano, la finitud, es visto como un ser carenciado de la dignidad del ser absoluto, de lo infinito.

Enajenacin e historia

El movimiento del ser en su dialctica con la nada es, en principio, un proceso reiterativo de enajenacin; el ser se niega, en la nada, dando pie a una instancia superior cuya mirada retrospectiva realiza al ser. La enajenacin del ser llega hasta la configuracin del sujeto que tiene posibilidad de captar a dicho ser y que, en resumidas cuentas, es el ser humano y la humanidad en tanto generalidad. Es decir que esa enajenacin sienta las premisas para el reconocimiento del ser en tanto ser; premisas que son en el ltimo nivel de su desarrollo, tambin dialctico, el devenir histrico: La historia universal, como ya se ha dicho, es el desarrollo de la conciencia, del espritu de su libertad y de la efectivizacin de esa conciencia 5 .

Es solo a travs del proceso enajenado del ser, que es la historia, que el ser puede retornar as como superacin de la contradiccin entre abstraccin pura, como puro ser y nada pura, y entidades concretas. De este modo, el ser se plenifica en su proceso de enajenacin, en la marcha de su reconocimiento paulatino por la historia. La humanidad, reconocindose, pasando de ser en-s a ser para-s, reconoce, capta al ser, que no es sino momento contradictorio de aquella y el ser, captando la concrecin humana, se autoconoce.

Es entonces a travs de lo concreto que la mxima abstraccin, el ser, logra encontrase a s, dar todo de s, plenificarse. Es tambin por su cercana con el ser en cuanto ser reconocido, que el ser humano logra salvar la situacin histrica de su propia enajenacin. En ese proceso, la unin entre infinito e finitud, redita la emancipacin humana y la realizacin del espritu. Sin duda, todo ello configura una explicacin demasiado ambigua, demasiado abstracta, de lo que ser luego en Marx el proceso de constitucin del ser humano como un ser para s, avocado a una transformacin materialista del mundo, impelido a dicha transformacin por el mpetu de libertad que la historia ha puesto sobre l.

Notas:

1 Es as que Heidegger se preguntar en su Introduccin a la metafsica : por qu es el ser y no, mas bien, la nada? Ver: Heidegger, M. Introduccin a la metafsica. Editorial Gedisa S. A. Barcelona, Espaa. 2001. Pg. 11.

2 El ser, lo inmediato indeterminado, es en realidad la nada, ni ms ni menos que la nada. Hegel, G. W. Ciencia de la lgica . Solar. Buenos Aires, Argentina. 1976. Pg. 77.

3 Ibd. Pgs. 77 78.

4 Ibd. Pg. 85.

5 Hegel, G. W. Filosofa de la historia. Editorial Claridad. Buenos Aires, Argentina. 2008. Pg. 54.

Alberto Quinez. Miembro del Colectivo de Estudios de Pensamiento Crtico (CEPC).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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