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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-10-2005

Este dirigente del MIR y de Cristianos por el Socialismo desapareci hace 31 aos a manos de la DINA
Antonio Llid, un sacerdote revolucionario

Mario Amors
Rebelin


 

De los siete sacerdotes asesinados por la dictadura del general Augusto Pinochet, Antonio Llid es el nico detenido desaparecido. Durante sus cinco aos en Chile este cura valenciano desarroll un extraordinario trabajo junto a campesinos, obreros, estudiantes y nios en la ciudad de Quillota. Despus del golpe de estado pas a la clandestinidad por su condicin de dirigente del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), hasta que el 1 de octubre de 1974 la DINA le secuestr en Santiago, le tortur durante das y le hizo desaparecer hacia el 25 de octubre. Hoy su huella perdura en Espaa y Chile.

Antonio Llid naci en Jvea (Alicante) el 29 de abril de 1936, termin los estudios de Magisterio en 1956 y fue ordenado sacerdote en 1963. En su primer destino, los pueblos alicantinos de Quatretondeta y Balones, desarroll una extraordinaria labor social, pedaggica y pastoral, puesto que con la ayuda del maestro y de un amplio grupo de universitarios valencianos logr cambiar el destino de ms de 40 nios, que pudieron estudiar el bachillerato y cursar distintas carreras, librndose as de un futuro que no les ofreca ms alternativa que trabajar la tierra.

A mediados de 1967, despus de que se hubiera negado a votar en el ltimo referndum franquista y de que hubiera firmado en protesta por la represin contra los estudiantes antifascistas, su obispo le castig a cumplir el servicio militar como capelln castrense en El Ferrol. En aquella base militar Llid entabl amistad con varios muchachos, algunos de ellos militantes comunistas, y a finales de 1968 fue recluido durante unas semanas en un recinto militar por confraternizar con la tropa, hasta que fue pasado a la reserva.

En 1969 Llid decidi partir como misionero a Amrica para eludir la presin de la dictadura y de sus superiores jerrquicos y fue destinado a la dicesis de Valparaso. El viaje en barco, con escalas en ciudades como Caracas, Guayaquil o Lima, le descubri las venas abiertas de Amrica Latina, las lacerantes injusticias que sufran las grandes mayoras de aquel continente. En Quillota, donde vivi hasta el golpe de estado de 1973, tom contacto muy pronto con amplios sectores juveniles, campesinos y obreros.

Entonces la Democracia Cristiana, con el presidente Eduardo Frei Montalva, gobernaba Chile y Llid conoci de primera mano el fracaso de su gestin, en particular en la reforma agraria. Las contradicciones de su proyecto reformista, que no cuestionaba el sistema capitalista vigente, le reafirmaron en su apoyo a la izquierda. La victoria de Salvador Allende en las elecciones presidenciales de 1970 fortaleci su compromiso social y su decisin de participar en el profundo proyecto de transformacin impulsado por la Unidad Popular.

En 1971 Antonio Llid particip junto a varios profesores y alumnos del instituto local en un Taller de Estudio de la Realidad Nacional que le permiti profundizar en las races de la injusticia social y las desigualdades que vea a diario en las poblaciones donde ejerca su trabajo pastoral y social. Aquellas jornadas de estudio y reflexin compartidas, con los clsicos del pensamiento marxista como principales referencias, pusieron de manifiesto tambin las dificultades que entraaba la va chilena al socialismo y le persuadieron que, ms tarde o ms temprano, estallara un enfrentamiento armado entre la burguesa y la clase obrera.

En aquellos das escribi a su familia: Entiendo cada vez ms mi religin y mi sacerdocio como un compromiso con la sociedad en la que vivo, un compromiso con aquellos hombres y mujeres que luchan por la instauracin de un orden social que impida la esclavitud, que capacite al hombre para acercarse cada vez ms a su plenitud, que haga la injusticia y la explotacin cada vez ms difciles y no el pan nuestro de cada da.

En abril de 1971, Llid tom parte en Santiago en unas importantes jornadas sobre la participacin de los cristianos en la construccin del socialismo, origen del Movimiento de Cristianos por el Socialismo, del que fue miembro activo, al igual que otros sacerdotes espaoles, sobre todo catalanes.

A mediados de aquel ao, tras colaborar en la campaa presidencial de Allende y con los socialistas quillotanos en las elecciones municipales de abril que llevaron a la alcalda a un modesto zapatero llamado Pablo Gac (asesinado en enero de 1974 por la dictadura), decidi ingresar en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR).

Como dirigente del MIR, Llid impuls la lucha por un socialismo democrtico y profundamente revolucionario a partir de una amplia participacin y concienciacin de los obreros y los campesinos. Este fuerte compromiso le enemist con su vicario y su obispo, Emilio Tagle, conocido por su conservadurismo, del que hara gala en septiembre de 1973 para apoyar con entusiasmo el golpe de estado militar.

En abril de 1972 Tagle le suspendi de sus funciones sacerdotales y le pidi que regresara a Espaa, pero Antonio Llid decidi permanecer en Chile ya que consideraba que sus vnculos con el pueblo que luchaba por hacer realidad el reino de Dios en la tierra eran ms importantes que los que le unan a un obispo comprometido con los sectores ms reaccionarios.

En mayo de aquel ao una manifestacin de centenares de personas en su apoyo en Quillota, que culmin con la toma y violento desalojo de la principal parroquia de la ciudad, ocup un amplio espacio en la prensa regional y nacional, ya que mostraba como la creciente lucha de clases que enfrentaba a la izquierda contra la alianza de la derecha y la DC penetraba ya en la Iglesia.

El 11 de septiembre de 1973 se cumplieron los augurios pesimistas que Llid haba formulado sobre un proceso revolucionario que olvid la importancia crucial de la poltica militar. Nunca en la Historia los poderosos se dejaron arrebatar pacficamente sus privilegios. Chile no va a ser la excepcin, escribi a un amigo en febrero de 1972.

Aquella maana Antonio Llid se dirigi junto con sus compaeros a la fbrica texil Rayn Said, ocupada por sus obreros en febrero de 1971 y nacionalizada por el Gobierno de Allende. Despus de conocer el bombardeo de La Moneda y ante la imposibilidad de oponer resistencia a los militares que ya cercaban la entrada principal, decidieron que sus dirigentes, entre ellos Llid, se marcharan para sumergirse en la clandestinidad. Durante un mes se escondi junto con un compaero en casas muy humildes del cerro Mayaca (en Quillota), Valparaso y Via del Mar. Aunque la direccin del MIR le autoriz a abandonar Chile, incluso le ofreci realizar un trabajo poltico en Europa, decidi compartir con el pueblo chileno su tragedia.

A mediados de octubre ya se encontraba en Santiago y como dirigente del MIR se aboc a trabajar en la construccin de la Resistencia Popular contra la dictadura militar. Pero 1974 fue el ao de la gran razzia de la Direccin de Inteligencia Nacional (DINA, polica poltica de Pinochet) contra su partido y en septiembre de aquel ao, en la ltima carta a su familia, Antonio Llid escribi, intuyendo ya un posible trgico final: Siguen cayendo compaeros todos los das, pero hasta ahora yo me he podido librar. Ojal la suerte me siga acompaando (...). No quiero ponerme dramtico, pero alguna vez hay que decirlo. Si algo malo me ocurriera, quiero que tengan claro que mi compromiso con esto que hago ha sido libremente contrado, con la alegra de saber que esto es exactamente lo que me corresponde hacer en este momento.

El 1 de octubre, pocos das despus de escribir estas lneas, fue detenido por la DINA en el centro de Santiago de Chile y conducido a uno de sus centros clandestinos de detencin y tortura, situado en la calle Jos Domingo Caas 1.367. De su estancia all y posteriormente en el centro de Cuatro lamos existen numerosos testimonios que revelan que no delat ante sus torturadores ni a la familia que le acogi en la clandestinidad, ni a ninguno de sus compaeros, testimonios que nos hablan de su humanidad y de su trato afectuoso hacia sus compaeros de martirio.

Hacia el 25 de octubre de 1974, cuando tena 38 aos, fue llamado junto a otros detenidos de Cuatro lamos y desapareci para siempre. Hasta hoy todas las gestiones de sus familiares y sus compaeros por conocer su trgico final han sido infructuosas, pero al menos su tenaz lucha por la justicia y la memoria ha permitido que desde mayo de 2003 estn procesados por su desaparicin los principales agentes de la DINA en la represin contra el MIR por debajo de Pinochet.

Por su parte, los abogados espaoles del juicio contra Pinochet consideran que, si ste hubiese sido extraditado desde Londres, hubiera sido condenado al menos por aquellas palabras que pronunci cuando el 13 de noviembre de 1974 los obispos Fernando Arizta y Helmut Frenz (copresidentes del ecumnico Comit de Cooperacin para la Paz) le preguntaron por Antonio Llid y le mostraron una fotografa suya: se no es un sacerdote, es un marxista y a los marxistas hay que torturarles para que canten. La tortura es necesaria para extirpar el marxismo.

- El prximo 18 de noviembre, a las 12 horas, Mario Amors defender su tesis doctoral Antonio Llid, un sacerdote revolucionario en el Saln de Grados de la Facultad de Geografa e Historia de la Universidad de Barcelona (http://www.ub.edu/mapes/facfil.htm).

- La editorial Tndem ha publicado las cartas que Llid envi a sus familiares y amigos desde Chile: Antonio Llid. Epistolario de un compromiso. Valencia, 1999. 205 p.



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