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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-03-2016

Los catedrticos Sami Nar y Javier de Lucas critican el pacto de la vergenza entre la Unin Europea y Erdogan
Merkel ha negociado de espaldas a la UE la expulsin de refugiados a Turqua

Enric Llopis
Rebelin


Un da despus de suscribirse el acuerdo entre La Unin Europea y Turqua para la expulsin de personas refugiadas que se hallen en Grecia y a las que se considere irregulares, se registraron cuatro muertos en el Mar Egeo, en dos de los casos nias pequeas. En slo un da arribaron 1.700 personas a las islas griegas de Chios y Lesbos. Actualmente se hallan en el pas heleno cerca de 50.000 personas inmigrantes y refugiadas. Por otro lado, el pasado fin de semana 300 inmigrantes trataron de cruzar sin xito la valla de Melilla y ayer otras 30 personas inmigrantes, de Guinea Conakry, Guinea Bissau y Burkina Fasso lograron llegar a Ceuta. La tragedia la tenemos en casa, sostiene el politlogo, socilogo y catedrtico de la Sorbonne, Sami Nar, en un acto organizado por el Instituto de Derechos Humanos de la Universitat de Valencia. La cuestin clave reside en la reaccin ciudadana, que se debate actualmente entre la solidaridad con los refugiados y lo que el filsofo germano Jrgen Habermas llamaba el chovinismo de la prosperidad, es decir, arreglar primero los problemas en casa y despus ya se ver en qu se le puede ayudar al prjimo.

La situacin de incertidumbre en la que vive la Unin Europea se aprecia por ejemplo en el volantazo de la presidenta del Gobierno alemn ngela Merkel, quien en una primera fase de la llamada crisis de los refugiados se plante que las polticas restrictivas y las expulsiones masivas violaban los principios que cimentaban el pas. Sin embargo, el catedrtico de Ciencias Polticas, especialista en movimientos migratorios y eurodiputado hasta 2004, Sami Nar, destaca que actualmente Merkel ha negociado a espaldas de la Unin Europea un acuerdo vergonzoso con Turqua. Al final, el sentimiento de solidaridad no ha podido resistir los intereses electorales, y los movimientos xenfobos que en algunos estados como Sajonia-Anhalt alcanzaron el 24% de los votos en las ltimas elecciones- han logrado que se imprima un giro a la posicin inicial. Es una victoria enorme de lo peor de nosotros, opina Sami Nar. La Unin Europea est pisoteando desde hace mucho tiempo, pero sobre todo desde junio de 2015, sus valores fundamentales.

Uno de los pequeos portillos de esperanza es que el mismo da de la rbrica del pacto entre la Unin Europea y Turqua, ACNUR (Agencia de Naciones Unidas para los refugiados) conden el acuerdo porque supona una violacin palmaria de los derechos fundamentales. Se vulneraba por ejemplo la Convencin de Ginebra de 1951 (sobre el Estatuto de los Refugiados), que obliga a tramitar la demanda de asilo de las personas que lo soliciten en el territorio de llegada. Se contravienen tambin las directivas europeas que obligan a garantizar las condiciones para que los peticionarios puedan quedarse en un pas mientras se tramita la solicitud de asilo. Despus de la Segunda Guerra Mundial se aprob la Convencin de 1951, a la que se han acogido desde entonces millones de personas. Ya en el contexto de la guerra fra, se adopt respecto a pases como Hungra o Polonia, en un sentido que incentivaba a los opositores al comunismo. Despus se descubri, en el caso hngaro, que muchas de las personas que abandonaron el pas eran realmente inmigrantes econmicos, que aprovechaban las posibilidades que ofreca el derecho internacional para acceder al asilo.

Sin embargo, afirma Sami Nar, no se han aplicado del mismo modo estas convenciones internacionales a los ciudadanos sirios, afganos e iraques cuando adems, buena parte de la crisis actual tiene su origen en la guerra de Iraq y los bombardeos desplegados por Estados Unidos y Gran Bretaa. Despus de esta intervencin militar, cuatro millones de personas salieron de Iraq. Siria acogi a dos millones de ciudadanos iraques en sus fronteras. Lbano acoge a 1,7 millones de personas refugiadas y Tnez, con diez millones de habitantes y escasos medios, acogi a un milln de refugiados libios tras los ataques al pas norteafricano. Espaa, slo a 18. Pero con independencia de las cifras y los esfuerzos de cada pas, el acuerdo entre la Unin Europea y Turqua, insiste Sami Nar, tambin vulnera los Acuerdos de Schengen en materia de fronteras y en concreto el apartado sobre repatriacin de personas en situacin irregular. La expatriacin tiene que responder a reglas tasadas, no a un determinado pacto suscrito con Turqua, esto es algo surrealista y una aberracin del espritu que inspira la norma. El acuerdo establece asimismo que por cada persona refugiada (irregular) que resulte deportada desde Grecia al territorio turco, se permitir la entrada de otro refugiado -de manera legal y con visado- desde Turqua a la Unin Europea, procedimiento conocido como el uno por uno.

En los acuerdos se incluyen algunos mecanismos ms propios del burdo regateo. Con el fin de que Turqua acepte el pacto, la Unin Europea abre la puerta a la libertad de circulacin de ciudadanos turcos por Europa. La crtica de las organizaciones humanitarias apunta a una mezcla espuria, de aspectos radicalmente distintos, ya que poco tienen en comn los refugiados sirios con la ampliacin del libre trnsito de los turcos. Tambin se ha incrementado el dinero que Turqua haba pedido inicialmente, de los 3.000 millones de euros que empez a recibir en octubre, a los 6.000 millones finalmente acordados. No sabemos quin pagar estas cantidades que Merkel ha pactado con Erdogan sin contar con los europeos. Otra de las razones de fondo por las que la Unin Europea ha suscrito este pacto, explica Sami Nar, es que no cuenta con una poltica comn, de hecho, en los ltimos cinco aos se ha producido una notoria renacionalizacin de las iniciativas en materia migratoria. En los aos 90 todava pensbamos que era posible una poltica unitaria, pero hoy no, slo hay que mirar el modo en que actan pases como Hungra o Austria.

Cuando se hila fino, aparecen flecos que escapan al comn de los mortales, sometidos al bombardeo de cifras e imgenes inconexas. Una de las circunstancias de las que poco se habla es que Turqua slo ha firmado una parte de la convencin sobre refugiados y asilo de 1951, por tanto, este pas puede aplicar la clusula geogrfica por la cual los derechos de asilo y refugio se les puede aplicar a ciudadanos europeos, pero quedar eximidos otros como los sirios, eritreos y afganos. Y ello sin violar la legalidad internacional. No me puedo imaginar que los juristas europeos, y sobre todo los alemanes, no conozcan esta clusula, apunta el socilogo, doctor honoris causa por la Universitat de Valncia e intelectual que alumbr el concepto de co-desarrollo. Tampoco se entiende por qu no se apunta directamente a las mafias, uno de los blancos predilectos en los discursos gubernamentales, cuando INTERPOL y las policas nacionales conocen perfectamente cmo stas organizan las rutas de los refugiados e incluso las tarifas: 4.000 euros para llegar a Austria o 6.000 euros por entrar en territorio italiano. Seguramente los motivos del arreglo final no deben de andar muy lejos de las elecciones que esperan a Merkel en 2017, ni de los problemas internos de Erdogan.

En el acto celebrado en la Universitat de Valencia han participado asimismo la vicepresidenta del Gobierno Valenciano, Mnica Oltra, y el catedrtico de Filosofa del Derecho y Filosofa Poltica en el Instituto de Derechos Humanos, Javier de Lucas. A juicio del catedrtico, la poltica ms efectiva de apoyo a las personas refugiadas consistira en intervenir directamente sobre las causas que motivan los grandes desplazamientos. Pero los pases del Norte son los que venden las armas que destrozan Siria o son cmplices en la financiacin del Estado Islmico, que vende el crudo a los pases de Europa y la OCDE. Tampoco se ha hecho nada durante cinco aos en la guerra de Siria, y despus, qu ocurre cuando las personas refugiadas llegan a las fronteras de la Unin Europea? Si el estado espaol tuviera que acoger la misma proporcin de refugiados sobre la poblacin total (un 25%) que Lbano, la cifra se elevara a diez millones, cuando actualmente la batalla que se libra en Espaa es por superar las 18 personas refugiadas. Adems, estamos burlando y desobedeciendo nuestras propias leyes, seala el autor de Mediterrneo: el naufragio de Europa, en concreto, tres directivas europeas especficas adems de la Convencin de Ginebra y el Protocolo de Nueva York.

A pesar de que los medios dediquen titulares, destacados y despieces a la crisis de los refugiados, puede que la crisis resida actualmente en cmo est configurado el sistema de proteccin. Porque hay hechos poco cuestionables, como la existencia de refugiados ambientales, que el marco jurdico actual no reconoce. Por otro lado la tragedia que viven las personas refugiadas ha llevado a que en algunos casos se hable con desprecio de los inmigrantes econmicos, como si estas personas que viven en estado de necesidad carecieran de derechos. Recuerda Javier de Lucas la existencia de un instrumento de proteccin especfico para los migrantes econmicos la Convencin aprobada en 1990 por Naciones Unidas- que ningn estado miembro de la UE ha querido ratificar a pesar de las llamadas del Parlamento Europeo. Por ms eficaces que pretendan ser los sistemas de deportacin, continuarn llegando refugiados y con mayores riesgos para sus vidas que en la actualidad, concluye Javier de Lucas.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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