Portada :: Brasil :: Nuevo golpe contra la democracia: Impeachment contra Dilma
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-03-2016

No habr golpe?

Luismi Uharte
Rebelin


Cinco das despus de la gran movilizacin que la derecha haba impulsado en las grandes ciudades de Brasil para exigir el golpe parlamentario contra la presidenta Dilma Rousseff, el encarcelamiento del ex presidente Lula y la ilegalizacin del PT (por corrupcin), la izquierda lograba movilizar a centenares de miles de personas en todo el pas aunque en menor nmero que la derecha- con el objetivo expreso de intentar frenar la trama golpista. El lema central y compartido era ntido: No vai ter golpe (No habr golpe)

Claves de la movilizacin. Las manifestaciones del viernes 18 de marzo proyectaron la imagen del otro Brasil, no solo en su sentido ideolgico (izquierda Vs. derecha) sino tambin en trminos de clase, etnia, imaginario poltico, esttica, etc. La Avenida Paulista de la principal urbe del pas, Sao Paulo, de nuevo se converta en un escaparate privilegiado para identificar las claves fundamentales de la respuesta social antigolpista.

En primera instancia, cabe destacar el perfil sociolgico de los y las participantes, mucho ms heterogneo en trminos clasistas y tnicos en comparacin con la manifestacin del domingo conducida por la derecha. En la Paulista se encontraron sectores de la clase media progresista blanca con las clases populares de la periferia, siendo estos ltimos, eso s, ampliamente mayoritarios. El porcentaje de poblacin negra, mulata y mestiza, fue a su vez muy superior a lo visto el fin de semana anterior en el mismo escenario.

El contenido de la movilizacin era obviamente antagnico y reactivo al del domingo 13: frente al golpismo respuesta democrtica. La mayora de la izquierda (excepto sectores minoritarios de orientacin troskista, etc.) asumi que en este momento la contradiccin poltica fundamental se expresa en la urgente postura activa a favor o en contra del golpe. Esto posibilit una confluencia coyuntural de izquierda y progresista, a pesar de las severas crticas que diversos partidos y movimientos han hecho a la poltica econmica del gobierno del PT.

De cualquier manera, aunque el lema central era no habr golpe, la importante presencia de militantes del PT, de sus juventudes y del sindicato mayoritario y prximo al Partido de los Trabajadores, la CUT, se tradujo en un fuerte apoyo a Dilma y a Lula. Paralelamente, la denuncia a los poderes fcticos golpistas ms declarados, tanto patronales (FIESP) como mediticos (red O Globo), se manifest tambin con gran intensidad.

En cuanto a la esttica, la tonalidad vermelha (roja) fue predominante aunque acompaada de los colores de la bandera brasilea (amarillo y verde). La directriz previa a la manifestacin haba sido clara: no podemos dejar que la derecha monopolice nuestra bandera ni el patriotismo, como agudamente apunt en la movilizacin el actual alcalde de Sao Paulo, el petista Fernando Haddad.

El momento ms lgido de la movilizacin fue la aparicin simblica de Lula al final del acto. La pasin que despert con su presencia y su discurso dej meridianamente claro, que a pesar de los pesares, el ex obrero metalrgico que llego a ser presidente durante 8 aos, mantiene todava un vnculo emocional con las clases populares muy intenso, que lo sigue posicionando como el lder carismtico indiscutible del campo popular, a pesar de las contradicciones evidentes de su prctica poltica durante su mandato.

Del discurso encendido de Lula en la paulista se pueden extraer dos conclusiones. En primer lugar, su capacidad para inyectar moral a las bases y su disposicin a ocupar una posicin de liderazgo claro en la contraofensiva antigolpista. En segundo lugar, su apuesta por la va de la conciliacin poltica y de clases, sea de identidad del lulismo y de la corriente mayoritaria del PT desde hace bastantes aos, como sealan diversos investigadores brasileos, como el historiador, Lincoln Secco y el intelectual y miembro de la corriente articulacin de izquierdas del PT, Valter Pomar.

En conclusin, se puede afirmar que las manifestaciones antigolpistas lograron en gran medida agrupar tcticamente a diversos sectores de izquierda y democrticos y subir la moral poltica de las bases ms organizadas. Sin embargo, en un contexto de accin-reaccin vertiginoso el golpismo golpe rpidamente apenas media hora despus del fin de la movilizacin, cuando el juez ultra Gilmar Mendes, del Supremo Tribunal Federal (STF) suspendi el reciente nombramiento de Lula como ministro de la Casa Civil (primer ministro de facto). El objetivo era claro: poner de nuevo en manos del juez de Curitiba Sergio Moro, hroe actual de la extrema derecha, al ex presidente, imputado por corrupcin y con muchas opciones de ser encarcelado preventivamente si Moro contina llevando el caso.

Entramado golpista. Como se observa, sectores del Poder Judicial son agentes estratgicos del proceso de golpe pero no lo nicos, de un entramado golpista con muchas ramificaciones. En ese entramado, hoy da pblico y confeso, est asumiendo un protagonismo creciente el latifundio meditico (corporacin O Globo, Folha de Sao Paulo, revista Veja), actor central en la creacin de un discurso y un sentimiento golpista cada vez ms descarnado. La imagen que proyectan los kioskos a diario, mostrando portadas de alto contenido golpista, son un factor muy funcional en la construccin de un nuevo sentido comn favorable al derrocamiento del gobierno.

Otro agente cada vez ms implicado en la trama golpista es la gran patronal y concretamente la Federacin de Industrias del Estado de Sao Paulo (FIESP). Resulta muy simblico que su sede en la Avenida Paulista se haya convertido en el lugar frente al que estn acampados hace varios das, un grupo de ultras que exigen urgentemente el golpe. Y supone un descaro absoluto que les hayan brindado alimentacin o que en la movilizacin del da 13 apoyaran con infraestructura y con electricidad a uno de los escenarios pro-golpe.

Algunos analistas autctonos sealan que resulta paradjico e incluso sangrante que a pesar de que el gobierno aplic en el ltimo ao parte de la agenda de la FIESP (exenciones fiscales, reduccin de la factura elctrica), sta ahora se suma entusiastamente a su derrocamiento. La historia, nuevamente, demuestra por ensima vez que la oligarqua es insaciable. No vai ter golpe?.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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