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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-03-2016

Los vientos de guerra vuelven al Shara tras 25 aos de alto el fuego

Jos Antonio Bautista
La Marea

Lo que en apariencia puede parecer un nuevo capricho diplomtico del rey de Marruecos, est siendo interpretado como una declaracin de guerra por parte del Polisario


La crisis de los refugiados, la visita de Obama a Cuba y el atentado en Bruselas estn eclipsando un problema de primer orden para Espaa: el Frente Polisario y Marruecos nunca haban estado tan cerca de volver a las armas desde que en 1991 firmaron la paz en aras a un referndum de autodeterminacin que nunca lleg a celebrarse. La tensin en la zona no alcanz niveles similares ni siquiera cuando las autoridades marroques aplastaron el campamento protesta que los saharauis montaron cerca de El Aain a finales de 2010 y que se sald con decenas de vctimas mortales y desaparecidos.

Tras expulsar este fin de semana a 84 funcionarios de la MINURSO que trabajaban en El Aain, capital del Shara Occidental bajo control marroqu, este martes Rabat pidi a la ONU el nombre de sus 28 funcionarios que an permanecen sobre el terreno para velar por la paz y, en teora, organizar el plebiscito. Adems, las autoridades alaues ordenaron el cierre de la oficina militar desde la que la ONU supervisa el alto el fuego en la que fuera provincia -que no solo colonia- de Espaa hasta 1975. De esta forma el rey Mohamed VI responde al ultraje que, segn el Gobierno marroqu, profiri Ban Ki-moon, secretario general de la ONU, al utilizar el trmino ocupacin para referirse a la presencia marroqu en el Shara Occidental. Para mayor enfado de Marruecos, Ban Ki-moon pronunci la palabra prohibida durante su visita a los campamentos de refugiados saharauis en Argelia a principios de marzo.

Tal es el enfado de Rabat que hasta amenaz con retirar a los 2.300 cascos azules marroques que operan en frica. Lo que en apariencia puede parecer un nuevo capricho diplomtico del monarca alau, est siendo interpretado como una declaracin de guerra por parte del Polisario: ambos rivales firmaron la paz en 1991 para celebrar un referndum de autodeterminacin, tal y como estipula la legislacin internacional -en concreto la resolucin 1514 de la Asamblea General de la ONU-, pero al poner fin a la MINURSO, misin creada para este fin, Marruecos induce al retorno al enfrentamiento blico, declar el ministro saharaui de Asuntos Exteriores en una carta pblica.

Este lunes el presidente saharaui y lder del Frente Polisario, Mohamed Abdelaziz, llam a filas a todos sus efectivos, mientras que la televisin pblica saharaui difundi un vdeo en el que por primera vez muestra cientos de tanques, lanzamisiles y radares listos para entrar en combate. Al otro lado del muro marroqu que divide el Shara Occidental, otro vdeo grabado el lunes de madrugada muestra el despliegue de tanques marroques en El Aain.

Algunos analistas restan importancia a esta escalada de tensin argumentando que el Polisario no tiene msculo militar para enfrentarse a Marruecos, aunque otros expertos opinan que el punto fuerte que permiti a los saharauis plantar cara a Marruecos durante 16 aos de guerra fue su conocimiento del desierto y el componente moral, taln de Aquiles de los mal pagados soldados de Rabat que motiv cientos de deserciones durante la guerra.

Parar los pies a Marruecos

No obstante, el tablero internacional y sus piezas han cambiado en los ltimos meses. Por un lado, Ban Ki-moon ha tomado cartas en el asunto y por primera vez ha pedido al Consejo de Seguridad que pare los pies a Marruecos. De momento, Francia, Estados Unidos y Espaa (miembro no permanente del Consejo) no han respondido a sus peticiones ni han aclarado su intencin de renovar el mandato de la MINURSO, que caduca en abril de este ao.

Francia cada vez tiene ms dificultades para mantener el juego de malabares sobre el que se establece su relacin con Argelia, su principal proveedor de gas, y Marruecos, que usa su informacin antiterrorista para mantener la proteccin de Pars, mientras que en los ltimos aos Estados Unidos condecor a activistas saharauis y presion a Marruecos, segn cables filtrados por Wikileaks y el hacker apodado Chris Coleman.

Argelia, pas que desde 1975 acoge a al menos 160.000 refugiados saharauis y principal aliado del Frente Polisario, mantiene como presidente de iure al octogenario Bouteflika, que lleva sin aparecer en pblico desde junio de 2015. Lo cierto es que el presupuesto militar argelino se dispar en un 124% entre 2009 y 2014, pero el desconocimiento sobre los verdaderos dirigentes del pas ms grande de frica mantiene la incertidumbre sobre su grado de implicacin ante un eventual conflicto armado.

Marruecos parece dispuesto a cualquier aventura mientras su credibilidad se tambalea dentro y fuera del pas. Sus rifirrafes con la ONU se suman al cese de relaciones con la Unin Europea en febrero de este ao y a la expulsin en 2015 de Amnista Internacional y Human Rights Watch, tan solo un ao despus de la filtracin de cables secretos que destaparon el esquema de sobornos del espionaje marroqu para comprar el favor de periodistas y trabajadores de Naciones Unidas, incluidos varios altos funcionarios del Alto Comisionado para los Derechos Humanos que presionaron con xito para evitar que la MINURSO informara sobre violaciones de derechos humanos cometidas por Marruecos en el Shara Occidental.

La poblacin saharaui permanece dividida entre quienes sufren la represin poltica y cultural en los territorios ocupados por Marruecos y quienes sobreviven en los campamentos de refugiados de Tindouf, a donde cada vez llega menos ayuda humanitaria. Las voces que aclaman el regreso a las armas crecen entre estos ltimos, particularmente entre los jvenes saharauis que ven en las armas su nica alternativa para poner fin al destierro en la hamada argelina.

Mientras Marruecos desmantela a toda velocidad los mecanismos que mantienen el status quo y la paz en el Shara Occidental desde 1991, el Gobierno espaol hace la vista gorda y evade su responsabilidad como potencia administradora del ltimo territorio africano pendiente de descolonizacin.

Fuente: http://www.lamarea.com/2016/03/22/83654/



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