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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-03-2016

Obama el bueno?

Daro Machado Rodrguez
Rebelin


Como muchos, he estado siguiendo la visita de Barack Obama a nuestro pas, experimentando sentimientos encontrados: de un lado el sano orgullo patritico y revolucionario de ver un presidente norteamericano rectificando la poltica hacia Cuba y repitiendo en nuestro propio suelo que hay que terminar con el bloqueo, lo que ratifica el respeto a nuestra soberana e independencia, esas que nos hemos ganado los cubanos con nuestro sacrificio, nuestro sudor, nuestra sangre, nuestra historia y, de otro, el peligro que significa que haya quienes piensen que con estos, por ahora tibios cambios, ha desaparecido la contradiccin entre los intereses del imperialismo norteamericano y los de la nacin cubana. Pero solo hoy, luego de escuchar su discurso en esta maana de lunes, me he decidido a escribir estas lneas, porque -como alert hace ms de medio siglo Fidel-, en lo adelante todo ser ms difcil.

Quin podra poner en duda la enorme complejidad de la sociedad norteamericana, en la que poco valen anlisis en blanco y negro? Una historia turbulenta en la que se entremezclan las batallas contra el colonialismo ingls por la independencia y arremetidas genocidas contra la poblacin autctona, un impetuoso desarrollo industrial y una cruel guerra intestina que cost la vida a ms de 600 000 seres humanos, una creatividad e inventiva paradigmticas en la ciencia y la tecnologa y un belicismo expansionista del cual Mxico y Cuba -por poner solo dos ejemplos de nuestra regin- han sido vctimas cercanas, una sociedad con extraordinarias manifestaciones culturales en la msica, la literatura y el cine junto con un mesianismo que no honra esos valores, una ciudadana laboriosa y emprendedora sobre la cual, sin embargo, descansa pesadamente una maquinaria estatal imperialista, el pas ms rico y el ms endeudado del mundo, el que ms reclama a los dems los derechos humanos y quien menos los respeta como demuestra ms de medio siglo de bloqueo econmico contra Cuba, una sociedad en la que la violencia sirve de hilo conductor para seguir su historia.

En resumen, un pas lleno de contradicciones en el que, no obstante, sera ingenuo pensar que los acercamientos actuales hacia Cuba son simplemente el resultado de los criterios, la voluntad y la habilidad de Obama y no parte integrada a los intereses del poder real de los EEUU: el del gran capital.

Si Barack Hussein Obama resultara infuncional a los poderes fcticos que rigen el Estado norteamericano difcilmente habra sido elegido presidente en 2008, ni reelegido en 2011, ni habra iniciado el cambio de poltica hacia Cuba.

Es el mismo Obama que solo dos meses despus de haber recibido el regalo del premio Nobel de la Paz envi decenas de miles de soldados a Afganistn, el que ha autorizado cientos de ataques con drones que han costado la vida de cientos de civiles en varios pases del mundo, el que particip en el complot que destruy a Libia, el que ha armado a la llamada oposicin siria fortaleciendo al autotitulado Estado islmico, el que aprob el suministro de armas a Kiev luego del golpe de Estado, el presidente que ha estado detrs de la primavera rabe de fatales consecuencias en esa zona del mundo. Es el mismo Obama; como dira el poeta: No os asombris de nada.

En efecto, no hay dos Obama, uno bueno y otro malo. No estamos frente a una personalidad bipolar, sino uno nico, el poltico de carrera, quien ms all de sus caractersticas e historia personal, de sus modos domsticos de hacer poltica, y hasta de sus inclinaciones como individuo y de su probable objetivo de dejar como legado el de ser el presidente norteamericano que cambi la poltica hacia Cuba, ha sido siempre y es funcional a los intereses estratgicos de los poderes fcticos que regulan el Estado norteamericano.

Es, eso s, un poltico a quien hay que reconocerle carisma, dominio escnico, sentido de la oportunidad meditica, habilidad comunicativa; probablemente el mejor y ms capaz a mano para enmascarar hoy los objetivos estratgicos del imperialismo norteamericano hacia Cuba y hacia Amrica Latina y el Caribe.

En esta visita a nuestro pas, el presidente Obama no ha perdido oportunidad para reclamar el fin del bloqueo, lo que de ltimas son palabras de alguien pronto a desaparecer de la escena gubernamental norteamericana, frases que puede ahora pronunciar, de las cuales puede ahora hacerse responsable porque no aspira, ni podra aspirar a un nuevo perodo presidencial y porque las formalidades del sistema poltico del pas norteo le permiten presentarse olmpicamente como alguien no responsable del bloqueo, opuesto al bloqueo, sostenedor de una nueva poltica, cuando durante casi toda su actuacin presidencial lo aval con su inercia.

Pero volviendo al discurso de marras, no puede ser objeto de un breve artculo un anlisis exhaustivo de esa intervencin , de modo que solamente voy a recalcar algunos aspectos que resaltan a primera vista donde como han expresado varios analistas mucho hay de lo que no se dijo y es poco lo que concede, aunque lo adorna bien. Es el mismo Obama que podra hacer mucho ms desde sus atribuciones presidenciales y an no la ha hecho.

Y de eso se trata, de leer la letra chica de sus declaraciones, algo importante especialmente para los jvenes cuyas experiencias de vida con el vecino del norte no cuentan con los sabotajes criminales, los episodios de Girn, la crisis de octubre, las bandas contrarrevolucionarias, los atentados contra nuestros lderes, las agresiones biolgicas, y un largo etctera, y a quienes los efectos del bloqueo les han llegado amortiguados por la proteccin de la sociedad y de las familias.

No hay dudas: Obama es la cara gentil y seductora del mismo peligro. No se disculp por los crmenes contra Cuba, no mencion la Base Naval de Guantnamo, no habl de la Ley de Ajuste Cubano, no dijo por qu no hace ms contra el bloqueo pudiendo hacerlo, y muchas otras increbles omisiones.

Mientras, fue evidente que l no quiere colaborar con Cuba, sino con aquella parte de nuestra sociedad a la que supone mejores condiciones para los intereses estratgicos que representa, l quiso seducir a la juventud, estimular en ella el egosmo y el afn de mejoramiento puramente individual presentando el crecimiento capitalista como la panacea universal y no la causa de las crisis y del peligro del agotamiento de la naturaleza y la desaparicin de la especie humana, l quiso contribuir a fragmentar la sociedad cubana para el propsito de recuperar la hegemona norteamericana aqu y en nuestra regin, en su discurso asom el tono sobrador de alguien que nos concede el derecho que nadie tiene que otorgarnos- de resolver nuestros propios problemas. Nos toca ahora explicar y evidenciar eso.

La visita de Obama es una victoria del pueblo cubano y de todos los pueblos de Amrica Latina y del Caribe por lo que entraa el que los Estados Unidos de Norteamrica se hayan visto obligados a reconocer que se estrellaron contra nuestra dignidad y ahora optan por hacer un rodeo amaado. Por eso hay que recordar aquellas palabras de Julius Fuck al final de su histrico Reportaje al pie de la horca y estar alertas.

Obama termin su visita a Cuba, fue -junto con su bella familia hacia la que los cubanos hemos sentido natural simpata- recibido, tratado y despedido cortsmente por un pueblo y unas autoridades que hacen gala de su hospitalidad, respeto y disposicin al dilogo sin imposiciones, pero cuyas mayoras saben bien el terreno que pisan y en las que bulle el espritu soberano, martiano y fidelista, ese que core en el estadio latinoamericano: Ral, Ral, Ral.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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