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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-03-2016

Entrevista con Alberto Acosta
"El Buen Vivir es para todos y todas, o no lo es!"

Felipe Milanez
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Alberto Acosta ha publicado en Brasil este ao la traduccin del libro El Buen Vivir. En esta entrevista, hecho por e-mail, el intelectual ecuatoriano desarrolla una reflexin sobre la actual crisis por la que pasan los gobiernos progresista en Amrica del Sur. La relacin entre la bajada de los precios de las materias primas y un nuevo tipo de caudillismo son lo que marca este momento. Mirando al pasado, se habla del legado mas que de sus posibilidades de futuro. El concepto de buen vivir, tal como l presenta, es una oportunidad y una posibilidad de una profunda transformacin econmica, cultural y social. La tarea es urgente.

Felipe Milanez: En el actual momento de crisis de los gobiernos progresistas en Amrica del Sur, con una perspectiva de retroceso, cual son las alternativas posibles de imaginar?

Alberto Acosta: La actual crisis que atraviesa Amrica Latina debe leerse ampliamente. Si bien hoy vivimos una crisis global multifactica, sistmica y con rasgos civilizatorios, sin embargo, la crisis de la regin tiene caractersticas propias. Adems esa crisis golpea, sin discriminar, a pases con gobiernos neoliberales y progresistas. El impacto a estos ltimos anticipa su fracaso, pues durante la larga bonanza de precios de materias primas inflados (al igual que los discursos soberanistas), poco o nada avanzaron los progresismos en transformar las condiciones tcnicas de produccin y sus relaciones sociales, las cuales siguen atadas a los vaivenes del mercado mundial y a las demandas de acumulacin del capital transnacional.

En lo poltico, los pases progresistas, con algunos matices, se caracterizan por haber consolidado estructuras gubernamentales caudillistas. No construyeron gobiernos participativos, donde la toma de decisiones emerja desde lo comunitario, impulsando una lgica horizontal de la discusin y el manejo del poder. Nada de eso ha sucedido. En particular Chvez, Evo y Correa devinieron en caudillos del siglo XXI.

El retorno del Estado, que apareca como indispensable para superar el neoliberalismo, termin configurando una lgica estatista a ultranza. Lo que antes se presentaba como una recuperacin de lo pblico como resultado de la lucha de los movimientos sociales, ha terminado reeditando el Estado de Bienestar en lo econmico (modernizador del capitalismo) mezclado en lo poltico con tintes autoritarios. El estatismo de corte leninista, vertical y autoritario, a ms de tecnocrtico en algn sentido, cerr la puerta a la conformacin de otro Estado, controlado por la sociedad y desde abajo. En Bolivia y, sobre todo, en Ecuador no se plasm el Estado plurinacional aprobado en sus respectivas constituciones. Al contrario se han profundizado rasgos del Estado colonial, oligrquico y patriarcal. En medio de esto, la transformacin cultural qued en nada. Tan es as que el consumismo exacerb el individualismo en contra las lgicas comunitarias, que deben ser la base de las grandes transformaciones. Las propuestas del Buen Vivir (sumak kawsay o suma qamaa o ande reko) se transformaron en simples instrumentos propagandsticos a favor del poder, con los cuales estos regmenes han tratado, adems, de disciplinar a sus sociedades.

Como una triste paradoja que jams tendremos que olvidar, vemos que hoy las prcticas represivas de estos gobiernos progresistas marcan su accionar. Algunos personajes que en su momento incluso lucharon contra dictaduras son hoy quienes desde su boca proclaman discursos socialistas y libertarios, pero con una mano restringen la libertad de expresin y con la otra reprimen a los movimientos sociales y criminalizan la protesta popular. Al forzar el extractivismo se profundizaron las violencias estructurales tanto sociales como ambientales, con las consiguientes reacciones polticas de pueblos que llegan a sentirse hasta traicionados. Si bien el progresismo inicialmente trajo avances sociales, con el paso del tiempo estos se perdieron en los clientelismos y poco a poco en lgicas inclusive privatizadoras, como sucede con la salud en Ecuador.

Al cabo de una dcada de progresismos (y algo ms en algunos pases), cuando estos parecen agotarse, sigue pendiente la tarea de una gran transformacin democrtica y cultural No hay duda, el progresismo sudamericano, que todava podr estar presente por un tiempo en el escenario poltico, est enfrascado en una discusin sobre sus legados, es decir sobre su pasado. Ya no representa un futuro o alternativa de cambio para el presente, y menos an una opcin de futuro.

Felipe Milanez: Como es posible avanzar una transformacin post-extractivista en un escenario donde con los precios mas bajos, el esfuerzo de los gobiernos es exportar todava mas recursos naturales?

Alberto Acosta: Brasil es un caso tristemente paradigmtico en este momento. El pas con mayores capacidades para transformar su estructura productiva y sus relaciones sociales -a partir de construir una economa independiente de la acumulacin primario exportadora- fracas en toda la lnea. En los aos del gobierno del PT, hay un proceso de desindustrializacin y reprimarizacin, tal como en otros pases de la regin. Esto explica la enorme fragilidad regional frente a los vaivenes de la economa internacional: Brasil, el Brasil de los trabajadores, tena el potencial para liderar un proceso integrador con profundas bases transformadoras. No lo hizo. Por el contrario reedito viejas prcticas de su tradicional subimperialismo. As las cosas, los progresismos en Brasil y en los otros pases fracasaron. Tal situacin sin duda implica un retroceso y una consolidacin del subdesarrollo capitalista hoy vigente en nuestra regin, ms all de cualquier propaganda gubernamental.

Es innegable que los problemas econmicos en la regin estn vinculados a situaciones internacionales, como la cada de los precios de las materias primas y la misma revalorizacin del dlar, en un contexto mundial de pugnas geopolticas inusitadas. Sin embargo, si los pases con gobiernos progresistas se hubieran encaminado a un verdadero proceso de liberacin de su dependencia externa, si habran impulsado una integracin autonmica real, hoy viviramos otra situacin. Con el extractivismo exacerbado se ahondaron las modalidades de acumulacin primario exportadoras y, por ende, las relaciones de sumisin, reeditando lgicas y prcticas del viejo pasado colonial. Y esto result an ms grave porque en estos pases los problemas econmicos ya estaban presentes antes de la cada de los precios de las materias primas. Es decir, la crisis no se explica solo por factores externos, sino tambin internos: no hubo la transformacin productiva y mucho menos se enfrent la condicin capitalista de nuestros pases. Podemos pensar que el gran sistema capitalista mundial, al cual hoy somos ms dependientes que antes, se encuentra en crisis, pero al mismo tiempo cada capitalismo domstico ya viva sus propias complicaciones.

Y bajo el argumento de una respuesta pragmtica a la crisis, los progresismos estn propiciando directa o indirectamente el retorno del neoliberalismo. El Gobierno neoliberal a ultranza de Macri en Argentina no habra sido posible sin los avances neoliberales y extractivistas del Gobierno de los Kirchner. Y ese futuro es el que le espera a toda la regin si no hay un cambio urgente de tendencia

El caso de mi pas, Ecuador, es hasta dramtico: con una mezcla de tragedia y comedia como dira Marx. No solo que el Gobierno de Correa enfrenta esta crisis introduciendo la clsica receta neoliberal de la flexibilizacin/precarizacin laboral, sino que est a punto de suscribir un Tratado de Libre Comercio (TLC) con la UE, es decir est presto a aceptar una suerte de constitucin econmica neoliberal, que de eso se trata un TLC. Ningn gobierno anterior progres tanto en este sentido.

Correa impulsa la privatizacin abierta (gasolineras de Petroecuador, p.e.) y encubierta (salud y educacin, p.e.), a ms de la entrega de campos petroleros maduros a las transnacionales: traicin a la Patria!, deca el propio Correa en los aos 2005 y 2006, antes de ser presidente; para consolidar este proceso se aprob una ley de Alianzas pblico-privadas, eufemismo que encubre las privatizaciones. Pero sin duda el endeudamiento agresivo -sin transparencia- es la opcin ms socorrida del corresmo para enfrentar la crisis deuda para pagar deuda, como en la larga noche neoliberal, e incluso la aberracin de deuda para sostener la liquidez, pues recordemos que el Ecuador es un pas dolarizado que no puede emitir moneda propia. As, para colocar bonos en el mercado financiero retorn al redil del Fondo Monetario Internacional (FMI) desde 2014.

Casa adentro propicia la descapitalizacin de la seguridad social y la eliminacin de fondos como el de los maestros: solo falta su privatizacin El saldo del correismo es un creciente enriquecimiento de las grandes burguesas del pas, como la banca, que ha ganado como nunca en la historia, y que hoy hasta est nuevamente autorizada a cobrar por sus servicios: Correa borra con el codo lo que hizo con la mano al inicio de su gestin. Los oligopolios permanecen intocados. En 2006 las 300 empresas ms grandes tenan un ingreso equivalente al 45% del PIB, el ao pasado, las mismas 300 empresas aumentaron ese porcentaje al 76% En Ecuador la crisis se la debemos tambin a Correa: no fue capaz de impulsar una transformacin productiva y de sus respectivas relaciones socialesY todo este retorno al Washington Consensus se hace con la propia intervencin del Estado, por eso podemos ya hablar de un neoliberalismo transgnico.

Felipe Milanez: Como imaginas el futuro despus de estos ltimos anos de megaextractivismo, como que puede suceder en Xingu, con la hidroelctrica de Belo Monte, o Yasuni, en Ecuador?

Alberto Acosta: El extractivismo masivo explica, como ya dijimos, un ahondamiento de las estructuras polticas autoritarias. Y por cierto este extractivismo en creciente expansin, sumado a las lgicas productivistas y consumistas dominantes -propias de la modernizacin capitalista- provoca un creciente deterioro ambiental, como es el caso de la creciente y descontrolada urbanizacin, as como la expansin de la frontera minera y petrolera, a la que se suma la bonanza de los monocultivos.

Lo que sucede en Xing en Brasil acontece en el TIPNIS o en el Yasun en Ecuador. La lista de atropellos es interminable. Los gobiernos progresistas en general han sido desarrollistas y, por tanto, depredadores de la Naturaleza. El mismo gobierno de Correa en Ecuador, que abri la puerta a la esperanza con la Iniciativa Yasun-ITT, para dejar el petrleo en el subsuelo amaznico, transform la esperanza en un lgubre futuro al sucumbir a las presiones de los intereses petroleros. Y este Gobierno, del pas en donde por primera vez se constitucionalizaron los Derechos de la Naturaleza, se transform en el mayor extractivista de la historia: ampla la frontera petrolera en el Yasun y al sur de la Amazonia, abre la puerta a la megaminera, promueve los monocultivos y la produccin de los bio o agrocombustibles, al tiempo que amenaza la prohibicin constitucional que impide importar semillas transgnicas y, por cierto, cultivos transgnicos.

Felipe Milanez: Cual el papel de las elites locales en el colonialismo interno de los pases suramericanos, y esta relacin con el sistema capitalista/colonialista global?

Alberto Acosta: A partir de 1492, cuando Espaa invadi Abya Yala (Amrica) con una estrategia de dominacin para la explotacin, Europa impuso su imaginario para legitimar la superioridad del europeo, el civilizado, y la inferioridad del otro, el primitivo. En este punto emergieron las colonialidades del poder, del saber y del ser. Dichas colonialidades estn vigentes hasta nuestros das. No son un recuerdo del pasado. Explican la actual organizacin del mundo en su conjunto, en tanto punto fundamental en la agenda de la Modernidad (que, en esencia, es capitalista). Y eso explica porque la conquista y colonizacin gozan de buena salud en los gobiernos progresistas, dado que esos gobiernos no buscaron superar al capitalismo, sino precisamente modernizarlo.

En nuestros pases se mantiene la modalidad de acumulacin extractivista de origen colonial, dominante durante toda la poca republicana y siempre funcional al sistema-mundo capitalista. En el ncleo bsico desarrollista, que persiste an en el siglo XXI, se consolida la misma matriz de acumulacin colonial de hace ms de quinientos aos. Y as mismo se mantiene inalterada la colonialidad.

Las manifestaciones de esta realidad son mltiples. Una caracterstica de los gobiernos progresistas ha sido su pretendida aproximacin a soluciones tecnocrticas, en esencia atadas a las visiones de los Nortes dominantes, sean los Estados Unidos, Europa o ahora China. Tal situacin incluso se observa en los intentos -patticos- de emular procesos desarrollistas propios del capitalismo desarrollado al cual el progresismo intenta alcanzar. As mismo vivimos el desprecio e inclusive persecucin a los pueblos y nacionalidades indgenas, as como a sus culturas.

Felipe Milanez: Que es el Buen Vivir?

Alberto Acosta: El Buen Vivir es una oportunidad para imaginar otros mundos.

El extractivismo no es el camino hacia un imposible desarrollo (eso ms, un desarrollo eminentemente capitalista), menos an hacia el Buen Vivir. La construccin del Buen Vivir, que es la meta que debe inspirar el post-extractivismo, hay que asumirla como una alternativa al desarrollo. Es ms, el Buen Vivir no solo critica el desarrollo, lo combate, as como combate a la propia lgica del capital. Esto diferencia al Buen Vivir de muchas de las crticas convencionales a las teoras y prcticas del desarrollo lo hemos visto a lo largo de las ltimas dcadas las cuales concluyen regularmente por proponer otros desarrollos, sin cuestionar su esencia (reiteremos, eminentemente capitalistas, caracterizados por sofocar la vida y todo lo que tiene que ver con la vida: el ser humano y la Naturaleza).

En efecto, no se debe criticar al desarrollo sin caer en su repeticin, pues de lo contrario hablamos de una crtica vaca. Polemizando con los argumentos y los conceptos propios del desarrollo no se cambiarn los fundamentos que hacen posible su existencia. Es indispensable quitarle al desarrollo las condiciones y las (sin)razones que han facilitado su masiva difusin e (intil) persecucin por parte de casi toda la Humanidad.

A pesar de estos cuestionamientos bsicos, el Buen Vivir -quiz mejor deberamos hablar de buenos convivires- tendr que ser construido/reconstruido desde la realidad actual del desarrollo, superndolo desde su interior; es decir, saldremos de l arrastrando sus taras, siempre y cuando haya coherencia entre las acciones desplegadas y los objetivos propuestos.

El verdadero aporte del Buen Vivir radica en las posibilidades de dilogo que propone. Nos abre la puerta a un enorme mapa de reflexiones destinadas a subvertir el orden conceptual imperante. Una de sus mayores contribuciones podra estar en la construccin colectiva de puentes entre los conocimientos ancestrales y los modernos; eso s, sin transformar a los elementos ancestrales en instrumentos del capital. Hay que asumir, en todo instante, que la construccin de conocimiento es fruto de un proceso social. Para lograrlo nada mejor que un debate franco y respetuoso; debate que an est pendiente. La descolonizacin, sobre todo cultural, es una de las mayores tareas.

Lo que interesa es superar las distancias entre los diversos mundos existentes en nuestra regin. Obvias por lo dems. En una orilla del camino aparece un concepto, en pleno proceso de reconstruccin (y recuperacin), que se extrae del saber ancestral, mirando demasiado al pasado. En la otra orilla del (mismo) camino, el mismo concepto, tambin en reconstruccin e incluso construccin, se lo asume mirando al futuro. Tal vez el dilogo consista en que los del pasado miren algo ms al futuro (y al presente) y los del futuro aporten una visin menos beata del pasado.

La tarea no es fcil. Superar las visiones dominantes y construir nuevas opciones de vida tomar tiempo. Habr que hacerlo construyendo sobre la marcha, reaprendiendo y aprendiendo a aprender simultneamente. Esto exige una gran dosis de constancia, voluntad y humildad.

El Buen Vivir, en suma, se presenta como una oportunidad para construir colectivamente una nueva forma de vida, que parte por un epistemicidio del concepto de desarrollo y de otros conceptos propios de la modernidad capitalista, como plantea Boaventura de Sousa Santos. Esto demanda echar abajo la propia idea de progreso. Boaventura nos recuerda en sus trabajos, de forma repetida, el asesinato de otros conocimientos despreciados por el conocimiento hegemnico occidental, que hoy cobraran fuerza con las propuestas del Buen Vivir. Nos toca, entonces, desmontar los conceptos de progreso en su deriva productivista y del desarrollo en tanto direccin nica, sobre todo en su visin mecanicista de crecimiento econmico, y funcional a la lgicas capitalistas.

Esta superacin del concepto dominante de desarrollo, al mismo tiempo que se superan las propias ideas de la Modernidad (capitalista), constituye un paso cualitativo importante. Esta propuesta, siempre que se asuma activamente por la sociedad desde abajo y por la izquierda, en tanto recepta las propuestas de pueblos y nacionalidades, as como de amplios segmentos de la poblacin explotada y marginada. Esta es una lucha presente en diversas regiones del planeta. Es una lucha que puede y debe proyectarse con fuerza en los debates que se desarrollan en el mundo, indispensables para procesar la Gran Transformacin.

El Buen Vivir acepta y apoya maneras de vivir distintas, valorando la diversidad cultural, la interculturalidad, la plurinacionalidad y el pluralismo poltico. Diversidad que no justifica ni tolera la destruccin de la Naturaleza, tampoco la explotacin de los seres humanos, ni la existencia de grupos privilegiados a costa del trabajo y sacrificio de otros. En suma, una diversidad que no solo es anti-neoliberal (como intent ser el progresismo en sus inicios), sino que por sobre todo es anti y post-capitalista.

El Buen Vivir es para todos y todas, o no lo es!

http://entitleblog.org/2016/03/18/el-buen-vivir-es-para-todos-y-todas-o-no-lo-es/



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