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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-03-2016

Entrevista al socilogo Choukri Hmed
Excepcin tunecina, esperanza ciudadana

Vanessa Szakal
Nawaat.org

Traduccin para Rebelin de Francisco Fernndez.


Dentro de los mil y un estudios realizados sobre la situacin de Tnez despus de la revolucin de 2011, el trabajo del socilogo Choukri Hmed, Ms all de la excepcin tunecina, es excepcional. El enfoque del autor no consiste en establecer un balance provisional de los aos de transicin, ni de minimizar la importancia de los logros polticos conseguidos, sino de sealar que, ms all de la excepcionalidad tunecina, perduran realidades sociales, polticas, econmicas, que representan tanto los errores como los riesgos de este singular proceso revolucionario. Hmed tambin analiza los problemas relacionados con la seguridad, con la inexistente democracia social, con el punto muerto en que se encuentra la economa tunecina y con una reconciliacin econmica que impide la traduccin concreta de los principios y valores reivindicados desde hace cinco aos. Hmed analiza la evolucin de los movimientos sociales, el rgido modelo econmico y el papel de una lite poltica 'no representativa' desconectada de los problemas de la ciudadana.

-Cules son las diferencias ms significativas entre las movilizaciones de 2010-2011 y las que comenzaron en enero de 2016?

-Durante el rgimen autoritario de Ben Al cualquier tipo de contestacin social era considerada como un crimen y entraaba, por tanto, una fuerte represin. Adems, los medios de comunicacin representaban una nica voz; era un blackout total. Desde 2011, aunque no se han concedido muchas ms libertades de las que ya haba, aunque sigue habiendo corrupcin -de hecho, bastante ms- y aunque la Constitucin no se aplica, a pesar de todo esto, el activismo social es menos arriesgado de lo que lo era entonces.

En segundo lugar, la estructuracin de los movimientos sociales antes de 2010 se produca, sobre todo, alrededor de algunos partidos polticos muy poco numerosos y con poca base social. Todava hoy la base de los partidos es bastante pequea (prcticamente inexistente si excluimos a los dos grandes partidos polticos), pero durante el rgimen de Ben Al era an ms escueta y estaba, adems, mucho ms controlada. Sin embargo, despus de 2011, los movimientos sociales de las poblaciones que no tienen acceso a los canales de decisin se han fragmentado fuertemente. Adems, aunque desde entonces han experimentado un proceso de radicalizacin -con consignas y reivindicaciones e incluso con modelos de accin violenta-, esos movimientos han sido cooptados rpidamente al ofrecer a algunos de sus lderes algunas migajas de poder.

Por ltimo, en el mbito discursivo predomina el rechazado a cualquier tipo de movilizacin social en razn del estado de seguridad nacional. El eventual apoyo que podan tener las protestas sociales antes de 2011 ahora es mucho ms dbil. Esto ocurre no solo desde este ao: no haba pasado un mes desde la cada del rgimen de Ben Al cuando apareci el movimiento Kobba, un contramovimiento al de la Qasba*, donde algunos dijeron parad la huelga, detened a los movimientos sociales. En cualquier caso, ahora mismo hay muy poco apoyo a la movilizacin popular por parte de la clase poltica, de la opinin pblica o de los medios de comunicacin.

-Ahora predomina la desesperanza y la depresin. Es una tendencia reciente?

-La depresin estaba ah desde hace tiempo, pero ahora la gente la experimenta de forma ms evidente, sobre todo las clases medias, porque son ellas quienes ms han intervenido en el proceso revolucionario. Para ellas haba una serie de demandas a conquistar: un mayor poder adquisitivo, trabajo para los jvenes, etc. Al final, qu es lo que han conseguido? Prcticamente nada: algunos aumentos salariales y algunas ofertas de empleo, pero han perdido poder adquisitivo y sienten amenazada su seguridad mientras la clase poltica no deja de hacer promesas en todas direcciones.

Hemos vivido un periodo de esperanza muy intenso. Los sectores sociales que se movilizaron durante 2011 tenan intereses y demandas diferentes, en lugares y momentos distintos. Sin embargo, en un determinado momento encontraron una demanda y una consigna comn. La ciudadana poda imaginar que habra un proyecto de sociedad, que era posible depositar sus esperanzas en la clase poltica. Pero no es eso lo que ha sucedido. En su lugar tenemos un sistema muy parecido al que sufre Europa actualmente: una clase poltica totalmente desconectada de la realidad y al servicio de las lites financieras y econmicas.

Para comprender esta situacin de desesperanza social es necesario diferenciar entre las intenciones revolucionarias, las circunstancias revolucionarias y los resultados revolucionarios. En Tnez hubo una situacin revolucionaria (2010-2011) y algunos resultados revolucionarios sin efectos directos en la realidad. Hemos asistido a la disolucin de la RCD, de la polica poltica, de la Cmara de los Diputados; se han legalizado ms de un centenar de partidos polticos, la Constitucin, la organizacin de elecciones, el reconocimiento de la cuestin de la justicia transicional dentro de la Constitucin, la transferencia del poder estatal de una pequea lite corrupta a varios partidos polticos. Sin embargo, el problema es que todos estos cambios se han concentrado estrictamente en el campo poltico. La estructura econmica, las relaciones exteriores y la insercin regional del pas no han cambiado.

Toda esta situacin ha generado desesperacin. Esta estaba ah antes, pero no haba una traduccin poltica. Ahora ha desembocado en el espacio pblico, pero no en la esfera poltica. No hay ningn partido poltico que diga si est decepcionado con la transicin, nosotros vamos a reformarla. No existe esa opcin poltica.

-Cinco aos despus de haber roto con decenios de un rgimen autoritario, se puede considerar 'normal' la ausencia de una opcin poltica que recoja esas demandas?

-Se trata de una cuestin de aprendizaje. Ninguna cultura democrtica cae del cielo. Es necesario saber reconocer y asumir que no tenemos los mismo proyectos, ni la misma visin de la sociedad, ni los mismos intereses y que, al mismo tiempo, compartimos el mismo pas. Hay que asumir que tenemos diferencias en el interior del pas. Hasta ahora, sin embargo, esas diferencias parecan no existir porque no las podamos expresar.

En ese sentido se trata de construir posiciones polticas distintas. Hay que establecer relaciones entre todas aquellas personas que no estn muy politizadas, la gente que desempea funciones de mediacin, los diputados, los funcionarios pblicos. Estas conexiones jams existieron y si existan era de forma embrionaria. La clase poltica no ha estado abierta a la sociedad, a las nuevas generaciones. Lo que ocurra, ms bien, es que les bloqueaban el acceso a las decisiones polticas, incluida la propia izquierda; cuando, en general, los partidos de izquierda son los ms permeables a las corrientes ms radicales, a la innovacin poltica y, sobre todo, a los jvenes.

-En su artculo habla de que los distintos gobiernos que ha tenido el pas no han roto con el modelo econmico neoliberal. Sin embargo, si los pases y las instituciones que con mayor entusiasmo han ofrecido apoyo a Tnez (Estados Unidos, la Unin Europea, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional) sostienen ese mismo modelo econmico, es posible que el pas pueda salir de esa trayectoria?

-En la actual divisin internacional del trabajo, Tnez tiene un estatus -se dice- privilegiado respecto a la Unin Europea: un estatus de fabricacin, de subcontratacin. Esto ocurre porque no tenemos acceso a los mbitos de decisin econmica. Pensemos, por ejemplo, en la produccin de aceite: Tnez se limita a proporcionar aceitunas a Italia para que esta las transforme en aceite de oliva ganando, con ello, el valor aadido del producto.

Acabo de regresar de una visita a una regin muy poco conocida, prcticamente ignorada: me refiero a Nafzaoua, es decir, Kebili, donde la produccin de dtiles es muy importante. Este ao la regin se encuentra en crisis porque los precios de los dtiles se han derrumbado. Hay tal cantidad de intermediarios -sobre todo los comerciantes de la capital y de la regin de Sfax, adems de los europeos- que los precios se han dividido en dos o incluso en tres partes; a esto hay que aadir que el coste de la vida y la inflacin son muy elevados. Para los pequeos agricultores se trata de una crisis enorme.

Pensemos ahora en el sector econmico ms visible, el turismo -un turismo de masas sin ningn valor aadido-. En toda la cuenca mediterrnea, Tnez es el pas donde menos gasta un turista. No hemos tenido una poltica capaz de aprovechar los productos locales porque aquellos sectores econmicos en los que la gente podra ganar autonoma jams se han desarrollado. Ahora hay una posibilidad excepcional, pero irrealizable: nunca se ha intentado poner en marcha una integracin regional, es decir, abrir el pas al resto de pases rabes y africanos.

-Cmo realizar la 'traduccin concreta' de los principios reivindicados durante la revolucin? Cmo crear una visin estratgica que represente las distintas realidades de la ciudadana tunecina?

-Es una cuestin de representacin. No hay personas en el mbito local, regional o nacional suficientemente organizadas y coordinadas como para representar esos intereses. Tenemos, despus de todo, la dominacin de una clase poltica que tiene capitales internacionales, sociales, econmicos, pero que no representa el 'interior' y las regiones del pas. Tenemos diputados, pero trabajan en sus respectivas circunscripciones?, establecen las conexiones necesarias?

El sistema fiscal es opaco. El Estado es visto como una institucin que lo nico que hace es pedir dinero y que a cambio no da nada: est presente a nivel escolar, sanitario, etc., pero evidentemente no es suficiente porque la movilizacin es estructural y porque las aspiraciones sociales son muy altas.

Por tanto, respecto a la construccin del pas, no veo otra manera de establecer bases sociales slidas que mediante la institucionalizacin del conflicto (se puede estar en desacuerdo con esto, pero nos podemos entender respecto a cmo reglar el conflicto) y un nuevo modelo econmico. An no hemos puesto en marcha mecanismos suficientemente fuertes como para institucionalizar la conflictividad. Quiero decir, que alguien por encima de m -una tercera persona que nos convenza a ti y a m- se declare neutral para hacerse cargo de aplicar la norma. Hay un texto, la Constitucin, y tenemos tambin las instituciones que protegen nuestra existencia y que defienden, de igual forma, nuestro intereses. Sin embargo, las responsabilidades deben ser asumidas por aquellos en quienes hemos confiado ese trabajo: los diputados.


Notas:

* El autor se refiere a las movilizaciones populares que, inmediatamente despus de la cada del rgimen de Ben Al, ocuparon en varios ocasiones la Qasba, la plaza donde se encuentran varios ministerios, el Palacio de Justicia y el Ayuntamiento.


Fuente original: http://nawaat.org/portail/2016/03/19/interview-de-choukri-hmed-exception-tunisienne-attentes-citoyennes/



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