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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-03-2016

Frmula 1, deporte?

Marcelo Colussi
Rebelin


Los pilotos ganan bien. Y en los otros deportes es igual, los mejores son los que reciben ms dinero declar el campen mundial Lewis Hamilton, primer piloto afrodescendiente de la historia de este deporte?

La Frmula 1 Internacional es en estos momentos uno de los espectculos mediticos ms fascinantes, moviendo las mayores cantidades de dinero y concitando la atencin de millones en todo el planeta. Distinto a otras expresiones deportivas marcadamente elitescas (golf, polo, equitacin), si bien su prctica es materialmente imposible para el comn de la gente aqu no puede haber aficionados tiene seguidores en todas las capas sociales, ricos y pobres de los cinco continentes. Tambin, como todos los deportes profesionalizados, ha construido un crculo cerrado con valores y cdigos propios, con su pblico, sus mitos, sus hroes. Por otro lado, lo que est en juego es un cono sin par del mundo moderno: el automvil!

En su estructura se repite a cabalidad la estructura misma del mundo capitalista al que pertenece: todo el circo est armado conforme a la ms rigurosa clave empresarial que ha regido el mundo en estos ltimos dos siglos, que dio lugar a la industria destructora del medio ambiente, que se basa en el triunfo de unos pocos sobre las grandes mayoras (los mejores son los que reciben ms dinero), que ve en la victoria individual a cualquier costo la llave maestra de la vida.

Las carreras de Frmula 1 repiten calcadamente la historia dominante en el mundo, ms que ningn otro deporte: es una actividad dirigida por blancos, anglosajones en especial, primermundista (los Grandes Premios en los exticos pases del Sur son un regalo de la metrpoli, y no pasan del gran evento de un da de fiesta, sin aportar absolutamente nada para un posterior desarrollo). Es machista (no hay en toda su historia, salvo rarsimos casos ocasionales, pilotos mujeres. A propsito: las mujeres tambin manejan automviles fuera de las pistas, y segn cifras estadsticas internacionales, en promedio chocan menos que los varones). El lugar de las mujeres en la Frmula 1 pareciera confinado a ser modelos atractivas que se pasean antes de la largada por los pits para las cmaras de televisin y solaz de los ojos masculinos.

Los pueblos y pases pobres del mundo no tienen cabida en el selecto club de la Frmula 1. En todo caso estn confinados a ser espectadores, y eventualmente consumidores de los productos que el circo propagandiza: automviles, autopartes, neumticos, gasolinas y aceites lubricantes, etc. As como, tambin, consumidores de otro producto propagandizado por el circo: los valores del consumismo, del triunfalismo, la entronizacin del ganador, valores todos que la gran masa de espectadores recibe acrticamente.

As como en su tejido ntimo estn presentes todos estos valores de una sociedad clasista (que la lgica del capital alienta abiertamente como positivos, sanos y necesarios), tambin lo estn aquellos no presentables en pblico, aquellos que, sabiendo que hacen parte de la dinmica diaria del mundo, no son polticamente correctos pero que definen las cosas: en la Frmula 1 tambin hay espionaje industrial, mafias extradeportivas que manejan el negocio del circo con los mismos mecanismos de cualquier mafia, golpes bajos, traiciones y sabotajes. Es, en definitiva, un espejo del mundo de la empresa privada en versin colorida y ajustada a los cdigos de la peor y ms despiadada manipulacin meditica: lo importante es ganar, mostrar un mundo de ensueo, entronizar al number One.

Lo que inocentemente declaraba Hamilton respecto a los mejores es una palmaria verdad: el deporte profesional, ya desde hace largas dcadas, dej de ser deporte para transformarse en gran negocio y herramienta de manipulacin ideolgico-cultural de las grandes mayoras. El automovilismo deportivo no podra escapar a ello, menos an su categora reina, la Frmula 1 Internacional.

Qu hacer entonces? Acaso sera remotamente posible pensar que en una sociedad distinta pudiramos seguir entronizando el fetiche del automvil individual y destruyendo nuestro planeta quemando irresponsablemente combustibles fsiles no renovables? En realidad la Frmula 1 no es, en s misma, el problema; ella no es ms que el reflejo de un mundo desequilibrado e injusto. El problema es ese desequilibrio y esa injusticia, y si de algo se trata es de arreglar eso. La humana necesidad (y deseo placentero) de descargar adrenalina manejando un blido a 350 km. por hora, o vindolo en una pantalla de televisin deber ser resuelta de alguna otra manera ms til socialmente, y menos nociva para el colectivo y para el planeta.


Material aparecido originalmente en Plaza Pblica el 21/3/16.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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