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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-03-2016

Las mujeres y la dictadura argentina

Virginia Gmez y Cecilia Mancuso
La Izquierda Diario

La violencia especfica contra las mujeres en los centros clandestinos de detencin, dentro del plan sistemtico del ltimo genocidio. La lucha contra la impunidad, bandera del movimiento de mujeres.


Lo primero que hace falta decir, para abordar este trabajo, es que la violencia especfica hacia las mujeres durante la ltima dictadura, y particularmente dentro de los Centros Clandestinos de Detencin (CCD) se enmarca dentro del plan ms general, destinado, desde las clases dominantes, a poner a los militares en el poder para aniquilar a la vanguardia obrera y disciplinar socialmente a los trabajadores y al conjunto de los explotados. Dentro de este plan abordaremos de manera sinttica las particularidades del tipo de disciplinamiento que quisieron imponerle a las mujeres detenidas.

Ya en 2008, Myriam Bregman, como parte de la querella en los juicios a los genocidas, sostena que el delito de genocidio, entre otras causales, implicaba un ejercicio sistematizado de la violencia sexual. En todos los genocidios hay violaciones masivas. La violacin es otra manera de humillar y someter. No es lo mismo violencia sexual y tortura, tal como suele entenderlo la justicia. En mi opinin, la violencia sexual compone el delito de genocidio. Creemos que si logramos instalar ese criterio, las mujeres vctimas de esos sucesos aberrantes encontrarn el marco necesario para declarar quin las viol y cmo fueron violadas. (Artemisa, 20-02-2008).

Aunque desde el ao 2000 la Corte Penal Internacional incluye dentro de la definicin de lesa humanidad a toda violacin, esclavitud sexual, prostitucin forzada, embarazo forzado, esterilizacin forzada u otros abusos sexuales de gravedad comparable (...) cuando se cometa como parte de un ataque generalizado o sistemtico contra una poblacin civil y con conocimiento de dicho ataque, en la Argentina esta perspectiva se incorpor recin en 2010. Hasta entonces, eran considerados hechos eventuales que no formaban parte del plan sistemtico de disciplinamiento: fueron callados o denunciados como una modalidad ms de tortura. La Justicia, incluso, los consideraba prescriptos o quedaban incluidos dentro de las mltiples vejaciones que se realizaban contra las secuestradas (Sonderguer; 02-05-2012).

"Recuperarlas" o desaparecerlas

Segn el Informe Nacional sobre Desaparicin de Personas, las mujeres constituyeron un 33% del total de los desaparecidos durante el perodo 1976-1983. Dentro del siniestro plan de las clases dominantes, los represores tenan objetivos especficos con las mujeres: recuperarlas, segn su jerga, o desaparecerlas, incluyendo la apropiacin de sus hijos e hijas.

Como plantea Andrea DAtri La poltica ideolgica que tuvo la dictadura militar hacia las mujeres se centraba en la exacerbacin de los roles estereotipados de gnero existentes en la sociedad capitalista patriarcal: se exaltaron las funciones reproductivas y domsticas, relegando a las mujeres al espacio privado, pero otorgndoles supremaca en tanto garantes de la unidad familiar, como clula bsica de la sociedad. La dictadura, tambin, exacerb el modelo dicotmico de virgen o prostituta, resignificado en la oposicin del modelo mariano representado en la Virgen de Lujn contra el de la subversiva que transgreda la supuesta esencia femenina.

A raz de los testimonios recopilados es evidente que la violencia especfica hacia las mujeres fue sistemtica, previamente planificada y aplicada reiteradamente sobre la mayora de las detenidas en los diversos CDD que funcionaron en el pas. All se desplegaron las tcnicas que los militares haban aprendido en las escuelas de guerra creadas por los pases imperialistas. Cada una tena sus fundamentos, sus objetivos, sus pasos especficos, premeditados. Nada quedaba librado al azar, ni siquiera el hecho de que estos centros fueran comisaras, locales, hospitales, fbricas emblemticas, todos ellos "escondidos" y a la vez visibles, para amedrentar a los y las trabajadoras, jvenes y mujeres que intentaran resistir a la dictadura.

Cualquier vejacin estaba permitida: violaciones reiteradas y llevadas a cabo, muchas veces, por ms de un represor, en la mesa de torturas o cuando las detenidas queran ir al bao. La violacin, constitua una forma de sometimiento y extorsin, una forma especfica de denigracin: desde la desnudez forzada de las detenidas (no slo a la hora de las torturas), hasta la colocacin de elementos en sus vaginas.

Disciplinar y "corregir", destruir la integridad fsica y psquica de esas mujeres que haban sido protagonistas del ascenso obrero previo al Golpe, y que expresaban un cuestionamiento profundo al rgimen poltico, econmico y social. Incluso no es casual los testimonios que dan cuenta del enseamiento de los represores con las mujeres, haciendo alusin a la hora de la detencin, secuestro y torturas, a su militancia poltica en las distintas organizaciones de las que eran parte. Por eso DAtri plantea tambin que las mujeres militantes es decir, que tenan una actividad poltica, pero adems con la intencin de subvertir el orden social- sern consideradas como elementos transgresores altamente peligrosos, no slo por su militancia contra el orden establecido, sino en tanto encarnaban una ruptura con los roles de gnero tradicionales.

Cristina Zurutuza, coautora del libro Grietas en el silencio, sostiene que haba una gran dosis de machismo, y de violencia machista, por dos caminos. Uno, contra las mujeres en general, y otro, contra las mujeres que se haban atrevido a desafiar el estereotipo, el modelo de mujer (...) el de una mujer sumisa, una mujer en su hogar, en su casa cuidando de sus nios, que se haban atrevido a desafiar el orden social (Radio Nacional; Mujeres de ac!; 20-03-2016). Ante semejante desafo, aniquilarlas, era el objetivo y por eso se recrudecan las vejaciones cuando las detenidas desafiaban a los represores.

Embarazo y maternidad en los CCD

Como decamos, las clases dominantes, junto a la Iglesia, queran imprimir un estereotipo de mujer "santa", ligado exclusivamente a la funcin procreadora, siempre y cuando no procrearan "subversivos".

La ESMA, el Hospital Naval y el Hospital Militar fueron tres de los ms importantes centros equipados como maternidades. Casi la totalidad de las embarazadas (un 10% de las desaparecidas) eran menores de treinta aos. Las mantenan encerradas bajo psimas condiciones de higiene, salubridad y alimentacin, expuestas a todo tipo de violencias. El ingreso de estas detenidas en las maternidades clandestinas no era registrado: las mujeres eran NN que, alrededor de los siete meses de embarazo, eran inducidas al parto, practicado generalmente por cesrea.

La "sala de parto" contaba con un mdico que supervisaba el proceso, parteras y enfermeras (algunas de las cuales eran monjas). Mientras que los nacimientos eran realizados en presencia de militares y policas uniformados y de civiles armados. An as, muchas veces las detenidas entraban en trabajo de parto y como nadie se acercaba a asistirlas eran los propios compaeros y compaeras los que oficiaban de asistentes. La tortura especfica en estos casos consista tambin, como denunciaron Adriana Calvo y otras parturientas, en obligar a las mujeres limpiar la sala donde haban parido y hacerlas recoger la placenta, instantes despus de dar a luz en cautiverio.

Incluso muchas detenidas tuvieron abortos inducidos por la tortura. El Informe del CELS da cuenta de ellos a travs de un testimonio: "Ya en diciembre de 1976, un documento firmado por detenidas polticas de Crdoba, que haban pasado un perodo en el campo de "La Perla", daba cuenta de la suerte corrida por Isabel G. de Negrotti, quien perdi su criatura a consecuencia de las torturas recibidas".

Gracias a los testimonios fue posible reconstruir una lgica de tratamiento y posterior expropiacin de estos bebs de las manos de sus madres y/o padres.

Ni ellas, ni sus hijos e hijas

La incertidumbre que cada mujer tena acerca del destino de sus hijos e hijas, la sensacin de que seran separadas de ellos y la incgnita de saber si alguna vez saldran en libertad para ir en su bsqueda, era parte de la tortura.

Una de las prcticas sistemticas hacia las detenida era "invitarlas" a redactar una carta a sus familiares bajo la falsa promesa de que sera entregada a ellos junto con la criatura. Pero esas cartas nunca llegaban a salir de los CCD y esos nios y nias tenan un claro destino desde un principio. La ESMA contaba con un listado de matrimonios militares, empresarios y civiles afines, dispuestos a criarlos, en algunos casos por la imposibilidad de tener hijos, en muchos otros por la conviccin ideolgica de que esos nios y nias deban ser "salvados" de las ideas subversivas de sus padres. Una de las detenidas cuenta acerca de su compaera Graciela: "la llevaron al bao por error, mientras yo me estaba baando. Pudimos hablar unas palabras. Ella fue trasladada el 23 de abril. Unos das antes le haban sacado el nene. Pregunt mucho por l y uno de los guardias me confi que se lo haba llevado uno de los torturadores que no tena hijos. Que ya le haba comprado la ropita, y que no le haban dicho nada a Graciela" (Nunca ms; Conadep; 1984).

Si el plan sistemtico aplicado por las clases dominantes tena como objetivo aniquilar a una generacin entera que haba desafiado al orden social imperante, la apropiacin de sus hijos e hijas, tena como objetivo garantizar incluso aniquilar la continuidad hasta biolgica de aquella generacin de mujeres y hombres.

La (in)justicia

El libro Hacer justicia publicado por el CELS en 2011 sostiene que la desnudez forzada, la inexistencia de intimidad respecto de la satisfaccin de las necesidades fisiolgicas y la violacin sexual a personas dbiles producto de la tortura, encadenadas o engrilladas y privadas de la visin, fue parte de la cotidianidad en los CCD. (...) En muchos casos la situacin se vio agravada por tener que vivir parte de sus embarazos y partos en el contexto de sus desapariciones. En el mismo sentido Cristina Zurutuza de CLADEM sostuvo al ser entrevistada en Radio Nacional, que todas las mujeres detenidas durante la dictadura sufrieron distintos tipos de abusos sexuales. Recordemos que se estima fueron ms de 600 los CCD creados en ese periodo, por eso el CELS hace referencia en la misma publicacin a la gran cifra negra de delitos contra la integridad sexual que se perpetraron contra los y las secuestradas, que a esta altura es imposible saber con exactitud.

Un estudio realizado por Bilbao, sostiene que en el diagnstico realizado por el CELS y el CIJT (Centro Internacional para la Justicia Transicional) se ve cmo la judicializacin de estos delitos se encontr con los obstculos de la Justicia, entre los cuales se menciona el carcter sexista y discriminatorio que reproduce el Poder Judicial (Bilbao), o como el actual juicio que se est desarrollando en Mendoza contra cuatro ex magistrados (Otilio Romano, Luis Miret, Guillermo Petra y Rolando Carrizo) por connivencia y complicidad ante ataques sexuales perpetrados en CCD de aquella provincia durante la represin.

En junio de 2010 por primera vez delitos contra la integridad sexual en el marco del genocidio recibieron una condena. En Mar del Plata se dict prisin perpetua al ex Sub Oficial Gregorio Molina, por homicidio, violaciones y ataques sexuales. Sin embargo, las mujeres que estuvieron secuestradas, an hoy son expuestas a la revictimizacin por parte de la Justicia. Mientras que por la lentitud de los juicios y porque no se llevan adelante por CCD, entre otras causales, hasta el momento slo se pudieron conquistar condenas excepcionales. Hasta la actualidad, son slo ocho los juicios en los que se incluy, como parte de la tortura, la violencia especfica hacia las mujeres.

Por un movimiento de mujeres de lucha contra la impunidad

En este artculo slo abordamos de manera sinttica los aspectos centrales de la violencia hacia las mujeres en los CCD. Una tarea llevada adelante gracias a la lucha de los organismos de derechos humanos, abogados querellantes contra los genocidas e investigadoras. Pero sobre todo, a las sobrevivientes que lo contaron. Como plantea Nilda Jelenic Sigo teniendo una ideologa (...) Ese convencimiento hace que nunca me haya visto como vctima. A mi no me van a victimizar. (documental Lesa Humanidad).

Todos los gobiernos constitucionales se negaron a abrir la totalidad de los archivos de la dictadura. La Justicia tard ms de 20 aos en incorporar muchos de estos testimonios e inscribirlos como delitos de lesa humanidad. La Iglesia Catlica, hizo su voto de silencio. Y muchos de los 400 hijos e hijas apropiados, continan sin tener derecho a su identidad.

Hoy Obama est en la Argentina y uno de los anuncios ms demaggicos que prepara ser el de la apertura de parte los archivos secretos que tiene en su poder EE.UU. Para avanzar en saber la verdad los archivos de la dictadura, de los pases imperialistas o los de las fuerzas locales, deberan ser pblicos, y entregados a los organismos de derechos humanos, familiares y vctimas del genocidio, para a travs de comisiones investigadoras independientes, podamos acercarnos a saber qu es lo que sucedi y quines son los responsables.

Compartimos con Myriam Bregman que a cuarenta aos del golpe cvico militar, en Argentina los archivos de la represin permanecen ocultos y a los nicos que ha favorecido esta situacin es a los que participaron del genocidio, civiles y militares. Nos consta que la documentacin existe, el Gobierno tiene que abrir los archivos de la ex-SIDE, del Batalln 601, de Servicio de Inteligencia Naval y de todas las fuerzas que participaron del plan represivo.

Todava la gran mayora de los empresarios, militares, policas, funcionarios, jueces, curas, obispos y civiles que fueron parte de los aos del terrorismo de Estado siguen libres. Cuando se sabe que en todos los CCD hubo violaciones sexuales y abusos contra las mujeres, slo en 8 juicios se incorpor la especificidad de la violencia ejercida contra las mujeres, y slo se han conseguido algunas pocas penas contra los genocidas. La lucha contra la impunidad de ayer, y la que persiste hoy, debe ser parte tambin de las tareas de un movimiento real de mujeres que se exprese en las calles. Por estos motivos, desde Pan y Rosas nos preparamos para marchar este 24/3, con el PTS y el FIT, junto al Encuentro, Memoria, Verdad y Justicia.

 Fuente: http://www.laizquierdadiario.com/Las-mujeres-y-la-dictadura

 


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