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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-03-2016

Fascismo en EEUU?

Vicen Navarro
Pblico


Durante ms de veinte aos viv bajo un Estado fascista liderado por el General Franco en Espaa. Como consecuencia conozco bien qu es el fascismo, y puedo reconocer a un fascista cuando lo veo. Y el candidato republicano Trump en EEUU es uno de ellos. Pero para definir a alguien como fascista se tienen que definir antes las caractersticas de la ideologa fascista.

El fascismo se caracteriza por un nacionalismo exacerbado, de tipo imperialista, con bases racistas, profundamente antidemocrtico, con un canto a la fuerza militar que debe aplicarse para defender la pureza de la patria frente a grupos tnicos, culturales, polticos o religiosos que la contaminan y que deben ser destruidos, proceso de destruccin que debe realizarse como condicin para alcanzar una nueva sociedad que recupere la grandeza que en su da tuvo el pas, mediante el surgimiento de un movimiento dirigido por un personaje que se presenta dotado provisto de unas dotes sobrehumanas, al cual se le debe obediencia y lealtad absoluta, lder que llevar a las personas a este futuro prometido.

Estn estas caractersticas en el discurso de Trump?

Cada una de estas caractersticas aparecen en la ideologa en la que se basan los discursos del Sr. Trump y los de sus colaboradores cercanos. Ni que decir tiene que la expresin de tal ideologa fascista es distinta segn el contexto y el pas en el que vive el personaje portador de dicha ideologa. En este aspecto, el Sr. Trump es la versin estadounidense de tal fascismo. Es, en otras palabras, la versin norteamericana del partido francs fundado por Le Pen. Veamos, pues, los datos que confirman la adscripcin de tal personaje a la categora del fascismo.

Tal individuo profesa un nacionalismo extremo, considerando EEUU como un pas excepcional en la historia de la humanidad, superior a todos los dems, lo que justifica su liderazgo mundial, imponiendo su voluntad por la fuerza militar, la cual debe utilizarse sin ningn freno. Constantemente hace referencia al bombardeo y destruccin de sus enemigos, categora que abarca un enorme abanico de pases y movimientos. En este canto a la fuerza militar expresa una hombra profundamente machista, antimujer y antifeminista, valorando a la mujer como un apndice del hombre. Trump considera el pas amenazado por inmigrantes, grupos tnicos, religiones y razas que, de no pararlos, pueden llegar a destruirlo. Quiere, por ejemplo, prohibir la entrada de musulmanes a EEUU, exigiendo una identificacin (carnet especial que la persona lleve consigo para identificarse) a cada musulmn que est ya en el pas, sea o no nacido en EEUU. As, la comunidad musulmana debe estar vigilada y controlada. El Sr. Trump es profundamente racista, hasta tal punto que no se ha distanciado de los grupos blancos sper-racistas, como el Ku Klux Klan, conocido histricamente por su persecucin y linchamiento a afroamericanos en el sur de EEUU. Considera tambin a los inmigrantes (sobre todo a los latinos) como responsables del deterioro moral del pas (responsabilizndolos de los mayores dramas de la sociedad estadunidense, desde la distribucin de las drogas al crimen callejero en las ciudades).

El caudillismo en Trump

Trump es profundamente antidemocrtico, de carcter claramente autoritario, exigiendo a sus seguidores lealtad a su persona, presentndose como el salvador de la patria que resolver todos los problemas que afectan a las masas, desde el desempleo a la falta de felicidad. Su supuesta habilidad para resolver los mayores problemas del pas se basa en su propia habilidad para resolver los problemas que han tenido sus empresas, refirindose a su presunto xito empresarial como muestra de ello. Su negocio empresarial, por cierto, ha sido predominantemente el inmobiliario (uno de los sectores ms corruptos de la economa de EEUU, basado en la especulacin). Se presenta como profundamente antiestablishment, centrndose en el establishment poltico-meditico del pas, sin atacar o criticar al establishment financiero y econmico de EEUU al cual pertenece (y al cual aquel establishment poltico-meditico ha estado sirviendo). En realidad, las medidas que propone una gran reduccin de los impuestos sobre la propiedad y sobre el capital- favorecen los intereses de dicho establishment financiero y econmico. Aunque es crtico con los tratados llamados de libre comercio (ver mi artculo Qu se intenta con los tratados mal llamados de libre comercio?, Pblico, 23.07.15) por destruir puestos de trabajo en EEUU, atribuye la movilidad de las industrias a otros pases a lo que l define como elevada carga fiscal a las empresas estadounidenses y a las rigideces del mercado de trabajo, supuestamente impuestas por los sindicatos.

Sus polticas econmicas son de un ultraneoliberalismo extremo, atribuyendo todos los males al Estado federal y al establishment poltico-meditico basado en Washington y en el este de EEUU. En este aspecto, el fascismo de Trump es distinto al fascismo de Le Pen, que s que tiene componentes del nacionalsocialismo tpico del fascismo italiano o del nazismo alemn, que da mayor reconocimiento al Estado de lo que lo hace la visin fascista estadounidense del Sr. Trump. Este ltimo no es tanto nacional socialista, sino nacionalneoliberal. En realidad, a fin de recuperar a las empresas estadounidenses que se han desplazado a otros pases, propone eximirlas del pago de impuestos para que reintegren a los EEUU capital procedente del exterior (equivalente a 2,1 billones de dlares), que significara, como bien ha dicho la Senadora Elizabeth Warren, un repago de 400 mil millones de dlares a tales empresas (How Trump Dog-Whistles the Business Establishment, The Nation, 18.03.16).

Por qu est teniendo un gran xito en las primarias del Partido Republicano?

Para aquellos que conocen bien EEUU, es muy fcil de entender su xito. Las causas de tal crecimiento son prcticamente las mismas que explican el crecimiento de la ultraderecha chauvinista anti-inmigracin en Europa. Y tales causas son, ni ms ni menos, que el gran deterioro del estndar de vida de las clases populares (y muy en especial de la clase trabajadora no cualificada), como consecuencia de la aplicacin de las polticas neoliberales que se han ido imponiendo a la poblacin y que han alcanzado su mxima expresin durante la Gran Recesin. Estas polticas han empobrecido a la clase trabajadora de una manera muy significativa, resultado de la enorme mala distribucin del crecimiento de la riqueza y de las rentas, que se han concentrado en las rentas superiores a costa de las rentas de la mayora de las clases populares.

Desde los aos ochenta, cuando se inici la revolucin neoliberal del Presidente Reagan, los salarios no han crecido paralelamente al crecimiento de la productividad. En esta mala distribucin, las rentas del capital han sido las ms beneficiadas por las polticas fiscales a costa de las rentas del trabajo. Componentes importantes de estas polticas han sido toda una serie de intervenciones exitosas para debilitar al mundo del trabajo, desde el ataque a los sindicatos y a los convenios colectivos hasta la externalizacin de los puestos de trabajo mediante tratados de libre comercio que (aun cuando tenan poco que ver con libre comercio) facilitaban (mediante subsidios pblicos y exenciones fiscales) la exportacin de puestos de trabajo, con el traslado de industrias a pases de bajos salarios.

Las clase trabajadora ha sido vctima de estas polticas pblicas del gobierno federal, instrumentalizado este ltimo por los grandes poderes econmicos y financieros (que se conocen en EEUU como la clase corporativa, the Corporate Class) que financian las campaas electorales de los miembros del Congreso (tanto de la Cmara Alta -el Senado- como de la Cmara Baja -la Casa de los Representantes, The House of the Representatives-), en un proceso electoral de financiacin predominantemente privada. Este maridaje y complicidad del poder poltico y meditico con el poder financiero y econmico es la base de una prdida de confianza y legitimidad de las instituciones llamadas democrticas que ha sido el campo de cultivo de este enfado generalizado hacia el establishment poltico meditico del pas, y que Trump est explotando exitosamente.

El Estado Federal como el problema y la administracin del afroamericano Obama como el enemigo

Sin lugar a dudas, Trump ha sido muy exitoso con su gran habilidad para canalizar el enorme enfado popular hacia el Estado federal, siguiendo el ideario que siempre ha dominado al Partido Republicano (hoy claramente controlado por la ultraderecha, incluyendo el Tea Party), financiado por los grupos econmicos de mayor peso en el pas, como los hermanos Koch.

La gran diferencia, sin embargo, entre el aparato del Partido Republicano y el Sr. Trump es su gran habilidad para movilizar a la clase trabajadora blanca en contra del establishment poltico-meditico, incluyendo el propio aparato del Partido Republicano y sus medios, como la cadena Fox, a los cuales ha definido como parte de tal establishment poltico-meditico. Es, en este aspecto, su mensaje antiestablishment, presentado con gran colorido teatral (que atrae a los medios), lo que explica su gran xito. Es, con mucho, el candidato que tiene mayor cobertura meditica. Los grandes medios de informacin a los cuales Trump critica extensamente- han cubierto su candidatura en sus informativos en cantidades muy superiores (el doble) a las de la Sra. Hillary Clinton y seis veces ms que a la de Bernie Sanders, el candidato socialista (Measuring Trump Big Advantage in Free Media, The New York Times, 17.03.16). La poltica como espectculo est contribuyendo al gran xito de Trump.

Las consecuencias del Estado federal asistencial

Un punto de gran importancia para entender el debilitamiento de la clase trabajadora en EEUU es la funcin que tiene el racismo en su divisin. Es debido a ello que las derechas en EEUU siempre acusan al gobierno federal de defender a los negros a costa de los dems (que insinan son los blancos). Esta acusacin se basa en el hecho de que la gran mayora de programas sociales no son de cobertura universal, es decir, no cubren a todos los ciudadanos sino solo a los pobres (Medicaid, el programa federal de atencin mdica a los pobres, que es financiado y gestionado tambin por los Estados, cubre solo a los pobres), siendo los ciudadanos negros los ms beneficiados, pues, como resultado del racismo, estos se encuentran entre los grupos ms vulnerables y con menos medios. De ah que se promueva por parte de Trump y las derechas, la imagen de que tales programas estn orientados a la poblacin negra (lo cual no es cierto, pues la gran mayora de pobres en EEUU son blancos). De ah que Trump haga referencia a que los impuestos (que consideran excesivamente altos) pagados por los blancos estn ayudando a los negros, creando una cultura de dependencia y beneficencia que debe denunciarse.

El redescubrimiento de la clase trabajadora

El candidato republicano Trump es, junto con el candidato socialista Bernie Sanders, el nico candidato que explcitamente se refiere a la clase trabajadora, categora que nunca aparece en la narrativa convencional del discurso poltico y meditico del pas, que constantemente utiliza el trmino clase media en lugar de clase trabajadora. Este silencio meditico se ha roto. Y hoy comienza a hablarse de la clase trabajadora blanca, la gran olvidada en el discurso dominante. Esta clase trabajadora, como he indicado antes, est en una situacin de gran deterioro, y su mortalidad (entre los blancos) ha crecido en los aos de la Gran Recesin (sobre todo como consecuencia del aumento de suicidios). Trump constantemente hace mencin a que su gente es la gente de poca educacin y bajos ingresos, que estn olvidados en EEUU (que insina es blanca).

Est claro que el establishment poltico-meditico del pas no entiende lo que est ocurriendo en EEUU. Los reportajes sobre Trump se centran en las declaraciones explosivas y polmicas de este candidato, llenas de una teatralidad que, en contra de lo que interpretan los medios, contribuye a su fama entre las clases populares, que sienten un gran rechazo hacia tal establishment. Una prctica general de Trump es ridiculizar a los medios en la cobertura de su campaa. As, frecuentemente en sus discursos ridiculiza a los medios de informacin -uno de los momentos de mayor goce de su audiencia-, criticando la versin que los gurs mediticos hacen de su campaa electoral. Estos medios, en su enorme complacencia, no han descubierto todava el enorme hartazgo y rechazo que existe a nivel de calle hacia el establishment del pas, incluyendo el meditico. Trump probablemente ganar las primarias y podra ganar las elecciones, como consecuencia del rechazo hacia el establishment.

El hecho de que Trump sea un fascista a la americana no quiere decir, sin embargo, que la mayora de sus seguidores sean fascistas. En realidad, son profundamente antiestablishment. La mayora de las encuestas muestra que el candidato socialista Bernie Sanders que est pidiendo una revolucin poltica en EEUU, con un mensaje claramente antiestablishment (que se centra en su denuncia del maridaje y complicidad entre el establishment financiero y econmico y el poltico-meditico)- es el candidato demcrata que ganara ms contundentemente a Trump. Sanders est movilizando a la clase trabajadora blanca y negra y a los jvenes (personas por debajo de 35 aos), compitiendo por el voto de la clase trabajadora, que es la mayora de la poblacin estadounidense, y que se ha abstenido en las elecciones anteriores. A la candidata Clinton, aunque se ha movido a la izquierda debido a la campaa exitosa de Sanders, se la percibe como una figura del establishment, con escasa capacidad de movilizacin. De ah que su estrategia en las primarias haya sido la de enfatizar la necesidad de romper con la discriminacin contra las mujeres y contra las minoras (estas ltimas representan un porcentaje elevado de votantes en las primarias del Partido Demcrata), antidiscriminacin necesaria, segn Hillary Clinton, para que ocurra la integracin de las poblaciones vulnerables y marginales dentro del sistema. Sanders, sin embargo, analiza la necesidad de establecer alianzas y complicidades entre los distintos sectores y componentes de las clases populares, acentuando la importancia de recuperar la conciencia de clase frente a un adversario comn, el establishment financiero y econmico que controla los medios y las instituciones polticas representativas (ver mi artculo Race, Gender and Class Poltics in the US Primaries, CounterPunch, 23.02.16). Esta es la situacin en EEUU, que no se presenta de forma adecuada en los medios espaoles.

Vicen Navarro: Catedrtico de Ciencias Polticas y Polticas Pblicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University

Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/16255/fascismo-en-eeuu/


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