Portada :: Brasil :: Nuevo golpe contra la democracia: Impeachment contra Dilma
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-03-2016

Impasse, antes del diluvio

Ral Zibechi
Brecha


Tras dos semanas infartantes, las vacaciones de Semana Santa parecen haber trado cierta calma, un blsamo para un gobierno sitiado. Hasta que alguien, muy probablemente el juez Sergio Moro, desenfunde nuevamente la espada y todo vuelva a encabritarse.

A falta de hechos concretos, abundan los rumores. Unos dicen que Lula desistira de presidir el gabinete, acorralado por 13 acciones en su contra en el Supremo Tribunal Federal, que deber pronunciarse al respecto la prxima semana. O sea que ya no es slo el juez Sergio Moro el que tiene contra las cuerdas al ex presidente brasileo, sino la mayor instancia judicial del pas, donde la mayor parte de los jueces fueron nombrados bajo los gobiernos del PT.

Otras versiones aseguran que en Brasilia se estara llegando a tejer acuerdos entre la oposicin socialdemcrata (Psdb) y el hasta ahora oficialista Pndb para un eventual gobierno que presidira el actual vice, Michel Temer. Aunque se necesitan dos tercios de la Cmara para destituir a Dilma Rousseff, no son pocos los que estiman que se podra alcanzar esa cifra. En todo caso el proceso de impeachment es largo, aunque la comisin encargada de analizarlo ya fue nombrada.

En los hechos, la apuesta de Dilma y del PT de colocar a Lula en el gabinete como principal articulador para salir de la crisis se revel un completo fracaso. Parece evidente, en contra de lo que sostienen los analistas de izquierda, que el ex presidente perdi su aureola. Pocos quieren aparecer de la mano de un futuro preso por corrupcin. Hasta Frei Betto, amigo personal de Lula y ex integrante de su gobierno, dio un paso al costado y destac que resulta sospechoso que el PT no haya expulsado a ninguno de los militantes procesados en la Operacin Lava Jato.

OEA entra en disputa

Mientras la operacin de la justicia lleva arrestadas a 133 personas y ha encarcelado a algunos de los ms destacados y ricos empresarios del pas, pertenecientes a 16 compaas (entre ellas Camargo Correa, Oas, Utc, Odebrecht, Mendes Junior, Engevix, Queiroz Galvo, Iesa y Galvo Engenharia), y a polticos de numerosos partidos oficialistas y opositores (entre ellos PP, PT, Pmdb, Psdb y Ptb), el pas se encuentra en una cuesta abajo que parece imparable.

Una de las personas ms criticadas y elogiadas en los ltimos das fue el juez Moro. Los anlisis ms sensatos dicen que su gestin es la oportunidad para llevar decoro a la poltica al destripar los mecanismos de financiacin de los partidos, cuyos fondos provienen del sector privado y de trasvases ms que dudosos. En ese sentido, la Operacin Lava Jato sera un avance republicano tan necesario como urgente. Sin embargo, la difusin de conversaciones telefnicas entre Lula y Dilma horas despus de que el ex presidente fuera nombrado al frente del gabinete dio alas a quienes sostienen que en Brasil est en curso un golpe. Debe decirse que esta tesis resulta ms que confusa y poco sustentada, toda vez que sus mentores no dijeron una sola palabra cuando eran procesados los empresarios y algunos dirigentes polticos, pero pusieron el grito en el cielo cuando lleg el turno de Lula.

En una situacin de honda polarizacin, sorprendi la declaracin del secretario general de la Oea, Luis Almagro, quien el viernes 18 se pronunci en contra de las actuaciones del juez Moro. El Estado de derecho exige que todos seamos responsables e iguales ante la ley. Nadie, y quiero decir nadie, est por encima de la ley, dijo Almagro. Por si quedaban dudas, agreg que ningn juez est por encima de la ley que debe aplicar y de la Constitucin que garantiza su trabajo. La democracia no puede ser vctima del oportunismo, sino que debe sostenerse con la fuerza de las ideas y de la tica.

An es muy pronto para interpretar lo que est sucediendo en Brasil: si un proceso de limpieza de carcter republicano o una simple venganza anti PT, o ambas cosas a la vez, ya que es muy probable que algo que empez como una operacin legal est siendo utilizado, y desviado, para derribar un gobierno.

Cuestin de clase

La situacin brasilea cambia de da en da y, en ciertos momentos, de hora en hora. Esto quiere decir que es muy difcil pensar que haya una mano negra detrs del teln que est orientando las jugadas con clculos fros. As razona hoy la izquierda oficialista, aunque muchos datos desmienten estas apreciaciones.

En el lado opuesto, nadie puede creer en la sinceridad de dirigentes del Pmdb y del Psdb que estn acusados de corrupcin y que en los gobiernos de los estados utilizan mecanismos idnticos a los del PT en el gobierno. Todo indica que la Operacin Lava Jato no va a terminar con la corrupcin si bien lo ms seguro es que liquide al PT y al gobierno. Esto avala la tesis de quienes afirman que estamos ante un golpe.

Nos estamos hundiendo, escribi hace algunas semanas el ex ministro de Hacienda Antonio Delfim Netto, ministro de la dictadura y ahora simpatizante de Dilma y Lula. Delfim Netto destaca la perplejidad que le produce la situacin del pas. Recuerda que en los ltimos cinco aos crecimos 5 por ciento, mientras el mundo creci 18 por ciento y los emergentes 28 por ciento (Valor, 15-XII-15). El pas se hundir si no recupera la gobernabilidad muy rpido, dice ahora el ex ministro.

Una legin de analistas compara la situacin actual con la que llev al suicidio de Getlio Vargas en 1954. Aunque hay elementos comunes, apunta el historiador Jos Murilo de Carvalho, ya que Vargas era acusado por sectores de la clase media de tolerar prcticas corruptas, hay una gran diferencia, que es la presencia activa de los militares en 1954 que forzaron la salida de Vargas. Hoy el conflicto es civil y nacional, sostiene (BBC Brasil, lunes 21).

Para el historiador, como para tantos brasileos, uno de los principales problemas es la polarizacin y el triunfo de la irracionalidad. La radicalizacin poltica y la intolerancia llegaron a un punto peligroso. No hay ms debate, apenas gritero. En este escenario dominado por las pasiones todo puede suceder, incluso un serio conflicto social.

Una encuesta realizada a los manifestantes de la avenida Paulista de San Pablo en los actos del domingo 13 revela algo de esto. El 77 por ciento eran titulados superiores y un porcentaje idntico son blancos, 63 por ciento perciben ingresos equivalentes al menos a cinco salarios mnimos y tienen un promedio de 45 aos, segn Datafolha (Carta Capital, viernes 18).

Un estudio de la consultora Data Popular realizado en enero, con 3.500 entrevistados en 146 ciudades, revel una de las mejores fotografas del Brasil actual: slo el 3 por ciento de los consultados aceptan que son corruptos, pero el 70 por ciento admiten que realizan prcticas corruptas, como mentir en el impuesto a la renta o sobornar guardias.

La guinda del pastel la puso el juez federal Catta Preta Neto, quien derog el nombramiento de Lula como ministro. En su perfil de Facebook el juez coloc sin empacho fotos suyas y de su familia participando en las manifestaciones contra el gobierno, el 7 de marzo, y escribi: Ayude a derribar a Dilma y vuelva a viajar a Miami y Orlando. Si ella cae, el dlar bajar (Carta Capital, viernes 18).

Como seala el socilogo Jess Souza, la llamada clase media es la fuerza de choque de los adinerados. Ciertamente. Si Dilma es derribada, lo que vendr puede ser peor an, en un pas donde se evapor la hegemona y ser difcil restablecer el consenso.

http://brecha.com.uy/



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