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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-03-2016

Feminismo hiperreal

Mia Dragnic
Le Monde Diplomatique


La situacin no depende del cuerpo, es este el que depende de aquella

Simone de Beauvoir


Hace algn tiempo empec a desarrollar un particular rechazo a cierto tipo de feminismo, a algunos elementos que stos reivindican como ideologemas centrales. Digo feminismos y me distancio en este gesto textual de quienes crean tener la potestad de emitir diplomas de egreso en feminismo. Feminista es un sujeto con vagina, con pene, con las dos o con ninguna, que sea capaz de elaborar ideas o acciones que logren intervenir algn lugar de lo real con la voluntad de alterar sus asimetras. Comprendiendo que lo real es aquello que determina salarios menores para las mujeres, que hace de la crianza y las tareas del cuidado una labor femenina, que ha borrado de los libros la presencia de las mujeres y que a lo largo de la historia ha negado nuestro acceso a la educacin, al placer, a la racionalidad y a la poltica. Ese sujeto ser probablemente ms feminista en algunas situaciones y relaciones que en otras.

Tambin creo que no es necesario decir soy feminista para serlo, como por supuesto tener vagina tampoco es una garanta. A propsito de lo planteado, hace un par de meses en un congreso sobre gnero que me top por casualidad, en una de las ms pblicas de las universidades pblicas que hay en Amrica Latina (entre las cuales Chile no cuenta), escuch una ponencia sobre organizaciones feministas de la regin de la Araucana. Arauco, la tierra del pueblo mapuche En la presentacin, para mi asombro, no se hizo referencia a organizaciones de mujeres mapuche. La respuesta a mi inquietud fue que no haban agrupaciones que se reconocieran feministas, y por respeto a esa no autodenominacin, se decidi excluirlas del estudio. Ser este uno de los problemas que se desprenden de la disociacin entre la praxis y la teora? Considero que dos acciones significativamente feministas en Latinoamrica siguen siendo que las mujeres manejemos dinero y seamos propietarias de la tierra que habitamos, seamos mujeres urbanas, campesinas, migrantes, indgenas, negras o todas a la vez.

El feminismo a travs del tiempo lo que ha intentado hacer es desdibujar los sustratos culturales que se han impuesto como categoras biolgicas fijas para subordinar lo femenino. Desde estrategias individuales como disfrazarse de hombre durante la segunda mitad del siglo XIX para estudiar una carrera universitaria, hasta manifestaciones masivas contra los femicidios o a favor del aborto, se han organizado acciones dirigidas a terminar con la idea que hay una naturaleza humana inmutable y perenne. Entonces, luego que tanto ha hecho el feminismo aparecen discursos feministas que en algunos aspectos hacen todo lo contrario. Estoy hablando de una especie de feminismo algo costumbrista. Un activismo que busca ir hacia una raz, hacia un pasado idlico, recurriendo a una determinacin natural esttica, mgica o universal para hacerlo. Es un feminismo al que le gusta mostrar vaginas, sangre y todo tipo de fluidos, como creyendo visibilizar con esas imgenes lo que el patriarcado ha ocultado. El asunto es que hay all un fetiche genitalista, pues las mujeres no somos nicamente vagina, cltoris ni menstruacin. Qu tiene de original una simbologa genital para pensar lo poltico? Absolutamente nada, eso lo dijo Foucault hace tanto tiempo, creativo sera quizs politizar el bulbo raqudeo.

Estoy preocupada, creo que hay una creciente renaturalizacin de la mujer, una voluntad esencialista movilizada por otorgar cualidades inamovibles a lo femenino. Esta cercana con una naturaleza que supone ser inalterable, que es tan hermosa para algunas personas, me parece potencialmente tan peligrosa y terrorfica. Qu nos hace ser ms sagradas o ms naturales que los hombres?, porqu apelar a un recurso biolgico exclusivo? Tenga en consideracin que Margaret Thatcher pudo parir, al igual que Violeta Chamorro, Van Rysselberghe y Pati Maldonado.

Comprendo, por ejemplo, la necesidad de generar nuevas miradas mdicas en un contexto en el cual la medicina tradicional sigue importndole la genitalidad nicamente en su rol reproductivo, cuesta creer que un rgano como el cltoris, descubierto por la medicina moderna en el siglo XVI, no cuente todava con un examen especfico y accesible que determine su anatoma. Es tan importante que interpelemos la extrema medicalizacin del parto y el exceso de cesreas innecesarias, que conozcamos el cuerpo y trabajemos por un modelo de salud no mercantilizado, pero otra cosa es reivindicar el dolor como nico lugar de autodeterminacin. Cmo si parir con dolor fuese paradojalmente un prerrequisito para hacerse mujer o si regar plantas con menstruacin un acto que nos asegure la trascendencia. Recurrir a afirmaciones del tipo nuestras ancestras paran sin anestesia o eran ms sabias, para validar ideas polticas que se intentan incardinar, no solamente me parece un recurso algo irresponsable y precario, sino tambin poco creativo. Poca creativa la capacidad de mirar hacia el futuro y de preguntarnos: Cules son las libertades por las que estamos luchando?, qu realidades queremos abrirles a las mujeres que vendrn? Pensar el futuro siempre es incorporar aprendizajes y elementos del pasado, pero no es necesario ni saludable convertirlo en un origen mtico y perfecto. No creo en una sociedad originaria matriarcal que nos haya hecho extremadamente felices a las mujeres y no me parece producente acudir a ella como un argumento poltico. Hay una voluntad escatolgica en estas expresiones de feminismo y los recursos religiosos utilizados por la poltica siempre son fatales. Es una especie de feminismo ontolgico reservado a una lite, que nada tiene que ver con las reivindicaciones de los movimientos de mujeres trabajadoras, ni con los sistemas de creencias de poblaciones campesinas, negras o indgenas. Es un feminismo que rene ideas, acciones y voluntades confusas y eclcticas. Que rescata hbitos y principios de contextos culturales muy diversos: taostas, catlicos, hinduistas, incaicos, mapuche, yanomamis por ejemplo, para llevarlos a prcticas protocientficas tautolgicas y a veces fundamentalistas. Es complejo afirmar que las mujeres son el gran tero creador del universo. Es delirante, narcisista y facho. No se sentira profundamente ofendida de que alguien la considere un gran tero o una gran cabeza o una gran parte del cuerpo, cualquiera que sea, y que de paso le asigne la responsabilidad de crear el universo? Es una ofensa similar a la que produce que los mudadores de bebs estn nicamente en los baos de mujeres.

S, hay una crisis civilizatoria y si no reflexionamos con nuestros compaeros sobre la necesidad simultnea de pensarnos, de que se piensen a s mismos desde otras masculinidades, seamos homo/hetero/bi/post o andrginas, estamos igualmente jodidas aunque identifiquemos nuestros ciclos con la luna, hagamos terapias alqumicas y vivamos en plenitud nuestra sexualidad. Es que ni el sexo, ni el cuerpo, ni las amgdalas cerebrales son pura biologa. La experiencia nos dice que hay movimientos que deben ir de la mano y quizs una gran asimetra que nos ha favorecido a lo largo de esta historia, es que hemos tenido que pensarnos a nosotras mismas y que hoy nos seguimos pensando. Sin embargo, si elaboramos relatos mgico-religiosos para comprender la maternidad que nos hacen estar por sobre lo masculino en mbitos como la crianza, entonces seguiremos naturalizando e incluso justificando que una paternidad responsable se limite a ser la de un pap de fin de semana o de fin de semana por medio. Las labores humanas de reproduccin y produccin de la vida no son autopoysicas. Necesitamos aparatos culturales que no sigan haciendo de las diferencias, desigualdades. Cuando lo poltico se sostiene en principios biolgicos el futuro est en tinieblas y eso s que lo sabemos.

Beauvoir en el Segundo Sexo describe de forma espeluznante el embarazo y la menstruacin, no es necesario compartir en totalidad sus apreciaciones para considerar que son maravillosas las pastillas anticonceptivas y la anestesia. Y claro que me interesa que se popularicen ms mtodos anticonceptivos para hombres y que sean menos nocivos para las mujeres, pero eso no tiene nada que ver con tirar por la borda los avances cientficos para volver al coitus interruptus. En un mundo tan escasamente justo como en el que vivimos este tipo de defensas lo nico que fortalecen es el culto al individuo, al igual que muchas creencias esotricas. Vaya y mire como la esterilizacin forzada impuesta a mujeres principalmente, ha sido una prctica eugensica implementada como poltica de estado en casi todos los pases. Sorprndase y sepa que en 1996 la Organizacin Mundial de la Salud (OMS) felicit a Fujimori por los logros obtenidos gracias a su programa de control demogrfico lo recuerda? El criterio demarcatorio entre la discrecionalidad judicial y la arbitrariedad es borroso y comnmente se orienta por proteger a quienes tienen mucho que perder en este trastocado sistema de valores. Es necesario que las reivindicaciones que elaboramos surjan desde una consciencia sobre la realidad social en la que se vive y que el pensamiento poltico nos invite constantemente a revisar nuestras convicciones morales.

La sacralizacin de la maternidad y de la familia son expresiones directas de un conservadurismo que encontramos en casi todas partes: en gobiernos progresistas, en la iglesia, en las escuelas laicas, en la tica mdica y judicial, en organizaciones de derecha y de izquierda, en madres y padres de todo tipo. Igual de reaccionario es el discurso naturalista de un feminismo que a ratos parece aorar las cavernas. Es retrgrado el discurso que alimenta la lgica del eterno femenino y la idea del regreso a un origen prstino, simplemente porque la naturaleza humana es cambiante y creativa. Mirar el pasado como nica prctica para el futuro no puede ser un camino que fortalezca el proceso de liberacin de las mujeres, los elementos que recogemos de un tiempo que ya fue deben ubicarse en los territorios ganados, comunes y comunitarios, para resignificarlos sin retroceder.

Mia Dragnic. Sociloga, maestra en Estudios de Gnero, Universidad de Chile.

[email protected]

Fuente: http://www.lemondediplomatique.cl/Feminismo-hiperreal-Por-Mia.html



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