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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-03-2016

El "Platismo" contina en la relacin de EE.UU. con Cuba

Samuel Farber
Havana Times


La visita de Barack Obama a Cuba fue la primera que un presidente de Estados Unidos hiciera a la isla desde que Calvin Coolidge la visit en 1928. Con su llegada, Obama continu el proceso de reapertura de relaciones diplomticas con Cuba que comenz el 17 de diciembre del 2014, as como otras medidas iniciadas con el fin de normalizar la relacin entre ambos pases. Esto ha sido un cambio verdaderamente bienvenido, dada la historia de agresin y hostilidad que por dcadas los EE.UU. auspiciaron contra el gobierno cubano, incluyendo, entre otros, el bloqueo econmico, an en vigor, invasiones y ataques terroristas.

Durante su visita el presidente estadounidense se reuni con varios disidentes. Aunque no se sabe todo lo que se habl en esa reunin, s se conoce que despus de esta, varios de los participantes repitieron pblicamente sus reservas y su oposicin a la normalizacin de las relaciones con el gobierno cubano que estos opositores rechazan.

Esa postura poltica desciende de una tradicin poltica denominada Platismo. El trmino fue acuado en 1901, cuando el senador estadounidense Orville Platt, respaldado por el Senado, forz a la primera asamblea constituyente de Cuba a adoptar una enmienda constitucional que le confera a los EE.UU. el derecho a intervenir en los asuntos internos de la Isla.

Avalados por esta enmienda, y con el apoyo explcito de muchos polticos cubanos platistas, los EE.UU. intervinieron repetidamente en la poltica interna de Cuba reforzando su autoridad con la amenaza de una ocupacin militar, que implementaron en varias ocasiones.

La enmienda Platt fue abrogada en 1934, despus de la revolucin que derroc al dictador Gerardo Machado. Pero no afect el poder y la influencia del gobierno estadounidense en la isla, y sigui contando con el apoyo de los platistas.

En general, el Platismo de esa poca estaba arraigado en un fatalismo poltico y econmico que daba por sentado que nada poda suceder en Cuba sin el consentimiento de los EE.UU., no porque eso fuera deseable, sino porque era el destino inescapable de un pas pequeo cercano al gigante imperial.

El Platismo penetr todas las clases sociales de la Cuba prerrevolucionaria, ya fuera en su versin ms suave que predomin entre las clases populares o en su versin ms dura entre las clases media y alta. Entre las elites se expres culturalmente en una gran admiracin por el American way of life, el consumo de artculos estadounidenses y viajes a los EE.UU.

Tambin promovi un inters obsesivo en las elecciones presidenciales de la poderosa nacin del norte, por las consecuencias que los resultados implicaban para la Isla, lo que reafirm la idea que el futuro de ese pas dependa ms de las decisiones que se tomaban en Washington que las que se tomaban en La Habana.

En general, los cubanos, an los de clase alta, favorecan a los demcratas a los que les atribuan una perspectiva ms benfica hacia Cuba que los republicanos (an despus de que el presidente demcrata Harry Truman reconociera oficialmente a Batista despus del golpe militar que encabez en marzo de 1952).

Muchos polticos cubanos de los 40 y 50, tanto batistianos como anti-batistianos, respaldaron, en secreto, la intervencin norteamericana en los asuntos de Cuba, e incluso abogaron en secreto con Washington con ese fin.

Documentos del Departamento de Estado revelaron que Carlos Mrquez Sterlingun poltico prominente que presidi sobre la Convencin Constitucional de 1940, y que se postul como candidato de la oposicin leal en las elecciones presidenciales contra Batistale recomend a la embajada estadounidense en La Habana que los EE.UU. renovara la venta de armas a Batista an despus de haber sido derrotado por el dictador en lo que Sterling mismo reconoci haban sido elecciones fraudulentas.

El Platismo despus de la Revolucin de 1959

Aun antes de que el Gobierno revolucionario de Castro se declarara comunista y se aliara con la Unin Sovitica, emergi una oposicin de derecha cada vez ms platista cuyos esfuerzos culminaron, en abril de1961, con la invasin de Baha de Cochinos auspiciada por los EE.UU.

Muchos cubanos, especialmente los que emigraron despus de la revolucin, apoyaron, basndose en el platismo, la larga campaa de los EE.UU. para desestabilizar y destruir el gobierno de Castro.

Y aun cuando con el fin de la Guerra Fra, Cuba pas a un segundo plano en cuanto a su importancia estratgica para Washington, la influencia de los platistas cubano-americanos en la poltica domstica de los EE.UU. jug un papel fundamental para que se aprobaran leyes tales como la Torricelli de 1992, y especialmente la Helms-Burton de 1996, ambas de las cuales reforzaron significativamente e hicieron ms difcil abolir el bloqueo econmico contra Cuba.

Para la derecha cubano-americana, la reanudacin de relaciones diplomticas entre los dos pases en diciembre del 2014 ha sido un gran golpe. Adems, se est enfrentando a una situacin cada vez menos favorable en la Florida con la reciente ola de inmigracin de cubanos que no vienen de la misma clase ni comparten la poltica de los que llegaron en los aos 60 ni la de sus descendientes, y cuya prioridad es ayudar a la familia que dejaron atrs en su pas de origen, y no la poltica del exilio.

Los EU.UU. y el Platismo en Cuba

En la Cuba de hoy, los que se auto-titulan disidentes son o individuos o grupos pequeos no violentos situados a lo largo de un espectro poltico que va de la derecha dura, a la democracia cristiana moderada y lsocial democracia a su izquierda.

Tambin ha surgido una corriente de izquierda crtica, aunque sus partidarios no se auto-titulan disidentes, en gran parte para evitar ser asociados con la disidencia de Miami. Los opositores de derecha se oponen a la reanudacin de relaciones y quieren que contine el bloqueo econmico. Los de izquierda tienden a apoyar esta normalizacin, aunque frecuentemente demandan que el gobierno cubano haga una serie de concesiones polticas y econmicas a cambio de esa normalizacin.

Para la mayora de estos disidentes, su oposicin al bloqueo econmico no se fundamenta en un principio -como el antiimperialismo o la autodeterminacin nacional- sino en un clculo de daos y beneficios conforme al cual el embargo ha resultado ser contraproducente o una estrategia fallida.

Es por eso que estos liberales y socialdemcratas acaban por caer en el Platismo, aunque generalmente de un tipo ms suave que el de su contraparte de derecha. Ven a los EE.UU. como una fuente de apoyo que ellos pueden usar o descartar como y cuando les convenga y conforme a sus propios fines.

Desde la revolucin, los EE.UU. han tratado de encausar el Platismo cubano de diferentes maneras y dentro de diversas organizaciones. Le proveyeron armas y fondos a las organizaciones terroristas anti-castristas, las cuales aceptaron la ayuda en trminos, por lo menos, implcitamente platistas.

Sus iniciativas abiertas y pblicas de oposicin al gobierno cubano tambin han asumido un molde platista. Una de las ms recientes fue la serie de audiencias que condujo el senador cubano-americano de la Florida Marco Rubio, en Febrero del 2015, en su capacidad como presidente del Subcomit de Relaciones Exteriores del Senado sobre Asuntos del Hemisferio Occidental, para examinar y oponerse al acuerdo entre los presidentes Obama y Ral Castro.

El Comit de Rubio invit a atestiguar a una serie de disidentes cubanos de diferentes posiciones polticas: desde derechistas duros como Berta Soler, lder de una faccin de las Damas de Blanco (un grupo fundado por los parientes de prisioneros polticos), y Rosa Maria Pay del Movimiento de Liberacin Cubano Cristiano; hasta moderados como Miriam Leiva, y social demcratas como Manuel Cuesta Mora, ambos de los cuales apoyan la reanudacin de relaciones diplomticas.

Disfrazando esta iniciativa como el derecho del Congreso a supervisar la poltica exterior de los EE.UU., comits como el de Rubio se han abrogado el papel de juez y jurado con respecto a la poltica interna de Cuba.

La colaboracin de disidentes como estos con los intentos de las instituciones gubernamentales de los EE.UU. para conferirle al Platismo un carcter oficial, han ayudado a legitimar la intervencin de EE.UU. en los asuntos internos de Cuba. Sus comparecencias ante los organismos oficiales estadounidenses tambin han desacreditado a toda la disidencia cubana ante los cubanos anti-imperialistas nacionalistas cada vez ms crticos de su gobierno.

El gobierno estadounidense tambin ha tratado de establecer vnculos con varios elementos de la oposicin en Cuba. Ese es el caso del conocido disidente socialdemcrata Elizardo Snchez, como tambin lo es Vladimiro Roca (hijo de Blas Roca, uno de los lderes del Partido Comunista de Cuba antes de la revolucin), un social demcrata que se ha ido hacia la derecha.

Conforme a un cable del 2006, de la Seccin de Intereses de los EE.UU. (USINT), distribuido por Wikileaks, Snchez y Roca se encontraron con Michael Parmly, el jefe de la USINT, para pedirle que rescindiera su decisin de prohibir el acceso a dos centros de Internet de la USINT a 10 cubanos, quienes segn Snchez y Roca haban sido injustamente incluidos en la lista negra de la Seccin, quizs por instigacin de disidentes rivales.

El cable no especifica la relacin de trabajo de Snchez y Roca con la misin diplomtica estadounidense, pero s muestra la voluntad de esos disidentes socialdemcratas a colaborar con el gobierno del norte.

El financiamiento secreto de los EE.UU a un nmero desconocido de cubanos en la oposicin es no solo una iniciativa ms, sino la ms grave. En un momento dado, el mismo Elizardo Snchez seal que para la disidencia, la ayuda financiera directa del gobierno poda ser muy daina, aunque ms tarde cambi de opinin.

Los disidentes que han aceptado esa ayuda sostienen que, en un pas como Cuba, es muy difcil mantenerse en la oposicin, y sealan que adems de contar con un extenso sistema de vigilancia y de recurrir al encarcelamiento, el Estado controla el acceso a la educacin superior y, hasta recientemente, casi todas las fuentes de empleo en la isla. An controla el 75 por ciento de la empleomana, aunque esta proporcin es mucho ms alta en la esfera profesional y acadmica, de la que un gran nmero de los disidentes dependen para su empleo.

La respuesta del gobierno cubano al Platismo

No es de sorprender que el gobierno de Cuba haya usado la ayuda, real e imaginaria, del estadounidense a la disidencia como un ariete para golpear a la oposicin.

Pero fiel a su costumbre, el gobierno de Cuba sigue respondiendo al desafo de una disidencia pacfica, no violenta, con la represin administrativa y/o policaca. En 1999, el gobierno aprob la Ley de Proteccin de la Independencia Nacional y la Economa de Cuba que, entre otras cosas, criminaliz el recibir fondos de pases hostiles, aunque estos estn dedicados a actividades polticas pacficas, como reuniones y manifestaciones, y escribir artculos para rganos hostiles de la prensa como El Nuevo Herald de Miami.

En el 2003, 75 disidentes fueron sentenciados a un largo trmino de prisin por haber quebrantado esa ley. Su encarcelamiento provoc un gran furor en el extranjero y la crtica de varios personajes que por mucho tiempo haban sido partidarios del gobierno cubano, como el escritor uruguayo Eduardo Galeano, y el novelista portugus ganador del Premio Nobel, Jos Saramago.

El gobierno dej salir a unos cuantos de esos disidentes varios aos despus por razn de salud; pero los 50 restantes permanecieron en la crcel hasta el 2010, cuando a razn de las negociaciones entre el gobierno de Ral Castro y la jerarqua de la Iglesia Catlica fueron puestos en libertad, despus de que la mayora aceptara voluntariamente salir deportada de la isla (mayormente rumbo a Espaa).

An en el caso que todos los 75 hubieran recibido ayuda material de los EE.UU., el gobierno no debera haber manejado las actividades pacficas de ese grupo como un asunto criminal, sino como un asunto poltico sujeto a un debate pblico.

Si todos los cubanos en la Isla, incluyendo la oposicin pacfica, tuvieran el derecho de libertad de prensa, de palabra y de reunin, y si se les garantizara el acceso a los recursos para ejercer esos derechos de una manera proporcional y justa, solamente entonces sera justo criminalizarlos por recibir ayuda material del gobierno estadounidense. Desafortunadamente, el gobierno no permite ningn acceso a los medios de comunicacin a ninguna oposicin, no importa de qu tipo.

La disidencia cubana y el apoyo de los Estados Unidos

La ayuda financiera del gobierno de los EE.UU. y de organizaciones formalmente no gubernamentales, pero financiadas por el estado, tales como Freedom House, no solo ha puesto en entredicho la independencia de los grupos de oposicin en Cuba, sino que tambin los ha distrado de su misin para organizar a los cubanos, y en su lugar ha promovido actividades orientadas al exterior, como dedicarse a rendir declaraciones a la prensa extranjera, y a recibir los cheques de la embajada estadounidense.

El enfoque organizativo con miras a la autosuficiencia, an en las circunstancias tan difciles que predominan en la isla, le permitira a la disidencia una independencia y fuerza poltica que jams podra obtener dependiendo de un gobierno extranjero para sobrevivir poltica y materialmente.

Es precisamente ese modelo organizativo que adopt el Comit de Defensa de los Trabajadores (KOR), un grupo de oposicin de tendencia izquierdista en Polonia que jug un papel clave en sentar las bases de la insurgencia del movimiento Solidarnocz de 1980.

Segn lo narra Jan Josef Lipsky, uno de los lderes de ese grupo, en su libro KORs Workers Defense Committees in Poland, 1976-1981, su grupo implement un modelo organizativo que, a pesar del despido y encarcelamiento masivo de sus miembros, permiti forjar la alianza entre los trabajadores activistas y los intelectuales que sirvi como preludio a la huelga en el puerto de Gdansk que deton el movimiento de Solidaranosc en 1980.

Ese modelo no necesariamente excluye el apoyo financiero y poltico de las organizaciones verdaderamente independientes en el extranjero. Las organizaciones independientes de derechos humanos, tales como Amnesty International, han desempeado un papel clave para sacar a la luz pblica los abusos de los derechos humanos infringidos por el gobierno cubano.

Mientras ms sindicatos progresistas, grupos polticos y organizaciones religiosas internacionales apoyen a las organizaciones independientes en Cuba, menos tendrn estos grupos que depender del apoyo de instituciones imperialistas.

Parte de la disidencia influida por el Platismo sostiene que, en Cuba, la cuestin de la auto-determinacin nacionaly por lo tanto la amenaza que depender de un gobierno extranjero implica para su propia independenciano tiene base en la realidad de la Isla: en una Cuba sin democracia, dicen ellos, no puede haber auto-determinacin, y cualquier objecin a la ayuda del gobierno estadounidense obstruye la lucha por la democracia en la isla.

Pero este argumento solo confunde las dos nociones. Histricamente, el derecho a la autodeterminacin nacional jams ha estado supeditado a la condicin de la democracia interna. Por ejemplo, la opinin pblica internacional, incluyendo la izquierda, enrgicamente protest la invasin imperialista del dictador fascista Benito Mussolini contra Etiopa en los 1930.

Esa protesta ocurri independientemente del hecho que, en aquel entonces, Etiopa estaba gobernada por el emperador Haile Selassie a la cabeza de un sistema profundamente reaccionario caracterizado, entre otras cosas, por la existencia de la esclavitud.

Segn otro argumento demaggico que la disidencia ha esgrimido, aunque menos frecuentemente, hasta el mismo gobierno cubano se ha vuelto platista, dado los pasos que recientemente ha dado para establecer relaciones econmicas con los EE.UU. para resolver la crisis econmica de Cuba.

Esta posicin fue explcitamente articulada por el socialdemcrata Manuel Cuesta Mora en su artculo titulado El Platismo Revolucionario que apareci en la conocida publicacin disidente 14 y Medio.com. Adems de proponer el asombroso argumento que el conflicto entre Castro y el gobierno de los EE.UU. fue resultado de una decisin voluntaria del liderazgo cubano, Mora afirma en dicho artculo que el modelo econmico actual de Cuba es el mejor ejemplo de un Platismo revolucionario, porque solamente se puede sostener con relacin a la economa de los EE.UU.

Este argumento distorsiona el Platismo a un grado tal que le quita todo el sentido a ese trmino. El poder econmico objetivo que los EE.UU. poseen como representante del capital domstico e internacional ha forzado a muchos pases a hacerle concesiones polticas a costa de su soberana nacional. Pero esto no ha sucedido en Cuba todava (aunque no es posible eliminar la posibilidad de que suceda en el futuro, especialmente despus de que los lderes de la generacin histrica hayan pasado a mejor vida).

Va sin decir que en las transacciones del gobierno cubano con el capital extranjero tienen aspectos verdaderamente reprensibles. Carecen de transparencia y no las someten a ninguna discusin pblica. Ms que nada, sus prcticas laboralesen las que se ha impuesto como intermediario obligatorioson verdaderamente explotadoras. Le paga a los trabajadores cubanos solo una fraccin de lo que le cobran a las corporaciones a cuenta de salarios, al mismo tiempo que les niega el derecho a organizarse independientemente para negociar con los capitalistas extranjeros o con el gobierno mismo, su compensacin y condiciones de trabajo.

Las consecuencias del Platismo

Al acogerse al Platismo, los disidentes acaban perjudicando la lucha contra el estado unipartidista y la pelea por la democratizacin poltica y econmica de la sociedad cubana. El Platismo es una ideologa que solo debilita la soberana poltica de Cuba y amenaza con arrastrar a la Isla al pasado neo-colonial pre-revolucionario, una condicin que la Revolucin transcendi, aunque haciendo pagar a los cubanos el costo innecesario de un estado unipartidista.

El compromiso que muchos platistas dicen tener con la democracia se ha vuelto an ms dudoso por su silencio, y hasta su apoyo, al intento de golpe de estado en Venezuela en el 2002, apoyado por los EE.UU., y el golpe que s se llev a cabo en Honduras en el 2009. El Platismo obsequioso de muchos disidentes tambin ha causado un gran dao estratgico a la causa anti-castrista, porque le ha abierto las puertas al gobierno cubano para caracterizar a sus crticos como lacayos de los EE.UU. ante la opinin internacional.

Hay que defender a los individuos y organizaciones perseguidos por el gobierno cubano por conducir actividades polticas pacficas, an a los platistas y a aquellos que abogan por la restauracin de una economa de libre mercado. La defensa de los derechos democrticos y los derechos humanos contra un sistema que los rechaza es una obligacin que va ms all de cualquier desacuerdo poltico por fundamental que sea. Pero esto es una cosa muy diferente que darle apoyo poltico a los platistas. El Platismo, a fin de cuentas, socava cualquier posibilidad de auto-determinacin nacional y de democratizacin.

La visita del presidente Obama ha sido un paso en la direccin correcta para normalizar las relaciones de los EE.UU. con Cuba. Obama merece el reconocimiento de sus esfuerzos para enmendar algunos de los daos que la poltica extranjera de su pas le ha infligido a la nacin cubana. Pero ese reconocimiento no debe confundirse con una gratitud indigna, y mucho menos instando a que utilice el poder del estado imperialista que l preside para presionar por la democratizacin en Cuba. Esa tarea le incumbe solo a los cubanos, no a Washington.

Samuel Farber naci y se cri en Cuba y ha escrito muchos libros y artculos sobre ese pas. Su ltimo texto, The Politics of Che Guevara:Theory and Practice, saldr a la luz en abril de 2016.

Fuente: http://www.havanatimes.org/sp/?p=114234

Traducido por Selma Marks de una versin del artculo original publicado en la revista estadounidense Jacobin.


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