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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-03-2016

El rompecabezas continental: Estados Unidos, Cuba y Brasil

Arsino Orihuela
Rebelin


El rompecabezas poltico continental es un galimatas. Poner en perspectiva los escenarios crticos y las determinantes esenciales de esos escenarios es un ejercicio indispensable para escapar a falsas expectativas o diagnsticos susceptibles de rentabilidad poltica para los poderes constituidos. Es necesario insistir que la coyuntura actual apunta a una restauracin oligrquica del poder (la agona del progresismo latinoamericano es un sntoma de esta tendencia). Y que la poltica que desde el Estado cultivan ciertos grupos, contraviene el inters de las poblaciones civiles, an all donde las formas o discursos sugieren otra cosa.

Esta es apenas una tentativa introductoria para el anlisis de las realidades de ciertos pases que estn envueltos en escenarios polticos lgidos, acaso omitiendo provisionalmente otros escenarios no menos turbulentos en el rompecabezas continental. E incluso difiriendo el anlisis de las atrocidades que asedian a otras partes de la regin y que ameritan una atencin ms escrupulosa (Mxico sealadamente), hundidas en crisis polticas de proporciones genocidas.

Estados Unidos: el enemigo es Hilaria

Cuando se comenz a perfilar la figura de Donald Trump como protagonista de los comicios en puerta en Estados Unidos, en este espacio se insisti sobre la necesidad de abordar con cautela ese fenmeno. En esa oportunidad se dijo que Trump era un experimento del partido Republicano. Y que era altamente probable que al final de la contienda, otro de los precandidatos consiguiera la candidatura definitiva. Pero tambin se advirti sobre la posibilidad de que el experimento cosechara xitos insospechados, debido a la derechizacin e indignacin de amplios sectores poblacionales en Estados Unidos. Y que si ese escenario llegaba a efectuarse, Trump conseguira el voto de confianza de una faccin de su partido para hacer avanzar su agenda electoral. Esto ltimo sin duda aconteci. Y seguramente el infelizmente clebre Trump ser el candidato Republicano para la eleccin presidencial.

Pero no hay que perder de vista que la virtual vencedora de los prximos comicios es Hillary Clinton. El proyecto de Trump es a mediano plazo. Y es probable que dentro del partido, las huestes trumpistas estn conscientes de ello. La apuesta es a largo o mediano plazo. Y es que el partido Republicano est en crisis, no ahora, hace ya algn tiempo (an cuando tengan mayora en el congreso). Los partidos polticos en el presente no son rganos de representacin (acaso nunca lo fueron seriamente). La funcin de los partidos en la era neoliberal es gestionar el desastre, y esto es especialmente cierto en Estados Unidos que es una potencia en descomposicin. Y en eso los demcratas han sido mucho ms solventes, eficaces e inteligentes. El partido Republicano es ms o menos residual en esta trama. Y por consiguiente necesitan reinventarse. Donald Trump representa una insurgencia intestina que apunta a la reformulacin del partido. Pero el contenido permanece inclume: prolongar la supremaca de Estados Unidos.

En realidad la nica diferencia entre republicanos y demcratas, es que los primeros no estn dispuestos a compartir esa supremaca. Y los segundos, los de la insignia del asno, tienen una posicin ms realista y estn abiertos a la colaboracin imperial con otras potencias (i.e. China y Rusia).

En cierto sentido lo que est en disputa en Estados Unidos son dos modalidades de imperialismo: una dura, representada por una faccin del republicanismo, y otra suave (aunque no por ello menos blica), capitaneada por los demcratas, que de demcratas no tienen un pice.

Hilaria es el enemigo, porque al menos en la prxima eleccin ella consigue dirimir ese conflicto, justamente porque se trata de una demcrata republicana: es decir, una histrica integrante del partido demcrata pero con una agenda prototpicamente republicana. No es accidental que las detracciones contra Donald Trump provengan incluso de ciertos crculos privilegiados y de grupos de poder nacionales e internacionales.

Cuba: el gringo no da paso sin guarache

En Cuba no usan esa expresin, pero es altamente ilustrativa del nimo que priva en la isla socialista. Que el gringo no de paso sin guarache significa bsicamente que las buenas intenciones de los americanos, que circulan de manera enunciativa en la arena diplomtica, no tienen correspondencia con el inters profundo de Washington. Decamos que los demcratas en Estados Unidos han dado muestras de una solvencia de campeonato para gestionar la poltica de aquel pas. Barack Obama es la coronacin de esa racha triunfadora. Y la frmula demcrata que conduce el primer presidente afrodescendiente es asombrosamente similar a la de la iglesia catlica, que comanda el primer papa latinoamericano, Francisco: a saber, la de recuperar el terreno perdido con base en discursos expiatorios ambiguos y acciones de recolonizacin subterrneas o invisibilizadas. La gira de Obama por Cuba y Argentina no es tan distinta, discursiva y prcticamente, de la gira de Francisco por Mxico, Brasil y otras latitudes: lgrima de cocodrilo. Dice el seor Barack: "Estoy aqu para enterrar el ltimo vestigio de la Guerra Fra en Amrica y para construir una nueva era de entendimiento que ayude a mejorar la vida de los cubanos.

Pero en Cuba no ignoran el doble rasero del acercamiento norteamericano. Llama la atencin que las diferencias conceptuales y polticas entre Cuba y Estados Unidos no se dirimieran en la visita de Obama a la isla. Y si algo qued claro en ese encuentro es que ni las lites polticas en Washington tienen claro qu es eso de democracia o derechos humanos o libertad de expresin, y que tampoco les preocupa mucho esa cuestin semntica, pues en realidad lo que les impacienta es neutralizar a Cuba como actor poltico disidente y abrir al pas socialista a las inversiones estadounidenses. Pero en Cuba no ignoran esa intencionalidad rastrera. Y por eso decidieron poner candados a los acuerdos empresariales con Estados Unidos. Por ejemplo, que las empresas que arriben a la isla no puedan contratar mano de obra nativa. En eso es consecuente Cuba. El antiimperialismo sigue vigente. Los gringos slo van atrs de los commercial benefits. Y los cubanos no ignoran esa realidad.

Brasil: la izquierda que no es izquierda

En Brasil hay derecha. S. Y efectivamente est orquestando un golpe de Estado constitucional o parlamentario. S. La derecha siempre conspira. Esa no es una novedad. Pero lo que s es novedad es que Brasil no tiene izquierda.

Luciana Genro, del Partido Socialismo y Libertad en Brasil, escribe: Es lamentable que un lder histrico como Lula haya dejado de ser del pueblo para aliarse con las elites, gobernar con ellas y recibir por eso mismo cuantiosas comisiones y regalos La implicacin y el compromiso pleno de Lula y Dilma Rousseff con grandes constructoras como Odebretch y Camargo Correa entre otras muestran tambin lo que ya dijimos en el 2003: la cpula del PT abandon la izquierda hace aos Sabemos que esta derecha, que siempre fue parte de los mismos esquemas que ahora fueron descubiertos por la PF y el MPF, quiere el poder para aumentar sus privilegios y aplicar el ajuste antipopular que Dilma ya comenz. Quieren avanzar en las privatizaciones y en el desmantelamiento de los servicios pblicos (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=209676&titular=%22es-lamentable-que-lula-haya-dejado-de-ser-del-pueblo-para-aliarse-con-las-elites%22-).

Existe una arremetida destituyente contra Dilma y el Partido del Trabajo. Eso es indiscutible. Pero lo que s corresponde discutir es si la mocin golpista es contra la izquierda, o slo contra una faccin del sistema de partidos que administra ineficazmente el neoliberalismo en Brasil.

Ral Zibechi dice: No hay izquierda porque el PT se encarg de aniquilarla, poltica y ticamente. Lula fue durante aos el embajador de las multinacionales brasileas. Entre 2011 y 2012 visit 30 pases, de los cuales 20 estn en frica y Amrica Latina. Las constructoras pagaron 13 de esos viajes, la casi totalidad Odebrecht, OAS y Camargo Correa. Es apenas una cara del consenso lulista. La otra es la domesticacin de los movimientos (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=210168&titular=sin-izquierda-y-sin-rumbo-).

Naturalmente Estados Unidos y la oligarquas nacionales dirigen el golpe (medios de comunicacin como Rede Globo, capitales financieros unos brasileos otros estadounidenses y otros ms internacionales, partidos opositores, el congreso y el aparato judicial). Eso tampoco es novedad. La novedad en Brasil es el fracaso del asistencialismo neoliberal o neoliberalismo asistencialista de corte lulista. Y el desencanto de la izquierda que s es izquierda con esa otra izquierda que no es izquierda.


Blog del autor: http://lavoznet.blogspot.com/2016/03/el-rompecabezas-continental-estados.html

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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