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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-03-2016

La seguridad no se garantiza con la guerra

Enrique Javier Dez Gutirrez y Vctor lvarez Terrn
Rebelin


Las guerras y quienes las financian son la causa principal de los atentados y del drama de los refugiados y refugiadas. Federico Mayor Zaragoza, ex director general de la Unesco, considera que no rebelarnos contra esa barbarie es un delito de silencio, porque la indiferencia, asevera, equivale a complicidad.

Detrs de los atentados, como denuncia el Papa Francisco, estn los fabricantes de armas que quieren sangre, y no paz; quieren guerra, y no fraternidad. Los emails de Hilary Clinton, la actual candidata demcrata a la presidencia de EEUU cuando era secretaria de estado, explican cmo promovimos la guerra de Siria para beneficiar a Israel.

La barbarie de Bruselas la viven casi diariamente en Siria, Yemen, Irak, Nigeria, Turqua, Somalia, etc. Eso es de lo que huyen las personas refugiadas. Solo unos das antes de los atentados de Bruselas no fueron una, sino dos, las bombas que acabaron con la vida de casi medio centenar de personas en Ankara, capital de Turqua, causando al menos 37 muertos y ms de 100 heridos. En 30 das ha habido atentados de los que no hemos odo informar en nuestros medios occidentales y que poco parecen importarnos. El 20 de febrero en Damasco (Siria), 83 muertos y 178 heridos. El 21 de febrero en Homs (Siria), 90 muertos y 160 heridos. El 26 de febrero en Mogadiscio (Somalia), 38 muertos y 53 heridos.

El 28 de febrero en Baidoa (Somalia), 5 muertos. El 13 de marzo en Ankara (Turqua), 37 muertos y 125 heridos. El mismo da, 13 de marzo, en Grand Bassam (Costa de Marfil), 18 muertos. El 16 de marzo en Maiduguri (Nigeria), 27 muertos y 17 heridos. El 16 de marzo tambin en Peshawar (Pakistn), 15 muertos y 30 heridos. El 19 de marzo en Estambul (Turqua), 4 muertos y 36 heridos. El 21 de marzo en Anbar (Irak), 30 muertos. El 22 de marzo en Bruselas (Blgica), 35 muertos y 200 heridos.

El 25 de marzo en Bagdad (Irak) y Adn (Yemen), 30 personas murieron y 95 resultaron heridas en el primero, y 26 personas murieron y decenas heridas en el segundo. El 27 de marzo en un parque pblico de Lahore (Pakistn), 72 personas y 360 heridos, la mayora mujeres y nios. Por eso, mucha gente se est preguntando dnde estn las muestras de solidaridad con todas estas poblaciones, como en su da hubo con Charlie Hebdo, con Pars y actualmente hay para Bruselas.

Pero no olvidemos que los misiles occidentales y las bombas del ISIS matan a ms inocentes en una semana de los que mueren en atentados en suelo europeo en un ao. La diferencia es la respuesta de los medios. Un musulmn muerto es un perro con mala suerte en el lugar equivocado y en el momento equivocado, mientras que un europeo muerto es una noticia de portada, denuncia el periodista de The Guardian Simon Jenkins.

Los gobernantes occidentales reaccionan de forma convulsiva, usando los atentados para aumentar su popularidad, instaurando un clima de terror contra los otros. Se buscan otros en cada esquina, se anima a la delacin y a la sospecha permanente, incluso en los colegios. Se crea un clima de inseguridad permanente. La histeria se amplifica con el aterrizaje del lobby de la seguridad. Todos los implicados en esta reaccin tienen intereses en el terrorismo. Se puede hacer dinero, mucho dinero: cuanto ms terrorfico se presente, ms dinero se hace, explica Jenkins.

Se reacciona as anunciando que se bombardear inocentes que viven en Siria para combatir al ISIS, como si por esa regla de tres se debiera bombardear la ciudad de Bruselas de donde eran esta vez los presuntos terroristas. Se da forma al terrorismo de Estado, amparado por un Estado de excepcin y terror, impuesto a una poblacin que se encuentra inmersa en un autntico estado de shock, ante la histrica reaccin de sus dirigentes, que compiten en esta alocada carrera por ver quin gasta ms en armamento y control, quin contrata ms compaas de seguridad privadas para restringir an ms las libertades y quin decreta el estado de excepcin ms permanente y aterrador.

La poblacin aprende as a socializar el terror, sintiendo que ha empezado a formar parte de algo ms grande que l, una especie de renacer cruzado junto a sus lderes, enfatiza el analista Daniel Bernab. Qu otorga ms valor a una vida carente de sentido que el sentimiento de pertenencia al grupo frente a la amenaza externa, se pregunta este experto. El terror y un mensaje repetitivo, estamos en guerra, es insertado en el imaginario colectivo. Porque, efectivamente, nuestros dirigentes han conseguido que estemos en guerra con prcticamente el mundo entero, aunque nunca nos hayamos querido enterar.

De esta forma, todo un conjunto de prejuicios, manipulaciones y exacerbacin de pasiones nos quieren hacer formar, disciplinadamente, parte de ese nosotros que se enfrenta con un ellos. Y con la nica finalidad de mantener el triunfo de la codicia de unos pocos y su estilo de vida, denuncia la periodista Rosa Mara Artal. El que ha convertido Europa en frontera deshumanizada, con una crueldad que hasta esforzadas organizaciones no gubernamentales se ven incapaces de asumir.

Repetir llamadas a la unidad de todos los demcratas, hablar de seguridad con tono de firmeza marcial y prometer acciones decididas para acabar con el terror, lo que busca, realmente, plantea Bernab, no es acabar con el yihadismo, sino convertirlo en una amenaza prolongada que anule cualquier posibilidad de disidencia en Europa y retrotraer a la Edad Media a aquellos pases rabes que, como ya sucedi con Irak o Afganistn, van a suponer un suculento negocio de reconstruccin de sus infraestructuras y sistemas pblicos desechos para los lobbies y multinacionales occidentales. Adems de su control geoestratgico y el dominio sobre sus recursos naturales.

Por eso compartimos plenamente con Bernab el anlisis de que el terrorismo no es ms que el ensimo problema de este sistema fallido, que habla de derechos humanos pero slo defiende el derecho a entender el mundo como un negocio mediado por la guerra. Los atentados no son fruto de una barbarie sin motivo, sino que son el resultado de nuestra poltica. Concluimos, con l, que el legtimo derecho a la seguridad de occidente no va a ser garantizado con ms injerencia, invasiones, bombardeos y militarismo, sino por un desarrollo del mundo rabe autnomo, laico y democrtico.


Enrique Javier Dez Gutirrez y Vctor lvarez Terrn. Universidad de Len y UNED.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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