Portada :: Otro mundo es posible
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-03-2016

Declaracin t
ras los informes de nuestros compaeros y compaeras en la isla de Lesbos
Ayuda a los refugiados, una visin sobre la solidaridad internacional

Dieter Duhm


Un sufrimiento colosal expulsa a las personas de su pas de origen y otro sufrimiento colosal es lo que encuentran en el camino a un supuesto mundo mejor. Ni siquiera el invierno acab con la ola de refugiados. Se encontraban repentinamente frente al alambre de espino, con nios, sin nada que comer, sin mantas, sin alojamiento, ni asistencia mdica. Miles de ellos llegan a la isla de Lesbos, medio congelados, casi ahogados; algunos han perdido a sus familias en el camino. Se hunden algunos botes. En los ltimos aos varios miles de personas perecieron ahogadas. Ahogadas... Se ven casi a diario dramas horribles en botes que se hunden con demasiadas personas a bordo: amigos, padres con hijos, bebs, algunos recin nacidos. Imagnalo.

Muchos nos hemos involucrado en la ayuda a los refugiados. Algunas de nuestras compaeras han estado en Lesbos y han atestiguado lo que est pasando all. Y Lesbos es solo un pequeo punto en este apocalipsis.

Qu se puede hacer? Cmo podemos ayudar? Conocemos las causas globales y polticas que han ocasionado este migracin histrica. La situacin en los pases de origen de estas personas es insoportable. Agricultores que mueren de hambre; disidentes que son asesinados junto a sus familias; nios soldado que son obligados por las milicias a matar a sus padres. Este es el resultado de la colonizacin llevada a cabo por los Estados industrializados occidentales en los ltimos siglos. Del sometimiento a las leyes capitalistas impuestas econmica y militarmente en todo el mundo. La riqueza material de nuestras sociedades se basa en la explotacin de otros pueblos y culturas. La industria armamentstica, con el apoyo de los gobiernos de todas las naciones, suministra armas en las zonas de crisis. No reparten comida ni productos de necesidad bsica, sino bombas. Esta es la estructura esencial detrs del drama actual. Algunos grupos progresistas y partidos polticos de Europa intentan romper este crculo vicioso, pero no lo consiguen porque el lobby de la industria armamentstica es mucho ms poderoso. Esta es la razn por la que estamos estancados en esta simple e inevitable verdad: quien distribuye armas siembra semillas de guerra. Quien siembra guerra cosechar refugiados.

Esto es cierto, pero ahora cmo seguimos? Vivimos en un sistema imperialista que obtiene sus beneficios utilizando ejrcitos. Ser conscientes de esto, en s mismo, no ayuda a los refugiados ni a los voluntarios que les asisten. Los voluntarios en Lesbos u otros lugares, testigos directos del sufrimiento, se encuentran en una posicin casi insoportable. Puede que sean capaces de ofrecer ayuda ahora, pero qu pasar despus? Los voluntarios mismos vienen de una sociedad que ha generado, en gran medida, este sufrimiento; y se lo perpeta prcticamente cada vez que uno compra algo.

Frente a este martirio no necesitamos acusaciones o reproches, sino tomar nuevas decisiones que contribuyan a un mundo ms humano. Los comunistas ya no son los nicos que denuncian lo que pasa en nuestro planeta. No son los nicos que saben que este crimen organizado a gran escala no es cometido por criminales aleatorios, sino por bancos, empresas, gobiernos, servicios secretos y medios de comunicacin. Sabemos que los polticos son fuertemente coaccionados. Angela Merkel es de hecho una mujer agradable. Con mucho coraje, abri su corazn a los refugiados. Sin embargo, la misma mujer tambin firma contratos de venta de armas con Arabia Saud. Por qu lo hace? Por qu no hace algo para parar esta locura? Porque no puede; porque ella es parte de un sistema que es ms poderoso que ella.

La catstrofe continuar mientras este sistema exista. Aquellos que huyen necesitan, en este momento, nuestra asistencia. Sin embrago, adems de ayudar, debemos pensar en cmo establecer otro sistema global que no se base en el lucro, la tecnologa armamentstica ni el genocidio. Agradecemos a todos aquellos que lo han dado todo para salvar a los desesperados y torturados, a los que se hundan. Os animamos a continuar a pesar de todo a pesar de los guardacostas insensibles, los bloqueos policiales, el terror de la derecha y los predicadores del odio de toda Europa. Manteneos firmes. Gracias a vuestro poder, una nueva humanidad puede desplegarse por todo el mundo. Debemos procurar que los poderes de la vieja poltica no rompan esta nueva humanidad. Estamos todos en el camino a una nueva vida en un nuevo mundo.
 Junto a la globalizacin de la violencia, y si seguimos el afn que todos sentimos en nuestro interior, podr nacer una globalizacin de la compasin y la solidaridad. El establecimiento de este nuevo movimiento requiere una perspectiva a largo plazo, comunidades fuertes y un objetivo comn convincente.

La visin de un mundo sano no es solamente un sueo; es un mundo que ya existe como potencial inmerso en las estructuras de la realidad. Podemos manifestar este potencial en nuestro planeta formando una red internacional comprometida con este propsito. Queremos invitar a todos los colegas, compaeros, hermanos y hermanas comprometidos con la ayuda a los refugiados y con la paz, a trabajar en una solucin global. Queremos acabar con la desgracia de todos los refugiados de una vez por todas. Lo que est pasando ahora no es nuevo es el resultado de una historia muy larga. Durante milenios las personas han huido de atrocidades. Estas migraciones se han convertido en un aspecto de la economa de guerra mundial ya desde el siglo XIX. Podemos ver retrospectivamente los regueros de refugiados al final de la Segunda Guerra Mundial. Como cuando ocurri el hundimiento del Lusitania en el Mar Bltico un barco sobrecargado de refugiados que portaba nueve mil personas. Hoy en da vemos los botes hundirse entre Turqua y Lesbos. Siempre y por todos lados la misma imagen, el mismo destino, el mismo llanto de impotencia. En sus diarios desde Lesbos, nuestra compaera Dara Silverman escribe:

He cambiado totalmente mis horarios y me he comprometido con los turnos nocturnos en la carpa de distribucin de Moria facilitando ropa y otros productos de necesidad bsica, mudando rpidamente de ropa a las personas que llegan empapadas y congelndose.

Hace algunas noches est todo tranquilo. Hay ha llegado solo un autobs. Ms de veinte nios pequeos llegaron empapados y con fro. Llova intensamente. Mi compaera y yo, las nicas mujeres del turno nocturno, llevamos las mujeres y nios a una carpa para mudarles de ropa. Era un caos. Una nia pequea lloraba intensamente sin cesar. Ha estado llorando as toda la travesa porque quiere tener a su hermano de vuelta, nos cuenta un hombre con ayuda del traductor. El destino de su hermano no lo s. []

Hace dos noches tuvimos otro turno tranquilo en Moria. Tranquilo porque ninguno de los botes que salieron de Turqua llegaron a Grecia. Ms de cien personas, muchas de ellas nios, murieron en el mar esa noche.

Qu ocurre cuando una madre abraza a su hija que acaba de morir de hipotermia? O cuando una madre, a punto de derrumbarse, ofrece su hijo a un voluntario diciendo: Cudalo, por favor? Qu pasa en los corazones de los involucrados? Y qu pasa en los corazones de los polticos que van a resolver el problema construyendo vallas de alambre de espino y empleando la polica? Los guardacostas disparan a botes de refugiados; los hacen naufragar y se quedan all mirando cmo se ahogan. Es parte de una realidad inimaginable. Y an, no son esos guardacostas seres humanos como nosotros? Lo son tanto como los nazis, los verdugos del Holocausto, los asesinos americanos en la Guerra de Vietnam, los paramilitares en Colombia, los fanticos soldados de Israel que devastaron Gaza en 2014 o los jvenes soldados del Estado Islmico. Son personas con los mismos anhelos de hogar y confianza, con el mismo potencial de vivir una vida adorable. Personas con las mismas experiencias de vida crueles. Agresores y vctimas son parte de la misma lgica infame. Hoy en da necesitamos una visin universal que trascienda este drama y que conecte a ambas partes en la misma matriz vital. Ms all del orden de la sociedad actual existe el orden universal de la Matriz Sagrada que est codificada en los genes de todos los seres vivos. Tendremos paz en la Tierra cuando hayamos aprendido a honorar el aspecto sagrado de la vida y tengamos un estilo de vida compatible con los principios de este orden universal. Estos principios no son los mandamientos de religiones institucionalizadas, ni la ley del premio y el castigo, sino las leyes de la empata, el apoyo mutuo, la cooperacin y la solidaridad; los principios de toda comunidad que quiera sobrevivir en el futuro.

Actualmente se debate mucho sobre la integracin de los refugiados en la cultura contempornea. Es esta realmente la nica solucin? No podran, ya sea en sus pases de origen o de destino, implementar una nueva cultura que les permita ser independientes de los poderes y mercados del capitalismo global? Podran crear un nuevo tipo de cultura autnoma orientada por las leyes de la vida y no por las del lucro? Entre los refugiados hay personas fuertes que podran manifestar algo as inmediatamente. Dad tierra a los refugiados y ayudadlos a establecer sus propias comunidades autosuficientes. Necesitaran relativamente poco, pues la tierra produce todo lo que necesitamos si la tratamos correctamente. La autosuficiencia alimentaria puede alcanzarse una vez alcanzada la autonoma en el suministro de energa y agua. Existen mtodos probados para asegurarlos: mtodos de retencin de agua, produccin de biogs, el uso de la energa solar, etc. De esta manera, podran surgir nuevos modelos rpidamente: modelos a los que toda la humanidad tendra que adaptarse si se pretende sobrevivir. Seran modelos para una nueva Tierra, para Terra Nova. Nos enfrentamos a un cambio de sistema enorme.

Los primeros de estos modelos ya se estn implementando. No se limitan a satisfacer las necesidades materiales bsicas de sus habitantes, sino que tratan de crear nuevas formas de vida. Acabando con la guerra de gneros, promoviendo la sanacin del amor y, desde ese punto de partida, crear una nueva relacin emptica y amable con los animales. A travs de una alianza de comunidades trabajando en el mismo espritu, un nuevo campo de vida planetario puede surgir en la Tierra. La direccin de la nueva evolucin humana es clara. Una vez que las primeras comunidades funcionen de esta manera, comenzar un proceso morfogentico mundial; pues en su ncleo todos los seres estn conectados con la Matriz Sagrada. Colaboremos por un nuevo concepto de civilizacin humana en nuestro planeta. Si la vida vence, no habr perdedores.


Dieter Duhm, socilogo, psicoanalista, historiador del arte y autor de varios libros, es co-fundador de Tamera (www.tamera.org)..

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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