Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-03-2016

El capitalismo contra la democracia en Europa y Amrica Latina

Michael Lwy y Samuel Gonzlez
Revista Memoria (Mxico)


Empecemos con la cita de un ensayo sobre la democracia burguesa en Rusia, escrito en 1906, tras la derrota de la primera revolucin rusa:

Es sumamente ridculo creer que existe una afinidad electiva entre el gran capitalismo, tal como se importa actualmente a Rusia y como se conoce en Estados Unidos (), y la democracia o la libertad (en todos los significados posibles de la palabra); la verdadera pregunta debera ser cmo es posible que estos conceptos existan, a largo plazo, bajo la dominacin capitalista? 1

Quin es el autor de este lcido comentario? Lenin, Trotsky o, quizs, Plekhanov? Es de hecho Max Weber, el conocido socilogo burgus. Aunque jams desarroll tal idea, est sugiriendo que hay una contradiccin intrnseca entre el capitalismo y la democracia.

La historia del siglo xx parece confirmar esa opinin: muy a menudo, cuando el poder de las clases dominantes se vea amenazado por el pueblo, la democracia era puesta a un lado como un lujo que no poda permitirse y reemplazada por el fascismo Europa en las dcadas de 1920-30 o las dictaduras militares en Latinoamrica en las dcadas de 1960-70.

Afortunadamente, ste no es el caso de Europa y Latinoamrica en la actualidad; sin embargo, hemos experimentado, en particular durante las ltimas dcadas con el triunfo del neoliberalismo,una democracia de baja intensidad, una democracia sin contenido social que se ha convertido en recipiente vaco. Cierto, an tenemos elecciones, pero parecera que hay un solo partido, el Partido del Mercado Unido, con dos variantes que tienen slo diferencias limitadas: la versin neoliberal de la derecha y la versin socioliberal de centro-izquierda.

El debilitamiento de la democracia es particularmente visible en el funcionamiento oligarca de la Unin Europea, donde el Parlamento tiene poca influencia, mientras que el poder se encuentra asido con fuerza por las manos de rganos no elegidos, tal como la Comisin Europea o el Banco Central Europeo. De acuerdo con Giandomenico Majone, profesor en el Instituto Europeo de Florencia y uno de los tericos semioficiales de la Unin, el continente necesita instituciones no mayoritarias; es decir, instituciones pblicas que, a propsito, no sean responsables hacia los electores ni hacia los oficiales electos: ste representa el nico camino para protegernos de la tirana de la mayora. En dichas instituciones, cualidades como la experiencia, el conocimiento, la discrecin profesional y la coherencia () son mucho ms importantes que la responsabilidad democrtica directa. 2 Apenas puede imaginarse una apologa ms descarada de la naturaleza oligarca y antidemocrtica de la Unin.

Con la actual crisis econmica, la democracia ha descendido a sus niveles ms bajos. En un editorial reciente, el diario francs Le Figaro escribi que la presente situacin es excepcional, y esto explica por qu los procedimientos democrticos no pueden ser siempre respetados; cuando los tiempos normales vuelvan podremos restablecer una legitimidad democrtica. Tenemos por tanto una especie de estado de excepcin econmico/poltico en el sentido que Carl Schmitt le atribua. Pero qu soberano tiene el derecho de proclamar, de acuerdo con Schmitt, el estado de excepcin? Durante algn tiempo despus de 1789 y antes de la proclamacin de la Repblica Francesa, en 1792, el rey tena el derecho constitucional al veto. Cualquiera que fuesen las resoluciones de la Asamblea Nacional y los deseos y las aspiraciones de la poblacin gala, la ltima palabra perteneca a su majestad.

Actualmente, en Europa el rey no es un Borbn o un Habsburgo sino el capital financiero, aliado a los grandes capitales industriales. Todos los gobiernos europeos actuales son funcionarios de ese monarca absolutista, intolerante y antidemocrtico. Ya de derecha, centro-extremo o seudoizquierda, ya conservadores, democristianos o socialdemcratas, todos sirven fanticamente el derecho al veto de su majestad. La total y absoluta soberana en la Europa actual supone por tanto el mercado financiero global. Los mercados financieros dictan a cada pas los salarios y las pensiones, los recortes del gasto social, las privatizaciones, y el ndice de desempleo. Hace algn tiempo, designaban de modo directo a los lderes de gobierno (Papademos en Grecia y Mario Monti en Italia), seleccionando supuestos expertos, fieles sirvientes suyos.

Veamos de cerca a algunos de estos expertos todopoderosos. De dnde vienen? Mario Draghi, titular del Banco Central Europeo, es antiguo gerente de Goldman Sachs; Mario Monti, antiguo miembro de la Comisin Europea, fue asesor de Goldman Sachs. Monti y Papademos son miembros de la Comisin Trilateral, un club muy selecto de polticos y banqueros que deciden qu hacer y cules medidas tomar. El presidente de la Comisin Trilateral Europea, Peter Sutherland, se desempe como integrante de la Comisin Europea y gerente de Goldman Sachs; el vicepresidente de la Comisin Trilateral, Vladimir Dlouhy, otrora ministro checo de Economa, es asesor de Goldman Sachs para Europa del Este. En otras palabras, los expertos a cargo de salvar Europa de la crisis solan trabajar para uno de los bancos directamente responsables de la crisis hipotecaria en Estados Unidos. Esto no indica una conspiracin para entregar Europa a Goldman Sachs; slo ilustra la naturaleza oligarca de la elite experta que gobierna la Unin.

Los gobiernos de Europa son indiferentes a la protesta pblica, las huelgas, las manifestaciones masivas y la opinin o los sentimientos de la poblacin; estn atentos y en extremo slo a la opinin y los sentimientos de los mercados financieros, sus empleados y las agencias de notacin. En la seudodemocracia europea, consultar a la gente va plebiscito es hereja peligrosa o, peor an, crimen contra el Santo Mercado. El gobierno griego, encabezado por Syriza, la Coalicin de la Izquierda Radical, fue el nico que tuvo el valor de organizar una consulta popular.

El referndum griego fue respecto no slo a factores econmicos y sociales fundamentales sino, tambin y en primer plano, a la democracia. El 61.3 por ciento del no supuso un intento por desafiar el veto Real de las finanzas. Esto pudo haber constituido un primer paso hacia la transformacin de Europa, de una monarqua capitalista a una repblica democrtica; sin embargo, las instituciones europeas oligarcas de hoy tienen tolerancia escasa por la democracia. Dichas instituciones penaron de inmediato al pueblo griego por su insolente intento de rechazar el austericidio. La deudocracia est de vuelta en Grecia para vengarse; impone un brutal programa de medidas econmicamente recesivas, socialmente injustas y humanamente insostenibles. La derecha alemana fabric este monstruo y lo forz sobre el pueblo de Grecia con la complicidad de los falsos amigos de sta (Hollande, Renzi y otros).

En Latinoamrica, la democracia contina enfrentando fuertes embates por el capital. Tras las dictaduras, trabajadores del campo y de la ciudad asediaron de nuevo su tirana, recetada en fuertes dosis de neoliberalismo durante la llamada dcada perdida, y ms adelante an: se trat de la ofensiva de las clases dominantes en respuesta a la situacin econmica global y a la existencia de procesos de construccin de poder popular, que conduce al ejercicio de la democracia desde abajo. Ante las decisiones elaboradas en pequeos comits empresariales, y acatadas por gobiernos serviles, campesinos, indgenas y trabajadores pusieron en pie organizaciones populares tendentes a otorgar capacidad de veto a las movilizaciones sociales a principios de siglo, en diversos pases de la regin. La guerra del agua y la del gas en Bolivia entraan expresiones ntidas del ascenso experimentadas por la movilizacin popular. sta fue una conquista de la democracia ejercida desde abajo, que visibiliz la profunda conexin entre el aspecto social y el ejercicio de la democracia directa.

Una vez ms, la marcha del capital pudo cuestionarse slo desde la movilizacin popular, desde asambleas populares que encontraron nuevos sujetos y regiones para la movilizacin. El ascenso de la democracia popular fue capaz de trazar una estela que avanz desde la protesta (por ejemplo, el estallido argentino de 2000-2001), conquist capacidad de veto, respecto a determinadas polticas neoliberales (Bolivia, Ecuador, Argentina), e impuls la llegada de nuevos gobiernos en toda la regin. Ello coloc nuevas condiciones en la relacin entre democracia, participacin popular y justicia social. Con distintos grados y matices, la llegada de estos movimientos y de nuevos gobiernos suscit procesos de democratizacin de las estructuras institucionales (proyectos de presupuesto participativo en centros urbanos), e incluso ms all de stas en procesos de autogestin territorial (comunidades zapatistas, autogestin de fbricas y recursos naturales), procesos de redistribucin de la riqueza y, en los casos ms radicales, dinmicas de expropiacin de recursos estratgicos al gran capital (como en Bolivia y Venezuela). Muchos de stos evidenciaron que la profundizacin de la democracia, desde una visin participativa y comunitaria, y la justicia social se relacionan con la existencia de potentes movimientos sociales y de organizaciones populares (comunas, asambleas, consejos, sindicatos) tendentes a tomar en sus manos el control de un territorio o de alguna funcin social como la seguridad.

Sin embargo, el capitalismo no fue derrotado en la regin. En toda Latinoamrica, las derechas se reorganizaron, con distintas estrategias acordes con la correlacin de fuerzas existente y la historia poltica de cada pas. Los ejemplos ms significativos durante este periodo se hallan en Paraguay, Honduras y Venezuela, pero tambin en Ecuador, Brasil y Mxico. En 2009, Manuel Zelaya fue destituido como presidente de Honduras por la Suprema Corte de Justicia, acusado de traicin a la patria. En el fondo, la traicin fue del gran capital, vulnerador de la voluntad popular ante la trayectoria de un gobierno que tom relaciones con Petrocaribe, se uni a la Alianza Bolivariana para Amrica y present la iniciativa de impulsar una asamblea constituyente a travs de un plebiscito. En Paraguay (2012), el gobierno de Lugo fue vctima de un golpe de Estado parlamentario, organizado mediante un proceso de destitucin articulado por el Senado. Este cuerpo legislativo acus al Ejecutivo en turno de inducir un clima de violencia entre las fuerzas pblicas y un intento de toma de tierras por campesinos. Evidentemente, ello implic un enorme revs para la democracia y la vuelta al gobierno del reaccionario Partido Colorado.

Los casos de Paraguay y de Honduras ejemplifican cierta diversificacin estratgica por las derechas latinoamericanas. A diferencia del periodo anterior, y ante una correlacin de fuerzas menos favorable, se valen de la manipulacin meditica (muchas veces con control monoplico de los grandes medios de comunicacin, como en Venezuela y Mxico) e institucional para derribar gobiernos electos democrticamente, que incluso no mostraron rasgos de radicalidad comparable con los gobiernos de Venezuela o Bolivia. Desde luego, Venezuela ha sido uno de los blancos preferidos, pues al imperialismo resulta insoportable que un gobierno de izquierdas controle una de las mayores reservas de petrleo. La situacin ha dado lugar a la aparicin de diversas derechas, algunas recalcitrantes, ligadas de modo directo con los segmentos ms reaccionarias de las clases dominantes estadounidenses (Tea party), y otras con un perfil ms suave y democrtico. Ambas corrientes han intentado, como en otros pases de la regin, arrancar a la izquierda algunas de sus esenciales banderas de la lucha democrtica. Desde la muerte de Chvez la gran fortaleza, pero tambin la gran debilidad del proceso bolivariano, la derecha ascendi en los planos poltico y electoral, aprovechando y provocando escenarios de inflacin y de tendencia a la dolarizacin de la economa y canalizando ciertos mbitos de descontento social.

Respuestas ms radicales pueden observarse en el caso de Mxico. Los monumentales fraudes electorales de 1988 y de 2006 expresaron el consenso y la alianza entre las clases dominantes del pas y el imperialismo estadounidense. En 2006, el candidato presidencial Andrs Manuel Lpez Obrador levant un discurso que hall, en el horizonte social-liberal de Lula, un ejemplo para su proyecto de gobierno, lejos de Hugo Chvez y Evo Morales. Pese al perfil profundamente moderado de su propuesta de gobierno, los grandes capitales decidieron cancelar el proceso por la fuerza, efectuando un fraude obsceno y desatando, como respuesta a la ilegitimidad del proceso, la llamada guerra contra el narcotrfico, que ha cobrado ms de 150 mil vidas en los ltimos aos. En este periodo es posible identificar, como en Europa, personajes que conectan el control financiero con funciones gubernamentales vitales para el capital financiero. Agustn Guillermo Carstens Carstens, actual gobernador del Banco de Mxico, fue uno de los principales artfices de la estrategia econmica y financiera del gobierno de Felipe Caldern en 2006; no por casualidad, en el periodo anterior fungi como importante directivo del Fondo Monetario Internacional.

***

Mientras la crisis empeora y la indignacin pblica se incrementa, hay una tentacin creciente entre varios gobiernos por distraer la atencin pblica hacia un chivo expiatorio: los inmigrantes. As, extranjeros indocumentados, inmigrantes no comunitarios, musulmanes y gitanos son presentados como la amenaza principal de la Unin Europea. Esto permite por supuesto muchas oportunidades para partidos racistas, xenfobos, semifascistas o abiertamente fascistas que proliferan y son ya, en varios pases, parte del gobierno una seria amenaza a la democracia en el continente.

La nica esperanza es la creciente aspiracin por una Europa que vaya ms all de la competicin salvaje, las brutales polticas de austeridad y las eternas deudas por pagar. Otra Europa es posible: una democrtica, ecolgica y social. Pero sta no se alcanzar sin un esfuerzo comn de las poblaciones europeas que traspase las fronteras tnicas y los estrechos lmites del Estado-nacin.

Lejos de creer que la batalla de la democracia contra el capital ha sido ganada en Latinoamrica, estamos convocados a observar que el capital conserva buena parte de su poder en la regin y que ello representa una amenaza constante en el campo poltico. Tampoco podemos olvidar los delicados acontecimientos de Ecuador (cuando Correa fue retenido por un contingente de policas) y Bolivia (cuando a Evo Morales no se permiti aterrizar en Francia y Portugal ante el rumor de que Snowden fuera a viajar con l), as como la existencia de bases militares. Hay una necesidad apremiante de profundizar la democracia mediante la construccin de poder popular; un ejemplo muy significativo al respecto son las comunas generadas en Venezuela desde 2009. Es importante remodelar los Estados desde una visin que sobrepase y rompa con los designios de la democracia liberal y los dictados del gran capital. Las experiencias conquistadas en las asambleas constituyentes resultan fundamentales, sin perder de vista la necesidad de construir poder popular ms all de sus formas estatales, generando un puente y vnculo entre lo democrtico y lo comunitario, como demuestran diversas experiencias en la actualidad, para repensar los horizontes anticapitalistas y comunistas de nuestro siglo.

Sin duda, la baja en el precio de las commodities y del petrleo afecta gravemente la base de las polticas de redistribucin de estos gobiernos, y tiende a aumentar las condiciones de inflacin y a otorgar condiciones para ataques econmicos y polticos por los grandes capitales del continente, aliados del imperialismo estadounidense. Coincidimos en la idea de defender frente al imperialismo a gobiernos elegidos de modo democrtico, apoyando las medidas tendentes a profundizar la democracia y la equidad. Sin embargo, es fundamental distinguir las disidencias que emergen desde el campo de las derechas y las provenientes de manera legtima desde el campo popular y la izquierda. La conciencia y organizacin populares, necesarias para barrer a la derecha del continente, slo pueden provenir de procesos de autoorganizacin, donde la pluralidad y el debate hacen parte de la creatividad revolucionara.

En otras palabras, nuestra esperanza por el futuro est en la indignacin popular y los movimientos sociales, expandidos en particular entre la juventud y las mujeres en diversos pases. Para estos movimientos, resulta cada vez ms evidente que la lucha por la democracia es una contra el neoliberalismo y en un ltimo anlisis el mismo capitalismo, un sistema inherentemente antidemocrtico, como Max Weber seal hace ms de 100 aos.

Post Scriptum

La inmigracin a Europa de cientos de miles de refugiados, vctimas de los conflictos del Medio Oriente y de las intervenciones imperialistas, ha provocado en muchos gobiernos reacciones histricas, xenfobas y racistas; el caso ms brutal lo representa el ultraderechista de Hungra, pero est lejos de ser el nico. Por otro lado, los atentados terroristas de ISIS en Pars han servido de pretexto para que la seudosocialista administracin gala imponga un estado de excepcin, suspendiendo las garantas constitucionales. En las elecciones regionales en Francia, el Frente Nacional se proyecta como el primer partido en el pas, en tanto que los organismos de derecha y centro-izquierda retoman las temticas racistas e islamfobas de Marine Le Pen. Hay por fortuna focos de resistencia de la izquierda radical en Portugal, Grecia, Estado espaol, Inglaterra y otros territorios, pero predominan en la Unin Europea el desastre neoliberal y la ofensiva de fuerzas fascistas y racistas. Ambos representan tendencias profundamente antidemocrticas.

Al mismo tiempo, la victoria de Macri y la derecha en Argentina, los desastrosos resultados del Partido Socialista Unido de Venezuela, que colocan un escenario donde el parlamento es dirigido por la derecha, y el juicio iniciado contra Dilma en Brasil constituyen la apertura de un nuevo periodo en el que, a la crisis econmica y el reflujo de las movilizaciones y los gobiernos de izquierda, se suma una ruptura poltica que amenaza de manera contundente la estabilidad de la izquierda en Latinoamrica. Este viraje, desde luego, debe impulsar la ms amplia unidad contra la escalada golpista, sin olvidar la urgencia de generar una visin crtica en torno al transformismo experimentado por algunos gobiernos progresistas, como el del PT en Brasil, que se han aproximado a posiciones social-liberales, reproduciendo patrones econmicos extractivistas y rentistas, y que hoy parecen llegar a un callejn sin salida. Los acontecimientos mencionados profundizan de modo simultneo la reorganizacin de la derecha y el asedio a la democracia conquistada por las movilizaciones en las ltimas dcadas. Pese a esas condiciones, sectores significativos de las mayoras del continente presentan una conciencia que confronta abiertamente al neoliberalismo, y en cierta medida al propio capitalismo. Con seguridad, esta energa har frente a la salida autoritaria formulada por las derechas y el imperialismo estadounidense, pues no todo est dicho en el continente.

http://revistamemoria.mx/

 



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter