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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-03-2016

Diez aos de lucha por la tierra en Uruguay

Pablo Daz
Rebelin


El 15 de enero del presente ao se cumplieron 10 aos de la ocupacin de tierras que obtuvo como resultado la primer experiencia de acceso y adjudicacin de tierras estatales a manos de un sindicato de asalariados rurales. Por otra parte, el 26 de marzo de 2010 cientos de productores rurales del centro sur del pas (de la zona de la Cuchilla Grande) se movilizaron a caballo por primera vez contra la megaminera a cielo abierto en el Uruguay, frente a un proyecto pionero que afectara 30.000 hectreas de campo natural dedicado principalmente a la ganadera vacuna y ovina. A seis aos de este ltimo acontecimiento acaba de confirmarse oficialmente que dicho proyecto de explotacin minera qued sin efecto, segn voceros del gobierno desestimulado por las exigencias de la Ley de minera y el precio internacional del hierro.1 Hacindose eco de esta informacin los analistas les cargan las tintas al mercado o al Estado,2 pero por si acaso no influy en esto el movimiento social generado en torno a la defensa de la tierra y los recursos naturales?, cmo se gener este movimiento en el Uruguay rural de la amortiguacin social?. Se trata de un movimiento social en torno a la cuestin de la tierra?. En la emergencia o el bloqueo a dichos movimientos sociales qu papel jugaron las clases rurales?. Cuales son sus perspectivas de futuro?.

* * *

En primer lugar debemos distinguir tres clases sociales en el campo uruguayo:

-los productores empresariales capitalistas (grandes, medianos y pequeos),

-los productores familiares que trabajan la tierra sin contratar asalariados (y que en el resto de Amrica Latina se consideran campesinos);

-los asalariados rurales.

En segundo lugar hay que considerar que en el Uruguay moderno dos de estas tres clases rurales tuvieron histricamente expresiones organizativas clasistas, tales como la Asociacin Rural del Uruguay (ARU) que promovi el alambramiento de los campos (a fines del siglo XIX) o la Unin de Trabajadores Azucareros de Artigas (UTAA) que promovi el desalambrarlos si se trataba de latifundios improductivos que podan cumplir una funcin social (dcadas del '60 y '70 del siglo XX). Pero tambin existieron histricamente expresiones orgnicas policlasistas, donde se fundieron y confundieron los intereses de la patronal agraria, la pequeo burguesa y la produccin familiar, como la Mesa Coordinadora de Gremiales Agropecuarias (MCGA) que condujo temporalmente la protesta rural iniciada el 13 de abril de 1999.

En tercer lugar, lo que hoy se registra oficialmente como productor familiar para focalizar determinadas polticas diferenciadas cubre un amplio abanico de fracciones de clase que van desde empleadores capitalizados hasta empleados transitorios que tienen algn medio de produccin (como los productores de ganado sin campo). Por esta razn utilizaremos por un lado el trmino productor familiar registrado cuando nos referimos a dicha concepcin policlasista reconocida oficialmente. Y por otra parte utilizaremos el trmino productor familiar como el componente de una clase propiamente dicha, distinta a la pequeo burguesa y que se caracteriza por su trabajo directo en la tierra, por no contratar asalariados permanentes y por una diversidad de formas de resistencia a la hegemona del capital, independientemente si se beneficia o no de las polticas diferenciadas.

Conflictos por la tierra y clases sociales en el siglo XXI

Algunos estudios internacionales (Rullia, 2012) ubican a Uruguay entre los pases con mayor porcentaje de extranjerizacin de la tierra del continente (al rededor de 19%) en el marco de un acaparamiento vertiginoso desde el ao 2000 hasta el da de hoy. El empresariado rural y el capital financiero, necesitaron eludir restricciones legales: encubrirse como Sociedades Annimas, o detrs de tratados de inversin o de capitales de Estados extranjeros, generando excepciones para primero acceder y luego detentar el 40% de la superficie productiva de la tierra (MGAP, 2011) . Tambin fue necesario tentar a cambiar de campo, a liquidar para cubrir antiguas deudas o a vivir de rentas a pequeos y medianos propietarios arraigados en el interior, para que no se opusieran al avance agrcola y ganadero de gran escala, ni a la forestacin masiva con destino a las plantas de celulosa. Por estos y otros factores, las pocas tensiones a la interna de las distintas fracciones de la burguesa rural y las gremiales policlasistas no desembocaron en contradicciones insalvables.

As en los ltimos aos se marca una diferencia con el ciclo de protestas rurales del perodo 1999-2003 (conocido por la consigna rentabilidad o muerte),3 donde renovadores dirigentes de las gremiales pequeo-burguesas y policlasistas lograron liderar el cuestionamiento a las medidas econmicas del sistema poltico y al tradicionalismo gremial ms aristocrtico.

Por una parte la lucha por la tierra de la pequea burguesa agraria fue abortada en el perodo 2004-2009, donde no se reaccion colectivamente frente al acaparamiento de la tierra, ms all de algunos actos locales de protesta indirectamente relacionados con este conflicto.4 Tambin fracas la campaa de recoleccin de firmas, impulsada por la pequeo burguesa, para limitar la extranjerizacin de la tierra 5 mediante el recurso a un plebiscito, a pesar de que esta preocupacin podra contar con el 52% de respaldo popular. 6

Por otra parte, las gremiales ms representativas de productores familiares registrados han recorrido exclusivamente las vas institucionales para solicitar el acceso a la tierra o el aumento de impuestos al gran capital propietario, desde una postura tan cercana y propositiva con los sucesivos perodos de gobierno del Frente Amplio (2005-2016), que no superaron la etapa de debates, o discursos confrontativos, y no motorizaron ningn tipo de movilizaciones que cuestionaran la concentracin y extranjerizacin de la tierra, ni movilizaciones en defensa de la policlasista produccin familiar registrada.

Alineamiento poltico progresista e institucionalizacin de las demandas por la tierra que tambin alcanz la clase trabajadora organizada, donde hay que considerar el alto grado de urbanizacin de los sindicatos, de la poblacin y de la izquierda nacional, as como el bajo peso de los sindicatos rurales en el conjunto del movimiento obrero. Estos factores entre otros explican la falta de condiciones subjetivas y de movimientos sociales masivos que instalen el problema de la concentracin y la extranjerizacin de la tierra en el conjunto de la sociedad, que pongan en el tapete la cuestin de la tierra.

Condiciones objetivas que evidencien la disputa por la tierra con el gran capital existen, tomando en cuenta que el 48% de la tierra productiva se compr/vendi en el mercado entre los aos 2000 y 2015 (DIEA, 2016) y como efecto de que en el mismo perodo la inversin extranjera directa aument 20 veces su valor anual (El Espectador, 12/10/ 2015 ). Sin embargo, ni por iniciativa de la poltica estatal, ni por reaccin a los reclamos sociales se regul el dinmico mercado de tierras o se evit la consecuente expulsin de 12.000 productores familiares entre los aos 2000 y 2011.7

La nica respuesta estatal en relacin a la distribucin de la tierra se di a travs del Instituto Nacional de Colonizacin, que afecta apenas el 4% de la superficie productiva del pas, pero que en sus sesenta aos de existencia no ha logrado modificar el patrn de distribucin de la tierra (Pieiro, FAO,2011: 524). Como poltica diferenciada y focalizada en la produccin familiar registrada ms vulnerable, ofrece al usuario una renta subsidiada, ms accesible que los precios de arrendamiento en el mercado.

En este contexto poltico y sin alterar el clima de inversiones, trabajadores rurales sindicalizados (y tambin grupos de demandantes sin tal afiliacin), territorializaron el conflicto por la tierra, mediante una serie de acciones colectivas localizadas principalmente en el interior, que incluyeron ocupaciones de campos y de oficinas pblicas, cortes de ruta, campamentos de protesta, entre otras medidas desde el ao 2006 hasta la actualidad.

El argumento de que estas modestas medidas por el acceso a la tierra cuestionaron los derechos de propiedad de los campos pblicos utilizados irregularmente por colonos empresarios, se apoya en interpretar (entre otros sntomas) que la sancin gubernamental de la Ley de usurpacin surgi como respuesta a la ARU y a las grandes empresas inmobiliarias que presionaron al Poder Ejecutivo y Judicial por la seguridad jurdica y el respaldo del estado de derecho ante las ocupaciones de tierra en el Departamento de Artigas impulsadas por la UTAA.8 Desde esta interpretacin el objetivo poltico de la Ley 18.116 del ao 2007 sera criminalizar a los trabajadores ocupantes, evitando una oleada de ocupaciones de tierra, canalizando la demanda de acceso a la tierra exclusivamente mediante las vas del mercado o las vas institucionales de asignacin formal de tierras publicas, en definitiva impidiendo expresiones de demandas colectivas conflictivas que no armonizaran con la gobernabilidad. Para la clase propietaria el objetivo econmico de la Ley fue evidente.

Durante el ao 2010 se gener otro tipo de conflicto por la tierra liderado por organizaciones policlasistas que representan fracciones de la pequeo burguesa agraria y la produccin familiar. No por iniciativa propia, sino por reaccin a una iniciativa de territorializacin de capitales globales.9 En dicha ocasin, no fue la cuestin de la tierra sino la cuestin ambiental la que gener el hecho poltico, concitando la solidaridad de amplios sectores sociales (tanto rurales como urbanos que participaron en las marchas nacionales realizadas en Montevideo) en torno a una reivindicacin concreta: la no instalacin del primer proyecto de megaminera a cielo abierto para la extraccin de concentrado de hierro y su exportacin como materia prima.

Desde las acciones colectivas territoriales se llev a las gremiales empresariales tradicionales10 a tomar una posicin contraria al Proyecto de la empresa multinacional Zamin Ferrous Aratir, generando lo que podramos caracterizar como una contradiccin interna entre diferentes fracciones de las clases propietarias.

Resultados obtenidos y perspectivas de clase

En definitiva en los ltimos 10 aos el incipiente conflicto, en torno al acceso y la tenencia de la tierra, se desat en el Uruguay profundo, desde acciones locales, territorializadas y nuevas formas organizativas, en los bordes de las gremiales rurales y del movimiento obrero y motorizadas por grupos directamente involucrados en el conflicto territorial: fueran pobladores rurales o vecinos afectados por un megaproyecto (que contaron con los aprendizajes del ciclo 1999-2004) o fueran asalariados zafrales y productores familiares que reclamaron por acceder a los campos del Instituto Nacional de Colonizacin (que contaron con la tradicin de luchas de UTAA por la expropiacin de los latifundios del norte del pas).

Si bien, el agro uruguayo se ha caracterizado por tener una baja conflictividad social, lo cual se explica por la existencia en la sociedad uruguaya de mecanismos generales de integracin social y de amortiguacin de los conflictos (Pieiro, 2004:292), el indito ciclo de protestas desencadenado tras la consigna en defensa de la tierra y los bienes naturales y conducido (durante el perodo 2010-2013)11 por los actores rurales ms directamente afectados por el proyecto megaminero, y las ocupaciones de tierra para trabajar han demostrado que los mecanismos de amortiguacin de conflictos pueden ser vencidos. La resistencia de a caballo desde el ao 2010 frente a un mega-proyecto trasnacional fue tan novedosa para la sociedad rural como las ocupaciones de tierra de los asalariados rurales desde el ao 2006.

A 10 aos de tales luchas territoriales, el balance podra dar como resultado un movimiento social en torno a la cuestin ambiental de carcter poli-clasista, y por otro lado un accionar colectivo clasista que no logr generar un movimiento social en torno a la cuestin de la tierra.

En cuanto a las perspectivas de futuro, la burguesa agraria puede capitalizar la cuestin ambiental si la lucha antiminera es absorbida por las gremiales empresariales y los partidos tradicionales. La pequeo burguesa puede incorporar a sus filas - vaya paradoja campesina12 - una nueva fraccin de colonos con ansias de ser empresarios, para seguir conviviendo con el capital y eludiendo el conflicto. Los trabajadores rurales (con o sin tierra) pueden disputar los medios de produccin, creando experiencias autogestionarias, alternativas a la explotacin capitalista y espacios de autonoma frente a la ideologa burguesa; son en definitiva quienes pueden sembrar campesinado con la perspectiva de sepultar a la burguesa.

Sin ser sujetos puros, los movimientos sociales pueden generar alternativas, como espacios sociales y polticos; y a medida que se consolide cualquier movimiento social podr ir generando sus propios procesos formativos donde asumir sus desafos internos y donde conquistar mayores grados de coherencia y convocatoria, o podrn institucionalizarse, limitarse a los reclamos corporativistas de corto alcance, sin construir alternativas reales a la poltica de hechos consumados del gran capital que tambin se territorializa.

Referencias

DIEA, Direccin de Estadsticas Agropecuarias, MGAP, 2016, SERIE PRECIO DE LA TIERRA Compraventas Ao 2015 3 de marzo de 2016. Disponible en: www.mgap.gub.uy/portal/afiledownload.aspx?2,5,27,O,S,0,14313%3BS%3B1%3B36,

El Espectador, Radio, Montevideo: http://www.espectador.com/

Martins de Carvalho, Horacio, 2015, Camponeses: mais alm da convivncia com o capital, Disponible en: http://www.ihu.unisinos.br/noticias/539241--camponeses-mais-alem-da-convivencia-com-o-capital

MGAP, Ministerio de Ganadera Agricultura y Pesca, Censo General Agropecuario CGA- Ao 2011 , Disponible en: http://www.mgap.gub.uy/portal/page.aspx?2,diea,diea-principal,O,es,0,

Pieiro, Diego, CLACSO, 2004, En busca de la identidad. La accin colectiva en los conflictos agrarios de Amrica Latina, Buenos Aires. Disponible en: http://biblioteca.clacso.edu.ar/ar/libros/identidad/Cap6.pdf

Pieiro, D., "Dinmicas en el Mercado de la Tierra en Amrica Latina. El caso de Uruguay", 2011, FAO, Roma

Rullia, Maria Cristina (et alli,) Global land and water grabbing (2012), Departamento de Ciencias Ambientales de la Universidad de Virginia, Charlottesville, Editado por BL Turner, (Arizona State University, EUA.

1 VER: http://www.republica.com.uy/hoy-expira-el-proyecto-minero-de-aratiri-al-no-presentarse-inversor/563132/

2 VER: http://www.espectador.com/economia/333320/puntigliano-uruguay-afectado-en-credibilidad-ante-inversores-extranjeros

3 VER: Rentabilidad o muerte, Diego Pieiro, CLACSO, 2004, Disponible en: http://biblioteca.clacso.edu.ar/ar/libros/identidad/Cap6.pdf

4 VER: http://www.ecoportal.net/Temas-Especiales/Contaminacion/El_vinculo_entre_el_conflicto_con_ISUSA_y_la_fabrica_de_Botnia y

http://www.guayubira.org.uy/2006/06/realidad-en-soriano-%C2%A1falta-el-agua-en-cerro-alegre-pense-colonia-diaz-bequelo-sadam

5 El proyecto modificativo establece que La propiedad inmueble rural solamente podr adquirirse por personas jurdicas estatales o por ciudadanos naturales o legales. La ley establecer el mximo que podr adquirir cada ciudadano. (MONADET, 2008)

6 Encuesta de opinin Pblica Casi el 60% a favor de reformar la Constitucin (2009) http://www.interconsult.com.uy/unoticias09/091109f/091109.HTM

7 VER Legislacin sobre acceso a la tierra en Uruguay: http://www.porlatierra.org/documentos/uruguay

8 VER: Sociologa de las ocupaciones de tierra, Nordan, Mdeo., 2009. Disponible en: http://www.sudamericarural.org/images/en_papel/archivos/sociologia.pdf

9 VER: http://www.contrapunto.edu.uy/uruguay/28-el-hierro-y-la-resistencia-de-a-caballo-en-la-cuchilla-grande.html

10 VER: https://duraznodigital.wordpress.com/2013/09/16/expo-prado-fernando-becerra-indignado-con-presidente-de-la-aru-y-ministro-magp-por-omision-en-discursos/

11 A partir de tal fecha podramos pensar que el conflicto instalado a nivel nacional se repliega nuevamente hacia el predominio de acciones locales, mientras copa el protagonismo una articulacin de colectivos que oficiaban originalmente como redes de apoyo a los directamente involucrados. VER: http://www.elacontecer.com.uy/21162-en-defensa-del-suelo-y-contra-la-megamineria-productores-y-vecinos-de-ruta-7-se-movilizaran-el-10-en-cerro-chato.html

12 Texto disponible en: http://www.ihu.unisinos.br/noticias/539241--camponeses-mais-alem-da-convivencia-com-o-capital

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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