Portada :: Espaa :: Monarqua frente a Repblica
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-04-2016

Abril republicano (I)
Los monrquicos dieron la espalda al rey

Vctor Arrogante
Rebelin


El prximo 14 de abril, se cumplen 85 aos del advenimiento de la Segunda Repblica. Vivi ocho aos, tres de ellos defendindose en guerra, tras el golpe de Estado fascista contra la legitimidad democrtica, otorgada en las elecciones del 12 de abril de 1931 y el abandono precipitado del rey Alfonso de Borbn, que huy con la conciencia poco tranquila, por los desmanes polticos y personales por el protagonizados. Aquellos acontecimientos y estos das, son una oportunidad para ampliar mis reflexiones republicanas y a ello me voy a dedicar.

En septiembre de 1923 el general Primo de Rivera haba dado un golpe de Estado, militar, por supuesto, auspiciado por el rey, para salvar Espaa de los profesionales de la poltica. Su intencin era poner en orden Espaa y devolver despus el poder a manos civiles. El golpe fue apoyado por la burguesa, la Iglesia, el ejrcito, los industriales catalanes y los terratenientes andaluces. Todos contra la clase trabajadora que reclamaba ms salarios y ms derechos y hacan peligrar, con el creciente malestar social, los privilegios reales y de las clases pudiente. El Partido Socialistas Obrero Espaol y la Unin General de Trabajadores, se mostraron en principio ambiguos frente al golpe. La CNT se mostr abiertamente contrarios al dictador. El Partido Comunista, creado el 14 de noviembre de 1921, por una escisin del PSOE, convoc una huelga general, que fue poco secundada y los huelguistas perseguidos.

Primo de Rivera, como buen dictador, disolvi el gobierno, que fue sustituido por un Directorio militar, suspendi la Constitucin, disolvi los ayuntamientos y prohibi los partidos polticos. Todo el poder para el ejrcito, que no estaba en sus mejores momentos, tras la guerra de Marruecos y todos los sucesos trgicos en el norte de frica. El Directorio no tena programa poltico salvo las dos cuestiones tpicas de la derecha caciquil de todos los tiempos: la unidad de la patria y el mantenimiento del orden pblico. No fue todo negativo. Construy grupos escolares, pantanos, carreteras, ferrocarriles y cre empresas pblicas como Campsa, Telefnica o Tabacalera. Hay que tener en cuenta que la peseta estaba fuerte y la industria haba sido fortalecida por la neutralidad de Espaa durante la Primera Guerra Mundial.

Pero lleg la crisis internacional con el crac financiero de 1929 y la economa espaola se derrumb y rugi la crisis social. Revueltas estudiantiles, huelgas de trabajadores, disturbios, intrigas polticas de adversarios y criticas desde dentro del rgimen y sus correligionarios militares. Primo de Rivera, confundido, crea contar con el apoyo del rey, pero todo lo haba perdido. Al da siguiente de pronunciar la celebre frase a mi nadie me borbonea, el rey, como buen Borbn, que van dejando cadveres polticos por donde reinan, le abandon. En el exilio de Pars muri el dictador un mes despus, dejando en herencia a sus hijos Pilar y Jos Antonio, con su ideologa fascista, que tanto hiciera sufrir a cientos de miles de buenos espaoles y espaolas.

De una dictadura a una dictablanda, presidida por el general Dmaso Berenguer. Nuevos desrdenes sociales y unas fuerzas polticas que nunca haban perdonado al rey Alfonso su apoyo a la Dictadura, coincidieron en derribar la monarqua. Incluso los liberales, que siempre haban considerado la monarqua como su sistema de privilegios, se pasaron al campo republicano, junto con nacionalistas catalanes e intelectuales. Las elecciones municipales convocadas, que pretendan consolidar el sistema y conseguir mayor apoyo popular, resultaron ser la perdicin real. La monarqua era considerada como un smbolo en decadencia. Republicanos y socialistas, decidieron convertir las elecciones municipales, en un plebiscito, sobre la continuidad de la monarqua en Espaa. La suerte estaba echada.

Previamente en agosto de 1930, en El Pacto de San Sebastin, los partidos que asistieron (Alianza Republicana, Partido Radical Socialista, Derecha Liberal Republicana, Accin Catalana, Accin Republicana de Catalua, Estat Catal, y la Federacin Republicana Gallega), acordaron poner fin a la monarqua y proclamar la Segunda Repblica. Meses despus el PSOE y la UGT se sumaron al Pacto. Se pens en organizar una huelga general, que fuera acompaada de una insurreccin militar, que metiera a la monarqua en los archivos de la historia y establecer la Repblica sobre la base de la soberana nacional representada en una Asamblea Constituyente. La huelga general no lleg a declararse y la sublevacin de Jaca fracas, siendo fusilados los capitanes Galn y Garca Hernndez. Muchos de los miembros del Comit Revolucionario fueron encarcelados y otros huyeron del pas. El general Berenguer, para suavizar la situacin y fortalecer la soberana del rey, aplic la Constitucin de 1876 que reconoca las libertades de expresin, reunin y asociacin. Todo se estaba precipitando hasta el desastre final.

Tras el cese del general Berenguer por el rey, forma gobierno el almirante Juan Bautista Aznar-Cabaas, con viejos liberales y conservadores. Una de sus primeras decisiones fue proponer nuevo calendario electoral: elecciones municipales el 12 de abril y posteriormente elecciones a Cortes Constituyentes. Las elecciones, suponan para la monarqua, volver a la normalidad anterior a Primo de Rivera. Para las fuerzas republicanas una consulta sobre la forma de Estado. Los resultados fueron un mazazo para los monrquicos, que poco hicieron para evitar que Alfonso XIII perdiera el trono.

Los resultados el 12 de abril, dieron a las candidaturas republicano-socialistas el triunfo en 41 de las 50 capitales de provincia. Los partidos monrquicos ganaron en 9: Cdiz, Palma de Mallorca, Las Palmas, Burgos, vila, Soria, Lugo y Orense. La participacin ciudadana represent el 70% del electorado. Los monrquicos consiguieron 40.324 concejales, frente a los 36.282 que obtuvieron los republicanos y socialistas. Los comunistas 67 concejales; los partidos nacionalistas catalanes ms de 4.000 y los vascos 267.

Cuando en Madrid se conocieron los resultados parciales, que mostraban que las ciudades ms importantes eran mayoritariamente republicanas, el pueblo se ech a la calle para proclamar la Repblica. El rey, dejando a su familia atrs, abandon el pas. Espaa se acost monrquica y se levant republicana, que dira el almirante Aznar. Unas elecciones municipales derrocaron a la monarqua.

Continuar

@caval100

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter