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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-04-2016

Libia, cinco aos de agresin, destruccin y justificacin (I)

Pablo Jofr Leal
Hispantv


Un lustro ha transcurrido, desde el inicio del despertar islmico, proceso poltico de levantamiento de algunas sociedades rabes que Occidente denomina, con su terminologa de impacto meditico, como Primavera rabe.

El Occidente trataba de asimilarla as a las revoluciones de colores o de Flores impulsadas en pases del espacio postsovitico, principalmente. Revoluciones de las Rosas en Georgia, Tulipanes en Kirguistn, Naranja en Ucrania o Blanca en Bielorrusia basadas en mdulos de intervencin inicial no violento, con un marcado discurso pro-occidental, para transformarse posteriormente en mecanismos de injerencia extranjera indirecta con armas sicolgicas, sociales, econmicas y polticas - a travs de la cual determinadas potencias Washington y sus aliados europeos buscan cambiar lderes polticos especficos, considerados poco amistosos, por otros ms sumisos a sus dictados. Ello, basado ideolgicamente en los postulados del politlogo Gene Sharp, bajo el marco del denominado Golpe Suave, cuya experimentacin la viven hoy en da los gobiernos de Brasil y Venezuela en Latinoamrica.

En otras zonas del mundo este Golpe Suave no se materializ en los pasos reseados por Sharp. De los alzamientos iniciales de la poblacin se transit a la agresin exterior y la intervencin directa y brutal. Cinco aos de levantamientos populares en el Magreb y Oriente Medio, que ha tenido actores relevantes: Washington y sus aliados europeos, junto a la triada conformada por Ankara-Riad y Tel Aviv; que han intervenido abiertamente en esos procesos polticos, direccionndolos en funcin de sus intereses geoestratgicos regionales y que ha tenido como efecto la pretensin de hegemonizacin occidental, que ha dejado un reguero de muerte y destruccin. Libia es uno de los ejemplos que ms ilustran la hipocresa respecto a las motivaciones pata intervenir y luego destruir un Estado considerado, por los propios organismos internacionales como el pas con los mejores indicadores de desarrollo humano de frica.

Las consecuencias catastrficas, para millones de habitantes de esas sociedades, han sido reconocidas por los mismos polticos y lderes de los gobiernos que propiciaron intervenciones en ciertos pases, derribo de presidentes en otros, insurrecciones y el comienzo de guerras donde los intereses econmicos y polticos tienen sumido a Libia, Siria y Yemen, por mencionar tres de los ms recientes ejemplos, en guerras que buscan desintegrar esos Estados, generando focos de inestabilidad y el desarrollo de bandas terroristas. Grupos armados, esencialmente de raz takfir, cuyos orgenes los encontramos en las decisiones de los organismos de inteligencia como la CIA estadounidense, el Mossad israel, el MI6 ingls, la al Mukhabarat al Aamah de Arabia Saudita, la Milli Istihbarat Teskilati de Turqua, que han utilizado a estos movimientos armados para el logro de su objetivos estratgicos.

Pretextos Inexcusables

Barack Obama, Hillary Clinton, David Cameron, Franois Hollande, Ban Ki-moon, reconocen hoy que los planes originales respecto a Libia han sufrido tales mutaciones, que se teme por un aumento del accionar del terrorismo y la Balcanizacin total de la nacin norafricana. Opinin claramente hipcrita, pues desde el inicio, en los planes del Pentgono, de Bruselas y la poco Santa Alianza entre la Monarqua Saud y la democracia representativa turca, con la complicidad de la organizacin de las Naciones Unidas ONU - se ha planeado fragmentar, dividir y destruir principalmente a las sociedades rabes que conforman el Magreb y Oriente Medio, de tal forma que sirvan de antesala a botines mayores como es la destruccin de la Repblica Islmica de Irn e impedir la expansin de la Federacin Rusa a zonas consideradas estratgicas en su frontera occidental.

Tnez, Libia, Egipto, Yemen, Bahrin, Palestina, Siria e Irak han sido el escenario donde la sangre, las vctimas mortales y la ruina son la constante en estos cinco aos haciendo especial mencin a los acontecimientos de noviembre del ao 2010 en Gdeim Izik, en las inmediaciones de El Aaium en el Sahara Occidental ocupado ilegalmente por Marruecos y que se considera, por algunos analistas como Noam Chomsky, como el verdadero inicio del despertar islmico. Un pueblo como el Saharaui traicionado por su antigua metrpolis, Espaa, olvidado en el desierto argelino donde radican su campamentos de refugiados y sometidos a una brutal represin en su tierra, tras el muro construido por Marruecos en los territorios ocupados. Cuando el caso refiere a Irak nos encontramos all con la representacin de un continuum de agresiones, que se remontan al ao 2003 al ser invadido por una Coalicin de pases liderados por Estados Unidos, bajo el falso argumento de tener armas de destruccin masiva.

Sea en tierras saharauis, en el Magreb, en el Levante Mediterrneo o en Irak las cifras son tan elocuentes como vergonzosa para nuestras sociedades que hace odos sordos al clamor de terminar con las guerras de agresin contra esas sociedades. Desde inicios del ao 2011 hasta hoy, los organismos internacionales constatan, por lo bajo, 500 mil muertes, dos millones de heridos, 12 millones de desplazados internos y 10 millones de refugiados, gran parte de ellos concentrados en pases como Turqua, El Lbano, Egipto y Jordania. Con parte de esos de esos expatriados, tratando de ingresar a Europa ya sea desde las costas libias o cruzando a Grecia desde suelo turco bajo la amenaza de ser devueltos, tras la firma del convenio migratorio entre la Unin Europea y Turqua.

Con ese acuerdo, la Unin Europea ha comprado la posibilidad de detener la irrupcin de miles de hombres y mujeres, que tratan de llegar a la fortaleza Europea, dejando en manos del gobierno turco el trabajo sucio de contencin. Seis mil millones de Euros ha sido el primer pago de Bruselas al gobierno de Erdogan, Este, gustoso est cumpliendo el papel de gendarme de los seres humanos que desean escapar de la guerra en la regin. Un acuerdo que representa un desprecio al derecho internacional respecto a los derechos de los refugiados, cuyo objetivo no es proteger a la poblacin siria que huye de la guerra, sino que contener flujos migratorios hacia Europa, violando con ello el estatuto internacional sobre refugiados. Para la Organizacin Amnista Internacional - AI - lo firmado por Europa con Turqua es un golpe histrico contra los derechos humanos   Las promesas de respeto al Derecho Europeo y al Derecho Internacional han quedado en un edulcorante para la pastilla de cianuro que la proteccin a los refugiados en Europa se ha tenido que tragar " seal el Director de AI para Europa y Asia Central, John Dalhuisen.

El Nuevo Reparto de Africa

Libia en la zona magreb y Siria en Oriente Medio, son el ejemplo patente de esa conducta intervencionista. Esta directriz poltica se concreta bajo los ms dismiles argumentos, entre esos llevar la democracia representativa a esos pases, terminar con perodos de gobiernos definidos por occidente como dictatoriales. En el caso libio se expresaba esta idea, repetida tozudamente por los medios de comunicacin, a pesar que el ex Lder Libio Muamar Gadafi fue considerado los ltimos aos de su vida un aliado cercano de los gobiernos de Italia, Inglaterra y Francia, presididos en ese entonces por Silvio Berlusconi, David Cameron y Nicols Sarkozy respectivamente. Sin olvidar la estrecha amistad con Tony Blair o el espaol Jos Mara Aznar quien consideraba al ex Coronel libio como un amigo extravagante. Polticos europeos que vean con buenos ojos comerciar con la Libia que proporcionaba petrleo y proteccin frente a los afanes de miles de inmigrantes que deseaban cruzar el Mar Mediterrneo.

Se suma a lo sealado, como excusas para la intervencin en Libia, el supuesto y publicitado apoyo a demandas polticas, sociales y econmicas, como tambin a aquellos grupos alzados en armas con el respectivo suministro de armamento y financiamiento, sobre todo por parte de la Casa al Saud, las Monarquas feudales ribereas del Golfo Prsico, Turqua y la entidad sionista, que han jugado sus cartas en funcin de sus propios intereses regionales. Esto, con el norte definido de derrocar el gobierno de Damasco, y l meta mencionada de arremeter contra la revolucin Iran y en apoyo de la estrategia global de Estados Unidos y la OTAN de impedir la expansin de la Federacin Rusa en su mbito geoestratgico occidental.

A medida que transcurren los aos, queda claro que ninguno de los objetivos planteados para el pas norafricano se cumpli y con mayor certeza, nunca se trabaj en aras de lograr concretar la idea vendida al mundo, que la intervencin en Libia era por razones humanitarias. Destinada a librar de gobiernos totalitarios a poblaciones que aspiraban a un cambio de rgimen. Repetido en manifestaciones corales por los gobiernos de Estados Unidos, la Unin Europea y avalados por la ONU y la Liga rabe. Esta ltima ha cumplido lo largo de la historia labores de ms de coordinacin econmica que de influencia poltica pero, en este tipo de situaciones suele servir de tapadera para planes de intervencin. Libia es un ments a la idea que el colonialismo en la mente de polticos occidentales ha pasado.

En el anlisis del politlogo italiano Manlio Dinucci ese pensamiento colonialista ha abierto el apetito de la casta poltica italiana, casi sin excepcin que aprovechando la destruccin del Estado Libio atacado desde afuera por la OTAN y desde dentro con grupos terroristas y fuerzas especiales  ha abierto la puerta a la reconquista y la particin de Libia, donde ahora vuelve a desembarcar una Italia que pisoteando su propia constitucin reactiva su pasado colonial . En el nuevo reparto de frica el Pentgono le ha asignado a la Italia de Mateo Renzi el papel de gua mientras se consolida el denominado Gobierno de Unin Nacional dirigido por Sayez Farraj, que permita intervenir con todas las de la ley en suelo libio sin que parezca una invasin. Simple teatralizacin exigida por la UE para actuar como agentes colonizadores.

Patrick Haimzadeh, analista de OrientXXI, ante la proximidad de una nueva intervencin en Libia, sugiere que esta fortalecera a Daesh Sugerida desde hace dos aos por los dirigentes franceses, britnicos e italianos, por sus Estados Mayores y por los discpulos de la ideologa neoconservadora estadounidense de la poca de George W. Bush, la perspectiva de una segunda intervencin militar en Libia vuelve al orden del da. El objetivo declarado sera la erradicacin de Daesh en Libia, cuya capacidad de implantacin sin embargo es limitada, creando ms problemas que una solucin e incapaces de resolverlos.  

Esta vez el objetivo declarado ya no sera la proteccin de la poblacin civil, sino la erradicacin de Daesh de Libia en el marco de la guerra contra el terrorismo relanzada tras los atentados de Pars del 13 de noviembre de 2015 Haiunzadeh seala que el escenario ideal de la intervencin en el que trabajan los Estados Mayores britnico, francs, italiano y estadounidense sera el de una peticin de ayuda del Gobierno de concertacin nacional, prevista en el acuerdo firmado el 17 de diciembre en Skhirat bajo presin de las potencias occidentales y las Naciones Unidas.

Para Haiumzadeh, si esa posibilidad no pudiera llevarse a cabo en el primer semestre del ao 2016 occidente aplicara el ya clsico Plan B: intervenir sin apoyo de gobierno local legtimo. A estas alturas ciertas confesiones respecto a los errores cometidos en Libia o que la situacin no es ptima parecen una perogrullada, pero no por ello se les debe dejar pasar como si esas palabras no reflejaran la profunda doble moral de polticos que hablan de paz, democracia y derechos humanos y en verdad son activos belicistas, irredentos totalitarios y violadores de esos derechos humanos. As ha sido con George W. Bush, as se constata con Barack Hussein Obama y se descubre que la aspirante presidencial demcrata Hillary Clinton camina bajo la misma cornisa.

En declaraciones efectuadas a la cadena estadounidense CBS la Sra. Clinton defendi la agresin y bombardeo de Libia sosteniendo que  Sin nuestra participacin en los bombardeos que condujeron a la cada de Gadafi o la ausencia de accin por parte de la OTAN o de miembros de la Liga rabe, probablemente habra convertido a Libia en algo como Siria lo que habra sido una situacin an ms peligrosa.  Particular visin de la realidad de la aspirante presidencial demcrata, pues coincidentemente, tanto en Libia como en Siria el plan es destruir estos Estados. Es la hipocresa de gobiernos que se creen llamados a establecer su visin de mundo al costo de la muerte de millones de seres humanos, la destruccin de sus sociedades y la desintegracin de sus Estados.

Hillary Clinton, los correos dados a conocer por medios de comunicacin estadounidenses donde se muestra su papel poltico e influencia sobre las decisiones en poltica exterior de Washington. Esto, en los inicios del despertar islmico cuando su labor como Secretaria de Estado se encontraba en su cenit - y sobre todo un artculo publicado en dos partes en el New York Times los das 27 y 28 de febrero del 2016, permiten formarse una idea muy clara del peligro que representa para el mundo la posibilidad de tener a esta mujer dirigiendo los destinos de Estados Unidos. Si Donald Trump representa la imagen viva del payaso poltico republicano con posibilidades de ocupar la Casa Blanca y la posibilidad latente de seguir con una poltica exterior agresiva, Hillary Clinton representa la amenaza evidente, palpable, cuantificable y crnica del establishment poltico-militar estadounidense



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