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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-04-2016

Juan Carlos I debe ser juzgado inmediatamente

Luis Gonzalo Segura
Rebelin


No se trata de guillotinarle, se trata de terminar con la inviolabilidad de los reyes. Tampoco es que pretenda que violemos a los reyes o que terminen como Mussolini en Italia, despedazado por sus propios ciudadanos una vez muerto. No. Se trata de una cuestin de razn y de justicia, no de venganza.


 

Los pilares sobre los que se asienta nuestra sociedad son tan fangosos que lo que hemos construido no es una democracia, sino algo que se le parece cuyo decorado tiene tendencia a hundirse cada cierto tiempo.

El primer objetivo de todos los que seamos demcratas, independientemente de nuestro signo poltico, debe ser terminar con los indultos, los aforamientos y la inviolabilidad de los reyes. El indulto es una injerencia del poder poltico en el judicial que apuala a la Ilustracin y suele terminar como no debe (favoreciendo a corruptos y delincuentes), mientras que los dos siguientes elementos aniquilan aquello de libertad, igualdad y fraternidad. Sin separacin de funciones y sin igualdad no puede existir un rgimen democrtico, lo que debera hacernos desconfiar de todos los partidos polticos que no contengan en su programa estos cambios, los cuales sabemos, desde hace siglos, que son imprescindibles para que una democracia sea plena.

El segundo objetivo prioritario de nuestra sociedad debe ser juzgar nuestro pasado ms reciente. Ello va mucho ms all de desenterrar a los muertos, lo que es de humanidad ms que de justicia. Si queremos romper definitivamente con el franquismo tenemos que juzgar aquello que hoy ocultamos o maquillamos. No es llevar el pasado al patbulo, es sentarlo en el juzgado.

Debemos juzgar a Juan Carlos I y debemos hacerlo los que no somos monrquicos y, con ms ahnco, los que lo son. Juan Carlos I lleva vindose envuelto en escndalos desde antes de comenzar su reinado. En algunos casos se trata de habladuras que no llegan a ms porque se encuentran con la inviolabilidad del rey, en otros casos son denuncias que rpidamente son archivadas, en otros son actuaciones que tienen apariencia de delictivas y en otros son evidentes conductas delictivas que no han sido juzgadas.

Que no juzguemos a Juan Carlos I es algo que daa profundamente a Espaa, a la monarqua y a los monrquicos, a los republicanos y al resto de ciudadanos, a la democracia y a la justicia. Es necesario saber si Juan Carlos I es un delincuente o no, es necesario saber su participacin en acontecimientos histricos y es necesario que sea juzgado. Su juicio debe ser la piedra angular sobre la que cimentar una nueva sociedad y una nueva democracia. Una democracia real.

Que Juan Carlos I y Felipe VI no tienen lo que hay que tener es evidente. Si tuvieran lo que hay que tener, es decir, valores democrticos profundos, seran ellos los que terminaran con la inviolabilidad del rey, juzgaran con dureza al franquismo y trabajaran para el nacimiento de una nueva sociedad. No lo harn porque sus trajes estn manchados de franquismo, sus pulmones han respirado franquismo y sus cabezas han recibido las caricias de Franco. Es una de esas jugarretas que tiene que sepamos leer y escribir (en mi caso, esto ltimo con mucha dificultad, que no soy escritor sino militar, y ya se sabe, bastante que no firmo con un aspa).

En la actualidad planea la sombra del golpismo sobre Juan Carlos I. Soy de los que piensa que el rey emrito fue golpista en, al menos, dos momentos histricos contrastados (del 10 julio de 1980 hasta el 29 de enero de 1981 y desde las 21 horas del 23 de febrero hasta la 1 de la madrugada del 24 de febrero de 1981), por lo que el rey debe ser juzgado. Debemos saber si fue un golpista o no, y si lo fue debe ser condenado como lo fueron los golpistas. Treinta aos de crcel es lo suyo.

Existen ms sombras. Somos conocedores de la fortuna que le asigna The New York Times (ms de 1.800 millones de euros). Somos conocedores de las denuncias realizadas por un catedrtico de economa, Roberto Centeno, que afirma que el rey se quedaba con 1-2 dlares de cada barril de petrleo que Espaa compraba. Somos conocedores de sus vinculaciones con los negocios sucios de su yerno y su hija por ciertos correos electrnicos. Somos conocedores de las denuncias realizadas por diferentes asociaciones en cuanto a la mediacin del rey en la venta y trfico de armas y a las excelentes relaciones del rey, los Aznar, Alejandro Agag o Blesa con El Assir, un comerciante de armas muy famoso. Finalmente, ahora somos conocedores de las cuentas que la hermana del rey tuvo en Panam coincidiendo de forma casi exacta con el reinado de Juan Carlos I (somos conocedores de ms, pero todo no puede ser analizado en esta entrada).


El rey emrito, Juan Carlos I, y su hermana, la infanta Pilar, en una foto del pasado noviembre en el rastrillo de Nuevo Futuro. E.P

Es obligacin de los ciudadanos, de nuestra sociedad y de las instituciones averiguar la verdad y para ello solo existe una frmula: juzgar. Hay que eliminar la inviolabilidad del rey y sentar en el banquillo de los acusados a Juan Carlos I.

Habr quien afirme que no se le puede aplicar la retroactividad al rey, dado que todo lo acontecido sucedi mientras el rey era inviolable. Es posible. Pero nada impide que se someta al rey a una dura comisin de investigacin, al implacable escrutinio de los diputados (aunque algunos) y, llegado el caso, a su reprobacin. Nada impide que el rey quede sometido a la ciudadana, que el propio pueblo por medio de sus representantes juzgue en profundidad al rey y a su reinado. No solo nada lo impide, sino que debera ser lo habitual. El rey debera dar cuentas a los ciudadanos cada vez que estos se lo reclamasen.

Aunque pudiera parecer lo contrario, tiene ms que ver con el futuro que con el pasado. El pasado es vital para las sociedades porque es el esqueleto del futuro. Terminar con la inviolabilidad del rey y juzgar a Juan Carlos I, ya sea en un juzgado o en una comisin parlamentaria pblica, no solo es justicia, que tambin, es una clara advertencia a Felipe VI y, seguramente, es la nica posibilidad que tiene la monarqua de sobrevivir en una democracia moderna (someterse a ella) y nosotros de vivir en una democracia que no tenga tintes franquistas y medievales.

El bipartidismo no querr acometer este juicio porque entonces tendramos que juzgar tambin a Felipe Gonzlez y al PSOE, y a Jos Mara Aznar y al PP y a tantos otros de manos ensangrentadas y bolsillos repletos de dinero Somos los ciudadanos los que tenemos que reclamarlo y los que debemos desconectarnos de Matrix de una vez por todas. Es nuestra obligacin estudiar y conocer en profundidad nuestra historia reciente porque de lo contrario no tendremos futuro.

Nos guste o no, sin justicia y sin igualdad no hay democracia. No olvidemos que nuestros antepasados murieron porque soaron con un mundo mejor y por eso mismo no tenemos derecho a regalar aquello por lo que ellos dieron su vida. No tenemos derecho a seguir siendo pasivos, a morir sin luchar. No lo hagamos por nosotros, hagmoslo por ellos y por nuestros hijos, por mirarles a la cara

Luis Gonzalo Segura es exteniente del Ejrcito de Tierra y miembro del Colectivo Anemoi. Puedes obtener ms informacin en las novelas Cdigo rojo (2015) y Un paso al frente (2014).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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