Portada :: Amrica Latina y Caribe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-04-2016

El progresismo latinoamericano frente a sus lmites

Eduardo Lucita
Rebelin


La actual situacin en Brasil es un eslabn ms en la cadena de acontecimientos que muestran como los procesos progresistas de Amrica latina atraviesan una situacin crtica. Se combinan en la coyuntura problemas econmicos, retrocesos electorales, crisis institucionales, denuncias de corruptela, prdida del entusiasmo popular y debilitamiento de los liderazgos. Tendencias estas que se potencian unas con otras favoreciendo el avance de las derechas.

Amrica latina ha sido la regin donde mayores resistencias se opusieron al neoliberalismo y de donde surgieron alternativas polticas y sociales que en varios pases dieron origen a los gobiernos progresistas. Claro est que esta denominacin es un genrico porque hay diferencias entre estos gobiernos. De una u otra manera todos se inscriben en el neodesarrollismo pero algunos con una impronta mucho ms social liberal (Brasil, Uruguay) y otros con una mayor presencia estatal (Venezuela, Ecuador, Argentina hasta hace poco), en tanto que algunos para el logro de sus reformas avanzaron en rupturas parciales con el imperialismo y en un discurso y prcticas anticapitalistas (Bolivia, Venezuela).

La dcada larga

En la llamada dcada larga la mayora de estos gobiernos han hecho avances importantes en lo social y en el manejo de las principales variables econmicas, as como han buscado posicionamientos autnomos en el plano internacional.

Se beneficiaron ampliamente de los nuevos trminos del intercambio internacional, favorables a los pases productores de materias primas (granos, minerales y metales, hidrocarburos). El PBI creci, las cuentas corrientes tuvieron saldos positivos, las monedas se revaluaron frente al dlar y la relacin deuda/PBI se redujo. Contaron as con recursos suficientes para expandir la accin del Estado y hacer polticas sociales activas. Estimularon el consumo, ampliaron derechos sociales, desenvolvieron fuertes programas asistenciales, subsidiaron a empresas. Todos ampliaron el gasto pblico social en trminos del PBI, destacndose Argentina y Brasil (en ese orden) como los de mayor porcentaje. Todos redujeron los ndices de pobreza aunque la regin sigue siendo la ms desigual del planeta.

En general el ascenso en las condiciones ms elementales de vida no fue acompaado por un rpido acceso a los servicios esenciales salud, educacin, comunicaciones, vivienda- lo que gener tensiones de nuevo tipo.

Autonoma e integracin

De conjunto puede decirse que modificaron la relacin de fuerzas sociales pero no lograron modificar el patrn de acumulacin y la insercin subordinada al mercado mundial, ni distribuir la riqueza. As el extractivismo y la primarizacin crecieron, mientras descenda la manufactura. Si en 1998 todos tenan al menos el 15 por ciento de su PBI explicado por la industria, en 2012 solo quedaba Argentina superando ese porcentual. (Le Monde Diplomatique, Mayo/junio 2014)

 

El desarrollismo de los aos 60 estaba ms centrado en el desarrollo al interior de los estados-nacin, por el contrario el neodesarrollismo de esta poca necesita de la integracin de ah los xitos de haber constituido organismos como la UNASUR y la CELAC (que por primera vez excluyen la participacin de EEUU y Canad) o el ALBA (que an en muy pequea escala muestra que hay otra forma de comerciar y de relacionarse). La relacin con los BRICS y jugar en el marco de la multipolaridad son tambin muestras de la bsqueda de autonoma. Sin embargo no puede dejar de mencionarse los fracasos con las iniciativas del Banco del Sur, Petrosur o la moneda nica, entre otros.

Pasada la dcada larga

Diez, doce o quince aos despus la derecha se muestra dispuesta a recuperar el poder poltico perdido. Todo inici en 2011 con el nacimiento de la Alianza para el Pacfico constituida por Mxico, Per, Colombia y Chile -pases que tienen firmados TLC con los EEUU. Ha continuado con la derrota electoral del kirchnerismo en nuestro pas; el triunfo parlamentario de la derecha en Venezuela; la prdida del referndum por la re-reeleccin en Bolivia y en estos das la fuerte ofensiva buscando un golpe jurdico/institucional en Brasil. Cierto es que EEUU juega sus fichas en este tablero buscando recuperar ntegramente su patio trasero los golpes en Honduras y Paraguay junto con intentos desestabilizadores en Venezuela y Bolivia fueron un anticipo. La crisis mundial desatada en 2007-2008, que amenaza con una nueva recesin, juega tambin su papel, esto es notable en Brasil y Venezuela pero no lo era tanto en Argentina y mucho menos en Bolivia, sin embargo tambin sufrieron derrotas polticas.

Debates

Ya en el 2013 comenz un intercambio de opiniones entre analistas e intelectuales comprometidos con los procesos progresistas acerca de si era posible una reversin de los mismos. Estos debates se han incrementado en estos primeros meses del 2016 y ahora se discute si estamos frente a un fin de de ciclo. A riesgo de simplificar demasiado puede decirse que las posiciones pueden agruparse en tres miradas.

La primera es que estos procesos estn ligados a la evolucin de la renta de la tierra. Si en el inicio del ciclo se beneficiaron de las alzas del precio de los commodities ahora la baja de los mismos determina el fin de ciclo. Como no pudieron romper con la integracin subordinada ni con los nudos endgenos que traban el crecimiento emergen ahora problemas econmicos no resueltos, dificultades de gestin, estancamiento en las polticas sociales y debilidades polticas.

Una segunda mirada es un poco ms compleja. El mundo ha ingresado en zona de estancamiento estructural, empujado por la deflacin generalizada, la cada de la demanda internacional y la incapacidad del sistema para recrear nuevos atajos financieros, lo que impacta fuertemente en Amrica latina. La crisis mundial opera como una barrera al crecimiento, para superarla estos gobiernos deberan haber radicalizado sus propuestas, no lo hicieron y terminaron cediendo ante los poderes econmicos tradicionales y alindose polticamente con sectores ms a derecha. Queda as expuesta la incapacidad del neodesarrollismo para avanzar en transformaciones profundas.

Una tercera visin se ubica en un plano mucho ms poltico/ideolgico. Se tratara de una crisis de la hegemona que estos regmenes supieron construir. Crisis que se expresa en la ruptura del consenso policlasista, sea por la situacin econmica, sea por los intentos de continuidad en el tiempo (re-reelecciones), por las corruptelas o por las prcticas desmovilizadoras. As los gobiernos terminan apoyndose en el clientelismo y el electoralismo para garantizar gobernabilidad.

Futuro en disputa

Esta visiones no son contradictorias ponen el acento en situaciones diferentes pero que pueden verse como complementarias. De conjunto estn mostrando que el progresismo al no plantearse un horizonte de superacin del capitalismo y quedarse solo en las reformas con mayor o menor intensidad segn los casos- y en una actitud conservadora en cuanto a la autonoma de las masas populares, encuentra all sus propios lmites.

Producto de la combinacin de una economa mundial que marcha al estancamiento de largo plazo y de la recomposicin de las derechas surge un nuevo escenario y el futuro de nuestra regin est en disputa. No pareciera existir mucho margen para los progresismos distribucionistas o capitalismos estatales que requieren cierta autonoma de los poderes mundiales, al mismo tiempo que hay un piso de derechos sociales conquistados que los trabajadores y los sectores populares no cedern sin pelea, en tanto nada garantiza que los nuevos proyectos neoliberales se consoliden.

Nos encontramos entonces en un momento bisagra en que vuelve el enfrentamiento abierto con el neoliberalismo. A diferencia de los 90 hoy es posible y necesario darle a ese enfrentamiento una perspectiva anticapitalista.

*integrante del colectivo EDI Economistas de Izquierda.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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