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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-04-2016

Una sola razn explica la poltica occidental hacia el rgimen del mariscal Abdelfattah Al Sisi: "business is business"
Mercantilismo poltico y muerte en Egipto

Ricard Gonzlez
CTXT


Giulio Regeni era un joven investigador italiano con un brillante futuro. A sus 28 aos, cursaba un doctorado en Relaciones Internacionales en la prestigiosa Universidad de Cambridge. Tras haber pasado varios aos aprendiendo la lengua rabe, haba decidido realizar su tesis sobre los movimientos sindicales de Egipto. Su cadver apareci en la cuneta de una carretera en las afueras de El Cairo nueve das despus de su desaparicin, el pasado 25 de enero. Segn el fiscal egipcio Ahmed Nagi, su cuerpo sin vida ofreca mltiples seales de haber sido torturado. Tras leer la autopsia, el ministro del Interior italiano, horrorizado, describi la violencia que sufri Regeni como inhumana, animal. Reuters revel que su calvario dur una semana entera.

Excepto el Gobierno egipcio y sus apologetas, pocos dudan de que el joven investigador muri a manos de los servicios de seguridad egipcios. Los brutales mtodos de tortura que padeci coinciden con los centenares de casos documentados por las organizaciones de derechos humanos tanto locales como internacionales en las comisaras y crceles del pas rabe. Adems, ningn grupo yihadista ha reivindicado su asesinato, que habra constituido una operacin de enorme dificultad. No en vano, Regeni desapareci en el centro de El Cairo el da que se celebraba el quinto aniversario de la Revolucin. Ante la previsin de protestas, aquel da los alrededores de la plaza Tahrir estaban tomados por las fuerzas de seguridad y repletos de informantes. Resulta impensable que pudiera ser abducido sin el conocimiento de las autoridades. Por si estos indicios no fueran suficientes, tres fuentes de seguridad egipcias confirmaron a The New York Times que Regeni fue arrestado aquel 25 de enero. Obviamente, el Gobierno egipcio lo niega.

Por muchas vueltas que le demos, es imposible encontrar una lgica a este asesinato. Es cierto que decenas de egipcios mueren cada ao a causa de las torturas o en ejecuciones extrajudiciales. Y tambin lo es que Regeni trataba un asunto ms sensible de lo que parece --el embrin de la Revolucin de 2011 fue la revuelta obrera de Mahala en 2008--. Pero el investigador italiano no representaba una grave amenaza para el rgimen del mariscal Abdelfattah Al Sisi y, como ciudadano europeo, debera haber contado con una mnima proteccin. Cmo se puede explicar su trgica muerte?

En primer lugar, por el hecho de que los servicios de seguridad egipcios han escapado al control de la presidencia del pas, algo impensable durante el rgimen anterior de Hosni Mubarak. Entonces, los occidentales eran una autntica lnea roja. En segundo, por la impunidad casi absoluta, tanto dentro de Egipto como a nivel internacional, de la que goza esta despiadada mquina de torturar y matar que es el Ministerio del Interior. Por desgracia, la diplomacia occidental no es ajena a esta situacin.

Tras el golpe de Estado de 2013 ejecutado por Al Sisi contra el islamista Mohamed Morsi, el primer presidente elegido en las urnas en la historia del pas rabe, Occidente frunci el ceo. No era para menos. Contrariamente a los temores que haba suscitado durante dcadas la hiptesis de un gobierno islamista, los Hermanos Musulmanes hicieron gala de una notable moderacin, sobre todo en su poltica exterior. Las embajadas occidentales presuman de sus buenas relaciones con las ms altas esferas de la cofrada. Y Hillary Clinton, entonces secretaria de Estado, incluso lleg a alabar pblicamente a Morsi por su rol como mediador en la guerra de Gaza de 2012.

Ni tan siquiera la masacre de Rab Audawiya --el desalojo de un campamento de protesta en el que murieron cerca de 1.000 personas-- el 14 de agosto del 2013 conllev severas consecuencias para el nuevo rgimen. En Europa hubo algunas declaraciones crticas y, en EE. UU., una congelacin parcial de la ingente asistencia militar anual que recibe El Cairo desde su acuerdo de paz con Israel. Pasados unos meses, cuando el recuerdo de Rab empez a difuminarse, Occidente rehabilit a Al Sisi. Los primeros en dar el paso fueron Hollande y Renzi, que lo recibieron con todos los honores en sus respectivos palacios en noviembre de 2014. Luego, Madrid, Berln y, finalmente Londres desplegaran la alfombra roja. Obama no ha enviado al mariscal una invitacin a la Casa Blanca, sino un valioso premio de consolacin: la eliminacin de cualquier condicionalidad relativa a los derechos humanos en su cheque anual de ms de 1.000 millones de euros. Hasta ahora, tan solo el Parlamento Europeo conden la semana pasada sin tapujos los abusos sistemticos en Egipto a raz del asesinato de Regeni, desatando la indignacin del gobierno egipcio.

Qu ha ofrecido Al Sisi a cambio del espaldarazo occidental? Una suavizacin en la represin est claro que no. La lista de los horrores del rgimen crece cada ao. Quizs en el futuro los historiadores describirn a Al Sisi como el Pinochet rabe. Durante el ltimo ao, se han multiplicado los casos de opositores desaparecidos, la mayora encerrados en las crceles secretas del pas, autnticos agujeros negros del ms elemental respeto a los derechos humanos. Adems de los Hermanos Musulmanes, tambin forman parte de la lista de organizaciones terroristas el movimiento juvenil 6 de Abril, clave al inicio de la Revolucin, e incluso los hinchas de los equipos de ftbol.

Las cancilleras occidentales ni tan siquiera han obtenido --o han exigido-- la liberacin de activistas laicos como Ahmed Maher o Alaa Abdelfattah, iconos de la plaza Tahrir en 2011. Entonces, junto a otros lderes juveniles, fueron agasajados por medios de comunicacin, think tanks y Gobiernos occidentales. Eran la esperanza de un nuevo mundo rabe. Hoy languidecen en la crcel por el delito de haber participado en manifestaciones sin previo aviso a las autoridades. A cambio de su apoyo a Mubarak, el denostado George W. Bush al menos consigui excarcelar al socilogo Saad Eddin Ibrahim, uno de los ms molestos opositores del ras. Ahora, ni tan siquiera esta opcin parece estar encima de la mesa.

En su defensa, las cancilleras occidentales aducen la necesidad de preservar la cooperacin de los servicios de inteligencia en la lucha contra el yihadismo, el temor a que el Daesh se ampare de un pas --o de una parte-- tan estratgico como Egipto, as como la sacrosanta estabilidad. Estos argumentos resultan poco slidos. Veamos. La cooperacin antiterrorista no cesar porque Egipto la necesita tanto como Occidente. El Daesh incordia al Ejrcito egipcio, el ms poderoso del mundo rabe, pero no puede convertir el valle del Nilo en un nuevo Iraq. Respecto a la estabilidad, la poca que haba se esfum tras el golpe de Estado. Las cifras hablan por s solas. Entre el 1 de enero y el 30 de junio del 2013, fallecieron en Egipto una decena de personas a causa de la violencia poltica. Entre junio y diciembre de 2015, hubo ms de 350. A ms represin, ms violencia, no ms estabilidad.

As pues, por eliminacin nos queda una sola razn para explicar la poltica occidental hacia Egipto: business is business. Con la financiacin saud, Al Sisi se ha lanzado a una carrera de edificacin de proyectos faranicos que pueden reportar pinges beneficios para las empresas contratistas. En Pars, andan ms felices que unas castauelas por haber colocado los dudosos cazabombarderos Raffale por el mdico precio de 5.200 millones de euros. En Roma, la multinacional Eni se frota las manos con el acuerdo de explotacin del que puede ser el mayor yacimiento de gas natural en el Mediterrneo. Y en Madrid, suspiran por solucionar el conflicto que mantiene inactiva la planta de Unin Fenosa en la costa egipcia y por obtener el contrato para la construccin de una lnea ferroviaria de alta velocidad entre Alejandra y Asun. Ah, y en Washington el lobby armamentstico y proisrael continan campando a sus anchas por el Capitolio. Todo bien, gracias.

Para los embajadores occidentales en El Cairo, la presin que padecen sus compatriotas investigadores, periodistas o acadmicos a manos de las autoridades egipcias resulta una distraccin, cuando no un engorro. Les absorbe un tiempo y unas energas que podran dedicar a otros asuntos ms importantes. Larga es la lista de reporteros e investigadores acosados, arrestados o deportados por realizar su trabajo sin una reaccin enrgica de sus respectivos Gobiernos. El verano pasado, la polica egipcia arrest a un pequeo empresario italiano por su condicin de homosexual. Le toc casi un mes entre rejas. Y no pas nada. Al mismo tiempo que Regeni era asesinado, una nutrida delegacin de empresas italianas visitaba El Cairo. Pobre Giulio.

La poltica exterior debe ser un equilibrio entre intereses y valores. De acuerdo. Una ruptura de relaciones diplomticas an dejara ms desprotegidos a los ciudadanos occidentales en Egipto. Cierto. Pero nadie estaba obligado a coronarlo como un gran lder regional. La diplomacia es el arte de la cesin y el acuerdo, no del servilismo. Nuestra poltica exterior ha sido remplazada por el mercantilismo, y los embajadores se han convertido en meros agentes comerciales de las multinacionales de sus respectivos pases que, a menudo, compiten entre s por unos mismos contratos. As pues, que nadie se sorprenda si en esta parte de mundo llamada Oriente Medio la opinin de la Unin Europea se halla a la altura del betn o si la democracia ha perdido apoyos entre la poblacin. No es para menos.

Fuente: http://ctxt.es/es/20160330/Politica/4840/Egipto-Giulio-Regeni-Al-Sisi-represi%C3%B3n-derechos-humanos-UE-Estados-Unidos-Oriente-Medio.htm#.VwGRD7aKEv_.twitter



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