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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-04-2016

Primera parte: de cul guerra estn hablando?
El fin de la guerra o el fin de la insurgencia

Matilda Trujillo U
Rebelin




La guerra y la paz han sido tema de la literatura, del cine y de otras expresiones, e igualmente de complejos estudios sociales y polticos, por lo que al retomarlos, se siente una, menos que una pulguita tratando de dilucidar el asunto. Ahora sin embargo, en el contexto de los dilogos o conversaciones entre el gobierno y la insurgencia en nuestra Colombia herida por la guerra, y por el anhelo de paz, son de cotidiana mencin. Desde ese latir, quiero exponer algunas consideraciones y compartir una reflexin, -a la que les invito, sin pretender tener la razn, que prefiero no tenerla. En una segunda parte de este escrito, amplio el tema con cimiente en nuestra historia. Temo caer en pecado mortal, cuando lo que se dice desde la mayora, es contrario a lo que aqu enuncio, por ello de entrada, me veo impulsada a aclarar que no pretendo tomar postura o cuestionar la bsqueda de una salida negociada al conflicto social y armado, es ms, vlido un proceso en que dos partes enfrentadas a muerte, se sienten en una mesa a buscar dirimir las contradicciones para allegar a acuerdos que permitan superar, de ser posible, este conflicto. Entonces, al tema: as como en algn momento me pregunt*1 y nos preguntamos, de cul paz estamos hablado? ahora la pregunta que presento a su consideracin es: De qu guerra estn hablando?

Y es que, en estos momentos de efervescencia y calor, la cruenta guerra que estamos padeciendo, se ha reducido, como por obra y gracia de un maquiavlico jugador de poker, al conflicto armado, entre quienes vienen cometiendo los ms horrendos crmenes, usando y abusando del poder, y entre quienes se vieron impelidos a levantarse en armas para defender sus vidas y sacudirse de esta ignominia.

Un coro, que a mi parecer se va haciendo mustio y vaco, repite sin pausa ni armazn que el fin de la guerra est por llegar, que estamos en un escenario hacia la paz , que nos aprestamos a dar punto final a la guerra, que la guerra como mtodo para alcanzar la paz se encuentra agotada y as proclaman su veredicto: el fin de la guerra y el advenimiento de la paz en Colombia, tras la firma de los acuerdos entre el gobierno y las Farc-ep.

Y yo me pregunto en medio de mi asombro, pero de cul guerra estn hablando? Cuando a tiempo en el curso de solo siete das que van del primero de marzo al siete de marzo, fueron asesinados cuatro activistas o lderes sociales*2: Por dios!, cuatro vidas de luchadores populares, gente del pueblo. Carajo! Se est continuando el genocidio lento, sistemtico y perseverante, ahora nos dice la Marcha Patritica que les estn asesinado su gente de la misma forma y manera*3. Pero eso no es guerra porque ninguno de estos asesinatos es producto del conflicto armado, porque no es producto de combates entre las fuerzas armadas de la republica, del estado colombiano, y la insurgencia. Eso es aparte, eso nada tiene que ver o s? Dganmelo ustedes para descifrar el enigma, a este paso, vamos a terminar creyendo que el genocidio de la UP, no es un genocidio. Qu desvaro, que atropello a la razn.

Hechos del mismo talante son el pan diario en nuestra Colombia. Vemos en estos das, la denuncia de diversas organizaciones que refieren a una ola de asesinatos, desapariciones, desplazamientos y amenazas contra integrantes de sus organizaciones sociales y de la izquierda en Colombia*4. U otra comunicacin, que me dio la impresin de estar frente a una pelcula, por cierto, de guerra; se trata de operativos acometidos por unidades militares y policiales en un poblado rural del departamento del Cauca: aviones de combate sobrevolando la zona, helicpteros que aterrizan en la cancha de ftbol del centro poblado, uniformados que se dirigen a una casa tumban la puerta y allanan una vivienda, agentes de polica que apuntan sus armas de dotacin contra una concentracin de cerca de mil habitantes del lugar, hacen disparos al aire, y otros hechos ms que bien pueden constatarse en el enlace*5. Noo, pero, eso no son actos de guerra, que va, pues no se derivan del enfrentamiento entre la insurgencia y el gobierno. Vuelvo a preguntar,   de cul guerra estn hablando? .

Ahora vienen a envolatarnos la cabeza hacindonos creer que todo un conglomerado social vctima de un modelo y un estado de terror, se reduce a las vctimas que se derivan de la confrontacin armada, eso no tiene ni pies ni cabeza, es un amasijo de carne con madera y chicles USA. Y mientras tanto l os reales victimarios revolotean como aves de mal agero en torno a las victimas encubriendo su responsabilidad en la sangre por el pueblo derramada.

Siglos que no son de luces sino de estallidos de poder sangriento continuan hasta nuestros das. A mansalva, cobardemente, aplican el terror. Con sus gemidos de dolor latentes Mapiripn sigue clamando justicia y todas las masacres, y los asesinatos, y los nios desnutridos, y los viejos tirados en las calles, y las mujeres pariendo sin comida, y los que los que sufren los vejmenes en las crceles, y los que claman sus derechos, y los desaparecidos, y los amenazados y los torturados, y los marginados y humillados, -todas y todos- sujetos de una u otra, o todas las violencias. La oligarqua retuerce hasta la saciedad a un pueblo para llenar sus arcas mal olientes. Es la guerra de los poderosos patbulos de hambre, dolor miseria y muerte. A hora mismo y mientras el gobierno habla de paz, el paramilitarismo sigue actuante y sonante en diversas regiones del pas. Las cifras que emergen de la Colombia profunda nos revelan la sufriente realidad: El Estado es responsable del 83% de las ejecuciones extrajudiciales, del 83,3% de las masacres y del 97,7% de las desapariciones forzadas, el estado encarcela, asesina y acomete grandes violaciones a los Derechos Humanos*6 .

De verdad, a quienes tengan a bien o a mal, leer estas lneas, considero que una lgica en la que se asimila y equipara el fin de la guerra, al fin del conflicto armado y en correspondencia directa, que entramos al escenario de la paz por efecto del fin del conflicto armado, es tanto como tirar la antorcha que nos alumbra en esta larga noche obscura. Aseguro que tal concepcin no es cosa de desdear, no es un decir inofensivo o un exclusivo problema semntico. Lo que se ha puesto en cuestin es una manera de ver y entender los asuntos de la guerra y la paz en la Colombia de hoy. A mi juicio -si aun lo tengo-, se est produciendo un quiebre del ideario, ideolgico y poltico, si de lo que se trata, es de romper las cadenas de la opresin que nos atan a un modelo que rompe en pedazos la democracia y a un sistema que lleva la guerra en sus entraas. Es en sntesis, una concepcin que desfigura la realidad, desconoce la historia y obnubila la razn.

A lo expresado anteriormente se suma otro detallito. En los acuerdos en la habana se legitima el monopolio de las armas en manos del estado, un estado agresor y el directo responsable de la violencia en Colombia, y al mismo tiempo se deslegitima el derecho a la rebelin, el derecho a la defensa. Bajo esta concepcin de la guerra, asumida, por las dos partes Gobierno y Farc-, lo que se est logrando es sacar de la contienda a la insurgencia, y reducir el proceso de negociacin a la desmovilizacin y el desarme de los insurgentes. En ltimas, y aunque no s matemticas, se est dando una especie de ecuacin as: Guerra = conflicto armado, fin del conflicto armado = fin de la insurgencia. Resultado= y todos seremos tan felices. Si, exagero, quizs as me haga entender.

Para mi perplejidad, la dirigencia de las Farc-ep se alindera con esa cuestionable concepcin, es su reiterado decir como pedagoga para la paz: nunca ms volver a la guerra, a puertas de una firma que anuncia la desmovilizacin y el desarme de esta insurgencia. A mi parecer, se han perdido en las aguas turbias de su contrario cuando dicen: Nos asiste la certeza de que al final de este 2016, los colombianos podremos contar con un protocolo de paz que nos permita propalar a los cuatro vientos: Termin la guerra, termin la guerra*7. Como si la rebelin fuere la guerra y no una respuesta a la guerra impuesta por la clase dominante. Y en consecuencia como si el autor de la guerra fuere la misma insurgencia, -el teatro del absurdo-. Esta concepcin en que se asientan las negociaciones entre el gobierno y las Farc-ep, si bien es propicia y responde a los planes de la oligarqua que representa el gobierno Santos, no as, lo es en el caso de la Farc, ya que se vuelve contra s mismo al deslegitimar el supremo derecho a la rebelin, en una incoherencia incomprensible. Y como esta historia est en desarrollo, nos queda por saber, si ELN y EPL -si le dejan hablar- van a volar con alas libertarias sobre la trampa del jugador de poker y abordar los dilogos desde el slido tinglado de las justas causas de la lucha que impelen a la rebelin de los pueblos.


Notas

*1 www.alainet.org/es/articulo/169235

*2  www. prensarural .org/spip/spip.php?article18780.   Se trata de dos campesinos una mujer y un hombre-, un indgena, y un joven de la juventud comunista: Marisela Tombe, lideresa campesina del Tambo, Cauca (1 de marzo) Alexander Oime, Gobernador indgena de Ro Blanco, Cauca (1 de marzo) Klaus Zapata, lder de la Juventud Comunista en Soacha, Cundinamarca (6 de marzo)William Castillo, lder campesino de El Bagre, Antioquia (7 de marzo)

*3 Colombia. Nuevos crmenes contra miembros de Marcha Patritica : 20 marzo, 2016, kaosenlared.net/colombia-nuevos-crimenes-contra-miembros-de-marcha ...

*4 Lderes polticos, sociales y defensores de Derechos Humanos lanzan S.O.S al Europarlamento, www.rebelion.org/noticia.php?id=210371  

*5 Polica patrulla con encapuchado en Cauca y agrede a la poblacin, Red de Derechos Humanos del Suroccidente Colombiano Francisco Isaas Cifuentes / Jueves 24 de marzo de 2016

*6 Colombia es el segundo pas del mundo en desplazados, detrs de Afganistn. Impresiona: Colombia el pas en el que son asesinados el 60% de todos los sindicalistas asesinados en el mundo* . Estos datos y otros ms pueden ver en el valioso escrito de Azalea Robles: La planificacin del terror y la estrategia de confundir, rigurosamente documentados.

* 7 Rebelion. La ruta de la paz https://rebelion.org/noticia.php?id=209609  

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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