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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-04-2016

Las Malvinas son argentinas
Regreso a las Falkland Islands?

John Wight
CounterPunch

Traduccin del ingls para Rebelin de Carlos Riba Garca.


La prolongada disputa por la soberana de las islas Malvinas** en el Atlntico Sur entre Gran Bretaa y Argentina est otra vez en las noticias; esta vez como resultado de las conclusiones de una comisin de Naciones Unidas que ha dispuesto que la parte argentina de la plataforma martima en el Atlntico Sur se ample en un 35 por ciento, lo que sita a las Malvinas dentro de las aguas territoriales argentinas.

Conocidas en Argentina y en toda Amrica latina como las Malvinas, las islas Falkland, que estn a 300 millas nuticas del litoral martimo argentino y a ms de 8.000 de Gran Bretaa, hace mucho tiempo que son objeto de disputa territorial. En el comienzo del siglo XIX, Espaa ejerca su soberana en las islas, ocupndolas durante 40 aos hasta 1811, momento a partir del cual Argentina antigua colonia espaola reivindic su soberana. Las islas pasaron a ser controladas por los britnicos en 1833, cuando las tomaron por la fuerza y desde entonces ha formado parte del territorio de Gran Bretaa.

Con los aos, varios funcionarios britnicos incluso admitieron lo indefendible de la accin colonialista cuando se hizo con el control de las islas en la primera mitad del siglo XIX. En 1936, por ejemplo, John Troutbeck, por entonces jefe del departamento Amrica del Foreing Office britnico, hizo un esbozo del problema relacionado con el control ingls de las Malvinas en un memorando que envi a sus superiores. Escribi: ... si se juzga desde la ideologa del presente, la toma de las Falkland en 1933 ha sido un procedimiento arbitrario. Por lo tanto no es fcil explicar nuestro dominio sin que aparezcamos como unos bandidos internacionales.

En 1982, la guerra entre Gran Bretaa y Argentina que se produjo despus de que el gobierno argentino de entonces intentara retomar las islas por la fuerza, le cost la vida a 258 militares ingleses y a ms de 600 argentinos. El momento fue un punto de inflexin en la suerte del naciente y desde entonces profundamente impopular gobierno conservador liderado por Margaret Thatcher. El patrioterismo ms exaltado recorri a todo el pas y permiti que Thatcher avanzara con los ajustes estructurales en la economa del Reino Unido, unos ajustes que devastaron a la clase trabajadora y produjeron una resonante derrota del movimiento sindical en el curso de huelgas duramente peleadas y conflictos industriales en la primera mitad de los aos ochenta.

Aun as, lo que hoy sabemos gracias a la reciente publicacin de documentos oficiales es que la imagen de fuerte determinacin de reafirmar por la fuerza el derecho a la soberana britnica respecto de las islas en realidad ocultaba la voluntad de buscar una solucin diplomtica con los argentinos antes de iniciar una respuesta militar.

En 1982, argumentar contra la soberana britnica en las Malvinas era ms difcil. Por entonces, Argentina estaba gobernada por una brutal Junta Militar que haba sofocado despiadadamente cualquier disenso dentro del pas. Sin embargo, despus de ms de tres dcadas, la situacin es muy diferente. Argentina es una democracia que ha venido reclamando incansablemente su soberana por la va diplomtica. Se trata de un reclamo apoyado por sus vecinos de Amrica latina, junto con la gran mayora de los estados que integran Naciones Unidas.

De todos modos, el actual gobierno britnico se niega a negociar, amparndose en los derechos democrticos de los 3.000 ciudadanos britnicos que en estos momentos las habitan. Debera recordarse que segn un censo realizado en 2006 en las islas Malvinas solo un tercio de los residentes haban nacido all. Tambin debera recordarse que los mismos derechos invocados no han sido concedidos a los habitantes de otra remota colonia britnica: la isla Diego Garca, en el ocano ndico. Los isleos en cuestin los chagosianos fueron repatriados por la fuerza a Mauricio, a 1.000 millas de su hogar, para dejar sitio a una base area de Estados Unidos a mitad de los sesenta. Un tiempo despus, los isleos y sus familiares a cargo contendieron y consiguieron en 2000 un histrico fallo del Tribunal Supremo que declar ilegal su expulsin.

Sin embargo, el por entonces gobierno Blair respondi inmediatamente rechazando cualquier posibilidad de que se les permitiera regresar a la isla basndose en el tratado que Gran Bretaa haba firmado con Estados Unidos, un tratado que ceda las islas para ser utilizada como base area militar. Por supuesto, que los habitantes de Diego Garca tengan piel oscura mientras que los 3.000 colonos de las Malvinas son de piel blanca y hablan ingls es absolutamente irrelevante.

La verdad es que la autodeterminacin de las Malvinas se utiliza como una cortina de humo. La cuestin real es la existencia de yacimientos marinos de petrleo y gas en aguas cercanas a las islas donde algunas empresas petrolferas inglesas empezaron a perforar en 2011. En 1995, Gran Bretaa y Argentina firmaron una declaracin conjunta para cooperar en la exploracin petrolfera en alta mar en el Atlntico Sur. Pero en 2007, Argentina invalid la declaracin porque Gran Bretaa se neg a verla como un paso en la direccin de negociaciones significativas sobre la soberana.

Cualquier gobierno britnico debe ser consciente de que, si persiste en su obstinada e intransigente posicin de rechazo a todo cambio del statu quo, se arriesga a precipitar un embargo comercial por parte de Amrica del Sur. Este es un continente que ha surgido de cientos de aos de dominacin europea u estadounidense y, por consiguiente, est resuelto a hacer valer sus derechos. Vista desde esta perspectiva, la capacidad de 3.000 personas que viven en un pequeo archipilago en el Atlntico Sur de imponer la poltica exterior de una nacin de 65 millones de habitantes a ms de 8.000 millas marinas de las islas hasta, e incluso, la guerra es absolutamente absurda.

Las islas Malvinas son una de las ltimas reliquias del colonialismo ingls. Son un recuerdo vivo de la piratera econmica que es la verdadera historia de un imperio que se yergue como un monumento al sufrimiento y la superexplotacin de los seres humanos. Como tal, cuanto antes se d cierre a esta historia de un pequeo grupo de islas en el Atlntico Sur, tanto mejor. En relacin con los 3.000 habitantes de las islas, si este pattico grupo de personas contina con su obstinado rechazo de cualquier negociacin con Argentina sobre soberana compartida o cambio del statu quo, eligiendo en cambio abrazar el dudoso privilegio de envolverse con la bandera del Reino Unido, dejemos que lo hagan en la propia Gran Bretaa. Dejemos que prueben los bancos de comida, el Servicio Nacional de Salud en plena desintegracin, los menguantes servicios pblicos, los empleos de bajo salario y la falta de vivienda a precios asequibles con los que tenemos que lidiar los dems. Veamos si entonces la ciudadana britnica tan querida mantiene su atractivo.


Notas

* En castellano en el original. (N. del T.)

** Malvinas es el nombre en castellano de las islas. Sobre la historia de los distintos nombres de la islas la Enciclopedia Encarta dice ms o menos as: En 1690, el capitn ingls John Strong naveg por el estrecho que separa las Malvinas y lo llam estrecho de Falkland por Lucius Cary, segundo vizconde de Falkland, de donde procede el nombre ingls de las islas. En 1764, unos colonos franceses provenientes de Saint-Malo (de ah el nombre de Malvinas o Malouinas) se establecieron en la isla ms oriental, Soledad; al ao siguiente lo hicieron los britnicos en la Gran Malvina. En 1770, Espaa compr la parte francesa y, en 1774, expuls a los britnicos debido al Tratado de Tordesillas. En 1816, Argentina se declar independiente y acab con el dominio espaol, y en 1820 reclam la soberana de las islas. Pero, en 1833, Gran Bretaa retom el control de las islas, que desde 1892 adquirieron el estatuto de colonia; Argentina continu reivindicando su soberana. (N. del T.)


John Wight es autor de unas memorias polticamente incorrectas e irreverentes: Dreams That Die, publicadas por Zero Books. Ha escrito tambin cinco novelas que estn disponibles como Kindle eBooks.

Fuente: http://www.counterpunch.org/2016/04/04/las-malvinas-son-argentinas-return-to-the-falklands/

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y Rebelin como fuente de la misma.



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