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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-04-2016

Digresin sobre lenguaje inclusivo

Alberto Quinez
Rebelin


Parecera curioso: quienes se empean en desacreditar el uso del lenguaje inclusivo son, la mayora de veces, hombres. Y ms an: poco o nada de formacin poseen en teora de gnero. Y recalco: parece curioso. Pero no lo es. Por supuesto que es algo a veces demasiado obvio. La deconstruccin de los modelos patriarcales de gnero, en los que a hombres y mujeres se nos sumerge incluso desde antes de nacer, es mucho ms difcil en el caso de los sujetos que se encuentran en una situacin privilegiada de poder.

Normalmente, se desacredita el lenguaje inclusivo porque se considera innecesario, porque vuelve ininteligible un mensaje o porque resulta pesada su escritura. Ninguna de estas razones me parece convincente. Es necesario: nombra explcitamente a las mujeres. Sabindolo usar no vuelve confuso nada: economa del lenguaje no tiene por qu significar reduccin. Tampoco es algo que sea particularmente difcil; tal argumento parece responder ms a una cuestin de pereza mental, pues evitar un uso sexista del lenguaje es algo que poco a poco se desarrolla hasta volverse algo casi automtico.

Otros dicen que es una moda. Pero esa es otra de las imbecilidades que, ah s, se han puesto de moda para desacreditar un fenmeno poltico que no comprenden. Tambin la justicia, los derechos humanos, la igualdad y la lucha contra el racismo, han sido catalogadas como modas. Desde su posicin de yupis conscientes, de jipis trasnochados o de socilogos de tuiter, su comprensin de la realidad no va ms all de considerar toda reivindicacin social como una moda, por ms que sea legtima.

La generalizacin sobre el gnero gramatical masculino tiene su origen en el corte androcntrico de la cultura occidental, que permea por supuesto la forma y uso del lenguaje. Al ser el hombre, el varn, el rasero impuesto de la perfeccin del ser humano, puede establecerse la medida de su situacin y desarrollo particular como expresin de la situacin y desarrollo de la humanidad en general. Pero adems, el lenguaje, como mostracin reflexiva de lo real, debera dar cuenta de aquello que existe. Al Invisibilizar a las mujeres sobre la base de una generalizacin por s misma excluyente, se niega la existencia de la mujer como sujeto social e histrico.

El lenguaje y su uso estn empaados por la historicidad que las palabras llevan a sus espaldas. La invisibilizacin de las mujeres en la lengua, que no se reduce al uso de un determinante para hacer generalizaciones, tiene una larga data. Montada sobre el androcentrismo, la invisibilizacin en el lenguaje se corresponde sin que haya una causalidad unvoca- con la invisibilizacin social y poltica de las mujeres. Ya en el primer libro de su Poltica, Aristteles pretenda que la mujer carece de capacidades, de aptitudes, incluso de una moral y una disposicin espiritual acorde con las exigencias de la vida social y poltica. La mujer era objeto de dominio; careca de toda posibilidad de participar en la vida pblica. Por tanto, tampoco era necesario nombrarla. Si Aristteles, uno de los grandes referentes filosficos de occidente hasta hoy y una de las autoridades incuestionables de la escolstica medieval, daba por ciertas y supuestamente verificadas tales burradas, no es extrao que en esta poca posmoderna y barata cualquiera aduzca ciertos tecnicismos para intentar sustentar posturas, quirase o no, discriminatorias al fin y al cabo.

En las ciencias sociales, la influencia del lenguaje en la reflexin acerca de la realidad es algo que se sabe desde hace mucho. Las categoras que remiten a ciertos aspectos de la realidad configuran la forma de conocer e interactuar con esa realidad. De ah la diferencia entre las distintas escuelas filosficas, entre la economa neoclsica y la economa poltica, entre sociologa tradicional y teora crtica, entre psicologa conductista y psicologa social, por slo mencionar algunos ejemplos. El lenguaje no es neutro en este sentido, pues de por s encarna una lgica (estructural y funcional) que responde a relaciones sociales determinadas; de forma multvoca, esa lgica del lenguaje propicia el mantenimiento o la transformacin de dichas relaciones sociales.

El uso del lenguaje no tiene connotaciones polticas? Quizs en la Matrix o en Macondo no las tendra. En el mundo real, vale ser un poco menos ingenuo. En los albores de la revolucin francesa, Olympe de Gouges hizo algo bien simple: a la Declaracin de los Derechos del Hombre y del Ciudadano contrapuso la Declaracin de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana. Algo simple pero muy profundo y necesario. La poltica la mand al patbulo. Y como ese ejemplo hay muchos, la mayora siempre silenciados, invisibilizados, desacreditados, casos que hasta hace relativamente pocos aos la historiografa feminista ha logrado recobrar del olvido.

Es el lenguaje omnmodo y esttico? No. Por eso, aducir que la RAE proscribe una u otra cosa, no debera ser un argumento sobre el cual montar la defensa de un uso masculinizado del lenguaje; no slo porque existe un mpetu histrico que obliga a una actualizacin del lenguaje, sino porque adems la RAE no posee el monopolio del idioma espaol. Lo ms sensato, creo, es no depositar en la RAE, como en ninguna instancia que encarne autoridad, una fe ciega que intente opacar los mpetus de reivindicacin de los grupos marginados, apelando a grises normatividades cuya fecha de caducidad probablemente sea cercana.

El uso del las y los, todas y todos y dems, no soluciona las problemticas esenciales de las mujeres. Eso es obvio. Para saber eso no se necesitan cuatrocientos centmetros cbicos de cerebro. No obstante, no faltan quienes se escudan en ello para hacer una apologa de un elemento que contribuye a mantener vigentes ciertos esquemas de dominacin. La acuacin durante el siglo XIX de categoras hoy por hoy fundamentales para el anlisis social, an no revierte las situaciones de injusticia econmica, social y poltica presentes en el mundo. Pero da mejores herramientas para conocer, comprender y consecuentemente actuar frente a esa realidad. Asimismo, la visibilizacin lingstica de las mujeres abona a un objetivo mayor, sin agotarlo, como es no menoscabar su calidad de agentes histricos.

Esta lucha en el plano de lo formal, en el plano del lenguaje, es slo un escao de las luchas de las mujeres en este mundo de desigualdades. Habrn de ganar esta batalla. Tarde o temprano y quizs ms tarde que temprano, pero llegarn. Ojal como hombres tuviramos menos prejuicios para sumarnos solidariamente a este proceso emancipatorio completamente digno.

Alberto Quinez es miembro del Colectivo de Estudios de Pensamiento Crtico (CEPC).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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