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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-04-2016

Vigencia del marxismo, vigencia del socialismo

Jordi Crdoba
Rebelin


Algunas personas de izquierdas se pueden preguntar, no sin una cierta razn, sobre la vigencia del marxismo y del socialismo como superador, aun hoy da, de las enormes injusticias del sistema actual, una dictadura financiera recubierta de una deliciosa capa de democracia liberal, como nos explica muy oportunamente el conocido dibujante El Roto en una de sus recientes vietas.

Pero hay que afirmar claramente que, si hay algo obsoleto, es precisamente el neoliberalismo y el capitalismo, por cierto muy anteriores a Karl Marx y a los movimientos socialistas o comunistas. Las ideas marxistas, convenientemente actualizadas, son y sern plenamente vigentes mientras se mantengan las enormes desigualdades del capitalismo y no se llegue a un sistema infinitamente ms justo e igualitario.

Con la ltima gran crisis del capitalismo, cada vez hay ms voces crticas con el sistema actual, voces que reivindican un cambio social en profundidad de este modelo econmico y social tan profundamente injusto, de esta democracia a menudo tan limitada. Rosa Luxemburgo, la activista polaco-alemana, ya afirmaba, en una poca tan lejana como 1899, que las instituciones representativas del sistema capitalista no eran otra cosa que instrumentos de los intereses de la clase dominante.

Por su parte, el economista franco-egipcio Samir Amin, al que no debemos confundir con el politlogo francs de origen argelino y nombre similar, ha escrito, mucho ms recientemente, que las grandes potencias capitalistas consiguen su privilegiada situacin, no por una supuesta aplicacin de las leyes del mercado, sino gracias al control exclusivo sobre el monopolio tecnolgico, sobre los mercados financieros, sobre el acceso a los recursos naturales, sobre los medios de comunicacin, sobre las armas de destruccin masiva

Es evidente que la oligarqua y las grandes potencias capitalistas han hecho siempre todo lo posible para bloquear cualquier intento de construccin de un sistema econmico, social y poltico alternativo, desde su ya lejana beligerancia contra las revoluciones rusa o china a la intervencin y bombardeo sistemtico de Vietnam, desde el intento de invasin y el bloqueo a Cuba a la financiacin y armamento de grupos contrarrevolucionarios en Nicaragua.

Tras la cada del muro de Berln y la desaparicin de la Unin Sovitica, algunos intelectuales o dirigentes polticos marxistas, como la escritora chilena Marta Harnecker, han profundizado ampliamente en lo que ya era evidente desde muchos aos antes: las enormes carencias de los llamados sistemas de "socialismo real". Entre sus graves deficiencias, la planificacin burocrtica y excesivamente centralizada, el colectivismo llevado al extremo, el productivismo exagerado en detrimento de la preservacin de la naturaleza, el modelo de partido nico, la falta de democracia, el dogmatismo ideolgico...

Sin embargo, como reconoce el periodista y escritor hispano-francs Ignacio Ramonet, en algunos de esos pases, y especialmente en Cuba, ha habido progresos inmensos en materia de educacin y de salud, en la lucha contra el racismo y contra el machismo, en la solidaridad y la cooperacin internacionalista...

En los aos setenta, el dirigente socialista y presidente de la Repblica de Chile, Salvador Allende, intent llevar su pas hacia el socialismo por una nueva va democrtica, pero su experiencia fue aplastada apenas tres aos despus por un cruento golpe de estado militar, con una ms que evidente implicacin del imperialismo norteamericano. Sin embargo, siguiendo tambin a Marta Harnecker, la experiencia chilena de la Unidad Popular debera considerarse como el primer intento serio de alejarse claramente del modelo sovitico de socialismo. En los ltimos quince o veinte aos, la izquierda latinoamericana ha dado pasos decididos en esa misma direccin, especialmente en pases como Venezuela, Bolivia o Ecuador, avanzando hacia lo que hoy llamamos el socialismo del siglo XXI.

Desde luego, nunca ha sido conveniente trasladar ningn modelo econmico o social de un pas a otro, pues cada uno tiene sus caractersticas especficas. En todo caso, como dice el economista y dirigente de Izquierda Unida Alberto Garzn, refirindose al 15-M y a los recientes acontecimientos electorales en Espaa, aqu se han producido fenmenos sociales que manifiestan claramente los deseos e inquietudes de las clases populares, pero que hoy por hoy no son suficientes para transformar la realidad, ni para avanzar hacia un nuevo modelo socialista.

Evidentemente, ni en Europa ni en Latinoamrica tiene hoy sentido alguno hablar de nacionalizacin total y absoluta de la economa, de sistemas de partido nico o de otras viejas proclamas, propias de cuando en el mundo no haba ms all de una docena de pases que pudieran considerarse realmente democrticos. Lo que necesitamos es un sistema que profundice la democracia limitada que padecemos, que fomente la pluralidad poltica y la diversidad cultural, que acabe con la competitividad extrema e insolidaria, que revierta las privatizaciones de las grandes empresas estratgicas del sector de las finanzas, la energa, las comunicaciones o las telecomunicaciones, entre otras, hoy muchas de ellas en manos de corporaciones multinacionales, avanzando hacia una sociedad libre, donde todas las personas puedan vivir dignamente, en un mundo donde se respete el equilibrio natural y la sostenibilidad ecolgica.

Evidentemente, siempre habr quien, desde la derecha neoliberal y conservadora intentar acusar a los marxistas, incluso los de nuestro pas, de ser herederos de los crmenes del estalinismo u otras barbaridades similares. Pero eso es tan injusto como responsabilizar a los cristianos de hoy da de los enormes crmenes que, en nombre del cristianismo, practic la inquisicin en la edad media, o muchos otros gobernantes fervientemente catlicos en los siglos posteriores.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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