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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-04-2016

Movimientos indgenas y participacin poltica

Ollantay Itzamn
Rebelin


En Abya Yala, en las ltimas dcadas, en especial a raz del reconocimiento jurdico de los derechos de los pueblos indgenas, y la conmemoracin del quinto centenario de la invasin-colonizacin europea, muchos/as indgenas hemos acelerado nuestros procesos de reconstitucin identitaria y territorial como pueblos.

A tal punto que, en la presente dcada, los diferentes movimientos sociales en defensa de la tierra-territorio, el agua, los bosques, y dems bienes comunes, estn dinamizados y/o acuerpados por sectores indgenas organizadas en resistencia.

En pases como Mxico, Guatemala, Ecuador, Per, Bolivia , con altos porcentajes de poblacin indgena, los actuales movimientos sociales son movimientos de organizaciones indgenas. Pero, en ninguno de estos casos, con excepcin de Bolivia y Ecuador, estos movimientos lograron convertir su mayora demogrfica en mayora poltica. Es decir, no lograron espacios significativos en la administracin de los estados.

En Mxico, Guatemala, Per, pases con poblacin mayoritaria indgena, los movimientos indgenas no hemos logrado ni tan siquiera tener una organizacin poltica propia (bajo nuestro control) para participar electoralmente y disputar el poder poltico monopolizado por los ricos. Los casos de Bolivia y Ecuador son diferentes.

Si no tenemos un instrumento poltico (organizacin poltica propia), los movimientos indgenas, por ms que poblacionalmente seamos mayoritarios, jams podremos acceder a los espacios de poder para transformar los estados coloniales.

Los partidos polticos tradicionales, tanto de la derecha, como de la izquierda, en el marco de sus parmetros y limitaciones culturales e ideolgicas, jams nos asumirn como sujetos plenos de derechos. Mucho menos como potenciales gobernantes o tomadores de decisiones para reconstruir nuestros destinos como pueblos autnomos e interdependientes.

Para el pensamiento occidental, sea liberal o socialista, el sujeto poltico ideal siempre ser el individuo ilusionado por el espejismo de la modernidad, ansioso del desarrollo suicida, preso de la razn lineal utilitarista, deseoso de los ttulos y privilegios individuales. Por eso, los partidos polticos, lejos de promover la homeostasis o bienestar de la comunidad, premian y generan nuevas lites de privilegiados a costa de las mayoras histricamente empobrecidas.

Los movimientos indgenas no logramos construir nuestro instrumento poltico propio, y convertir nuestra mayora demogrfica en mayora poltica, porque an subsistimos colonizados poltica y electoralmente. No en pocos casos, las ONGs, las agencias de cooperacin internacional, las iglesias, entre otras, fijaron en nuestros imaginarios la errnea idea de: Para ser un movimiento genuino debemos mantenernos apolticos.

Muchos/as de nuestras hermanas/os que lograron acceder a los espacios de poder por eleccin popular, mediante partidos polticos de izquierda y/o de derecha, reproducen y encumbran los vicios de la poltica electoralista corrupta como virtudes polticas. De este modo, ellos/as, lejos de estimular o promover procesos de decolonialidad poltica o de acompaar esfuerzos de articulacin de instrumentos polticos de liberacin, terminan afianzando la apata poltica en los movimientos indgenas.

En Guatemala, Per o Mxico, las y los indgenas en espacios polticos no logramos superar el culturalismo o folclorismo poltico (exigiendo cuotas o ddivas al Estado blacoide y racista). Demandamos superficiales reformas al Estado, ms no promovemos procesos de transformaciones estructurales. Hablamos de incidencia poltica, ms no de autodeterminacin de los pueblos indgenas. Demandamos desarrollo y reformas agrarias (sin redistribucin de tierras), ms no la restitucin de nuestros territorios ancestrales, ni el buen vivir para todos. Hablamos de resistencia social, ms no de la construccin del poder poltico. Mucho menos de la resistencia y/o subversin econmica (cambio de los patrones de consumo).

En otras palabras, a los movimientos indgenas, el sistema neoliberal y los estados coloniales nos siguen definiendo la agenda. Ellos deciden qu y cmo debemos demandar y qu no. Hace falta, pues, atrevernos a engendrar nuestro propio brazo poltico, similar a lo que hicieron en Bolivia, y transitar de la resistencia social hacia la construccin del poder poltico horizontal y ascendente.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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