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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-04-2016

La hipocresa de los liberales espaoles, como el Sr. Rivera de Ciudadanos, sobre los derechos humanos

Vicen Navarro
Pblico.es


Este artculo hace una crtica de las declaraciones que hizo el Presidente de Ciudadanos, el Sr. Rivera, en las Cortes Espaolas, donde se present como el gran defensor de los derechos humanos frente a Pablo Iglesias, sostenido, segn l, por Venezuela, pas presentado como gran violador de los derechos humanos, a la vez que tuvo un silencio ensordecedor sobre la violacin de tales derechos en Honduras, realizada por un gobierno de sensibilidad liberal.​

Una postura ampliamente promovida por portavoces de los partidos pertenecientes a la Internacional Liberal, como lo es Ciudadanos (as como autores cercanos a ella, como Mario Vargas Llosa), es presentar a Venezuela como uno de los pases en Amrica Latina que comete mayor nmero de violaciones de los derechos humanos, presentndose ellos mismos como los grandes defensores de tales derechos. Intentan con ello identificar el liberalismo con la defensa de los derechos de los individuos frente a la opresin del Estado. Y esta percepcin se est generalizando con la ayuda de los mayores medios de informacin espaoles, la gran mayora de tendencia conservadora o liberal, prximos a la Gran Banca, la gran promotora del neoliberalismo en este pas que los financia. De esta manera, esta identificacin de los derechos humanos con el liberalismo (tambin conocido como neoliberalismo) se acepta como evidente, asumiendo que tales partidos liberales ponen la libertad y la demanda de derechos humanos como principio bsico de su posicionamiento ideolgico. Siguiendo tal costumbre (la de atribuirse el ser defensores de los derechos humanos), vimos anteayer al Sr. Rivera, en el Congreso de los Diputados, presentarse una vez ms como tal gran defensor, mostrando su crtica a Venezuela y su propuesta al Congreso de que se analice la ausencia de tales derechos humanos en aquel pas como un indicador ms de su defensa de los derechos humanos.

El conocimiento de la realidad en Amrica Latina, sin embargo, permite cuestionar dicho supuesto compromiso con los derechos humanos de los liberales en Espaa en general, y del Presidente del partido neoliberal Ciudadanos en particular. En primer lugar, el adjetivo ampliamente utilizado por este seor en contra de sus adversarios, definindolos como demagogos (trmino ampliamente muy utilizado por las derechas en este pas para descalificar a aquellos con los cuales estn en desacuerdo), se aplica claramente a sus propios argumentos, pues la falta de credibilidad y certeza en su descripcin de la realidad, tergiversndola para alcanzar sus fines polticos (caracterstico de la demagogia), es fcil de demostrar, aun cuando me gustara pensar que ello es ms consecuencia de su ignorancia que de su demagogia. Pero la repetitividad de tal prctica, con el empleo incluso de mentiras, insultos y sarcasmos (caractersticos de la derecha espaola), hace difcil atribuir dicho comportamiento a mera ignorancia (ver mi artculo Las mentiras y falsedades de Albert Rivera, Presidente de Ciudadanos, en La Sexta Columna, Pblico, 14.04.15).

Existe un extenso debate sobre el significado de los derechos humanos hoy en la literatura cientfica, pero en sentido contrario al significado reduccionista que utiliza el Sr. Rivera. En realidad, tal debate aparece incluso a nivel poltico con un nivel de rigor y seriedad ausente en Espaa. De hecho, el mejor documento sobre los derechos humanos es la Declaracin Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, aprobada en el ao 1948, la cual defina las diferentes dimensiones de los derechos humanos, que incluan desde derechos econmicos (tales como el derecho al trabajo y a una vida digna) a los derechos sociales (como el derecho a la sanidad y a la educacin), as como los derechos cvicos y polticos (el derecho a la libertad de organizacin y de expresin). El Presidente Roosevelt, que ha sido el presidente ms popular de EEUU, enfatiz la necesidad de desarrollar los derechos humanos en todas sus dimensiones. Y es importante resaltar que fue un momento de gran inters cuando el Presidente Obama, en su visita a Cuba, felicit al gobierno cubano por el desarrollo de los derechos econmicos y sociales en aquel pas, criticando a la vez la ausencia de los derechos civiles y polticos en Cuba, subrayando la enorme importancia que tenan tales derechos. Ahora bien, es importante sealar que a la declaracin anterior aadi que aceptaba la crtica que podra hacerse a EEUU por las limitaciones en el desarrollo de los primeros derechos (los econmicos y sociales) en ese pas. No imagino a ningn dirigente poltico liberal, como el Sr. Rivera, hacer tal tipo de autocrtica, que sera muy necesaria en Espaa, donde hay una limitacin muy marcada de los derechos humanos (de todo tipo, econmicos, sociales, cvicos y polticos).

Lo que el Sr. Rivera entiende como derechos humanos

La defensa de los derechos humanos de los partidos liberales se limita a los ltimos, es decir, a los derechos civiles y polticos, derechos necesarios (repito, muy necesarios) pero muy insuficientes. Repito que tales derechos son fundamentales. Tengo una biografa para mostrar mi compromiso con el desarrollo de estos derechos, todava muy limitados en Espaa. Por lo visto, el Sr. Rivera no es plenamente consciente de que hay muchos ms canales televisivos y rotativos de derechas en Venezuela (que supuestamente estn bajo una dictadura de izquierdas) que canales de televisin y rotativos de izquierdas en Espaa (supuestamente un pas democrtico, definicin cuestionable como consecuencia de la escassima diversidad en los medios de informacin). La persecucin de opositores y la detencin de dirigentes polticos debe ser denunciada. Pero para tener credibilidad, esta denuncia tiene que afectar a todos los gobiernos que incurran en tales prcticas, y no solo a aquellos gobiernos a los que el Sr. Rivera considera sus enemigos o adversarios. Y la ausencia de esta prctica en el caso de los liberales como Rivera muestra su doble moral, o mejor dicho, su hipocresa, utilizando su mal llamada defensa de los derechos humanos para fines nica y exclusivamente polticos, caracterstica de los demagogos.

El silencio ensordecedor de los liberales como Rivera sobre el modelo liberal de Honduras

Hoy el pas donde todos los derechos humanos (los econmicos, los sociales, los cvicos y los polticos) han sido violados ms sistemticamente en Latinoamrica ha sido y contina siendo Honduras, gobernado por un tiempo por un partido liberal perteneciente precisamente a la misma familia poltica del partido Ciudadanos, del cual el Sr. Rivera es el Presidente. Y tal gobierno liberal fue resultado de un golpe militar en el ao 2009 contra el gobierno del presidente Zelaya, democrticamente elegido. Tal golpe ocurri en el ao 2009, instalndose un gobierno del partido liberal que intent legitimar su mandato recurriendo a unas elecciones fraudulentas denunciadas internacionalmente. Tal partido impuso en 2010 unas leyes de propiedad rural que afectaron muy negativamente a los intereses de los pequeos agricultores, indgenas la mayora, que pasaron a ser brutalmente reprimidos por el Ejrcito y la polica, aumentando de una manera muy notable el asesinato de sus dirigentes y de las voces crticas frente a tal matanza. Dicho gobierno y sus sucesores han aplicado polticas de carcter represivo, con una clara violacin de todos los derechos humanos, incluyendo los derechos cvicos y polticos, siendo considerado este pas por parte de organizaciones internacionales de defensa de derechos humanos, como el pas hoy en Amrica Latina que tiene el mayor nmero (en trminos proporcionales) de asesinatos polticos, no solo en Amrica Latina, sino en todo el mundo, siendo a la vez uno de los pases con mayores desigualdades sociales y mayor pobreza de ese continente. En realidad, esta situacin determina que Honduras se haya convertido en el pas origen del mayor nmero de nios y adolescentes que huyen de Latinoamrica como refugiados a EEUU, habindose transformado este caso en un escndalo internacional, aunque el lector espaol no lo sabr si se limita a ver solo la prensa espaola (conocida internacionalmente por su escasa diversidad ideolgica, lo cual ha sido denunciado incluso por The New York Times).

Ni que decir tiene que ni el Sr. Rivera ni su partido Ciudadanos, ni el PP, ni el PSOE, ni el Sr. Vargas Llosa, ni los otros liberales que tienen grandes cajas de resonancia, han dicho nada ni han expresado ninguna denuncia hacia esta brutal represin de los derechos humanos, guardando un silencio ensordecedor frente a tanto asesinato poltico. El ltimo asesinato es el de Berta Cceres, dirigente del Consejo Cvico de Organizaciones Populares e Indgenas de Honduras, seguido de otro asesinato, dos semanas ms tarde, de otro dirigente, Nelson Garca, y as un largo etctera, habindose generado una protesta internacional que ha determinado una investigacin del Congreso de EEUU (vase Congressional Briefing: The Assassination of Berta Cceres and Ongoing Killings and Attacks Targeting Social Activists in Honduras, March 30, 2016). Segn PEN International, tales asesinatos se realizan con plena impunidad, sin que nadie sea juzgado por ellos. 100 miembros del Congreso de EEUU han denunciado este asesinato sistemtico de campesinos y sus defensores. Mientras, las Cortes Espaolas estn a punto de juzgar a Venezuela a propuesta del partido del Sr. Rivera, supuestamente el gran defensor de los derechos humanos. Y, cmo no, con las cajas de resonancia provistas por los grandes medios, incluido El Pas, a el gran promotor de Ciudadanos, que nunca ha dicho ni pio sobre las matanzas que ocurren en Honduras. Y todo ello bajo la supuesta defensa de los derechos humanos, derechos sistemticamente violados en Honduras, y, por cierto, tambin en Espaa, sin que ello se denuncie en este pas. El nivel de hipocresa alcanza niveles enfermizos cuando la evidencia muestra que tales fuerzas polticas estn jugando un papel clave y determinante para dicha violacin de los derechos que retricamente dicen defender.

Fuente: http://www.vnavarro.org/?p=13182



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