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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-04-2016

Latifundismo, agronegocio y luchas campesinas en el Paraguay

lex Meyer
La Directa


Los das 16 y 17 de marzo se realiz la XXIII Marcha del campesinado pobre, organizada por la Federacin Nacional Campesina (FNC), a la que se sumaron numerosas organizaciones, partidos anticapitalistas y movimientos sociales. La manifestacin final, que tuvo lugar en Asuncin, reuni miles de personas. Las reivindicaciones giraban alrededor de la reforma agraria: por las facilidades que tienen las grandes empresas ganaderas y productoras de soja y maz transgnicos, y las dificultades del campesinado para acceder a la tierra y vender sus productos. En su discurso final, Teodolina Villalba -secretaria general de la FNC- afirmaba: Eso es lo que quieren los poderes de Estado para nosotros: que sigamos muriendo de enfermedades y que seamos cada vez ms ignorantes, de manera que sigan rematando las riquezas de nuestra tierra tan linda. Sigamos peleando siempre por un desarrollo nacional, que se basa en la reforma agraria. Tenemos que eliminar lo que lo tranca, que es el latifundio.

Para entender la cuestin de la propiedad de la tierra en el Paraguay se debe retroceder al 1811, cuando se independiz tanto de la metrpoli colonial espaola como del recientemente creado Estado del Ro de la Plata. El gobierno de Rodrguez de Francia expropi las tierras de los grandes propietarios y de la Iglesia. Ms de 90% de stas pas a estar bajo la gestin del Estado. Las familias campesinas podan acceder a una propiedad si se comprobaba que se usaba para producir el alimento necesario para que el pas pudiera ser autnomo. Tambin se poda trabajar en las llamadas Estancias de la Patria, unas empresas estatales que destinaban sus beneficios a cubrir los costes de la administracin y los servicios pblicos.

Antes de la Guerra contra la Triple Alianza (1864-1870), el Paraguay tena una de las industrias ms desarrolladas de Amrica Latina. No se permita la especulacin mercantil de la tierra. No haba deuda externa, ni analfabetismo. Se resista a la intervencin de los capitales extranjeros, a la intrusin del liberalismo en sus fronteras. En este contexto, los gobiernos de Argentina, Uruguay y Brasil, apoyados por los intereses comerciales del Reino Unido, se unieron para aplastar militarmente la autonoma del pas, permitiendo que sus burguesas tomasen el control de la tierra y los recursos. Las cifras exactas no se conocen, pero a causa de la guerra la poblacin se redujo de aproximadamente un milln, a unas 200 mil personas.

Muchos de los terratenientes expropiados por de Francia se haban exiliado a Argentina y Brasil, y reunieron grupos de mercenarios para sumarse a las tropas de la Triple Alianza. Una vez ganada la guerra, muchos se instalaron en el nuevo gobierno. En menos de veinte aos las empresas privadas adquirieron 40 millones de hectreas. El 25% del territorio acab en manos de 28 empresas. Se implant una ley que impeda que las tierras estatales se vendieran en lotes inferiores a las 2 mil hectreas. El campesinado pobre y las comunidades indgenas se vieron privados de tierra, y el latifundismo y la deforestacin avanzaron implacables.

Los gobiernos y las empresas de Argentina y Brasil se disputaban el control del Paraguay: en el primer pas se fund el Partido Colorado, y en el segundo el Partido Liberal. Los golpes de estado, las conjuras y los enfrentamientos armados entre las oligarquas duraron dcadas. Estos dos partidos son, todava hoy, las principales fuerzas polticas.

En 1952 empieza la dictadura de Alfredo Stroessner, un general de origen alemn formado en Brasil y miembro del Partido Colorado. En ese momento slo 12 millones de hectreas pertenecan al Estado. Con mecanismos legales y violencia, sus partidarios fueron acumulando tierra y riqueza. Gran parte de las propiedades repartidas durante la dictadura se distribuyeron en circunstancias fraudulentas. Se calcula que hay 10 millones de hectreas de estas tierras mal habidas.

La dictadura continu hasta 1989, cuando sufri un golpe de estado des de dentro del partido. Des de la presunta transicin democrtica, los gobiernos del Partido Colorado se fueron sucediendo. Los mecanismos de clientelismo, represin y compra de votos lo permitieron. Con dictadura y sin, el partido gobern 61 aos al gobierno de las oligarquas locales y las empresas transnacionales.

A pesar de la represin y las campaas de criminalizacin, el movimiento campesino e indgena ha persistido todo este tiempo en su reivindicacin de una reforma agraria. Las esperanzas de estos sectores populares se vieron alimentadas cuando el obispo Fernando Lugo accedi a la presidencia. Lo hizo con el apoyo condicional del Partido Liberal, hecho que evit que se pudieran aplicar cambios profundos. An con las trabas, la sanidad y la educacin mejoraron exponencialmente.

La masacre de Curuguaty, el 2012, acab con el proceso de cambio en las instituciones. Marina Ku es una de las tierras mal habidas del perodo Stroessner. Un grupo de familias campesinas sin tierra ocuparon un excedente de esa propiedad. Los y las campesinas asentadas fueron desalojadas seis veces. Y siempre regresaron. Hasta el fatdico da en que unas cincuenta de estas personas quisieron resistir. Once de ellas murieron, y tambin seis policas.


Lugar de la masacre de Curugaty, en Marina Ku

Todava hoy se desconoce lo que sucedi exactamente. Doce personas estn encausadas, y algunas se encuentran an en prisin preventiva. A la polica no se la ha investigado: se quiere dar por hecho que son los y las campesinas las culpables de todo. No obstante, muchas evidencias indican que no es as. Las pocas armas que tenan eran de caza, mientras que los policas tenan heridas de gran calibre. Las versiones policiales se contradicen. Todas las pruebas que podran indicar la inocencia de los y las acusadas han desaparecido, incluida una filmacin de los hechos. Nunca se hizo una autopsia a los policas, y se niegan a realizar una necropsia, por motivos humanitarios. Pero a ningn fiscal le preocupa que 12 personas puedan ir 30 0 35 aos a la crcel sin estudiar todas las pruebas.

No hay pruebas de que las personas que resistan en Marina Ku hubieran preparado aquello. S que las hay, en cambio, que indican que la polica pensaba disparar. Seguramente a los lderes, com otras veces. Tampoco se ha investigado la relacin de jueces y fiscales -escogidos a dedo- con el narcotrfico, relaciones que ya se han demostrado en otras ocasiones. Ni se ha indagado en las ejecuciones a sangre fra.

Mucha gente afirma que todo se orquest para echar a Lugo. Sea as o no, este fue el resultado. Horacio Cartes, del Partido Colorado, fue proclamado presidente. Por otro lado, el terreno de Marina Ku se volvi a ocupar. Unas cincuenta familias, muchas de las cuales tienen relacin con las vctimas, siguen en pie, resistiendo y cultivando. Una de sus plantaciones comunitarias se encuentra al lado del lugar donde sucedi todo.


Asentamiento actual en Marina Ku

El de Marina Ku no es un caso aislado: hay centenares de tierras en conflicto. La FNC calcula que mediante la ocupacin se han recuperado hasta 270 mil hectreas. A slo 30 km se encuentra el asentamiento 1 de Marzo Joaj, vinculado a la Organizacin de Lucha por la Tierra (OLT), donde conviven 32o familias. Tienen una escuela autogestionada y un almacn social que destina sus beneficios a las necesidades de la comunidad. La sentencia de desalojo ya ha sido dictada, pero nunca se hace pblica la fecha de su ejecucin. Los y las habitantes resistirn: ganarn el tiempo necesario para esconderse en el bosque con parte de la cosecha y de los animales. Cuando desaloja, la polica lo quema todo. Pero los y las campesinas volvern, sin dejarse vencer, y construirn de nuevo un espacio en el que vivir dignamente.

En el Paraguay no slo hay un conflicto de propiedad: hay un choque entre dos formas de vivir y entender la tierra. Por un lado el rgimen de explotacin mercantilista que la ve nicamente como una fuente de dinero, y por el otro una concepcin que la entiende como un medio de subsistencia, como un vnculo con la naturaleza que le da vida, como una forma de vida comunal y ms ecolgica fuertemente influenciada por la cosmovisin indgena.

Conamuri es una organizacin de mujeres indgenas y campesinas (de base mixta pero de estructura orgnica femenina) que refleja muy bien esta alternativa. Adems de trabajar con las luchas campesinas, participa de escuelas de agroecologa y de un proyecto de recuperacin de semillas nativas y criollas. Florencia Baeza asegura que: Hacemos nuestra resistencia con los productos criollos. Luchamos para que los campesinos accedan a estos medios para que no anden como esclavos de los agroexportadores. Esta tierra guaran es de todos los paraguayos, y slo se estan beneficiando los grandes terratenientes. Ellos son los que ocupan el Senado y la Diputacin, y por eso hacen una Ley que a ellos les responde. Por eso nosotros hacemos mucha lucha en la calle, es importante que nos organicemos y defendamos nuestros intereses, nuestra tierra, nuestro viento y nuestra agua.

Blog del autor: https://terraroja.wordpress.com/

Artculo original publicado en cataln en: http://directa.cat/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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