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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-04-2016

Afganistn
Una Paz demasiado lejana

Guadi Calvo
Rebelin


A casi nueve meses del anuncio de la jefatura Talibn, reconociendo la muerte de su jefe y fundador, el Mullah Mohamed Omar, en un hospital de Karachi, Pakistn, en abril de 2013, junto a al anuncio de que el nuevo lder o Amir-ul Momineen (Prncipe de los Creyentes) sera el Jefe de Asuntos Militares de la organizacin y segundo de Omar, el Mullah Akhtar Mohammad Mansour Shah Mohammed.

La shura o junta reunida en las cercanas de la ciudad de Quetta, no solo haba elegido por unanimidad a Mansour, sino tambin a su segundo Siraj Haqqani, jefe del poderossimo clan Haqqani, de importante presencia militar no solo en Afganistn sino tambin en territorio pakistan.

El anuncio haba dejado muchas dudas a los conocedores de las internas y pugnas de poder dentro de la organizacin extremista y nadie crey que la decisin haba sido tan unnime como se dijo. Ms tarde se conoci que importantes comandantes de la organizacin no estuvieron de acuerdo con el nombramiento de la shura, ya que otros lderes como el mullah Qaum Zair el ms alto comandante militar del movimiento, el jefe de la oficina poltica en Qatar, Taib Agha, y el mullah Habibullah, pretendan el cargo. El nuevo Emir a la vez est sospechado de tener fuertes vnculos con Pakistn y con el ISI (inter-service) su servicio de inteligencia en particular, con quienes realizara grandes negocio con el opio afgano.

Finalmente un grupo seguidores del Mullah Mohammad Rasool Akhund, ha entendido que la designacin de Mansour no haba sido legtima, por lo que se escindi del mando central. Lo que gener varios enfrentamientos armados entre los talibanes, particularmente en la provincia de Zabul.

A punto de cumplirse diez meses de aquella designacin, las sospechan no solo se han mantenido, sino que parecen acrecentarse.

Apenas asumi Mansour anunci que las conversaciones de paz quedaban suspendidas indefinidamente y que solo haban sido propaganda enemiga.

Por este motivo el jefe del Departamento de Estados norteamericano John Kerry visit este ltimo sbado Kabul, intentado llamar a Mansour y su gente la mesa de negociaciones para poner fin a la guerra que desde 2001 se sucede en el pas.

La respuesta del Talibn, no se hizo esperar, pocos minutos despus que Kerry abandonase Kabul, dos explosiones se escucharon en la ciudad. La primera cerca de una escuela de nias, sin causar vctima, respecto a la segunda todava no haba sido informada.

El punto de quiebre en las conversaciones de paz est dado en la exigencia de los talibanes del abandono total del territorio afgano por parte de las tropas extrajeras que an permanecen, en torno a los 13 mil hombres, cerca de diez mil de ellos, norteamericanos, a pesar de todas las promesas del presidente Barack Obama.

Sin duda las diferencias entre los talibanes estn dadas en la decisin de aceptar las negociaciones de paz o no.

Por su parte el presidente afgano encuentra su poder cada vez ms recortado no solo por el conflicto con los islamistas, sino en el propio seno de su gabinete.

Ashraf Ghani, de la etnia pastn, se diferencia cada vez ms de su primer ministro Abdullah Abdullah perteneciente a la etnia tayika, lo que no deja de simbolizar una realidad tan antigua como las montaas afganas: las diferencias entre la mayora pastn con el resto de la poblacin, problemtica que las dcadas de guerra y violencia solo han profundizado.

A lo largo de 2015 los talibanes han intensificado sus incursiones, que han debilitado el gobierno del presidente Asharf Ghani, que no puede dar garantas de seguridad a su poblacin, adems de infinidad de problemas estructurales: falta de agua, caminos, y una larga lista que anclan a la economa afgana al medioevo.

Adems de la activa presencia del Talibn hay que sumarle las incursiones de Estado Islmico, que aunque todava no cuenta con una dotacin importante ya ha tenido enfrentamientos no solo con las fuerzas del gobierno de Ghani, sino tambin con el talibn mismo.

Segn fuentes de la inteligencia norteamericana Estado Islmico est agrupando a talibanes disconformes por las ltimas decisiones de la jefatura, hombres enviados desde Siria e Irak, que tras las incursiones de la aviacin rusa y los contundentes victorias de los hombres de Bashar al-Assad en estos ltimos meses se estn comenzado a replegar a diferente frentes no tan complejos y finalmente una remota posibilidad pero posibilidad al fin que por lo menos en Afganistn Estado Islmico y al-Qaeda concluyan en un alianza.

El ejrcito afgano se bate en retirada

La debilidad de las tropas federales afganas, qued expuesta en septiembre pasado cuando hombres del talibn tomaron la importante ciudad de Khunduz, que dio ocasin para que la aviacin norteamericana practicara puntera contra un hospital repleto de civiles.

El Talibn ya domina distritos en varias provincias, como Kandahar, Paktika Logar, Khunduz, Farah, Nangarhar, Badakhjstan y, entre otros especialmente la muy estratgica Helmand, que posee una extensa y permeable frontera con Pakistn, adems de ser la mayor productora de opio del pas, fuente fundamental del talibn para sustentar su guerra. Los mayores enfrentamientos entre las dos organizaciones se sucedieron en la Nangarhar, donde Estado Islmico dispone de ms presencia.

Pero el talibn no solo da batalla en el interior del pas, es la capital Kabul, donde la violencia se registra con ms frecuencia.

En diciembre ltimo fue atacada la embajada espaola, en junio se produjo un ataque suicida al Parlamento y son constantes los ataques indiscriminados en mercados y estaciones de polica. Donde las vctimas se contabilizan por decenas.

La guerra en ciernes por Afganistn, el Emirato Islmico para los talibanes y Khorasan Estado Islmico deja claro que la organizacin del Mullah Mansour, no va a negociar con ningn extranjero aunque ellos sean casi hermanos de Fe y de lucha como E.I.

El Talibn se diferencia ostensiblemente de Estado Islmico por la territorialidad de su insurgencia, adems de no estar de acuerdo con el tipo de atentados realizados por los hombres del califa Ibrahim, en Pars o Bruselas por ejemplo.

Mientras los dos gobiernos democrticos hechos a imagen y semejanza de los Estados Unidos como fue la administracin del ex presidente Hamid Karzai y la actual no han podido tan siquiera aplacar mnimamente la situacin de violencia y todos los controles que se han podido establecer han sido por parte de Washington y sus socios en esta cada vez ms loca aventura, la insurgencia y las elaboracin de opio son las nicas industrial que se desarrollan en el pas.

El tiempo ya es escaso para la administracin Obama y lo que no pudo resolver en casi 7 aos y medio de ninguna manera lo har en los pocos ms de seis meses que le restan.

Nadie sabe quin va a ocupar la Casa Blanca, pero es bien claro que a quien asuma el talibn los estar esperando en las montaas afganas.

Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en frica, Medio Oriente y Asia Central.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes. 



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