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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-04-2016

Inclusin financiera y dominacin de espectro completo

Ral Zibechi
La Jornada


Siendo la inclusin financiera una de las principales iniciativas neoliberales, es difcil aceptar el escaso debate existente entre quienes se proclaman enemigos de ese modelo centrado en el dominio del capital financiero. El Banco Mundial (BM) es el principal impulsor de la inclusin financiera, con el objetivo de que toda la poblacin del mundo sea dependiente del sistema bancario que, en paralelo, se propone eliminar el dinero fsico.

El argumento inicial consisti en que la inclusin financiera es necesaria para el combate al lavado de dinero y al narcotrfico. Luego el mismo banco fue agregando nuevos argumentos, muy similares a los que utiliza para el combate a la pobreza. En 2015, en su pgina web deca: Dos mil millones o 38 por ciento de los adultos en el mundo no utilizan servicios financieros formales y un porcentaje aun mayor de pobres no tiene cuenta bancaria (http://goo.gl/3Tf0Nt).

El BM defiende la tesis de que la inclusin financiera contribuye a reducir la pobreza, a empoderar a las mujeres e impulsar la prosperidad compartida. Entre sus objetivos figura que todos los ingresos y gastos de los sectores populares se realicen por va electrnica y promueve que las prestaciones sociales no se paguen en efectivo, sino a travs del sistema bancario, como ya viene sucediendo en varios pases.

A corto plazo, el BM se propone llegar a otros mil millones de personas que hoy se encuentran excluidas del sistema financiero, utilizando incluso la palabra clave, exclusin, para dar la impresin de que son personas carenciadas y que el acceso a los servicios financieros es clave para su inclusin como ciudadanos (http://goo.gl/NCpYqp). El presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, impuso metas para brindar acceso universal a los servicios financieros a todos los adultos en edad de trabajar a ms tardar en 2020.

El objetivo es avanzar en la bancarizacin en los pases emergentes y del sur del mundo. En Estados Unidos y en Europa las personas que no tienen cuenta bancaria son menos de 20 por ciento, cifra que trepa en Amrica Latina a 50 por ciento y en varios pases de frica supera 80 por ciento de la poblacin.

Lo que resulta llamativo, por decir lo menos, es que los gobiernos progresistas hayan adoptado esta poltica sin abrir previamente un debate. En Brasil, el salario creci 80 por ciento entre 2001 y 2015, pero el crdito individual aument 140 por ciento. El resultado es un crecimiento exponencial del consumismo y del endeudamiento de las familias: en 2015, 48 por ciento de sus ingresos se dedicaban al pago de deudas, frente a 22 por ciento en 2006.

La inclusin financiera es el primer paso para la eliminacin del dinero fsico, con lo que todos seremos dependientes de la banca y el sistema financiero, anulando o dificultando en extremo nuestra autonoma individual y colectiva. Es una modalidad micro de la dominacin de espectro completo. En varios pases, como Uruguay, ya se imponen limitaciones a la cantidad de dinero a extraer de los cajeros automticos y este ao los viajes en taxi debern ser pagados con tarjetas de dbito o crdito.

En Alemania hay una campaa contra la extincin del dinero fsico bajo el lema El efectivo te protege de la vigilancia del Estado. Varios grupos polticos condenaron las limitaciones al dinero efectivo. El diputado del partido verde Konstantin von Notz explic las razones en su Twitter: El efectivo nos permite permanecer en el anonimato durante las operaciones del da a da. En una democracia constitucional, es una libertad que tiene que ser defendida (http://goo.gl/CD53LE).

Los datos muestran una clara divergencia en el comportamiento de los alemanes respecto a otros ciudadanos de pases desarrollados. Slo 18 por ciento de los pagos en Alemania se hicieron con tarjetas en 2013, comparado con 59 por ciento en Reino Unido, 54 por ciento en Estados Unidos y 50 por ciento en Francia. Cuatro de cada cinco facturas las pagan con billetes y monedas (http://goo.gl/CD53LE).

Encuentro dos razones para que la inclusin financiera y la desaparicin del dinero fsico no sean parte de los debates necesarios en el pensamiento crtico latinoamericano, en las izquierdas y en los movimientos populares.

La primera es la opcin por no cuestionar las bases actuales del capitalismo, o sea, poner en la mira al uno por ciento, aunque los discursos digan otra cosa. El capital financiero juega un papel central en el mundo actual y disputarle poder implica jugar fuerte, al punto de poner en riesgo la conservacin de los sillones presidenciales y los beneficios que suelen tener los dirigentes polticos, ya que ese sector cuenta con enorme capacidad para provocar crisis y precipitar la cada de cualquier gobierno.

Atravesamos un periodo de acomodamiento de las izquierdas y del progresismo al sistema. Es ms fcil criticar al imperialismo en abstracto que trabajar con las propias bases sociales que estn entrampadas en el consumismo y por lo tanto con el capital financiero a travs de la banca para que superen la cultura del consumo. La derrota cultural del campo popular ha llevado a desestimar el conflicto como fuente de los cambios y a sobredimensionar la cuestin electoral.

La segunda afecta de lleno al pensamiento y a los pensadores crticos. Puede definirse como la incapacidad de ir contra el sentido comn, adaptarse a la realidad y no poner en cuestin las ideas hegemnicas entre los sectores populares por falta de compromiso con ellos. Es imposible avanzar si no se es capaz de nadar contra la corriente, lo que evidentemente implica cierto aislamiento, tanto de las instituciones estatales como de la parte de la poblacin que an cree en ellas.

Si el capital consigue consolidar un tipo de sociedad basada en el consumo de masas, habr solucionado la principal traba para su dominacin: la existencia de heterogeneidades estructurales y sociales. Aunque una parte de la izquierda cree que son resabios del pasado, sin tianguis, tequio y reciprocidad no podemos siquiera soar con superar el capitalismo.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/04/15/opinion/017a1pol



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