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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-04-2016

85 aos de la II Repblica
El fundamento, el sentido de la idea republicana

Vctor Arrogante
Cuarto Poder


Este mes de abril lo he dedicado a reflexionar sobre la historia frustrada de la Segunda Repblica espaola. Grandes esperanzas haba despertado su proclamacin el 14 de abril de 1931, tras abandonar precipitadamente Espaa el rey Alfonso de Borbn, suspendiendo deliberadamente el ejercicio del Poder Real, tras conocer los resultados de las elecciones municipales, celebradas dos das antes.

Con la proclamacin de la Repblica se abran inmensas perspectivas de cambios polticos, econmicos y sociales, pospuestos durante decenios. Se iniciaron las reformas polticas necesarias, mediante un cambio profundo de las estructuras sociales, econmicas y culturales, para poner a Espaa en la senda de la modernidad. Poco tiempo dur todo. El golpe de Estado del 18 de julio de 1936 y la guerra que provoc, rompieron la esperanza. Hoy pretendo resaltar el fundamento, el sentido de la idea misma republicana, que como ayer sigue estando vigente.

El sistema poltico republicano moderno, se identifica con un sistema de valores, como expresin de la voluntad libre y soberana de la ciudadana: el pueblo se gobierna a travs de representantes elegidos democrticamente y la igualdad de oportunidades como esencia de sus principios. En este sistema, la jefatura del estado tambin es elegida, y no hay rey o lder que gue, arbitre o gobierne; no hay persona o figura que est por encima de la ley, ni irresponsable ante ella.

A lo largo de la historia, el concepto y la idea republicana han evolucionado, pero hay un hilo conductor: el pueblo que se autogobierna y protege la libertad, como acto contrario a la dominacin. Se fundamenta en el derecho y el imperio de la ley, y todos iguales ante ella; la igualdad de oportunidades como esencia democrtica; la participacin ciudadana, como marco de referencia; los derechos civiles y la transparencia, como oposicin a la corrupcin poltica.

Una repblica en si misma, no es garanta de bienestar o de democracia; son sus valores los que dan carcter al modelo y la ejemplaridad de los servidores pblicos. Son las garantas para ejercer los derechos los que dan la dimensin exacta del sistema. Y el buen ejercicio de la propia democracia realza la idea republicana. Una monarqua (parlamentaria o constitucional) puede ser democrtica en su ejercicio, si el pueblo as lo ha decidido, pero la monarqua, que es un smbolo que transmite su poder por la herencia de la sangre, est muy alejada de los principios de igualdad ante la ley y de igualdad de oportunidades. La monarqua es antidemocrtica por naturaleza, opaca por conviccin, alejada de las necesidades de la gente y de los intereses de la ciudadana.

El acceso a la jefatura del estado, como a cualquier otro rgano de representacin, no puede tener carcter hereditario, sino sometido a la libre y democrtica eleccin ciudadana. Las magistraturas vitalicias, y ms an las hereditarias, dificultan el fcil acomodo de las personas que ejercen cargos de esa naturaleza a la voluntad del pueblo en cada momento histrico, deca Luis Gmez Llorente (Socialismo y Repblica). Ninguna generacin puede comprometer la voluntad de las generaciones sucesivas; son stas las que deben proyectar su futuro libremente, sin ataduras del pasado. Se debe, incluso, facilitar la libre determinacin de las generaciones venideras.

En el republicanismo se conjugan las ideas de honestidad, integridad, honradez, lealtad y justicia en el gobierno de la cosa pblica. Esta idea est entroncada en la filosofa de la repblica griega y romana, pasando por Maquiavelo; est presente en la Revolucin Francesa, en los pensadores antimonrquicos ingleses del siglo XVII y la Ilustracin radical. Los padres de la constitucin americana la llevaron a los altares del liberalismo. El mejor gobierno es el de la ciudadana para si misma.

Podra parecer que la Constitucin espaola est inspirada en estos principios y hechos histricos, pero no es cierto. El modelo espaol, sigue el hilo de la evolucin de la monarqua absoluta: el rey es el que va cediendo su soberana procedente de dios; no es el pueblo soberano quien otorga el mandato del poder. La Constitucin espaola declara que la soberana nacional reside en el pueblo y que de l emanan los poderes del Estado, pero lo cierto es que no es as. En el artculo 1.1 se establece que Espaa se constituye en un Estado social y democrtico de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurdico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo poltico; pero falla el modelo al disear la forma poltica, como monarqua parlamentaria. Monarqua instaurada por Franco, mediante las Leyes fundamentales del reino, que no ha sido votada en referndum por el pueblo soberano. Se vot la Constitucin y en un ttum revoltum, se col la monarqua juancarlista.

En el artculo 56.3 se dice que La persona del Rey es inviolable y no est sujeta a responsabilidad. El rey se sita por encima de la ley, no est sujeto a su mandato, y por tanto encima de todos los espaoles. Sin hablar de los comportamientos incluso los criminales, que no quedan sujetos a las leyes que a todos nos afectan. Por encima queda, cuando se dice que La Corona de Espaa es hereditaria en los sucesores de S. M. Don Juan Carlos I de Borbn, legtimo heredero de la dinasta histrica hoy encarnada en Felipe VI y su descendencia, es decir: es heredera de la monarqua absoluta de Fernando VII y sus antecesores imperiales, la irresponsabilidad de Isabel II, la caciquil de la Restauracin y la dictadura diseada en las leyes franquistas.

La idea sobre la libertad en el republicanismo, no es la que se entiende desde el liberalismo; sino que presenta una visin del ser humano, como una manifestacin de la vida social. En este espacio, la poltica es una actividad en la que los ciudadanos desarrollan sus potencialidades individuales; frente a la concepcin del liberalismo, que entiende que la nica actitud posible por parte de la ciudadana es la resistencia pasiva frente a un Estado. El Estado tiene que ser garante del bienestar general y en particular de los ms desfavorecidos socialmente.

El individuo nunca existe al margen de la realidad social, ya que se forma a partir de un conjunto de relaciones sociales, pero la sociedad tampoco se puede concebir al margen del reconocimiento de las voluntades individuales, capaces de autogobernarse. No hay ms soberana que la del individuo, que no cede sus derechos a un Leviatn con vida propia, sino que intenta ejercerlos, por representacin a travs de la cooperacin con otros ciudadanos, aumentando as su poder. El Estado republicano, no es algo ajeno al ciudadano, sino algo de lo que el ciudadano forma parte y as lo siente.

En el republicanismo, la poltica es una actividad digna, honesta y de responsabilidad. La ciudadana es militante poltico ante el grupo social, donde su opinin se deja sentir y es tenida en cuenta constantemente, en las decisiones que determinan la actividad del Estado. La democracia adquiere un carcter deliberativo, permitiendo que todas las decisiones pblicas sean producto de una reflexin, en la que la totalidad de la ciudadana participa responsablemente, para conseguir conciliar intereses contrapuestos y obtener diversos planteamientos, garantizando que ninguna solucin quede sin considerar. La libertad es entendida, no como que la sociedad no pueda tomar decisiones contrarias a las voluntades individuales, sino como que estas decisiones, no deben interferir arbitrariamente en el mbito de lo privado.

Nadie puede decidir por el individuo, en lo que respecta a sus propios intereses, y ninguna pauta de comportamiento es excluida, en tanto que no perjudique a los intereses de los dems. La diversidad y la disidencia, son valores que los republicamos entendemos asociados a una concepcin laica del individuo, que no acepta ms normas morales que las que dicta su razn. Un pleno ejercicio de libertad para todos y plena conciencia de pertenecer a la comunidad, slo es posible si hay igualdad suficiente. En una sociedad, en la que la igualdad sea real y efectiva, no surgirn enfrentamientos y disensiones por las diferencias, que no son sino afrentas para los que menos tienen.

Todas las personas han de tener garantizado un mnimo de subsistencia y bienestar; no en forma de caridad estatal, que menoscabe el auto respeto, sino un mecanismo para su emancipacin intelectual y sostenimiento de la dignidad como ser humano. Es tarea fundamental del Estado garantizar la igualdad de oportunidades y que las diferencias econmicas y de poder, slo vengan dadas por el mrito o el trabajo. Para ello el sistema educativo pblico debe ser de la mxima calidad y atractivo para todas las clases sociales, de manera que sea una experiencia de convivencia entre los diversos grupos.

En definitiva, es necesaria la igualdad porque todos los seres humanos somos iguales, y es necesaria la libertad porque todos somos diferentes. Cada persona es responsable de encontrar su propio camino hacia la felicidad, pero la sociedad, a travs del Estado, es responsable de reducir la improbabilidad de conseguirlo; y que el bienestar de unos no se haga a costa de la pobreza de otros. (Del Documento Poltico de Izquierda Republicana, en el ao en el que se cumpli el setenta aniversario de su fundacin por Manuel Azaa, Presidente de la Segunda Repblica Espaola).

Soy republicano por conviccin y principios, coincidentes con todo lo dicho hasta ahora. Estoy convencido de que no se terminarn los males de Espaa por instaurar una Repblica; pero sera un principio. El modelo republicano debe ser polticamente abierto, participativo y por tanto democrtico; un modelo en el que la ciudadana sea crtica y responsable; un modelo sustentado por principios y valores de libertad, igualdad y justicia social; y que stos sean blindados por la Constitucin para evitar que los gobiernos de turno ataquen los fundamentos del propio Estado republicano.

Vctor Arrogante es profesor y columnista.

Fuente: http://www.cuartopoder.es/tribuna/2016/04/13/fundamento-sentido-la-idea-republicana/8419


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