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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-04-2016

Corrupcin, extractivismos y dao ambiental, una ntima asociacin

Eduardo Gudynas
Ambiental.net


La corrupcin se ha convertido en uno de los problemas centrales en Amrica Latina, hasta ocupar lugares centrales en las disputas polticas y poner en jaque a algunos gobiernos. Buena parte de esas polmicas se han centrado en aspectos partidarios y econmicos, pero muy poco se ha dicho sobre sus impactos ecolgicos. Sin embargo, no debe pensarse que la corrupcin sea inocua desde el punto de vista ambiental, sino que, por el contrario, desencadena muchas consecuencias. Esto es particularmente evidente en los extractivismos, donde para imponerlos u ocultar sus impactos, una y otra vez aparece la corrupcin, revelando una ntima y mutua asociacin.

No puede negarse que denuncias e investigaciones sobre corrupcin cruzan a casi toda Amrica Latina. Si bien se atienden sobre todo en sus implicaciones polticas y econmicas, cuando se observan con cuidado los principales casos, se encontrarn que en muchos de ellos estn envueltos emprendimientos sobre los recursos naturales. Son casi siempre extractivismos mineros, petroleros o agrcolas, o las obras necesarias para llevarlos adelante, desde represas a carreteras. Por esa misma razn estn repletos de impactos ecolgicos, todos los cuales vienen siendo denunciados desde hace aos.

Algunos ejemplos ilustran que esa asociacin entre corrupcin y extractivismos de alto impacto ambiental se repite en todos los sectores y atraviesa gobiernos de todo tipo. Si de un lado se observa a Colombia, se encuentra que una reciente revisin del desempeo minero alerta sobre corrupciones que van desde trfico de influencias a delitos tributarios, desde acciones para obtener permisos sociales y ambientales a la tolerancia de la violencia. Si en otro extremo se considera a Bolivia, se repiten denuncias similares, y hasta el Ministerio Anticorrupcin encontr contratos mineros irregulares.

La apelacin a empresas estatales tambin se ha mostrado incapaz de detener la corrupcin en los extractivismos. En efecto, en todas las petroleras estatales sudamericanas se han encontrado casos de corrupcin o se estn investigando denuncias. Estas van desde los sobornos para conseguir contratos en Ecopetrol de Colombia a las acciones contra gerentes y directores de PDVSA en Venezuela, pasando por las alarmas ante contratos de explotacin o remodelaciones en PetroEcuador.

La corrupcin en los extractivismos puede estar aos sin investigarse. Muy ilustrativo de esas resistencias es el caso de los petroaudios en Per, que estall en 2008, durante el gobierno de Alan Garca pero cuyo proceso judicial realmente se inici en 2014 (se grab a un directivo de la estatal petrolera negociando sobornos en favor de una empresa noruega).

Estos y otros ejemplos muestran una ntima asociacin entre los extractivismos y la corrupcin. Es que los extractivismos en casi todos los casos implican emprendimientos que tienen efectos ambientales (y sociales) tan negativos, que la corrupcin es necesaria al menos en dos frentes: para ocultar sus impactos y consecuencias, y para lograr la asistencia del Estado en imponerlos.

Sin sobornos nunca se habran concretado esos emprendimientos.

Por esa razn no puede sorprender que un reciente anlisis de la organizacin que nuclea a la mayor parte de los pases industrializados (OCDE), sobre los sobornos en los negocios internacionales, ubic al sector extractivista en el tope de la lista. En su revisin de 427 casos, ese primer lugar fue del 19% en los extractivismos, seguido por la construccin en segundo lugar (15%).

Hurgando entre los extractivismos se encuentran todos los tipos posibles de corrupcin. Los ms conocidos son los sobornos (coimas, mordidas), pero adems estn el cohecho, por ejemplo para que un funcionario pblico autorice un mal informe de impacto ambiental, el trfico de influencias para favorecer concesiones mineras o petroleras que anulan territorialidades indgenas o campesinas, encubrimientos para ocultar impactos, pongamos por caso, de un derrame, la obstruccin de la justicia por funcionarios pblicos, o la prevaricacin en los juzgados que no atienden la violencia ejercida por empresas extractivistas.

Se repiten abordajes entre medios y analistas convencionales que reaccionan ante la corrupcin sobre todo por sus impactos econmicos. Ellos se alarman por las prdidas que todo eso acarrea para el crecimiento econmico o cmo entorpecen el clima de negocios para las empresas. Esto ocurre cuando la corrupcin escala a tales niveles que incluso impide la dinmica que ellos consideran debera ser normal en los mercados.

Pero es necesario dar unos pasos ms all de esa mirada. Sin duda, la corrupcin tiene efectos econmicos que no pueden ser negados, y son ms amplios, afectando por ejemplo a pequeas empresas o cooperativas locales que pueden ser desplazadas, y que incluso llega hasta la economa familiar. Pero tambin hay un costo econmico cuando una comunidad debe lidiar con el agua o los suelos contaminados por un emprendimiento extractivista autorizado gracias a la corrupcin.

Ahora sabemos que la corrupcin jug papeles decisivos en proyectos que no tenan sentido econmico y mucho menos ecolgico. Ese es el caso de la enorme represa de Belo Monte, en el ro Xing (Brasil). Esa obra implica un fenomenal impacto ambiental en ecosistemas amaznicos, es innecesaria desde un punto de vista energtico, y tendr consecuencias negativas para los pueblos indgenas del rea. Era un proyecto rechazado una y otra vez por las comunidades locales, por acadmicos, e incluso por buena parte de las autoridades ambientales del gobierno brasileo.

Sin embargo, a pesar de todo, se la impuso y fue finalmente construida. Ahora sabemos que, segn las denuncias, para llevarla adelante se pagaron sobornos por un poco ms de 40 millones de dlares. Este caso muestra un fenmeno perverso, donde una obra es impuesta para as poder recibir los sobornos, y stos, a su vez, eran requeridos para otros fines, tanto empresariales como partidarios.

Ningn pas est a salvo de estos problemas. Los titulares actuales estn centrados en los casos en Argentina, Brasil o Venezuela, pero an en los pases que se presentan como los ms inmunes a la corrupcin, Chile y Uruguay, estn afectados, y all tambin encontramos a los extractivismos.

En Uruguay, la estatal petrolera ANCAP fue objeto de una investigacin parlamentaria que har denuncias en la justicia. Se descubri, por ejemplo, que uno de sus gerentes participaba en una empresa privada que la propia petrolera contrataba. En Chile, en el llamado caso Penta se encontr que el subsecretario de minera del gobierno Piera reciba un sobresueldo que posiblemente serva para aprobar un proyecto minero. A ese caso le sigui la revelacin de la trama de pagos de la minera SQM hacia polticos y partidos.

La corrupcin en los extractivismos es mucho ms grave de lo que parece a simple vista por estos casos. Poco a poco est penetrando en mbitos ms profundos de la vida social, cayendo en extremos de mercantilizar de la vida social y la Naturaleza. Nadie est a salvo, y es alarmante que ya est erosionando a comunidades campesinas e indgenas.

Por ejemplo, en Bolivia, el llamado Fondo Indgena se nutra de un impuesto sobre los extractivismos de hidrocarburos, y su manejo recaa en delegados de confederaciones indgenas y campesinas. Las investigaciones hoy en marcha muestran que varios dirigentes desviaron fondos para beneficios personales y hacia actividades electorales para apoyar al gobierno. Algunos dirn que este es un caso ms de corrupcin ligada al extractivismo petrolero. Pero all hay un problema mucho ms intrincado al develarse que una lgica utilitarista y mercantil obsesionada con el dinero, y ubicada por encima de cualquier otro saber o sensibilidad, o sea, la actitud del que adhiere a la corrupcin, tambin ha alcanzado esos mundos indgenas. En el mundo de la corrupcin no hay lugar para muchos de los grandes aportes que nos muestran los modos de pensar y sentir indgenas, como la Pachamama o el Buen Vivir.

Para que quede claro: los extractivismos estn inmersos en redes de corrupcin, presentes en todos los sectores, y en todos los pases. Nadie est a salvo. All donde encuentren los grandes emprendimientos extractivos, con los mayores impactos ambientales, territoriales y sociales, es ms probable que en algn sitio se esconda la corrupcin. Esta es til para lograr aprobaciones o mantenerlos funcionando. Es tambin necesaria para ocultar o minimizar impactos, o para controlar a las comunidades locales y la resistencia ciudadana. Los enormes volmenes de dinero que mueven algunos de esos emprendimientos generan muy fuertes presiones para encontrar canales que usan la corrupcin.

Si se mantienen los extractivismos depredadores se repetirn una y otra vez los casos de corrupcin. Por ello, queda establecida una asociacin que muestra que la lucha contra la corrupcin obliga a abandonar esos extractivismos.

Eduardo Gudynas es investigador en el Centro Latino Americano de Ecologa Social (CLAES). Una primera versin de este artculo se public en ALAI (Quito); la versin definitiva en Ambiental.net Contacto: @EGudynas

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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