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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-04-2016

Cinco aos despus de la revolucin, Egipto est sometido a un rgimen tirnico empeado en destruir no slo a la oposicin, sino tambin todas las voces crticas
Regreso a la peor de las dictaduras

Nuria Tesn
El Confidencial


El panorama es ms negro que nunca. He sido abogado los ltimos 20 aos y ya no tengo fe en la justicia. Tengo fe en la calle, en el movimiento social que nos devuelva la democracia y traiga consigo justicia. Son palabras de Gamal Eid, director de la Red rabe para la informacin de Derechos Humanos (ANHRI, por sus siglas en ingls), una ONG que ofrece apoyo legal y formacin y documenta los casos de vctimas de abusos por parte del Estado. Est saturado de trabajo: cuando se acaban de cumplir cinco aos del alzamiento popular que acab con Hosni Mubarak tras 30 aos en el poder, los valores de Tahrir, la plaza que ha presenciado los vaivenes de una revolucin incompleta durante cada uno de esos aos, estn siendo reprimidos en peores trminos que los que muchos egipcios recuerdan del viejo 'rais' Mubarak. Al propio Eid se le ha impuesto recientemente la prohibicin de viajar fuera del pas y sus activos han sido congelados por orden judicial en una nueva fase del pulso que el Estado mantiene con aquellos que denuncian sus crmenes.

Estimamos el nmero de muertos desde el 30 de Junio de 2013 hasta ahora en no menos de 2.500 personas; el nmero de detenciones asciende a 60.000, a lo que se suma un nmero indeterminado de desapariciones forzosas y los mrtires del periodismo, detalla el abogado. Desde aquel enero de 2011 en el que cay Mubarak, el aumento de asesinatos, torturas y detenciones por parte de las autoridades egipcias ha sido ampliamente documentado por organizaciones de derechos humanos locales e internacionales, pero todas las fuentes consultadas coinciden en sealar que las cosas han ido a peor desde la llegada del exgeneral Abdel Fatah Al Sisi al poder en 2013.

En julio de ese ao, un golpe de estado apeaba de la presidencia al primer rais elegido en las urnas tras la revolucin, el Hermano Musulmn Mohamed Morsi, ahora en la crcel condenado a muerte. Sisi emerga entonces como el salvador de Egipto a la cabeza del Ejrcito y, a pesar de prometer que no buscaba gobernar, termin presentndose un ao ms tarde a las elecciones frente a un hombre de paja, el naserista Hamdeen Sabahi, logrando el 93% de los sufragios (aunque con una participacin de apenas el 47%).

Pero el golpe de gracia, y lo que por otra parte al fin podra poner en serias dificultades al gobierno de Sisi, lleg el 25 de enero de 2016, el da del quinto aniversario de la revolucin. Aquel da un estudiante de doctorado italiano que investigaba sobre movimientos laborales en Egipto, Giulio Regeni, desapareca en las inmediaciones de la plaza de Tahrir de El Cairo para aparecer das despus en una cuneta con visibles signos de tortura. Slo le reconoc por su nariz. En cuanto a lo dems, ya no era l, denunciaba hace unos das su madre ante los intentos de las autoridades egipcias de entorpecer la investigacin, quien amenaza con publicar una foto del cuerpo de su hijo si los egipcios siguen tratando de ocultar los hechos. El pasado viernes Italia retir a su embajador de El Cairo tras dos das de debate con sus homlogos egipcios en los que no se ha conseguido esclarecer lo ocurrido.

Un pas exhausto

Hasta el Parlamento Europeo vot hace un mes una resolucin expresando su preocupacin sobre la situacin de los derechos humanos en Egipto a raz del suceso y conden la muerte de Regeni. Egipto relacion el estado del cuerpo quemado, mutilado y golpeado de Regeni con un accidente de trfico en primer lugar, despus con un crimen pasional, para finalmente relacionar las lesiones con la autopsia y finalmente acusar a una banda organizada a cuyos miembros embosc y tirote hace unas semanas hasta acabar con ellos. Una actuacin que la familia del estudiante de doctorado considera un montaje.

Su caso ha puesto el foco sobre los cientos de desapariciones forzosas, torturas y muertes bajo custodia que se producen en Egipto: activistas, disidentes polticos, Hermanos Musulmanes Slo en 2015 hubo al menos 1840 casos documentados por organizaciones locales.

As que la calle en la que confa Gamal Eid est exhausta: La mitad de nosotros est en prisin, la otra mitad est muerta o exiliada, me siento derrotada, explicaba a esta corresponsal la periodista y activista Gigi Ibrahim hace unos meses en El Cairo. Los esfuerzos del Gobierno de Sisi por ahogar toda opinin disidente se han traducido en una mayora de medios de comunicacin obligados a ejercer de portavoces del rgimen, y en un lavado de cerebro continuo sobre sus abusos que con el paso de los meses, sin embargo, cada vez hace menos mella en los egipcios. El Gobierno pretende acallar todas las voces crticas que rechazan maquillar su imagen o aceptar ocultar las violaciones de derechos humanos que cometen, apunta Eid. Despus de la brutal campaa de desinformacin y difamacin que el Estado usa para desacreditarnos los ciudadanos estn confundidos: algunos creen la propaganda, otros ya empiezan a cuestionrsela porque estn acostumbrados a que les mientan en muchas otras cosas, explica el abogado.

Las nulas polticas econmicas mantienen las finanzas del pas del Nilo en nmeros rojos, mientras las divisas del turismo siguen sin llegar. Los atentados que golpean de cuando en cuando la capital o la Pennsula del Sina, un avispero donde campan grupos afines al Estado Islmico, no suponen un buen reclamo para los extranjeros (cuando estos no son abatidos por error por las propias fuerzas de seguridad egipcias, como sucedi con una docena de turistas mexicanos el pasado septiembre). Los rusos, que llenaban an as las costas del Mar Rojo, han desaparecido tras la muerte de 250 nacionales de ese pas por el atentado contra un avin que acababa de despegar de Sharm El Sheikh en ocubre del ao pasado.

"Peor que con Mubarak"

As que los egipcios, con su habitual sentido del humor, con una inquebrantable sonrisa, empiezan poco a poco a criticar en las calles a Sisi y sus polticas. La gente tiene miedo, pero les puede ms la falta de pan. La gente est cansada y busca estabilidad, pero por otro lado no pasa una sola semana sin que haya algn tipo de huelga o manifestacin. Por el momento esas protestas no albergan ninguna reivindicacin poltica pero, por cunto tiempo?, se pregunta el periodista del diario gubernamental Al-Ahram. Cualquier egipcio de a pie hablar maravillas sobre el nuevo presidente al ser preguntado, pero cuando medie la confianza y no haya odos cerca que puedan reportar a la polica, la cancin sonar bien distinta. No tenemos para comer, no tenemos para vivir, y qu est haciendo el Gobierno al respecto? Estamos peor que con Mubarak, se lamenta en voz baja el portero de una finca de un barrio acomodado de El Cairo.

Ese silencio forzado no se reduce a los ciudadanos. Cada vez menos voces entre los activistas se atreven a alzarse contra las inexistentes polticas econmicas o sociales del rgimen. Los que lo hacen, acaban entre rejas. Es el caso del activista Alaa Abdel Fatah, que cumple condena por organizar una protesta precisamente contra una ley mordaza promulgada nada ms llegar Sisi al poder, en la que se prohben manifestaciones no autorizadas. Los disidentes de renombre, como Abdel Fatah o Ahmed Maher, o abogados como Mahinour El-Masry, que acaban entre rejas se cuentan por decenas. Pero son muchos ms, los menos conocidos internacionalmente, los que de un da para otro simplemente desaparecen para, con suerte, aparecer das o semanas despus en alguna prisin.

En esta tesitura es fundamental la labor que organizaciones no gubernamentales como la de Gamal Eid, ANHRI, hacen para documentar abusos, defender a los acusados y mantener el pulso al Gobierno. Y ese papel fundamental precisamente es el que les pone en el punto de mira. La sociedad civil y los defensores de derechos humanos en Egipto afrontan estos das unriesgo sin precedentes. As lo indica la acusacin iniciada contra Gamal Eid y Hossam Bahgat, periodista y fundador de la Iniciativa Egipcia para los Derechos Individuales (EIPR), por financiacin ilegal.

El juez les ha interrogado, ha ordenado la congelacin de sus activos (as como los de la esposa y la hija de 11 aos de Gamal Eid), y les ha prohibido viajar. Si la acusacin contra ellos sigue adelante dar lugar al cierre de estas ONG y la condena de sus trabajadores, en particular sobre cargos que conllevan penas de cadena perpetua en prisin, apuntan en un comunicado reciente varias organizaciones de derechos humanos. Lo que est pasando ahora es una continuacin de la campaa del Gobierno para erradicar a las organizaciones de derechos humanos, explica Eid. Nos enfrentamos a un adversario que no tiene valores, me da rabia, aunque no me sorprende que se arrastre a mi esposa en este caso. Se supone que un juez debera buscar la verdad y no la difamacin o usar la ley en un enfrentamiento poltico con un rgimen represivo, lamenta Eid, aunque subraya que esa impunidad de actuacin [de las autoridades] ha sido sistemtica desde la poca de Hosni Mubarak, aunque ahora sea ms flagrante.


Medidas cosmticas

Lo mejor que se puede hacer es seguir trabajando de una manera profesional y seria defendiendo los derechos humanos y el estado de derecho trabajando con la gente, sobre todo los jvenes, concluye Eid. Durante el rgimen de Mubarak me encarcelaron cuatro veces, una de ellas me torturaron y aunque no me gustan las crceles, no me dan miedo. Merece la pena seguir luchando, la democracia hay que disearla, no es algo que nos venga dado.

Las autoridades juegan al engao usando aqullas tcnicas que durante aos han funcionado a las dictaduras: acometer medidas cosmticas de cara a la galera mientras bajo cuerda se sigue presionando y constriendo los derechos y libertades. Un ejemplo: la liberacin de presos polticos de cuando en cuando contrasta con esas desapariciones forzosas que registra y denuncia la sociedad civil. Por un lado el gobierno de Sisi muestra su magnificencia, por otro amordaza a la disidencia.

A finales de marzo, por ejemplo se liberaba al joven Mahmud Mohamed Ahmed, un veinteaero que ha permanecido en la crcel los ltimos dos aos por vestir una camiseta con un lema contra la tortura. Al mismo tiempo que se le soltaba, los activistas Gamal Eid y Hossam Bahgat acudan a los tribunales vctimas de una caza de brujas que empez en 2011. Entonces se empez a tramar la partida para dejar fuera de la ley a decenas de Organizaciones No Gubernamentales y sus trabajadores, muchos de ellos extranjeros, que se vieron forzados a refugiarse en sus embajadas y huir del pas.

Los pasos del nuevo Ejecutivo se han encaminado en la misma direccin. En los ltimos meses se ha ordenado el cierre del Centro Nadeem para la Rehabilitacin de las Vctimas de la Violencia y la Tortura, por violaciones de los trminos de la licencia. En enero, el centro Nadeem haba publicado un informe denunciando los asesinatos extrajudiciales de 328 personas fuera de las dependencias policiales y otras 137 dentro de ellas, entre otros abusos del Ministerio del Interior, lo que segn otras organizaciones como el Instituto del Cairo para Estudios de los Derechos Humanos (CIHRS), habra dado lugar a las represalias emprendidas contra ellos. Las autoridades egipcias estn asfixiando uno a uno a los principales defensores de los Derechos Humanos del pas. Cerrar el Centro Nadeem sera un golpe devastador para el movimiento pro Derechos Humanos en Egipto y para las vctimas de abusos", sealaba al conocerse la noticia la directora de Human Rights Watch para Oriente Prximo, Sarah Leah Whitson.

Han ido demasiado lejos?

Pero la muerte de Giulio Regeni podra haber sido la gota que colma el vaso. Si bien el decreciente inters meditico en lo que ocurre en Egipto ha dejado en la sombra las decenas de casos de muertes y desapariciones de egipcios similares al de aquel, el hecho de que se trate de un europeo ha logrado poner el foco nuevamente sobre la deriva dictatorial del nuevo rgimen de Sisi. El pasado 23 de marzo el Grupo de Trabajo estadounidense para Egipto remiti una carta al presidente, Barack Obama, instndole a hablar con su homlogo egipcio y expresar en privado y en pblico sus objeciones al incremento de mano dura sobre sociedad civil y defensores de los derechos humanos, instndole ainterrumpir los millones de dlares en ayudas que Estados Unidos da a Egipto y que en parte estn supeditados a un escrutinio del estado de los derechos humanos en el pas.

Refirindose expresamente al asesinato del estudiante italiano la carta remitida a Obama subrayaba que a pesar de haber atrado la atencin internacional, son muchos los egipcios que han compartido su mismo destino desde que el presidente Al Sisi lleg al poder. La opinin al respecto del Gobierno egipcio, remitida en nota de prensa a los informadores acreditados en el pas, se resuma en una de las frases del comunicado: Quin le ha pedido al grupo de trabajo que examine la situacin de los derechos humanos en Egipto?

Y si difcil es hablar contra el rgimen, ms difcil es informar sobre sus desmanes. En estos momentos hay 61 periodistas en prisin. Ms de los que nunca hubo con Mubarak, destaca Eid. Uno de ellos es el fotoperiodista Mahmud Abu Seid, Shawkan, que lleva casi 1000 das encarcelado. Su juicio volvi a aplazarse el pasado 26 de marzo hasta finales de abril. Se enfrenta a cadena perpetua y su caso ha sido incluido en uno de los macrojuicios contra miembros de los Hermanos Musulmanes que han acabado con condenas a muerte en masa en los ltimos aos.

Su madre ha envejecido veinte aos desde agosto de 2013. Se le saltan las lgrimas cada vez que intenta hablar sobre su hijo. Un joven honesto y sincero que adora la fotografa desde que era un nio. Su delito fue estar con su cmara cubriendo el desalojo de la sentada de Rabaa Al Adawiya que peda la reinstauracin del islamista Mohamed Morsi en el poder en agosto de 2013. Murieron ms de 800 personas. Shawkan, enviado por la agencia Demotix, acudi con un colega francs y un americano que tambin fueron detenidos y a los que se les quitaron sus equipos y sus identificaciones. l es el nico que sigue en prisin Siento la injusticia y la opresin, ojal alguien pudiera entender el fuego que me arde dentro. Ojal alguien pudiera extinguirlo y liberar a mi hijo, llora Reda Mahrous. Es muy duro cuando tu hijo est en prisin y no ha hecho nada malo . Es parte de la opresin. Sabes lo que significa cuando un hombre est oprimido y siente que necesita hablar y que alguien le entienda? Pues as es como nos sentimos los egipcios, oprimidos.


Fuente original: http://www.elconfidencial.com/mundo/2016-04-12/egipto-regreso-a-la-peor-de-las-dictaduras_1179687/



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