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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-04-2016

Tres mujeres revolucionan el pensamiento convencional

Paco Puche
Rebelin


Cuando hablamos de pensamiento convencional nos estamos refiriendo al pensar propio del neoliberalismo. Es sta una manera de ver el mundo que hoy impregna a grandes grupos sociales en muchos pases. Una visin pesimista de la naturaleza humana y del mundo de la vida, un mundo de dientes y garras ensangrentadas.

Y las tres mujeres revolucionarias, sencillamente siendo honestas con sus descubrimientos desembarazados del pensar comn, son Lyn Margulis, una microbiloga, Marija Gimbutas, una arqueloga y Elinor Ostrom, una economista

Entre las tres destruyen los mitos del egosmo dominante en la especie humana y en el conjunto de los seres vivos, el mito de la tragedia inexorable en que deviene el uso y gobierno de los bienes comunes y el mito de la guerra universal de la especie humana y del mundo de la vida.

Margulis (1938-2011), por ejemplo, nos sita en un mundo simbitico dominante, desde el que se construye Gaia, ese superorganismo que recrea las condiciones de su existencia. P or eso nos dice que la versin darwiniana, que ha asumido el neoliberalismo econmico, de la supervivencia de los mejor dotados, se desvanece con la nueva imagen de cooperacin continua, estrecha interaccin y mutua dependencia entre formas de vida (...) pues la vida no conquist el planeta mediante combates, sino gracias a la cooperacin. Las formas de vida se multiplicaron y se hicieron ms complejas asocindose a otras no matndolas. Y lo demuestra en su especialidad con una evidencia, ya ampliamente aceptada a pesar de su rechazo inicial, que est en el corazn de uno de los mayores cambios operados en el mundo de la vida hace unos 2.000 millones de aos: el paso de las clulas procariotas a las clulas eucariotas. En los escarceos iniciales unas bacterias (procariotas, clulas sin ncleo) trataban de alimentarse de otras y terminaron integrndose de forma colaborativa (eucariota, clulas con ncleo). Gracias a esa trascendental bifurcacin de hace tantos aos existimos los seres humanos. Aleluya!

Si el mundo general de la vida es sustancialmente un mundo cooperativo (naturalmente con excepciones en los momentos de grandes desequilibrios), no podra ser normal esa idea hobbesiana de la lucha generalizada de todos contra todos. Marija Gimbutas (1921-1994) descubre en sus quehaceres profesionales como arqueloga, que se pueden encontrar grandes periodos en los que no hay seales de guerra: ni restos de armas, ni de enterramientos de guerreros, ni de murallas defensivas; y s se encuentran muchos restos de imgenes escultricas de la diosa Madre que son dominantes en las pocas por ella estudiadas, seal bonoba de amor y cuidados. La poca que excav y estudio fue en el neoltico, en la zona del sureste europeo (la Vieja Europa, as llamada por ella) y sus resultados apuntan a ms de mil aos de evidencias de paz. Sus descubrimientos fueron comparados con el desciframiento de la piedra Rosetta.

Sus hallazgos en una poca y lugar determinados se pueden generalizar con los meta anlisis que han realizado arquelogos actuales. Los trabajos de varios profesores de la Universidad Complutense de Madrid, coordinados por Vctor Fernndez, muestran que en el registro arqueolgico universal, al da de hoy, las muestras de guerras entre grupos humanos (no de violencias individuales varias) aparecen solo desde hace unos 12.000 aos antes del presente. Se ubican en la necrpolis sudanesa de Jebel Sahaba, en donde aparece el ejemplo ms antiguo conocido de muerte violenta colectiva, resultado tal vez un conflicto por los recursos en un momento de gran sequa (Diccionario de Prehistoria, 2011).

El carcter tan colaborativo y simbitico de la especie humana tendra que reflejarse en muchas de sus prcticas. Lo hace en la familia, en la tribu, en el barrio, pero el manejo de la propiedad o el uso comunitario de los bienes comunes, est marcado en el pensamiento neoliberal con el sambenito de la tragedia: los bienes comunes son inviables, dice el prejuicio extendido, porque el egosmo irrestricto, los aprovechados y los tramposos destruirn los bienes que manejan. Solo la propiedad privada (y en su caso la pblica) pueden hacer duradero en el tiempo estos imprescindibles bienes de la comunidad - agua, pastos, bosques, pesqueras, territorios, biodiversidad, etc.

La tercera mujer revolucionara ha sido Elinor Ostrom (1933-2012), economista galardonada en 2009 con el Premio Nobel. En una entrevista que se publicaba con motivo del Nobel contestaba a la pregunta : Estaramos en lo cierto si afirmramos que, dicho en trminos generales, usted ha descubierto que la posesin comn puede ser ms eficaz que lo que la gente pens que podra serlo?, ella afirm: As es! No es que sea una panacea, pero es mucho ms eficaz que lo que nuestros razonamientos comunes nos dan a entender. H emos estudiado varios cientos de sistemas de irrigacin en el Nepal. Y sabemos que los sistemas de irrigacin gestionados por los campesinos son ms eficaces en trminos de aprovisionamiento de agua y presentan una mayor productividad que los fabulosos sistemas de irrigacin construidos con la ayuda del Banco Mundial y la Agencia Norteamericana de Ayuda al desarrollo (USAID), etc. As, sabemos que muchos grupos locales son muy eficaces.

Y no es una panacea porque para que existan instituciones comunitarias que llegan cientos de aos funcionando bien es necesario que se cumplan condiciones de autogobierno, autogestin, de medios para hacer cumplir las reglas acordadas y para disuadir a los tramposos.

Por todo esto, Ostrom concluye que an no se ha encontrado un ejemplo de un bien comn que haya sufrido un deterioro ecolgico cuando todava era comn.

Dejamos la conclusin final a este trabajo a un primatlogo muy interesante, Frans de Waal, cuyo pensamiento, sin explicitarlo, resume las enseanzas de estas tres mujeres revolucionarias. l afirma que Los estudiosos del derecho, la economa y la poltica carecen de herramientas para contemplar sus sociedad con objetividad. Raramente consultan el amplio conocimiento del comportamiento humano acumulado por la antropologa, la psicologa, la biologa o la neurologa. Somos animales altamente cooperativos, sensibles a la injusticia, a veces beligerantes y principalmente amantes de la paz.

Lyn Margulis, Marija Gimbutas y Elinor Ostrom han dejado un legado extraordinario a la humanidad que nos permitir avanzar en el conocimiento de nosotros mismos, cumpliendo el mandato que estaba inscrito en el templo de Apolo de Delfos.



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