Portada :: Espaa :: La indignacin toma las plazas
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-04-2016

El activista Amador Fernndez-Savater participa en un acto de la editorial Pensar-Cartoneras en Valencia
Una poltica expansiva y vinculada a la vida

Enric Llopis
Rebelin


En la pgina de Facebook del activista e investigador, Amador Fernndez-Savater, se apuntan algunos rasgos que permiten ubicarlo polticamente. En el apartado que se reserva a la formacin acadmica, el titular de la cuenta no desarrolla un extenso currculo sino simplemente, Plaza 15-M. Una mirada algo ms amplia sobre su perspectiva de la poltica y de la vida conduce al libro Fuera de lugar. Conversaciones entre crisis y transformacin (Acuarela & A. Machado), que escribi en 2013. Lo que creamos slido se desintegra; lo llamamos crisis, pero la palabra no alcanza; es un cambio en la totalidad de las reglas de juego, deca en el texto el tambin autor de Desdedentro. Experiencia de la Red Ciudadana tras el 11-M (Acuarela) y colaborador de eldiario.es. En otras ocasiones ha hablado de poltica expandida, para referirse no a las elecciones cada cuatro aos, ni a las instituciones, ni a las intrigas de palacio, sino a la reapropiacin de la poltica, y su vinculacin a la vida, por parte de la gente comn. Fernndez-Savater ha compartido algunas de sus reflexiones en una jornada sobre Vida y/o poltica, organizada por la editorial-distribuidora Pensar-Cartoneras (colectivo de pensamiento poltico reciclable) en la Facultat de Filologia de Valencia.

Una concrecin de la poltica expandida durante los ltimos aos es el 15-M o la Plaza Tahrir (de la liberacin). Los episodios ocurridos ltimamente en las plazas francesas remiten al mismo modelo. Amador Fenndez-Savater visit en los primeros das de abril la Plaza Rpublique de Pars, donde ha observado las similitudes y diferencias entre el movimiento Nuit Debout (noche en pie) y los indignados espaoles. Todo comienza con el monumental cabreo de la sociedad francesa con el ejecutivo socialista (un sondeo hecho pblico el 14 de abril por el instituto Odoxa seala que tres de cada cuatro franceses no quieren que Hollande no se presente a las elecciones presidenciales de 2017). La respuesta guerrera por parte del gobierno a los ltimos atentados, el recorte de derechos y libertades, la creciente precarizacin... Las protestas contra la reforma laboral fue el detonante para la ocupacin de las plazas. El 31 de marzo se manifestaron, segn los organizadores, 1,2 millones de personas en las calles francesas contra la citada reforma, inspirada en la aprobada en 2012 por el Partido Popular espaol. En la manifestacin, de corte tradicional, organizada por los sindicatos, grupos de activistas repartan un panfleto que propona dar un paso al frente: convocaban a una acampada cuando finalizara la marcha.

Se trataba de abrir la Plaza Rpublique a algo nuevo, no prediseado, donde los cuerpos pudieran encontrarse, destaca el activista e investigador. En la manifestacin se observaban bloques, banderas e identidades, en cambio, en la plaza, sobrevolaba una especie de OVNI difcil de adscribir a una entidad slida y predeterminada. Al contrario, cualquiera poda adherirse. Otro factor no desdeable era la meteorologa parisina, das de fro y lluvia. De hecho, el movimiento situacionista ya subrayaba, en la nocin de psicogeografa, la importancia de estos elementos. Muchas de las cosas interesantes ocurren en mayo, recuerda Amador Fernndez-Savater. En la Plaza Rpublique eran permanentes las apelaciones al 15-M, tambin gestos como el movimiento de manos en seal de aprobacin. Ciertamente los activistas no tenan una idea muy clara de qu fue el 15-M, pero funcionaba como mito, igual que influy la Plaza Tahrir (la mayor del centro urbano de El Cairo) en los indignados espaoles. Pero en el fondo, se llegaba a una conclusin parecida que en Espaa: lo masivo puede ser tambin horizontal, radical e igualitario. Lejos de la paranoia por la seguridad y la obsesin por consumir, se daba una alegra muy fuerte por estar juntos la gente comn. Recuerda Fernndez-Savater una sentencia de Margaret Thatcher, formulada en 1988: La economa es el mtodo, pero la finalidad es cambiar el corazn y el alma. Una pregunta recurrente de los activistas parisinos era cmo se organiz todo esto en Madrid-

La conferencia de Amador Fernndez-Savater es interactiva, no magistral, deja preguntas en el aire, con puntos suspensivos, para estimular la participacin y el debate. Las experiencias colectivas son nicas e irrepetibles -afirma-; y en el caso de que se enseen unas a otras, no han de hacerlo como modelo ni manual de instrucciones. En muchos casos lo ms til es transmitir los muros y obstculos que un movimiento se ha encontrado en el camino. Es ms, el pensamiento se estimula, empuja a la creacin y a dar respuestas, precisamente cuando se presentan problemas, claroscuros y ambivalencias. Una pregunta clave es, por tanto, cmo plantear una transferencia de conocimientos sin que cristalice en mito, paradigma o mera repeticin?

En una sociedad de enemigos, la escucha y el afecto entre desconocidos fue un logro del 15-M. La escucha era autntica, incluso vida, en las plazas, resalta el investigador. Pero existe otra modalidad de escucha, que consiste en la atencin profunda a lo que est ocurriendo. En Pars haba militantes que ms bien pensaban en aquello que deba pasar en el futuro, hacan proyecciones y pudiera parecer que les daba lo mismo el presente. Eran activistas que, adems, defendan estructuras formales y organizaciones slidas. Pero es en el presente, no en los planes de futuro, donde estn las posibilidades de lo que puede florecer y rendir fruto, apunta Fenndez-Savater. Haba otros activistas que escuchaban el presente y disfrutaban del momento, ya que la experiencia tena mucho de gozoso. En el fondo, se trata de un enfrentamiento entre dos mentalidades: la del militante de vanguardia, muy occidental, que planifica el porvenir; y la del que est en el presente y, desde ese lugar, observa qu puede construirse.

Otro rasgo de la ocupacin en la Plaza Rpublique es que la protagonizaban blancos, jvenes, estudiantes, precarios y personas de una clase media venida a menos. Faltaba la periferia, los inmigrantes, sus hijos y nietos. Sin embargo, no faltaba la inquietud: haba que ir a buscar a los que faltaban. En el 15-M ese vaco se compens ms adelante con el trabajo de la PAH. Pero en la plaza parisina la pregunta planeaba sin una respuesta clara, ms all de coger el metro y dirigirse a Saint Denis.

Adems, frente al crecimiento del Frente Nacional, frente al riesgo de que canalice el malestar contra el sistema, se pensaba en la alternativa que representan espacios como el de Rpublique, donde los problemas se piensan y elaboran, y los cuerpos se tocan. De nuevo se tomaba como referencia al 15-M, que desde mayo de 2011 seal como responsables a las lites polticas y a los banqueros. De cualquier modo, Amador Fernndez-Savater considera que el tiempo actual es posiblemente el de un nterin. Deja la cuestin en suspenso... Las experiencias de la plaza Sintagma, Tahrir, Rpublique, el 15-M y otras se caracterizan por ser horizontales; incluir proyectos transformadores de la subjetividad, la vida y la experiencia. Pero tienen un impacto muy escaso en la oposicin a las polticas macro: de austeridad, migratorias, energticas. En el otro lado se sitan los partidos como Syriza o Podemos, que aspiran a la permanencia y la poltica de largo plazo (aunque la actividad del 15-M se prolong tres aos y medio). Por una supuesta eficacia, sacrifican aspectos como la horizontalidad, la vida en comn y el no dejarnos representar; hay en cambio unos especialistas que hacen poltica desde la televisin, y los dems les jaleamos.

Pero tampoco se trata de optar entre extremos. Segn Amador Fernndez-Savater, sera terrible pensar en una dicotoma entre efervescencia y, por otro lado, la burocracia y la rutinizacin de la poltica, que puede resultar paralizante. Sin embargo, hay experiencias basadas en el entre, no en el anti, que parten de s mismas y se tienen como centro de gravedad. Tambin es importante pensar en trminos de multiplicidad de planos (social, institucional, ntimo...). El investigador y autor de Fuera de lugar. Conversaciones entre crisis y transformacin propone la lectura de Pierre Dardot y Christian Laval, que en 2015 publicaron Comn. Ensayo sobre la Revolucin en el siglo XXI (Gedisa). Los dos autores plantean precisamente que la vida en comn requiere instituciones, pero que es necesario repensar. Pero en ningn caso se trata de subordinar lo instituyente (lo nuevo) a lo ya instituido. Otra propuesta es el ensayo Poshegemona, del filsofo John Beasley Murray, que reflexiona sobre cmo convertir en hbito, en costumbre, los afectos que se desplegaron en las plazas.

Es decisivo pensar en la idea de complejidad, agrega Fernndez-Savater, quien insiste en una poltica expandida y vinculada a la vida, que supere la disociacin entre la vida que llevamos y la poltica que hacemos. La nocin de comunidad es una de las apuestas fuertes. Tambin imaginarse el cambio social, que todava hoy, despus de dos siglos y medio, est marcado por el imaginario de la Revolucin Francesa. Cmo ser ese orden social nuevo? En la Plaza Rpublique se instituy, por ejemplo, un calendario diferente (se hablaba del 44 de marzo). El imaginario de la revolucin ha oscilado entre la toma del poder y la idea de fuga a una sociedad paralela, como hizo la contracultura estadounidense de los aos 60. Estas dos vas no son adecuadas a cmo vivimos hoy, y a nuestras prcticas colectivas. Cules seran nuestras imgenes del cambio social? Hemos de volver a la normalidad de antes de la crisis, o se trata de otra cosa?...

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter