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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-04-2016

Tambores de guerra en Venezuela

Atilio A. Boron
Rebelin


Desde sus orgenes el proceso bolivariano fue identificado por Washington como una excrecencia que deba ser rpidamente removida del hemisferio. Intent por todos los medios pero nada result: ni el golpe de estado, ni el paro petrolero, ni el acoso diplomtico, poltico y meditico rindieron sus frutos. En el terreno electoral el predominio de Chvez era aplastante: resista a pie firme los embates y su pueblo lo segua con entusiasmo. La Casa Blanca escal la agresin una vez desatado el lento pero implacable asesinato por etapas del Comandante. Y despus de su muerte la ofensiva asumi caractersticas an ms brutales. Todo discrecin fue dejada de lado: bandas mercenarias del uribismo entraron a sembrar violencia y muerte por todo el pas, como hoy lo hacen los mareros que a diario (s, a diario, segn me informara una alta fuente oficial de El Salvador!) Obama suelta de las crceles norteamericanas para enviarlos, con todos sus papeles en regla, a ese sufrido pas centroamericano para que siembren el caos y la destruccin. Se intensificaron los esfuerzos para fortalecer a la sociedad civil con millones de dlares para fabricar o alquilar polticos de opereta (Capriles, Lpez, Ledesma, etctera); periodistas otrora ciegos ante los estragos de la corrupcin e intelectuales desilusionados porque el pueblo que anhelaban redimir no era blanco como los obreros polacos de Lech Walesa sino mestizos o negros como Chvez, lo que constituye una afrenta insoportable. A falta de respuesta poltica en el marco electoral los dineros fluan copiosamente hacia Caracas: partan desde Washington, va USAID o la NED, volaban a Madrid desde donde el rufin lamebotas de George W. Bush, Jos M. Aznar, lo redistribua entre sus compinches de Amrica Latina con la bendicin de ese colosal monumento al narcisismo llamado Mario Vargas Llosa. Pero todo era en vano: cual redivivo Cid campeador tropical, an despus de muerto Chvez segua ganando elecciones. Ajustadamente, pero las ganaba con Nicols Maduro en la presidencial de Abril del 2013 y luego, por paliza, en las municipales de Diciembre de ese mismo ao. Fracasados todos estos intentos, la guerra econmica, perfeccionando el plan criminal perpetrado contra el Chile de Allende, se desencaden con toda la furia. Desabastecimiento programado, acaparamiento de artculos de primera necesidad, caresta, feroz devaluacin de la moneda, contrabando en gran escala, terrorismo meditico sin freno ni medida, asesinatos selectivos y, a principios de 2014, plan sedicioso materializado en las siniestras guarimbas (barricadas callejeras) con un saldo de 43 muertos, la mayora fuerzas de seguridad del gobierno y simpatizantes chavistas, y destruccin de vehculos, instalaciones gubernamentales, escuelas, universidades y hospitales valuadas en centenares de millones de dlares. Sus responsables, en la crcel, se quejan de que son prisioneros polticos cuando sus actos se encuadran en el delito de sedicin que en cualquier otro pas del mundo los hubiera enviado a la crcel de por vida. En la dictadura bolivariana, en cambio, la justicia obr con una asombrosa lenidad y al cabecilla de estos crmenes le impuso una sentencia de poco ms de trece aos. En Espaa o Argentina hubiera recibido prisin perpetua y en Estados Unidos pena de muerte. Pero as es la dictadura chavista.

Fracasados todas estas conspiraciones el imperio intensific la guerra econmica: junto a sus infames criaturas, el Estado Islmico, abati el precio del petrleo de poco ms de 100 dlares el barril a algo menos de 30. No contento con ello el Presidente Barack Obama emiti una orden ejecutiva que si no fuera criminal por sus consecuencias sera un hazmerreir universal: Venezuela es una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y la poltica exterior de Estados Unidos. Fue la voz de orden para que los perros guardianes del imperio se lanzaran con toda ferocidad contra la revolucin. Desde entonces la vida cotidiana se ha complicado hasta tornarse un irritante calvario. Por eso en las elecciones para la Asamblea Nacional del pasado 6 de Diciembre la oposicin obtuvo una mayora de dos tercios, a favor del desnimo de ms de dos millones de chavistas que no le dieron sus votos a la derecha pero se abstuvieron de participar en el comicio. La Asamblea acaba de aprobar una ley de amnista que liberara a todos los condenados por los crmenes cometidos en el episodio sedicioso de comienzos del 2014. El Tribunal Superior dictamin la inconstitucionalidad de la ley y el presidente Maduro declar que jams promulgara un engendro semejante, que abrira la puerta a la violencia y la impunidad en Venezuela. La situacin se aproxima a un empate catastrfico de fuerzas pero el chavismo, sin duda alguna y ms all de sus problemas y titubeos, tiene claramente al pueblo de su lado que con certero instinto sabe que la derecha viene con el cuchillo en los dientes y dispuesta a aplicar un escarmiento ejemplar. Los que antes dudaban de que esto podra ser as las didcticas lecciones del macrismo en la Argentina los persuadieron de que un retorno de la reaccin tendra consecuencias terribles.

Dado lo anterior no sorprende que en los ltimos das se haya producido una intensificacin de la ofensiva destituyente. El Washington Post public un editorial descaradamente golpista este 12 de Abril diciendo que Venezuela necesita desesperadamente una intervencin poltica de sus vecinos, que para eso disponen de un mecanismo apropiado en la Carta Democrtica Interamericana de la Organizacin de Estados Americanos, la OEA, un tratado que contempla la accin colectiva cuando un rgimen viola las normas constitucionales". El peridico, usualmente considerado por los neoliberales como el paradigma de la prensa imparcial e independiente, se lamenta que los pases de la regin no asuman sus responsabilidades para preservar la democracia en Venezuela pese a que, asegura, tal como estn las cosas probablemente no tarde demasiado en producirse una explosin.1 El WP no hace sino reflejar lo que poco antes planteara un documento del Comando Sur, denominado Operacin Venezuela Freedom-2″ y rubricado el 25 de febrero del corriente ao con la firma de su actual jefe, el almirante Kurt Tidd . En l se afirma que si bien (la oposicin) est enarbolando el camino pacfico, legal y electoral (para provocar la destitucin de Maduro), ha crecido la conviccin de que es necesario presionar con movilizaciones de calle, buscando fijar y paralizar a importantes contingentes militares que tendrn que ser dedicados a mantener el orden interno y seguridad del gobierno, situacin que se har insostenible en la medida en que se desaten mltiples conflictos y presiones de todo tipo. Dice lo obvio: la derecha jams crey en las reglas del juego democrtico. Cuando las acepta es por conveniencia, no por conviccin. Y las abandona ni bien las circunstancias aconsejan seguir el camino de la restauracin violenta. En Venezuela y en todas partes, es fundamental no equivocarse en este punto. Toda la alharaca que la oposicin antichavista arma en relacin al referendo revocatorio es un taparrabos: lo que quiere es la salida de Maduro, por obra y gracia de la violencia.

Abril parece ser el mes de las definiciones en la poltica venezolana. En Abril es cuando dijo el presidente Nicols Maduro en una reunin con los participantes del Encuentro de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales que tuvo lugar la semana pasada. El 11 de Abril del 2002 se produjo el golpe de estado contra Chvez, y el 13 el pueblo lo reinstal en el Palacio de Miraflores. No es casual el ataque del WP justo en estos das, ni que una de las organizaciones sediciosas que asolaron al pas en el pasado, Voluntad Popular, haya convocado una marcha para el prximo 19 de Abril para exigir la salida del presidente Maduro. Tampoco lo es que el Secretario General de la OEA, Luis Judas Almagro, declarase hace pocos das en una entrevista a El Pas de Espaa que era inadmisible mantener la neutralidad en Venezuela cuando hay presos polticos y la democracia no est funcionando. Almagro recibi una clara orden de sus jefes de ocuparse slo de fustigar a Venezuela y de olvidarse de las masacres perpetradas en Honduras (Berta Cceres), Mxico (Ayotzinapa), Colombia (130 militantes de Marcha Patritica asesinados en el ltimo ao) y Paraguay (Curuguaty), para no mencionar sino los casos ms emblemticos. La OEA ratifica su condicin de Ministerio de Colonias de Estados Unidos, como Fidel y el Che oportunamente la caracterizaran.

Como puede verse, el imperio ha movilizado todos sus engranajes y dispositivos para acabar, a cualquier precio, con la Revolucin Bolivariana an a costa de sumir al pas en un bao de sangre. Pero el pueblo chavista ofrecer una encarnizada resistencia a una invasin del Comando Sur y acudirn en su ayuda voluntarios de toda Amrica Latina transformando la invasin norteamericana en una causa de la Patria Grande que incendiara la reseca pradera social de la regin rebasando los lmites venezolanos, expandindose por los pases vecinos y comprometiendo seriamente los Dilogos de Paz entre las FARC y el gobierno colombiano. Por eso, la solidaridad con el pueblo y el gobierno bolivarianos es hoy ms urgente e importante que nunca para impedir que la siniestra maniobra intervencionista del imperio llegue a ejecutarse.

 

1 Ver https://www.washingtonpost.com//d7071d98-00c9-11e6-9203-7b


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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