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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-04-2016

La CONFECH, la Nueva Mayora y la batalla por la educacin. Round final?

Hctor Ros
El Mostrador


Las declaraciones y acciones polticas de la CONFECH en los ltimos meses han buscado entablar una coyuntura favorable para los estudiantes y la movilizacin social. El objetivo es generar una situacin de conflicto que le permita al movimiento posicionarse como un actor clave en la construccin de la nueva ley de educacin superior. Cules son los factores crticos del escenario poltico para el conflicto educacional este ao?, por qu es clave este conflicto para el Mov. Estudiantil y la izquierda?

Partamos por la ltima de las preguntas. Es claro que la reforma a la educacin superior es la madre de todas las batallas para el movimiento estudiantil durante este gobierno. Tras la derrotas sucesivas que vivieron los actores sociales de la educacin en los primeros aos con la reforma a la educacin secundaria, la reforma a ley de carrera docente durante el 2015 y recientemente la implementacin forzada de la gratuidad, la ley de reforma educacin superior es la ltima oportunidad para posicionar las demandas sociales en el seno de la reforma y evitar un nuevo ajuste y perpetuacin de la educacin neoliberal.

Desde la perspectiva poltica, la batalla por la reforma representa una coyuntura de cierre, una forma de desenlace de un proceso histrico iniciado hace ms de una dcada y que alcanz su punto clmax durante el 2011. Este proceso abri las posibilidades para un clivaje social hacia la izquierda, tras generar una fisura ideolgica de proporciones polticamente significativas en la hegemona neoliberal. No obstante, si el movimiento no encuentra el modo de posicionar sus demandas y consolidar este clivaje ideolgico en el sistema legal, confronta el riesgo de sufrir un colapso interno, que amenaza con desarticular el principal agente de conflictividad y contra hegemona social con el cual cuenta Chile. Si bien suena dramtico el riesgo es efectivo, ntese la trayectoria posterior a los clmax y coyunturas del movimiento secundario (2006-2008) y de la reciente movilizacin del colegio profesores (2015), que tras finalizar las movilizaciones sin resoluciones polticas favorables tendieron a la desarticulacin poltica.

Avancemos en el esclarecimiento de la segunda pregunta. Cules son los factores crticos de la coyuntura? Las partes en conflicto se han posicionado de la siguiente manera.

El gobierno, tras la veloz y forzada aprobacin de la gratuidad, ha dilatado y retenido hasta el extremo el proceso de diseo de la reforma, manteniendo prcticamente en secreto los avances en la ley. Las intenciones parecen ser obvias en esta estrategia. Fortalecer su posicin poltica interna, buscando generar consistencia poltica al interior de la Nueva Mayora. Reducir al mnimo cualquier tipo de oposicin significativa al interior del bloque en el poder que entorpezca el proceso a nivel meditico y legislativo. En otras palabras neutralizar, cediendo por adelantado y gratuitamente, cualquier posible conflicto de intereses, al interior del bloque en el poder, capaz de gatillar presiones desde los poderes fcticos involucrados en la educacin.

Si bien la estrategia no es evidente per se, una potente seal que fundamenta este anlisis es el total silencio meditico de la derecha y de los actores cooperativos o stakeholders. Los cuales, a diferencia de la reforma a la educacin secundaria, han resguardado cualquier forma de presin y expresin pblica al respecto, en conocimiento de que carecen de legitimidad pblica tras los casos de corrupcin. Esto sugiere que el gobierno ha apostado por la misma estrategia de la ley de gratuidad; un manejo silencioso que resuelva los costos transaccionales a la interna del bloque en el poder (empresarios y polticos), seguido de anuncios mediticos rimbombantes, que finalizan con un acelerado proceso de legalizacin, negociado previamente y que no deja espacios para el debate pblico.

Esta estrategia, totalmente reaccionaria y defensiva, genera consecuencias crticas que cabe considerar para la posicin poltica de la CONFECH. Primero, la coyuntura se ubica en un punto ciego, oculta del debate pblico, por lo cual los movimientos de la lite y sus negociaciones sern a puertas cerradas. Segundo, se desdibuja y esconde la ruta poltica de la coyuntura, ya que el gobierno y la lite negociarn los tiempos y los hitos fundamentales. Tercero, y ms sensible, se clausura el conflicto y se excluye a los sectores de oposicin social clave de las negociaciones, marginando del campo de discusin a actores fuera de la lite.

En la vereda del movimiento estudiantil, el escenario no ha cambiado mucho respecto de los aos anteriores. La CONFECH sigue siendo el principal y nico actor capaz de entablar una coyuntural nacional favorable a las demandas ciudadanas. Su principal cambio poltico, es haber alcanzado recientemente acuerdos estratgicos entre los sectores de la nueva izquierda que participan en la mesa ejecutiva. Como ha declarado la CONFECH tras la cada de las ingenuas y errticas tesis de la incidencia poltica, que algunos sectores de la nueva izquierda sostuvieron, la apuesta de este ao es la articulacin de una oposicin social radical y la confrontacin directa con el ejecutivo. No obstante esta estrategia, esperemos no tarda, presenta algunas debilidades internas que cabe esclarecer.

Primero, fragilidad interna de La CONFECH. Si bien se percibe una relativa homogeneidad estratgica en la mesa ejecutiva, los acuerdos entre organizacin polticas se presenta en extremo frgiles. La dispersin y constante negociacin entre organizaciones, que ha alcanzado su punto extremo este ao, ha requerido la articulacin de mecanismos alternativos de coordinacin de la CONFECH. Estos mecanismos se han mostrado frgiles y complejos de sostener (por ejemplo analcese el extinto Bloque de Conduccin), lo cual debilita la posibilidad de coordinar esfuerzos y actuar colectivamente, siendo una amenaza que mantiene en tensin constante la toma de decisiones. Este factor crtico se agudiza si se considera que algunas elecciones federativas an no terminan, de modo que las fuerzas de conduccin an compiten a nivel local. Y ms relevante an, la CONFECH an debe zanjar la distribucin de algunas voceras, factores que aumentan las tensiones y amenazan con alterar los equilibrios polticos internos.

Segundo, distancia de las bases estudiantiles. El punto de mayor complejidad que enfrenta la CONFECH este ao es recuperar la participacin estudiantil y conseguir la adhesin ciudadana. Si bien las ltimas convocatorias nacionales a movilizacin (2015) han mantenido una relativa masividad, el agudo proceso de reformas, consignas y cambios en la educacin que ha generado el gobierno, ha desdibujado los elementos fundamentales del conflicto no existiendo claridad, en el sentido comn, respecto al estado de la educacin en Chile. Adems, la primaca que algunos sectores de izquierda dieron a la generacin de acuerdos con el gobierno durante los primeros aos trajo sus costos y alejo a las dirigencias de los estudiantes, muchos de los cuales estn agradecidos por la gratuidad y no poseen una disposicin favorable a la movilizacin.

En palabras simples, el conflicto educacional actual requiere un esclarecimiento y la re-significacin de las demandas histricas, que responda la pregunta que amplios sectores de la ciudadana y que muchos estudiantes tienen: por qu los estudiantes se movilizan si ganaron la gratuidad?. En este sentido el despliegue de una estrategia comunicacional amplia, que complemente y soporte la estrategia poltica, son aspectos crticos en la articulacin del conflicto nacional.

Para finalizar cabe ser claro y preciso. Las razones estructurales del conflicto educacional no se han agotado, ni se resolvern con las reformas de la Nueva Mayora. La educacin sigue siendo un mecanismo de segregacin social que aumenta la concentracin de la riqueza y legitima la desigualdad de clases en Chile. La educacin superior en particular, con gratuidad subsidiaria estatalmente, seguir siendo una fuente de negocios y lucro para los mismos sectores privilegiados que se coluden a espaldas de la ciudadana y que financian campaas y partidos polticos solo para defender sus privilegios. Es por esto que existen razones suficientes y necesarias para articular un conflicto nacional capaz de detener la perpetuacin de las polticas neoliberales. El desafo del movimiento estudiantil, y de la nueva izquierda en su conduccin, es ser capaces de confrontar la estrategia de la lite y gatillar el descontento social, que la misma movilizacin social ha cultivado, ms all de los rditos polticos inmediatos y de los beneficios mnimos que el bloque en el poder ofrezca y tolere para la mayora de los chilenos.

http://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/2016/04/16/la-confech-la-nueva-mayoria-y-la-batalla-por-la-educacion-round-final/



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