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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-04-2016

El espejismo de la clase media

Jesus Gonzlez Pazos
Rebelin


El espejismo de la clase media es su creencia casi ciega, en gran parte de ella, de que en la sociedad capitalista actual se produce su desclasamiento y, por lo tanto, su alejamiento de los estratos ms bajos de la estructura social.

A veces se dice que estar en el medio es una lucha constante en la indefinicin y cuando hablamos en trminos sociales posiblemente esto es una gran verdad. Se est por encima del empobrecido, y la mayor de las veces por encima de las empobrecidas, a quienes se mira con cierta suficiencia e incluso cierto desprecio por su consideracin de inferior. Es posible que la razn principal de esta visin y actitud radique en el temor a caer en ese inseguro y precario territorio social de la pobreza. Por el contrario, se mira hacia arriba con cierta envidia, pero desde el convencimiento intimo y profundo de que por mucho que el capitalismo diga que es factible, es casi imposible el ascenso a la selecta clase de los de arriba. Y ante esa inseguridad permanente, la clase media se pretende a s misma, se piensa fuera del sistema de clases, se desclasa en su espejismo.

Para ello, con ese fin del desclasamiento, es importante acomodarse en el refugio del crecimiento continuo, el desarrollo individual y el bienestar egocntrico. Y todo ello en la inmediatez del presente. Se obviar el pasado, al considerar el mismo como vano, intil; pero se ignorar igualmente el futuro, por la incertidumbre a la que ste aboca. Y as, no se planifica para las generaciones futuras, ni tan siquiera para los propios aos venideros de cada uno, sino para el momento; el famoso eslogan de vive el momento, sin mirar atrs ni al futuro lejano, se hace consigna.

Por supuesto, el sistema dominante hoy, especialmente en los trminos econmicos y polticos, pero tambin sociales y culturales, opera y empuja hacia estas creencias y actitudes ante la vida; persigue que se interioricen y se sientan como algo natural. Porque adems, el capitalismo nos dice por infinidad de medios que ya no hay clases. Y la idea contraria se dibuja como algo viejo, obsoleto, como una visin anclada en el siglo pasado y, por lo tanto, impropia de las sociedades modernas a las que ya pertenecemos todos y todas en este siglo veintiuno. De esta forma, ste conseguir que esa amplia clase media se constituya en conservadora desde su pretendido desclasamiento para mantener lo que tiene, lo que considera ya su privilegio y, por lo tanto, se construya como fuerza sustentadora del sistema dominante.

La fase actual del capitalismo, la que se corresponde con los ltimos 40 aos, la neoliberal, va ligada directamente al consumismo y al individualismo. Y estos factores definidores se desarrollan especialmente en el seno de la clase media, de una forma un tanto esquizofrnica. Evidentemente, las clases empobrecidas difcilmente entran en esta situacin, y para las clases altas es su modo de vida natural. As, la sociedad del bienestar se conjuga con consumo permanente y esta clase media ser quien mejor asuma e integre en s misma este postulado. Por eso se aferrar, conservadoramente, al concepto dominante de bienestar individual como fin ltimo de la vida, y no al buen vivir colectivo. Es su elemento, nuevamente como espejo falso, de su hipottico proceso de desclasamiento.

Sin embargo, tambin en estos ltimos 40 aos hemos podido comprobar que el neoliberalismo es como Roma, no paga a traidores. Cuando ese neoliberalismo econmico pasa a someter plenamente al mbito de lo poltico, imponiendo sus programas de austeridad, ajustes estructurales, privatizaciones y recortes de derechos, una gran parte de esta clase media conformista, plenamente conservadora o levemente reformista, se ver zarandeada sin compasin y muchos miles de sus miembros, aquellos que se pensaron fuera del sistema de clases y a salvo en su individualismo, comprobarn que no solo no lo eran o estaban, sino que pasan a engrosar la clase empobrecida, la clase trabajadora precarizada.

Durante los aos noventa del siglo pasado, en la que se conoci como dcada perdida, Amrica Latina sufri la imposicin sin miramientos de esas medidas de austeridad. Resultados y consecuencias graves de stas fueron muchas, pero para lo que nos ocupa, subrayar como la delgada clase media que entonces exista en ese continente, prcticamente se esqueletiz hasta casi desaparecer. En su inmensa mayora fue arrojada inmisericordemente al empobrecimiento.

No sera hasta muy recientemente, precisamente como resultado del llamado periodo progresista en ese continente cuando esta clase inicia su recuperacin y, gracias a las medidas posneoliberales y al mejor reparto de la riqueza en muchos pases, se ha engrosado con varios millones de personas (en algunos pases se registran tasas de disminucin de la pobreza de hasta ms de 20 puntos). Y, precisamente, poniendo por un momento la atencin en este periodo de transformacin social actual en Amrica Latina y en ese nuevo florecimiento de la clase media, posiblemente uno de los mayores riesgos que hoy se dan, es nuevamente que resurja ese espejismo del desclasamiento, de la aparente despolitizacin de la clase y su reversin al conservadurismo ante la incertidumbre de seguir profundizando los procesos de transformacin. Quizs esto tenga que ver con el hecho de que este periodo de cambios ha trabajado principalmente en las condiciones polticas y sociales, sin actuar tanto sobre las econmicas, culturales y de valores, en suma, sobre el sistema de ideas (ideologa), que no se alteran respecto a las introducidas o interiorizadas anteriormente por el capitalismo neoliberal.

En el mismo sentido, de alguna forma algunos de estos mismos procesos descritos rpidamente para el continente americano, con sus caractersticas propias los hemos podido ver en los ltimos aos en la llamada Europa del sur. El sistema neoliberal cont que todos y todas ramos (des)clase media, orientada al bienestar mediante el consumo, el individualismo y la inmediatez. Pero con la excusa de la crisis econmica las medidas de austeridad nos despertaron a la pesadilla. Miles y miles de personas perdieron el trabajo y con ello su nivel de vida que pensaron perpetuo; hay adems otros miles que con trabajos precarios y mal pagados, hoy tampoco pueden llegar con dignidad a fin de mes. Los y las desclasadas, de repente, comprendimos que en la sociedad capitalista, se pinte como se pinte, con unos u otros matices, hay clases, y el corazn de dicho sistema es duro y fro para con quienes no estn en su cspide.

Evidentemente, en este contexto, hoy resulta urgente que esas miles de personas, hombres y mujeres que se pensaron fuera del sistema de clases y hoy descubren que fue un espejismo creado por el mismo para su mantenimiento, recuperen la consciencia de quin se es y qu lugar se ocupa en la sociedad y si eso es justo y/o cambiable. Por esto ltimo, tambin reconocerse en el hecho innegable de ser sujetos polticos activos para la transformacin, abriendo as la puerta a verdaderos procesos que no sigan profundizando en la desigualdad social y el empobrecimiento de las grandes mayoras.

 

Jesus Gonzlez Pazos, Miembro de Mugarik Gabe.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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