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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-04-2016

Es la repblica, estpidos!

Enriqueta de la Cruz
Rebelin


Vamos de 40 en 40 aos. Se intenta desde el sistema que aqu no se mueva nadie mientras mueven los hilos para despejar el camino a quien se hace llamar SM, rey de la torpeza, hijo de su tiempo de mentiras y postureo. Nada es real en su puesta en escena cansina y mentirosa. La monarqua entera est desnuda y no hay manto que tape sus miserias. Vivimos unos tiempos de emergencia social, con nuestros jvenes en vilo, con la poblacin desquiciada, sin rumbo cierto ni aparente msculo, consintiendo sin pudor, por ahora, este retablo de las maravillas que no es ms que fstula llena de pus, que revienta.

Si no tumbamos este rgimen corrupto nos espera la represin, la dictadura de facto y la cinaga definitiva. El pas lo sabe: no levantar cabeza en otros 80 aos (como poco) si consiente, si pasivamente se deja emparedar como desearan los opresores. El pueblo sigue hacindose el ciego, el tonto a tanto canto de sirena, distracciones, embustes, laceraciones y a ladrones. Calma antes de la tormenta. Esto no aguanta, los cimientos estn carcomidos, se caen, se sabe.

Nada ni nadie nos engaa.

La cosa no es que los medios de incomunicacin y propaganda fascista nos muestren a las claras los trucos de magia que nos hacen estos strapas y ladrones de guante blanco, que nos muestren cmo nos engaan todos los das. La madre del cordero es la impunidad. Se nos ensean los crmenes como los nios chicos ensean sus cacas en el orinal, puro orgullo de lo que saben hacer. Pero no se castigan ni se pone coto a esos actos de psicpatas criminales y sigue el delito en nuestras costillas.

La cosa tampoco es que nos intenten aminorar la pena con sentido del humor. Son bochornosos hasta decir para ya esos programas de graciosillos tan vistos y manidos, su supuesto humor sin ninguna gracia, donde hombres hechos y derechos (parece mentira) pretenden hacernos rer con risas enlatadas mientras nos muestran la ptrida patria, y la mundial que est cayendo, como si fuera para tomarlo a broma, incorporando la gangrena de la depredacin humana al mundo de la razn sana, como si tuviera lgica, humor Racionalizar tanta tragedia, quin puede creer que cuele esto?

En lugar de servir el humor, el periodismo, la investigacin, los lumbreras que hacen tantos anlisis, de azote y contrapeso democrtico, hoy todos esos sirven a su amo que es el gran capital; estn a lo que toque decir, a lo que toque encumbrar o hundir, a lo que acomode para que lo veamos todo la mar de normalito y, de guinda del pastel, echemos unas carcajadas

En lugar de a la lucha, los partidos y los sindicatos llaman a la resignacin del espectculo absurdo y lacerante de sus problemas internos y sus relevos. Se dedican a servirnos sus miserias, fruto de los pactos traidores que les acogotan, fruto de haber tragado con los tres ejes del Golpe de Estado del 36 del pasado siglo: oligarqua, jerarcas de la Iglesia y corona. Se dedican a servir de muros de contencin y disuasin de la lucha de clases, del avance social, del pueblo entero. Nos aburren con sus cuitas que son ros que van a dar a la mar de qu me toca a m y de qutate t que me quiero poner yo y de mantnganme mi chiringuito o me cabreo. La movilizacin que nos proponen es sa, tan ajena a los problemas de la calle de la gente como el plpito a quienes no son sus aclitos sectarios y beneficiarios de la gran teta de la que maman todos los parsitos nacionales, mal ya endmico de nuestra sociedad.

Cunta gente en la cola! Otra vez en la cola donde se reparte la tarta de la buena colocacin, los plpitos y los escaos con varios meses de vacaciones y la posibilidad de sestear cuando se asiste a las tediosas sesiones del Congreso o el Senado (retiro de buenos chicos). Elemento inmortal es esto de chupar del bote que empieza a estar ms que vaco. Y an se matan por las ltimas gotas del suero de los contribuyentes que s somos Hacienda.

El rey nos aburre, los partidos nos aburren (maana ya veremos en qu quedan), la puesta en escena televisiva meditica nos aburre. Los gestos nos aburren. No son soluciones.

En la calle se oyen otras conversaciones.

Se oye a monjitas malmetiendo en cuchicheos castizos contra la alcaldesa roja aunque vaya a misa (eso dicen) y trague sapos (eso dicen): que se lo arregle Carmena (lo que dicen). El orden de sas es el orden de vara y pellizco que creen hace otra vez falta (hay algunas sor Patrocinios de las llagas paseando la calle que da asco, haciendo su proselitismo; dense cuenta y reparen, ojo a esto, que la provocacin de los estamentos ir a peor).

Se oye a parados muy cabreados que cualquier da dejan de tomarse los lunes al sol y se organizan.

Se oyen pasos de procesiones improvisadas el da de Halloween, con sus guardias civiles y todo de uniforme, sacando a la virgen de rogativas para que no haya tanto impo y tanto marica suelto (porque nunca se sabe si tambin toca orgullo gay en esas fechas).

Se oye a mujeres hartas, que cualquier da toman las de Villadiego y se plantan a su continuo apaleamiento y muerte, al maltrato de la sociedad machista. Las mujeres vuelven masivamente a casa porque forman parte del paquete de los ms jodidos que tienen que morderse las ganas para no romper con todo: aguantan las malas formas de los varones en crisis, de los hijos en crisis, de los jefes acosadores y en crisis, del cenagal en crisis, y tambin su propia estampa. Se supone en este medievalismo sin ilustracin que nos inunda, grosero, zafio, que las mujeres somos unas sufridoras sobradamente preparadas y tenemos paciencia para apechugar con lo que caiga.

La situacin, insostenible, derivar en Repblica o no ser.

No podemos permitirnos el coste de una monarqua caduca, histrica, pedante, extraa, fuera de tiempo y lugar, y aunque fuera un primor (que en absoluto es) y aunque fuera democrtica (que es su anttesis por lgica, y su negacin, por ser instaurada a dedazo de un dictador). No podemos permitrnosla cuando nuestros hijos estn explotados el que mejor, sin techo, sin medios, cuando nuestros cuarentones vuelven a casa ya con hijos a su cargo que no pueden sostener, cuando nuestros ancianos nos prestan su pensin y sus casas para que podamos sobrevivir, cuando la pobreza severa se extiende.

Para mayor escarnio se habla de regalos regios que nos van a devolver a Patrimonio nacional (chocolate del loro de tanta tajada arrancada de nuestras carnes a mordiscos que ha ido a estmagos insaciables y enfermos). Qu torpe marketing el regio o qu seal incuestionable de que no se puede tapar ya tanta herida al pueblo!

No nos representan y no los queremos. Europa, entrate! Y si queris ayudarnos, no los agasajis o les permitis pisar nuestros jardines de lucha y libertad. Francia que sabes escuchar: escucha. Pueblo alemn, todos los pueblos. No seis los mercaderes en manos de usureros si no queris ser pueblos que no ven los hornos crematorios, a tiempo aprended: que lo que est pasando otra vez en todos nuestros territorios, que el renacer de actos contra la humanidad a la misma puerta de todas las casas, que es otra vez fascismo. Y que Espaa sigue siendo uno de los nidos ms socorridos del guila fatal. Huid del no ver y del no intervenir que tanto dao os hizo, que vuestros propios informes y reportajes sobre lo que pasa aqu tras los muros de Palacio, tan frgiles y transparentes como el cristal, estn rebosantes de datos.

Sin tolerar maltrato a otros seres humanos huidos de las guerras que provocamos y financiamos, ni tolerar miedos, ni fascismos, liberemos juntos Espaa. Y liberemos Europa entera del mal absoluto, de este Sal infinito.

Es nuestro abril y mirad qu nos pasa:

Se habla tan ricamente de suicidios y comedores sociales como si fuera lo ms normal y admisible del mundo y los que tienen monopolio de la caridad (maldita sea: que deba ser solidaridad del todos, justicia, reparto igualitario: cuestin de Estado), nos insultan, se burlan. Dicen eso de que dan de comer hoy a los nietos como dieron de comer a sus abuelos. Se refieren los maledicentes a los rojos y no a otros instalados en las empresas comederos del Rgimen, por supuesto, claro; se refieren a los que masacra la rueda criminal desde la Guerra de expolio genocida, que no fue ni siquiera Guerra de Espaa, sino Guerra de Intervencin, abrindole las puertas los fascistas a sus aliados para que se quedaran con trozos de nuestra tierra y nuestro corazn: Mussolini, Hitler, Salazar. Fue vuestra guerra territorial y an os disputis nuestros despojos de la mano de las nuevas tiranas, Arabia Saud, entre ellas, y con las llaves de quienes no aman la patria, que dira Blasco, como ha sido desde las monarquas extranjeras que escupisteis y no quisisteis otros, que nos han enlutado, violado, embrutecido y fastidiado durante siglos.

Ay Blasco, Galds!, qu bien pintasteis el retrato patrio que no termina de cambiar. Espaa sigue vomitando reyes que nos son indigestos y nos impiden progresar. Esas losas y otras... Dice un amigo: Son tan poderosos. Tienen 22.000 plpitos! Torres ms altas han cado.

Nadie quiere ser cesante y por eso se pelean todos, olvidando que esto es insostenible, ya les digo. Saltan chispas en las oficinas de empleo y en las de recaudacin de multas e impuestos; aqullas una forma de sablear incivilizadamente ms que de corregir; stos, esa forma de que los que menos tienen sostengan la pirmide de golfos y maleantes.

Suenen mviles de funcionarios con las cornetas de La Legin y muestren los colores sos con los que se asesin a media patria. Crece la indignacin y el asco y se remueven los estmagos. No nos asustis.

Salgan con sus plumas de pavo real los fascistas y aparezcan como setas enchufados partidarios, arrimados de siempre que arriman su hombro a lo peor, soplones, camorristas, pontifiquen sin formacin ni ganas sobre qu impreso debemos rellenar, o cmo quedaremos de desvalidos sin pensiones o sin mdico, o dgannos que tendremos que volver maana, obedientes y sumisos a pedir... Que ya no hay rabo entre las piernas y estamos de fascismo hasta las trancas.

Salgan mordazas y amenazas golpistas y porras y trampas y trapaceros a intentar controlarnos, que ya no hay cuello que aguante dogal ni vamos a morir de hambre, y apaleados sin rechistar. Os tenemos muy vistos. Sois los que dice La Marsellesa y vens a por nuestros hijos, otra vez, carajo!

Habis comprado muchas conciencia y voluntades. Y qu?

No pasaris!

Seremos ciudadanos y no sbditos a pisar. Ni mudos, ni ciegos, ni sordos, ni domesticados. Estamos tomando nota y tenemos agallas para arrancar el cable que nos conecta desde el televisor a la mentira, desde el fascismo al fascismo, desde la impostura al crimen de todos los das. Estamos atentos a vuestros pasos canallas y tenemos agallas para echarnos a la calle, para decir de una vez: Basta y Nos plantamos.

La pirmide de poder no debe sobresalir de la democracia, de lo que decidamos. Ningn poder por encima, ni tapado ni uniformado, ni hay ms derechos ni deberes que los que se otorgue el pueblo soberano y nuestra sana voluntad.

Viva la Repblica!

Enriqueta de la Cruz es escritora y periodista, asesora del Colectivo Anemoi, autora de las novelas El testamento de la Liga Santa, Nada es lo que parece, Memoria vigilada, El amor es de izquierda, Cesar Navarro, vida y testimonio de un francmasn.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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