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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-04-2016

El pueblo no capitulara!

Dairo Ruiz
Rebelin


Crear las condiciones para arrancar mayores concesiones polticas a las insurgencias o ganar tiempo con la guerra de exterminio contra el pueblo Colombiano para as revertir al mximo un proceso de paz digno, son las decisiones del imperialismo, la oligarqua y el paramilitarismo, que pretenden mantener eternamente a los movimientos sociales criminalizados, o en la ilegalidad, pero con la retrica de lo avanzado con [email protected] miles de rebeldes, pero sin que el Estado se decida a parar el crimen y terror contra el pueblo, argumentando, -eso si-, avances, o que el fin del conflicto est muy cerca, o muy prximamente que el tema militar est casi terminado etctera.

Mientras, -en realidad-, el tema de la solucin poltica esta minado, crece de lado del Estado una nueva guerra paramilitar bestial, cientos de asesinatos de lderes sociales dejan ver rostro de la paz del poder y sus mercenarios que evidencian con su siniestro andamiaje la violenta destruccin econmica, social y ecolgica del pas; la paz empresarial e imperial, -se mantiene en el tnel dialogo-negociacin-, generando ilusiones y desilusiones; una guerra que no acaba; lacayos y gringos exigen unilateralmente el desarme, la concentracin y desmovilizacin de [email protected] [email protected]s, para poner fin al enfrentamiento armado, -claro- esto lo dice el Estado en abstracto, con una especie de juego de apariencias, que muestra intransigencias y retrocesos del gobierno en la mesa (las mesas), mientras, para las mayoras en las calles, la paz y el poder son diferentes, y no solo pingues reformas dentro del sistema dominante, que mantiene intacto e impune el modelo econmico, a los escuadrones de la muerte del ESMAD, el narco-militarismo dentro de las fuerzas armadas del rgimen, la corrupcin, y al pas con el idntico sistema judicial o electoral, legitimados por los medios de comunicacin de las clases dominantes, que suean con leyes de punto final, de obediencia debida, coreadas por sus iguales, medios y gobiernos derechistas segundones, o con sus afeites para hacer cabalgar adems la intervencin yanqui contra Venezuela, Cuba, o Brasil o Bolivia.

As las cosas, y si Estado e Imperio continan siendo la encarnacin de la barbarie contra la humanidad y la naturaleza, -por ms telogos del orden que tengan-, se tendrn que resolver dentro de la lucha de clases las grandes decisiones para una paz que no sea de factura gringa, vigilada por ellos, ilusoria; por una ,que ponga fin a la concentracin de la tierra, de los fundamentales medios de produccin, para edificar con la conduccin revolucionaria del pueblo Colombiano, los cambios sociales , polticos, militares y culturales que exigen terminar con la mquina del guerra paramilitar del uribismo, el poder oligrquico, y conquistar la soberana e independencia nacional con el Socialismo insumiso como proyecto histrico, que termine con las estructuras de explotacin y dominacin interna e imperial, que no anticipan una derrota histrica para el pueblo quien nunca capitulara, y que se niega con sus luchas y rebeliones a ser pacificados, como a reproducir la barbarie del rgimen e institucionalizar la guerra como cultura.

Entonces seguir siendo el pueblo con su mpetu insurgente quien se ponga al frente como clase en pos de la paz y de su emancipacin real, y en los momentos que el capital intensifica su poltica recolonizadora violenta que destruye los derechos humanos y de los pueblos, tratando de imponer el fetichismo de sus nuevas paces, con su lgica de militarismo y despojo, o con el mito de su omnipotencia militar, de su dominacin eterna y la leyenda de invencibilidad.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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